Realizar una especialidad médica en España es una opción que todo médico chileno debe conocer. Esta vía de especialización surge como una oportunidad atractiva por distintos motivos.

Oportunidades y Ventajas de Especializarse en España

Existen especialidades en Chile que no tienen muchos cupos tales como dermatología, oftalmología, otorrinolaringología, etc. Para obtener estos cupos hay que ser de los mejores estudiantes de medicina de Chile y obtener un muy buen puntaje. También ocurre que habiendo obtenido el cupo de especialidades muy cotizadas se debe hacer una "devolución" o PAO en zonas extremas. En ese sentido, España aparece como una opción interesante ya que tiene muchos cupos para todas las especialidades y no exige un período de devolución.

En Chile la mayoría de vías de ingreso a la especialidad exigen un período de devolución, es decir, que posteriormente a estudiar los 3 o 4 años de especialidad se le exige al médico trabajar para la institución que financió los estudios (generalmente un servicio de salud o una universidad). Esto implica que un médico recién egresado debe definir su vida para los próximos 5-12 años (por ejemplo, si un médico ingresa por el CONISS a Neurocirugía en la Universidad de Concepción para luego hacer una devolución en el Servicio de Salud de La Serena, debe considerar que estudiará 4 años en Concepción y luego trabajará 8 años en La Serena; es decir, define sus próximos 12 años de vida (y de romper este contrato estaría obligado a pagar cerca de 300 millones de pesos)). En España esto no es así, el médico que se especializa realiza sus estudios y luego queda libre, pudiendo postular a un trabajo en como especialista en cualquier lugar de Chile o del mundo, e incluso puede no trabajar, etc.

Muchas personas tienen el sueño de vivir en Europa ya sea por un tiempo o de forma indefinida. España te ofrece esa oportunidad de una forma relativamente fácil, simplemente debes homologar tu título e ingresar a una beca de formación como especialista. Dado la duración de los estudios, incluso se podría obtener la nacionalidad (según algunos medios se exigen 2 años de residencia en el país y la formación como especialista dura 4 a 5 años). En Europa los países están muy cerca, por lo que podrías viajar a Francia, Alemania u otros países los fines de semana. También tendrás la oportunidad de conocer un sistema de salud europeo, ver las diferencias con el chileno, trabajar con tecnología de primer nivel, etc.

Habitualmente se dice que la exigencia hacia los becados es mucho menor en España que en Chile: tienen menos responsabilidades, más tiempo libre, etc. Esto probablemente se da ya que el déficit de médicos es menor, por lo que la cantidad de trabajo asistencial que debe hacer el médico o el becado es menor. Se puede dar una mejor atención con mayor dedicación a cada paciente. Esto también permite una mayor dedicación a los estudios teóricos. Finalmente, se logra una experiencia más tranquila durante la especialización.

Obtener un título de especialista en España da la oportunidad de seguir formándose u obtener trabajo como médico en países de la Unión Europea o de Europa en general.

España permite ingresar de forma directa a programas de formación en subespecialidades tales como cirugía torácica, plástica, nefrología, cardiología, etc. Por esto el período de formación es más largo que en Chile (4-5 años). Cabe destacar que existen especialidades en las que se ingresa similar a Chile (neurología, diabetes, etc.).

Desventajas de Estudiar en España Comparado con Chile

Si bien tiene muchas características buenas, Chile también tiene un perfil interesante para estudiar. Dentro de las cosas que son peor evaluadas en España que en Chile encontramos:

