La expresión "¡Vivan los trabajadores!" es un grito de apoyo y reconocimiento a la clase trabajadora. A lo largo de la historia, esta frase ha resonado en momentos cruciales, simbolizando la lucha por la justicia social y el reconocimiento de los derechos laborales. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes,. quiero que aprovechen la lección.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano.
El Rol de los Trabajadores en el Desarrollo Económico
Los tiempos difíciles, producto de la crisis económica mundial, parecen estar llegando a su fin. Son las chilenas y los chilenos los protagonistas de este país que funciona, ¡y que funciona bien! No sólo resistimos a pie firme la tempestad, sino que en medio de ella fuimos también capaces de crecer. En los tiempos difíciles nunca redujimos el gasto social, el que va a los más necesitados. Por el contrario, lo aumentamos. No fuimos populistas ayer, tampoco lo seremos ahora. No vamos a aumentar de una manera irresponsable el gasto público.
Tener credibilidad en la arena internacional significa tomar decisiones complejas. Basados en estos valores, junto con México, sostuvimos en Naciones Unidas una posición de paz respecto de la situación de Irak. Y esta política exterior se hace desde América Latina. Ese es el diálogo de APEC que reúne a 21 economías del Asia Pacífico. 21 economías que dan cuenta del 60 por ciento de la población mundial y que producen casi el 50 por ciento de la riqueza del planeta.
En este marco de diálogos regionales apoyamos los proyectos del ambicioso plan de integración de la infraestructura regional de América del Sur. Se trata de nuevas carreteras que, desde el corazón de esta megazona de América Latina, se liguen y liguen los océanos, para traer crecimiento y más desarrollo a su gente. Chile quiere y desea que a sus vecinos les vaya bien. Hoy día estamos altamente integrados al mundo y a sus mercados.
Aumentaron un 16 por ciento el año 2003, superando los 21 mil millones de dólares. Las exportaciones a la Unión Europea, en el primer año de funcionamiento del Tratado, crecieron en un 18 por ciento. Llegamos a nuevos países como Finlandia, Grecia y Portugal. Las exportaciones que no son cobre aumentaron un 24 por ciento. Los envíos de uva a Europa aumentaron casi un 40 por ciento con respecto a la temporada anterior. La desgravación inmediata para manzanas, peras, ciruelas, paltas, frambuesas, espárragos y cebollas significó una rebaja de entre ocho y doce por ciento en los costos para competir en Europa.
Los productores y exportadores de ciruelas duplicaron sus envíos. El 87 por ciento de nuestras exportaciones hoy día ingresan a Estados Unidos con arancel cero desde el 1 de enero pasado. Ha sido una verdadera revolución. Las paltas ilustran la situación. Trece millones de kilos de paltas enviados y un ahorro neto de pago de aranceles de un millón 634 mil dólares. Los beneficios llegan entonces a distintas regiones del país, como Tarapacá, con sus anchoas y sus fibras de alpaca; como el Bío Bío, con las carnes; o La Araucanía, con los arándanos, cerezas y espárragos.
A ello se suman los vinos del Maule, y las uvas, los ostiones, el pisco y las paltas de la zona central; también las carnes y lácteos de la Región de Los Lagos. Para ello estamos trabajando en una ambiciosa y exigente Agenda Pro Crecimiento Agrícola. Vamos a tener un fuerte incremento en los envíos de vinos, frutas y hortalizas frescas y procesadas, y un gran incremento en la exportación de carnes de aves y cerdos, y productos forestales primarios y procesados. Y por cierto que van a seguir aumentando las exportaciones en carnes de vacunos y en leche.
Pero este notable crecimiento en otros campos, como la industria acuícola, los salmones en el sur, qué ha significado: nuevos impulsos a la producción de trigo, raps y lupino, entre otros. No sólo producimos salmones, sino que también los elementos necesarios ahora para alimentar esos salmones. Cuántas veces hemos visto las dificultades con las 50 mil hectáreas de remolachas. Sólo para la industria acuícola de salmones, hacia el 2007, 150 mil hectáreas se van a necesitar precisamente de trigo, raps y lupino para la industria acuícola.
