El problema de la desigualdad en Chile se expresa en todos los niveles, incluida su principal estructura democrática.
El entramado político-institucional ha generado un sistema donde diputados y senadores perciben sueldos que se encuentran totalmente fuera de proporción respecto de lo que gana la mayoría de la población.
Y esto tiene serias consecuencias para la calidad de la democracia chilena, porque se establece una distancia abismal entre los representantes y sus representados.
Tal brecha no es solo simbólica, sino que, como muestra este análisis, material.
Incluso sería posible argumentar que esta distancia económica “blinda” a los parlamentarios chilenos de las condiciones de vida promedio de chilenas y chilenos, haciéndoles insensibles a tales condiciones.
Más aún, esta realidad transforma en “pares” de diputados y senadores, en términos no solo de ingresos sino que de estilo y calidad de vida, a los hombres y mujeres más poderosos de Chile, por su situación económica.
En este sentido, propuestas como la de los diputados Boric y Jackson apuntan en la dirección correcta, al buscar que se genere una señal en términos de ajustar las proporciones.
Comparación Internacional del Salario Mínimo
A nivel internacional, existen al menos tres indicadores: salario mínimo nominal en dólares y ajustado por poder de compra, salario mínimo como proporción de la línea de pobreza y el Índice de Kaitz con sus tres derivaciones (respecto al salario promedio, salario mediano y valor agregado por trabajador).
Dependiendo de las particularidades de cada país la OCDE recomienda seguirlos complementariamente. Es un indicador que da información de fácil comprensión.
Para controlar por capacidad adquisitiva, la medida se ajusta por Paridad de Poder de Compra (PPP).
Según los datos del Informe Mundial de los Salarios de la OIT (2010/2011), los países industrializados tienen un salario mínimo promedio de US$ 1.306 (cerca de $653 mil pesos chilenos a un tipo de cambio de $500).
En los países que tienen un PIB per cápita mayor a US$20.000 el promedio de su salario mínimo es US$ 1.250.
Si nos concentramos en la cola inferior de este grupo de países (los que tienen un PIB per cápita entre 25 mil y 20 mil dólares), podemos observar el caso de Portugal (país al cual Chile ha colocado como benchmark para alcanzar el desarrollo en el año 2018), con un salario mínimo de US$ 618.
Se trata de una medida que intenta reflejar el poder de compra que tiene el salario mínimo en término de canastas de necesidades básicas.
Este indicador suele utilizarse en países donde existe línea de pobreza absoluta (como es el caso de la mayoría de los países subdesarrollados o de ingresos medios).
Sin embargo, no es posible tener el dato comparativo en el caso de los países industrializados, pues en ellos, la pobreza se mide en términos relativos.
En el caso chileno, de acuerdo a los datos de la encuesta CASEN 2006, el salario mínimo cubría 2,9 veces la línea de la pobreza.
En ese entonces, comparando con los países de la región, el indicador se situaba entre los más altos.
Con datos de CASEN 2009, la proporción cae a 2,54 líneas de pobreza.
En el caso específico de este indicador, el punto débil se encuentra en la medición de la línea de pobreza, que como se ha visto se encuentra sub-estimada en Chile.
Este indicador es uno de los más conocidos y su versión más clásica es cuando se computa de acuerdo al salario promedio, esto es, cuál es el salario mínimo como proporción al salario promedio.
Chile, de acuerdo a los datos CASEN 2009, tendría un Kaitz a salario promedio de 0,32.
Bastante menor a los ratios de los países industrializados dónde el promedio superaría a 0,5.
El Índice de Kaitz en su versión salario promedio, tiene la debilidad que no controla por la dispersión en la distribución de ingresos.
En este sentido, países con mucha desigualdad económica tendrían un alto valor en el salario promedio.
En la versión salarios medianos, el índice de Kaitz para Chile utilizando los datos de la Encuesta CASEN 2009, llega a 0,55.
De acuerdo a este indicador se dice que Chile tendría uno de los salarios más altos de los países de la OCDE.
Sin embargo, el talón de Aquiles del Kaitz, versión salarios medianos, es precisamente la situación que se da cuando los países enfrentan salarios medianos muy bajos.
Sin embargo, Saget (2008) entrega valiosos aportes al debate mediante el uso de una tercera derivada del indicador de Kaitz.
En este caso, es el salario mínimo como proporción del PIB per cápita mensual, todo ajustado por poder de compra (el ratio también es conocido como la razón salario mínimo a valor agregado por trabajador).
