En Argentina, la discusión sobre el salario mínimo siempre ha sido un tema central en el debate económico y social. En julio de 2018, esta discusión cobró aún más relevancia debido a la creciente inflación y su impacto en el poder adquisitivo de los trabajadores.

El Salario Mínimo en Argentina

En julio de 2018, el Gobierno nacional dispuso por decreto la actualización del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM). Se esperaba que en julio, tras la actualización, aumentara a $10.000. Sin embargo, según cálculos de Cifra, en los primeros seis meses del año, el poder adquisitivo del SMVM tuvo en promedio una reducción del 6,7 %, dado que subió en términos nominales sólo 17,9 % frente a una inflación superior al 26 %.

Cifra alertó que, en ese mes, “puede estimarse que la pérdida real interanual alcanzará el 14,6 % ante el recrudecimiento inflacionario posterior a la devaluación de la moneda”.

El salario mínimo vital y móvil en junio alcanzó los $ 25.272, un monto que está por debajo de la canasta de indigencia que en el mismo mes fue de $ 28.414, según el Indec. Ante la caída del poder de compra, es urgente la recomposición salarial para recuperar todo lo perdido y que se actualicen por la inflación. El salario mínimo no puede ser menor a la canasta familiar. Según la estimación de la Junta Interna de Ate Indec, la canasta de consumos mínimos al 31 de julio fue de $ 106.361.

Poder Adquisitivo del Salario Mínimo y Promedio

Una forma de graficar el deterioro del poder de compra es analizar cuántos kilos de asado se podían comprar con un salario mínimo vital y móvil o con un salario promedio (RIPTE) en 2016 y cuántos kilos se pueden comprar ahora.

Salario Mínimo vs. Kilos de Asado

En abril del 2016 con un salario mínimo vital y móvil se podían comprar 60 kilos de asado, en abril de 2017 alcanzaba para 67, en el mismo mes del 2018 se mantuvo en 67 y en el último año del macrismo tras la llegada del FMI y la crisis cayó a 57 kilos. Bajo el Gobierno de Fernández en abril del 2020 un haber mínimo alcanzó para comprar 52 kilos de asado y en abril de este año se desplomó a 37 kilos.

Salario Promedio vs. Kilos de Asado

Si se elige un salario promedio (Ripte: Remuneración Imponible para el Trabajador Estable), en abril del 2016 se podían comprar 176 kilos de asado, en el mismo mes del 2017 alcanzaba para 188 kilos, en abril del 2018 para 204 kilos, y en el mismo mes del 2019 descendió a 180 kilos. En abril del 2020 con un salario promedio se podían comprar 176 kilos de asado, mientras que en abril de este año cayó a 127 kilos.

Se consideraron los precios de kilo de asado que publica el Indec para el Gran Buenos Aires, pero en otras regiones los precios fueron más altos. El aumento de los precios impactó en el consumo. El kilo de asado aumentó un 82,9 % en 2020, según el Indec, mientras que la inflación fue de 36,1 %. En tanto, el salario mínimo solo subió un 22 % en el mismo período.

Análisis de la Brecha entre Salario Mínimo y Canasta de Pobreza

Un estudio reciente realizado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas ha revelado alarmantes datos sobre la brecha entre el salario mínimo y la canasta de pobreza en Argentina, especialmente para los empleados registrados.

El informe destaca que una gran parte de la fuerza laboral informal en Argentina se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica. Esta situación es especialmente preocupante dado que los empleados informales no tienen acceso a los beneficios de la seguridad social, lo que los deja desprotegidos ante enfermedades, accidentes y otras eventualidades. Según el informe, el 63% de los empleados informales pertenece a hogares de bajos ingresos, lo que refleja la profunda desigualdad económica en el país.

El informe también revela que el 36,7% de los empleados registrados no están inscritos en la seguridad social, especialmente los jóvenes. La falta de inscripción en la seguridad social no solo afecta la protección de los trabajadores, sino que también tiene implicaciones a largo plazo en términos de pensiones y beneficios sociales.

