El año 2018 fue un período de importantes desafíos económicos para Argentina, marcado por la inflación y la devaluación de la moneda. En este contexto, el análisis del sueldo mínimo vital y móvil (SMVM) revela una compleja interacción entre los ingresos de los trabajadores y el costo de vida.

Deterioro del Poder Adquisitivo

Más importante aún que la variación nominal de los precios es el deterioro en términos reales de los ingresos: salarios, jubilaciones y asignaciones familiares quedaron relegados frente a los precios. El salario real promedio del sector privado registrado, según el Ministerio de Trabajo, tuvo hasta octubre de 2018 una caída del 10,9%.

Estudios de la Universidad Metropolitana (UMET) señalan que la inflación de los pobres y de los sectores más vulnerables fue superior a las de los sectores de mayores ingresos. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) advirtió que la inflación fue contenida por la recesión: “Las tasas de inflación de 2018 fueron relativamente menores a las que precedieron a otras devaluaciones en el pasado reciente, si se tiene en cuenta el enorme ajuste cambiario.

El año pasado comenzó con un dólar de 18,95 pesos y terminó en 38,83 pesos (105%). El dólar tiene incidencia en la formación interna de los precios porque los molinos harineros, la producción de arroz, los frigoríficos, las aceiteras o los tambos no tienen por qué vender más barato en el mercado interno que en el mercado externo. También los alimentos y bebidas mostraron a lo largo de 2018 un incremento del 51,2%, un rubro por demás importante porque es la base del cálculo de los valores de las canastas básica total y alimentaria, que marcan el ingreso mínimo por debajo del cual se es pobre o indigente, respectivamente. No se puede dejar de considerar que los alimentos son la base de las exportaciones argentinas.

Impacto en los Sectores Vulnerables

La necesidad de alivio es urgente, ya que el rápido empobrecimiento de amplias franjas de ingresos bajos y medios está dañando la vida de millones. Los niños y jóvenes hoy hundidos en el máximo desamparo material y espiritual están siendo condenados a un futuro nefasto, en las antípodas de la igualdad de oportunidades. Desaparecen empresas y saberes productivos. La necesidad de frenar la tarea de destrucción de instituciones, equipos profesionales y capacidades científicas y tecnológicas acumuladas en el estado es perentoria.

Al gobierno no le importan los impactantes números de la pobreza y la desocupación, la destrucción de eslabones de la cadena productiva, la desaparición de 9.500 pequeñas y medianas empresas registradas, ya que lo único que pretende es llegar a las elecciones sin incurrir en el default, es decir no poder pagarle a los acreedores. Desde ya que, cualquier acción, método o unidad, que sirva para acabar con el macrismo, es válida; pero éste es el momento para instalar otros debates sobre el futuro.

El Salario Mínimo y el Asado: Una Metáfora del Poder Adquisitivo

Una forma de graficar el deterioro del poder de compra es analizar cuántos kilos de asado se podían comprar con un salario mínimo vital y móvil o con un salario promedio (RIPTE) en 2016 y cuántos kilos se pueden comprar ahora. Alerta Spoiler: la promesa oficial de volver a comer asado fue puro humo.

En abril del 2016 con un salario mínimo vital y móvil se podían comprar 60 kilos de asado, en abril de 2017 alcanzaba para 67, en el mismo mes del 2018 se mantuvo en 67 y en el último año del macrismo tras la llegada del FMI y la crisis cayó a 57 kilos. Bajo el Gobierno de Fernández en abril del 2020 un haber mínimo alcanzó para comprar 52 kilos de asado y en abril de este año se desplomó a 37 kilos.

Si se elige un salario promedio (Ripte: Remuneración Imponible para el Trabajador Estable), en abril del 2016 se podían comprar 176 kilos de asado, en el mismo mes del 2017 alcanzaba para 188 kilos, en abril del 2018 para 204 kilos, y en el mismo mes del 2019 descendió a 180 kilos. En abril del 2020 con un salario promedio se podían comprar 176 kilos de asado, mientras que en abril de este año cayó a 127 kilos.

El aumento de los precios impactó en el consumo. El kilo de asado aumentó un 82,9 % en 2020, según el Indec, mientras que la inflación fue de 36,1 %. En tanto, el salario mínimo solo subió un 22 % en el mismo período. Ese mismo año, la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra) informó que el consumo de carne vacuna por habitante cerró en 49,7 kilos anual, el nivel más bajo del último siglo, pese a que la faena de animales aumentó 0,6 % interanual hasta las 14 millones de cabezas.

Brecha entre Salario Mínimo y Canasta de Pobreza

Un estudio reciente realizado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas ha revelado alarmantes datos sobre la brecha entre el salario mínimo y la canasta de pobreza en Argentina, especialmente para los empleados registrados. Según el informe, el 63% de los empleados informales pertenece a hogares de bajos ingresos, lo que refleja la profunda desigualdad económica en el país.

Los datos del segundo trimestre del estudio muestran que el salario mínimo mensual neto era de alrededor de $190 mil, mientras que el valor promedio de la canasta de pobreza para un empleado registrado fue de $238 mil. Esta brecha significa que, incluso con un salario mínimo, muchos trabajadores registrados no pueden cubrir los costos básicos de vida, lo que los mantiene en una situación de pobreza.