La seriedad de nuestro manejo de la economía ha merecido el reconocimiento internacional, por todo. Esto se ha traducido en la reducción del riesgo-país, medida que se refleja en las tasas de interés con las cuales se accede al financiamiento internacional. Si tuviéremos el riesgo-país promedio de América Latina, el sector privado tendría un gasto adicional de mil 360 millones de dólares anuales. Que escuche el país lo que estoy diciendo. Esto equivale a un subsidio, gracias a que manejamos la economía bien, de mil 360 millones de dólares anuales que se ahorra el sector privado gracias al financiamiento internacional.
Estos mil 360 millones se refieren sólo al endeudamiento externo del sector privado en el extranjero. Mil 360 millones de dólares anuales equivalen a dos puntos adicionales en el coeficiente de inversión de Chile. Mil 360 millones de dólares anuales equivalen a dos veces, más o menos, el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas. De paso el sector público también ahorra. Y el sector público tendría que gastar, si tuviéramos el riesgo-país promedio de la región, 360 millones de dólares adicionales.
Entonces, cuando me preguntan cuánto ganamos con el bajo riesgo-país, esto es lo que estamos ganando: ¡más actividad económica, más empleo y más oportunidades para los chilenos y chilenas!
Desafíos y Futuro
Pero junto con eso, si queremos pensar el futuro en grande, junto con tomar nota de los avances, tenemos que ver los desafíos. Pensar el futuro en grande, tener ambiciones de un país para el siglo XXI, atrevernos y anticiparnos, pensar en el Chile de 2010 y del 2020. Tenemos que asociar recursos públicos y privados para aumentar nuestra capacidad científica y tecnológica, de innovación y conocimiento. Hemos tenido avances.
Para poder dar un salto en nuestro desarrollo tenemos que mirar a países exitosos, cómo lo hicieron Finlandia, Irlanda y Nueva Zelanda. Cómo aumentamos los recursos, pero también cómo tenemos una participación más activa del sector privado. En los países desarrollados el sector privado destina el 60% de sus utilidades a investigación y desarrollo. En el nuestro sólo el 20%. Cómo somos capaces de construir una mejor relación entre el mundo de la investigación y el mundo de la empresa. Tenemos que innovar para el mañana.
Por eso he dicho que la totalidad de los recursos que se generen por el cobro de la extracción de minerales no renovables -lo que hemos conocido como royalty- se tiene que destinar al apoyo y fomento de la innovación científica y tecnológica a lo largo de las regiones de Chile. Así se lo hemos propuesto a las empresas y se lo propondremos a este Parlamento. Y la soberanía en el siglo XXI es el conocimiento y la tecnología para nuestra fruta y nuestros vinos; para nuestros salmones, para cada uno de nuestros productos de exportación.
Digámoslo con claridad: dejaremos de exportar cerezas y duraznos y vamos a estar exportando algo que se llama cereza y durazno, protegido con una patente del ADN con el cual lo estamos produciendo. Ese va a ser el ritmo del futuro y a eso tenemos que ser capaces de llegar. Y junto a ello, quiero recordar que en mi primer Mensaje a la Nación señalé la necesidad de digitalizar Chile, dar un salto importante en el uso de Internet.
La campaña de alfabetización digital, a diciembre de 2003, ha permitido capacitar a 115 mil personas. 100 mil empresas hoy están conectadas a Internet. Los progresos del gobierno electrónico sitúan a Chile al nivel de los países más avanzados. Todos los servicios del Gobierno Central tienen portales en Internet. Hay 170 trámites en línea. El 83% de las Declaraciones a la Renta del Servicio de Impuestos Internos se hicieron a través de Internet.
En los últimos cinco años los establecimientos educacionales conectados a la red se duplicaron. Los Infocentros que hablamos de crear, hoy día son más de mil 300, distribuidos en 317 comunas. Todas las bibliotecas públicas, 368 en los más remotos lugares, están conectadas a Internet gracias a la donación de la Fundación Gates; 500 establecimientos de la Red Enlaces abiertos a la comunidad y numerosas empresas, además de instituciones que acogen a jóvenes y adultos mayores. Los usuarios de Internet se han quintuplicado en cinco años.