De acuerdo al documento, los salarios mínimos son incorrectamente fijados, cuando los países obtienen ratios inferiores a 0,3 (mini-salario mínimo) o superiores a 0,6 (maxi-salarios mínimo).
Entre ambas cotas, existe espacio de movimiento para la fijación.
De acuerdo a dicho indicador, Chile tendría 0,34 ajustando por los resultados de la última encuesta CASEN 2009.
Para la autora, los salarios mínimos muy altos (maxi-salarios mínimos), son aquellos que superan el 60% del valor agregado por trabajador.
Por otra parte y tomando los resultados de Saget (2008), pasar bruscamente a un nivel de maxi-salario mínimo aumenta la probabilidad de tener una elasticidad empleo-salario mínimo negativa, es decir, resultan peligrosos en cuanto podrían afectar los niveles de empleo en la economía, a través de la clásica línea de transmisión dónde mayor salario mínimo afecta a los empleos menos calificados (defendida por Hammermesh, 1993).
En conclusión, nuestro país tiene amplio espacio para avanzar en cuanto al salario mínimo.
Existe evidencia (expuesta en otras opiniones de la misma Fundación SOL), dónde se desdramatiza los supuestos impactos en materia de empleo y presiones inflacionarias.
En lo relativo a compararnos con los países OCDE, aún estamos muy rezagados, aún queda mucho por hacer.
Análisis de Salarios Promedio a Nivel Mundial
El equipo de análisis de Picodi.com revisó los ingresos mensuales promedio alrededor del mundo y creó un ranking global de salarios.
Encontraron ‘El Dorado’ El portal Numbeo llevó a cabo una encuesta preguntando acerca del coste de vida y los salarios de cientos de miles de personas en países alrededor del mundo.
Nuestro equipo analizó los resultados para comparar la situación de los 106 países encuestados.
En la clasificación de 106 países, el salario promedio más elevado es el de Suiza ($5.989 dólares).
En el podio, se encuentran también Luxemburgo y EE.UU. cuyo salario es de $4.014 y $3.534 dólares, respectivamente.
En cambio, Chile, con un ingreso mensual promedio de $496.000 pesos ($632 dólares), ocupa el puesto 55 y supera a Iraq ($589 dólares), Turquía ($439 dólares), Ucrania ($350 dólares), Filipinas ($308 dólares), Egipto ($218 dólares) y otros países.
El ranking lo cierran Cuba, Uganda y Nigeria con un salario que oscila entre los $36 y $184 dólares.
En América, Chile se encuentra en la primera mitad de la lista (6to puesto de 22), superado por países como Costa Rica ($737 dólares) y Panamá ($774 dólares).
Por el contrario, Uruguay ($595 dólares), Honduras ($469 dólares) y República Dominicana ($340 dólares) están por debajo de Chile.
EE.UU, Canadá y Puerto Rico lideran la lista del sueldo promedio llegando a salarios por encima de los $1800 dólares.
Salario Mínimo en Noruega: Información y Contexto
En el caso de Noruega, también correspondería a una información imprecisa. ¿Por qué? Además, los sueldos mínimos -al igual que en el caso de Nueva Zelanda- se fijan por hora, y no existe una aclaración pertinente en la comparación que hace el economista.
Desde el 1 de enero de 2020, el país europeo fijó en 1.219 € la remuneración neta por mes sobre la base de la duración legal del trabajo 35 horas semanales.
Remuneraciones Parlamentarias en Chile y la OCDE
Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo (Figura 1).
Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).
El ejercicio anterior, sin embargo, no permite sacar muchas conclusiones, ya que siempre se puede argumentar qué significa realmente un salario más o menos alto al interior de cada país.
Por lo mismo, una mejor forma de enfocar la discusión es preguntarse qué implica este salario respecto del PIB per cápita de cada nación y del ingreso mínimo al interior de los países.
Es en este desglose donde emerge la principal conclusión de este estudio, y que apunta a la magnitud de la diferencia de ingresos entre nuestros parlamentarios y los de otros países.
Así, Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1).
En el extremo opuesto se encuentra un país como Suiza, donde esta diferencia es de 0,7 veces, es decir, el sueldo de un parlamentario es inferior al PIB per cápita de dicho país.
En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo.
Nuestro país solo es superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.
Tabla Comparativa: Sueldos Parlamentarios vs. PIB per cápita
| País | Relación Sueldo Parlamentario / PIB per cápita |
|---|---|
| Chile | 11,8 |
| Turquía | 6,3 |
| México | 5,6 |
| Italia | 5,1 |
| Suiza | 0,7 |
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