En comparación, en 2017, el salario mínimo neto era de $6700 y la canasta de pobreza promedio era de $3575 para los empleados registrados. Este aumento significativo en la canasta de pobreza, en comparación con el salario mínimo, muestra que la capacidad de compra de los trabajadores ha disminuido drásticamente en los últimos años.

Roxana Maurizio y Luis Beccaria, autores del informe, explican que tener un trabajo en Argentina no garantiza una vida libre de pobreza. La mayoría de los trabajadores informales pertenecen a hogares de bajos ingresos, y muchos empleados registrados no están inscritos en la seguridad social, lo que muestra la precariedad laboral en el país.

La brecha entre el salario mínimo y la canasta de pobreza es un indicador claro de la desigualdad económica que persiste en Argentina. A pesar de tener un empleo, muchos trabajadores no pueden cubrir sus necesidades básicas, lo que perpetúa el ciclo de la pobreza. Esta situación es especialmente preocupante en un contexto donde la inflación y el costo de vida siguen aumentando, erosionando aún más el poder adquisitivo de los trabajadores.

Medidas Propuestas para Mejorar la Situación

  • Aumento del Salario Mínimo: Ajustar el salario mínimo para que esté más alineado con la canasta de pobreza, garantizando que los trabajadores puedan cubrir sus necesidades básicas.
  • Mejora de la Cobertura de la Seguridad Social: Implementar políticas que aseguren que todos los empleados registrados, especialmente los jóvenes, estén inscritos en la seguridad social.
  • Fortalecimiento de la Inspección Laboral: Aumentar la supervisión y el control para asegurar que las empresas cumplan con las normativas laborales y de seguridad social.
  • Promoción de Empleos Formales: Incentivar la formalización del empleo mediante políticas que reduzcan la carga impositiva y administrativa para las pequeñas y medianas empresas.
  • Educación y Capacitación: Ofrecer programas de educación y capacitación para mejorar las habilidades de los trabajadores y aumentar su empleabilidad en sectores mejor remunerados.

El Pronóstico de Cifra para 2018

El poder adquisitivo promedio de las remuneraciones registradas del sector privado descendió durante el primer cuatrimestre, según estimó un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) de la CTA. El documento advirtió que ante las proyecciones de inflación superiores al 30 % anual, y con los aumentos salariales del 15 % “implicarían como mínimo una pérdida de poder adquisitivo del 12 % a fin de 2018”. En caso de reajustar las paritarias a incrementos del 25 % la baja del poder adquisitivo sería del 4 %. En ambos escenarios pierden los salarios. Los trabajadores del sector privado no son los únicos perjudicados por la elevada inflación, el sector público tendrá un deterioro mayor del poder adquisitivo. Además, caerán las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Impacto en el Sector Público

La pérdida del salario real para los trabajadores públicos será mayor que en el sector privado. Esto corresponde a la intención del Gobierno de achicar la masa salarial como una de las formas de ajuste fiscal acordado con el FMI. Según Cifra, en abril de 2018 el poder de compra de los trabajadores estatales resultó 11,2 % inferior al de noviembre de 2015. De acuerdo a las negociaciones paritarias que hubo a nivel nacional y en distintas provincias “permiten avizorar una importante pérdida real para este año”, expresó el documento.

Además de la caída salarial, habrá un nuevo ajuste en el sector público. El Gobierno oficializó el martes un decreto que congela el ingreso al Estado hasta 2019 y dejará sin efecto a fin de año los convenios de Asistencia Técnica, es decir nuevos despidos. El informe señaló que ante el aumento de la inflación, la situación del salario real se agrava aún más. Si bien hubo algunos gremios que renegociaron las paritarias con un nuevo techo del 25 %, la actualización salarial es aún insuficiente ante proyecciones de inflación que superan el 30 % anual.

Jubilaciones y AUH en Descenso

Tras la aprobación de la reforma jubilatoria en diciembre del año pasado, la jubilación mínima se estableció en $ 7.660 y se espera que alcance los $ 8.096 cuando se aplique la suba de junio. Estas actualizaciones implicaron una caída de poder adquisitivo que promedia el 2,6 % en los primeros siete meses del año y que alcanzaría al 4,2 % interanual en el próximo mes de julio, según Cifra.

El informe sostiene que dado que el haber mínimo ya sufrió una importante retracción en 2016, la comparación entre julio de 2015 y el mismo mes de 2018 arrojó una pérdida real que alcanzó al 10,4 %. Por su parte, la Asignación Universal por Hijo (AUH) también se actualiza por el mismo índice de la movilidad jubilatoria. En junio la AUH llegó a un valor de $ 1.578. En los primeros siete meses del año, la AUH tuvo una caída real equivalente al 2,6 %. La comparación entre julio de 2015 y el mismo mes de 2018 revela que el derrumbe en el poder de compra alcanzó al 20,3 %.

Tabla Resumen del Poder Adquisitivo (2016-2018)

Fecha Salario Mínimo (Asado) Salario Promedio (Asado)
Abril 2016 60 kg 176 kg
Abril 2017 67 kg 188 kg
Abril 2018 67 kg 204 kg

Mientras los trabajadores y los sectores más vulnerables padecen los efectos de la devaluación y la inflación, las patronales siguen ganando. El ajuste no es para todos. Cambiemos incluso en las crisis Gobierna para los ricos.

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