  1. Menor sueldo: En España el sueldo de un becado se aproxima a los 2.000 Euros mensuales (varía según programa de estudio, turnos, ciudad); de todas formas se paga proporcional a los gastos de la comunidad donde se vive con la idea de que se pueda subsistir. En Chile es muy variable también según la vía de ingreso a la especialidad, pero habitualmente se acerca a los 2,5 millones de pesos.
  2. Menor exposición a pacientes: especialmente relevante en especialidades quirúrgicas donde el "n" de pacientes es más relevante.
  3. En vías de ingreso estatales chilenas se comienza el desarrollo de una carrera de funcionario público: En Chile el médico que trabaja en el sistema público obtiene beneficios principalmente según la cantidad de años de antigüedad que tenga, estos años de antigüedad se cuentan desde el inicio del contrato, el cual habitualmente es cuando se ingresa al CONISS. Es decir, un médico que hizo EDF por 6 años y luego 3 años de estudio de especialidad ya tiene 9 años de antigüedad en el servicio público, lo que se traduce en mejor sueldo, más vacaciones, etc. Si estudias en España o en una vía no estatal no vas ganando años de servicio público y trabajar en el sistema público chileno va perdiendo su atractivo.
  4. Necesidad de homologación del título: Para ingresar a una especialización en España debes homologar previamente el título de médico. Existe una inmensa cantidad de títulos a espera de ser homologados por lo que el tiempo de espera puede ser incluso de 3 años. Se están haciendo las gestiones necesarias para disminuir este tiempo con el objetivo de que la homologación sea en un período inferior a 6 meses, pero de momento no se ha logrado. A diferencia de otros países de Europa, en España se habla español, lo que implica que es un atractivo para los países de latinoamérica (tiene muchas más solicitudes de homologación que otros países como Francia o Alemania).
  5. Preparar el examen MIR: Habiendo homologado el título debes rendir un examen MIR, este examen permite el ingreso al programa de especialidad médica de forma muy similar a lo que hace la PAEs (PSU), se realiza un listado en orden decreciente donde los postulantes con mejor puntaje tienen preferencia en cuanto a elegir el cupo de especialidad y universidad a la que se quiere ingresar. Este examen es una prueba de 210 preguntas de alternativas, de 4 hrs de duración, es difícil y requiere un período de preparación de 6 meses a 2 años.

Revalidación del Título de Médico Cirujano

Existen 4 formas de revalidar el título de médico-cirujano. Algunos países tienen convenios de reconocimiento del título o de reválida del mismo, como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, España y Reino Unido. Cada convenio tiene trámites especiales y exige ciertos requisitos, lo que son distintos según el país (ej. Solo permiten trabajar en el sistema privado.

La ley 20.261 (Artículo 1, inciso 2) establece que la aprobación del Eunacom significa la revalida automática del título. Eso sí, hay que aprobar tanto la sección teórica, como la práctica. Revalida la especialidad. Si bien Chile aún no tiene ley de especialidades, suele ser exigido en el sistema público, para acceder al sueldo de especialista. Es una buena opción para quienes no quieren rendir el Eunacom o el examen de la Universidad de Chile, dado que permite trabajar directamente como especialista, pero con la desventaja que solo puede ser en el sistema público y no en el privado (así lo dice expresamente la ley).

La Contraloría ha dictaminado que el Director de un determinado hospital del sistema público puede contratar a un médico sin cumplir con ninguno de los otros requisitos, en razón del derecho a la salud de los pacientes y de los principios de servicialidad y continuidad del sector público. Es una excelente opción para quienes están en proceso de reválida. Sin embargo, tiene como desventajas, que es algo transitorio y algo frágil y que solo permite trabajar en un lugar específico, ya sea una zona geográfica o un determinado hospital (es lo más frecuente).

El Fenómeno de los "Doctores Gaviota"

En los últimos cinco años, en el Colegio Médico de Chile (Colmed) da cuenta del crecimiento de un fenómeno que han bautizado como los doctores gaviota. Se trata de profesionales de la salud argentinos que, como estas aves, emprenden viajes con estadías cortas en Chile para cubrir emergencias, consultas y otros procedimientos a cambio de una mejor paga que en su país.

“En las últimas dos décadas no habíamos visto médicos que vinieran a trabajar por temporadas muy breves. Se asientan muchas veces en lugares donde hay déficit de algún especialista, pero sobre todo empujados por la precariedad y la necesidad laboral de nuestro país vecino”, dice Anamaría Arriagada, presidenta del Colmed.