Más crecimiento es más riqueza para el país. Necesitamos crecer y hacer que los frutos del crecimiento lleguen a todos. Avanzamos en la discusión de la Ley de Mercado de Capitales II, que promueve el desarrollo de la industria de capital de riesgo y financiamiento a nuevos proyectos.
Para ello la Corfo, el Centro Nacional de Productividad y Calidad y el Instituto Nacional de Normalización desarrollarán el Proyecto de Norma Chilena, para certificar pequeñas y medianas empresas con estándares internacionales en materia de gestión. Es el equivalente al ISO 9000, 14000 ó 18000. Y esta microempresa recibe apoyo en particular. Entre el 2000 y el 2003, el BancoEstado pasó de 17 mil a 90 mil créditos para los microempresarios.
Estos créditos llegan a personas que nunca antes habían sido sujetos de un préstamo. Y además de lo anterior, para crecer tenemos que modernizar el sector público. Junto con ello, se encuentra en plena implementación la normativa que contempla el Nuevo Trato Laboral para el sector público.
Hacia un Chile Más Igualitario
Junto con crecer y modernizarnos, queremos un Chile que también sea más igualitario, más solidario, con mayor igualdad de oportunidades, con redes más eficaces de protección social. Sólo así tendrá sentido nuestro esfuerzo por el crecimiento y la modernidad. No basta sólo con crecer si no hay políticas públicas claras orientadas a que ese crecimiento llegue a todos y todas.
Los que tienen menos que reciban más, los que están más alejados que se sientan más cerca. Queremos, por sobre todas las cosas, hacer un Chile que sea cada día más humano, donde todos sean iguales en dignidad. Hoy día ese sector vive mejor, y sus hijos vivirán mejor. Tienen mayor y mejor acceso a los frutos del desarrollo. Ciertamente, ello no nos gusta a ninguno de nosotros los que estamos en esta sala.
La mejor manera de evaluar el progreso social es qué ha pasado con ese sector, el que tiene mayores dificultades. En poco más de una década, esa población duplicó su ingreso monetario y multiplicó por cuatro su acceso a bienes y servicios fundamentales. Pero también es cierto que chilenos y chilenas vivimos más. Las condiciones en que se vive la vejez no son iguales para todos. Hay muchos abuelos y abuelas que lo pasan mal.
Por ello, en el mes de junio enviaré un proyecto de ley para que todas las personas mayores de 75 años, que reciben pensión mínima, sus pensiones se reajusten en 9,3 por ciento. Y para que todas aquellas personas mayores de 75 años y que reciben pensión asistencial, que sus pensiones se reajusten en 18,8 por ciento. Así llevamos un poco más de humanidad, un poco más de dignidad a estos 400 mil chilenos y chilenas que se encuentran en esta situación.
Al establecer este reajuste para los mayores de 75 años en las pensiones asistenciales y en las pensiones mínimas, en la práctica lo que estamos estableciendo en Chile es una modalidad distinta con dos pensiones asistenciales y dos pensiones mínimas. Una que comienza a operar a los 65 años, y otra que se incrementa y esperamos que sea en cantidades mayores en los años futuros, a partir de los 75 años, porque vivimos más y las necesidades son mayores.
Aprobamos entonces la ley que crea Chile Solidario. Es Chile el que se compromete como nación para enfrentar el drama doloroso de la pobreza extrema. Chile Solidario es más que un programa para erradicar la miseria. Son muchas las tareas que se han hecho en Chile Solidario.
Hoy, doña Carmen está cursando de primero a cuarto año básico. Me explicó, en una nota que me envió, que antes no sabía leer ni escribir, y las palabras que me dijo fueron: hoy escribí por primera vez. Coloqué en un papel mis ideas y las cosas que quería contarle. Yo quiero aplaudir a doña Carmen, y a todos los miles que como ella se atreven a decir “sí, no sé leer y escribir”. Es un tremendo acto de valentía decirlo. “Y quiero aprender ahora, no importa la edad”. Y otros, claro, se van integrando a este programa.
¿Saben ustedes que en este programa se han entregado 12 mil cédulas de identidad? ¿Y saben que en la Novena Región se organizaron los funcionarios públicos para pagar ellos de su bolsillo el costo del carné a todos los que pertenecían a Chile Solidario?
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