Los datos del segundo trimestre del estudio muestran que el salario mínimo mensual neto era de alrededor de $190 mil, mientras que el valor promedio de la canasta de pobreza para un empleado registrado fue de $238 mil. Esta brecha significa que, incluso con un salario mínimo, muchos trabajadores registrados no pueden cubrir los costos básicos de vida, lo que los mantiene en una situación de pobreza.

En comparación, en 2017, el salario mínimo neto era de $6700 y la canasta de pobreza promedio era de $3575 para los empleados registrados. Este aumento significativo en la canasta de pobreza, en comparación con el salario mínimo, muestra que la capacidad de compra de los trabajadores ha disminuido drásticamente en los últimos años.

Roxana Maurizio y Luis Beccaria, autores del informe, explican que tener un trabajo en Argentina no garantiza una vida libre de pobreza. La mayoría de los trabajadores informales pertenecen a hogares de bajos ingresos, y muchos empleados registrados no están inscritos en la seguridad social, lo que muestra la precariedad laboral en el país.

La brecha entre el salario mínimo y la canasta de pobreza es un indicador claro de la desigualdad económica que persiste en Argentina. A pesar de tener un empleo, muchos trabajadores no pueden cubrir sus necesidades básicas, lo que perpetúa el ciclo de la pobreza. Esta situación es especialmente preocupante en un contexto donde la inflación y el costo de vida siguen aumentando, erosionando aún más el poder adquisitivo de los trabajadores.

Impacto en Jubilaciones y la AUH

Tras la aprobación de la reforma jubilatoria en diciembre del año anterior, la jubilación mínima se estableció en $ 7.660 y se esperaba que alcanzara los $ 8.096 cuando se aplicara la suba de junio. Estas actualizaciones implicaron una caída de poder adquisitivo que promedia el 2,6 % en los primeros siete meses del año y que alcanzaría al 4,2 % interanual en el próximo mes de julio, según Cifra.

El informe sostiene que dado que el haber mínimo ya sufrió una importante retracción en 2016, la comparación entre julio de 2015 y el mismo mes de 2018 arrojó una pérdida real que alcanzó al 10,4 %.

Por su parte, la Asignación Universal por Hijo (AUH) también se actualiza por el mismo índice de la movilidad jubilatoria. En junio la AUH llegó a un valor de $ 1.578. En los primeros siete meses del año, la AUH tuvo una caída real equivalente al 2,6 %. La comparación entre julio de 2015 y el mismo mes de 2018 revela que el derrumbe en el poder de compra alcanzó al 20,3 %.

Recomendaciones para Mejorar la Situación

Para abordar esta brecha, es fundamental que el gobierno y las empresas trabajen juntos para mejorar las condiciones laborales y garantizar que todos los trabajadores, tanto formales como informales, tengan acceso a la seguridad social y a salarios que les permitan vivir con dignidad. Algunas medidas que podrían considerarse incluyen:

  • Aumento del Salario Mínimo: Ajustar el salario mínimo para que esté más alineado con la canasta de pobreza, garantizando que los trabajadores puedan cubrir sus necesidades básicas.
  • Mejora de la Cobertura de la Seguridad Social: Implementar políticas que aseguren que todos los empleados registrados, especialmente los jóvenes, estén inscritos en la seguridad social.
  • Fortalecimiento de la Inspección Laboral: Aumentar la supervisión y el control para asegurar que las empresas cumplan con las normativas laborales y de seguridad social.
  • Promoción de Empleos Formales: Incentivar la formalización del empleo mediante políticas que reduzcan la carga impositiva y administrativa para las pequeñas y medianas empresas.
  • Educación y Capacitación: Ofrecer programas de educación y capacitación para mejorar las habilidades de los trabajadores y aumentar su empleabilidad en sectores mejor remunerados.

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