Del otro lado de la cordillera de Los Andes, los médicos padecen salarios por el suelo y una inflación interanual del 276%, la más alta del mundo, según el cálculo que difundió para febrero el Indec, la oficina argentina de estadísticas oficiales. La disparada de los precios, especialmente veloz desde diciembre, cuando el ultraderechista Javier Milei juró como presidente, y los ingresos congelados empujaron la pobreza hasta casi el 60%, según la estadística que lleva la Universidad Católica Argentina.

Roberto Macho, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Mendoza, en Argentina, comenta: “Poco antes de la pandemia, muchos profesionales -generalmente licenciados en enfermería- se fueron directamente a vivir a Chile. Luego observamos a médicos o profesionales especialistas hacer una o dos guardias (de urgencia o consultas) al mes en distintos sanatorios privados chilenos, incluso ya con turnos programados”.

En el Colmed preocupan las posibles consecuencias de esta práctica. “El acto médico requiere de un conocimiento previo y del contexto del paciente, de las leyes y de las medidas de salud pública del país imperante. También requiere de un seguimiento, de cierta respuesta a un tratamiento, una complicación o reacción adversa a un medicamento. Peor aún una complicación a una cirugía y los médicos que van y vienen no son claramente la solución. Los pacientes están expuestos a un tratamiento que puede no ser de la calidad que necesitan; al mismo tiempo, el médico está expuesto a un trabajo más precario”, dice Arriagada.

La situación fue denunciada en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de Chile por el parlamentario Daniel Lilayú hace cuatro meses -el parlamentario es médico y milita en la UDI, un partido de la derecha tradicional-, quien pidió un fiscalización.

Sobre esta práctica no hay cifras oficiales, sólo la percepción de que es un fenómeno que está en auge. Los casos suelen escapar del radar de las autoridades sanitarias, dado que los médicos itinerantes trabajan en consultorios privados y no en el sistema público de hospitales y centros asistenciales. “Esto, probablemente, necesite de una acción orquestada de varios actores, porque frente a este problema lo que se requiere es una nueva regulación”, señala Arriagada.

Migración y Estabilidad Laboral

No todos se inclinan por las rutinas itinerantes. Algunos profesionales argentinos deciden establecerse en Chile a cambio de mayor estabilidad. Es el caso de E.G., un médico internista que prefiere la reserva de su identidad. Recuerda el día que salió de Mendoza con rumbo a la región de Valparaíso, en Chile, en febrero de 2023. “Mi novia y yo queríamos emigrar. No solo por lo salarial, sino también por el estrés de vivir en un país en decadencia, donde siempre ves malas noticias y con una inflación gigante que todo el tiempo te hace pensar si tu salario alcanzará para hacer las compras”, explica.

Reclutadores de una clínica privada de Chile se han reunido con él y otros profesionales en un hotel de Mendoza para ofrecerles trabajo con salarios hasta ocho veces mayores que los que reciben en su país. Sólo es necesario un título de médico cirujano que sea reconocido por una institución educativa oficial y acreditado por seis años, aunque sólo pueden desempeñarse como médicos generales y no especialistas.

“No tenemos ningún problema con los médicos extranjeros trabajando o formándose en Chile, porque tenemos una larga historia de cooperación y tratados”, dice Arriagada, “pero deben pasar por una serie de etapas para introducirse adecuadamente en la salud pública chilena”.

Los médicos argentinos residentes en Chile identificados por el Ministerio de Salud se han duplicado en los últimos cinco años: pasaron de 55 en 2018 a 122 en 2023. Hoy, E.G., quien ejerce como médico general, convive en la clínica en la que trabaja con compañeros que viajan cada 15 días desde Argentina para atender pacientes. “Les resulta rentable”, explica E.G.

El Déficit de Especialistas y las Listas de Espera

Las listas de espera se han convertido en el gran problema de la salud pública y en una pesadilla para más de un millón y medio de personas en todo Chile, las más vulnerables, que aguardan por una ansiada consulta médica. Un llamado que puede demorar un año.

El problema de Alicia Sepúlveda se repite en la mayoría de las casi dos millones de personas que no reciben atención en el sistema público, porque no hay suficientes médicos especialistas. Una carencia que se focaliza en las especialidades con mayor espera en cirugías: digestiva (56.556 personas), traumatológica (44.056), otorrinolaringológica (31.931), urológica (21.565) y ginecológica (21.021). Según el Registro Nacional de Prestadores Individuales de la Superintendencia de Salud (SIS), en Chile existen 35.497 médicos inscritos, 19.034 de ellos con una especialidad. Esto significa que hay 936 personas por cada médico especialista. Una piedra que ningún gobierno ha podido sacarse del zapato.

Una receta que se ha repetido es depurarlas administrativamente. Esto se hace a través del contacto -telefónico o vía carta certificada- con el paciente para confirmar si aún necesita la consulta o cirugía. En la administración de Sebastián Piñera se anunció el fin de la listas de espera de “todas las patologías que se encontraban pendientes al 30 de septiembre de 2011”. Sin embargo, un informe de Contraloría constató que, en algunos hospitales, “de las 3.273 personas que figuraban como atendidas a esa fecha, 1.455 fueron sacadas de las listas sin recibir la atención hospitalaria: el 44,45% del total. El escándalo que provocó el uso de la “depuración” para achicar las listas de espera, dio inicio a una investigación a cargo de la fiscal Macarena Cañas, de la Fiscalía Centro Norte, que aún continúa con diligencias.

Puede que esto haya influido para que el actual gobierno utilice casi el mismo método, pero lo haga público. De las 300 mil personas que esperan una cirugía, gracias al contacto con el paciente, se ha confirmado que 186.377 efectivamente siguen aguardando la intervención de especialistas. Con el resto, el proceso de búsqueda continúa.

Medidas para Abordar el Déficit de Especialistas

Un problema que se arrastra por años y que ahora, al parecer, este gobierno ha decidido atacar desde varios flancos. Una primera medida fue la contratación de 33 mil horas médicas de especialistas durante los primeros 100 días de gobierno (promesa de campaña de Bachelet). No se cumplió: al 21 de mayo de 2015 sólo había 17.187 horas efectivamente contratadas (390 médicos contratados por 44 horas). Aún así, esta medida tuvo efectos al primer año: las consultas aumentaron en un 5,5% y las cirugías mayores en un 7,5%.

Otra medida del Minsal ha sido aumentar la formación de nuevos especialistas. Para esto, aumentó la compra de cupos de formación para 4.000 nuevos especialistas médicos y odontológicos, durante los cuatro años de gobierno. La práctica ha demostrado que el énfasis puesto por el Minsal en la formación de nuevos especialistas, no basta para aminorar la crisis. Y ello, porque subsiste la poca capacidad de los Servicios de Salud y las universidades para formar a nuevos profesionales.

Un factor que incide en este problema es la batalla campal que se desata entre las universidades por ocupar los campos clínicos. Así, la falta de infraestructura y de médicos formadores se ha convertido en un obstáculo difícil de sortear a la hora de decidir ampliar los cupos por especialidad.

La Fuga al Sector Privado

A todo lo anterior se suma otro factor que para muchos representa la principal causa de la falta de especialistas en el Sistema de Salud Pública: la fuga masiva al sector privado. Fue durante la administración de Sebastián Piñera que se pusieron en ejecución nuevas obligaciones para los médicos becados por el Estado, las que fueron reforzadas por la actual administración. Actualmente, una vez que los becados terminan su formación, deben trabajar en un hospital o consultorio público el doble del tiempo que estudiaron pagados por el Estado, recibiendo un sueldo de alrededor de $1,6 millón. De no cumplir este compromiso, se arriesgan a una multa que corresponde al total de lo invertido más el 50% de ese monto (Artículo 23, Decreto con Fuerza de Ley N° 507 del Minsal), entre otras sanciones.

Una especialización médica dura tres o cuatro años, dependiendo de la disciplina. Una vez terminada la formación, la grúa del sistema privado empieza a operar. Ofreciendo sueldos mucho más altos que los del sistema público y haciéndose cargo del pago de la multa por no cumplir con el compromiso contraído con el Estado para su formación, los establecimientos privados se llevan una porción de los recién egresados. En julio de 2015, esa cifra no superaba el 5%.

Una vez que los médicos especialistas terminan su proceso de devolución en un servicio público, la grúa vuelve a funcionar: un 30% de ellos migra al sector privado, y un año después los sigue otro 20%. O sea, en dos años, sólo queda un 50% de los egresados en el sector público. Según un estudio realizado por el Banco Mundial en 2008, el 58% de las horas médicas de especialistas estaban en el sector privado, dejando sólo un 42% en el público.

Con médicos especialistas trabajando la mayor parte de sus horas en el servicio privado, hay algunos profesionales que, durante ese tiempo que reservan para trabajar en el Sistema de Salud Pública, lo usan para beneficio propio.

Las diferencias de remuneraciones entre el sector privado y público son abismales. La precariedad de los centros de salud pública agrava aún más la situación. Los profesionales que se fugan al sector privado acusan la falta de infraestructura e implementos necesarios para ejercer su especialidad.

Inversión y Futuro del Sistema de Salud

Con los actuales planes de aumento de formación de especialistas, en tres años más, mil nuevos especialistas ingresarán al sistema público para pagar sus becas; y en seis años ese número crecerá a dos mil, y así hasta los cuatro mil prometidos por el gobierno.

El gobierno tiene planeada la construcción de 60 hospitales. 20 de ellos pretenden ser inaugurados durante este período, otros 20 deberán quedar en ejecución de obras y los restantes con un proyecto de diseño concluido. Parte de esta inversión ya ha llegado a los Servicios de Salud. Por ejemplo, el Hospital del Salvador ha invertido más de $800 millones en equipamiento para oftalmología y otorrinolaringología. Según el doctor José Luis Sanhueza, “ahora, tenemos lo necesario para poder hacer un buen diagnóstico y seguimiento de los pacientes.

Lo que menciona Sanhueza es otro de los problemas que han tenido que enfrentar los Servicios de Salud Pública: muchos cargos de especialistas quedan vacantes porque son pocos los médicos que aceptan trabajar la jornada completa de 44 horas semanales. -Algunos prefieren 11 horas, otros 22, pero ya más de 22 horas es muy difícil.

El lamento del doctor Leiva se explica por sí solo al examinar las condiciones que se les ofrecen a los médicos que desean ser contratados por 44 horas semanales en el servicio público, una vez cumplida su beca. Aunque parezca ridículo, mientras el sueldo que reciben cuando cursan su especialización bordea el $1,6 millón; una vez que son contratados en el Sistema de Salud Pública, su remuneración baja a la mitad. Después de estudiar 10 años y de haber cumplido con su devolución por otros seis, son contratados por 44 horas con un sueldo de $666.093 (valor reajustado según el IPC), además de bonos por antigüedad cada tres años, lo que da un total aproximado de $800.000 (Ley 19.664).

Como si el miserable sueldo que se les paga a los especialistas no bastara, existe otro factor que incide directamente en la crisis: el financiamiento del plan de formación de especialistas no es permanente.

En el Minsal están conscientes de que ninguna de las medidas adoptadas soluciona el problema a largo plazo. Así lo señala Gisela Alarcón: “Para los problemas no GES, como son patologías menos graves, no había ni guías clínicas ni tiempos establecidos. Entonces, estamos trabajando en eso.

Las sociedades privadas de médicos están bajo la lupa del Minsal. Y ello, porque para suplir la falta de horas médicas de especialistas, los hospitales se han visto forzados a recurrir a los servicios de esas empresas, formadas muchas veces por los médicos que trabajan a honorarios en el mismo hospital.

Nuevamente las diferencias de remuneraciones grafican la inequidad. El presidente de la Sociedad de Anestesiólogos de Chile, Marco Guerrero, explica: “Mientras en un pabellón está un anestesista contratado por su sociedad médica que gana entre $26.000 y $28.000 por hora, en el pabellón de al lado está el médico contratado por el hospital que gana $15.000 por hora.

Tabla Comparativa de Sueldos (Ejemplo)

País Sueldo Mensual Promedio (Especialista)
España (Becado) €2,000
Chile (Becado) ≈ $2,500,000 CLP
Chile (Sistema Público, 44 horas) ≈ $666,093 - $800,000 CLP

TAG: #Sueldo

Lea también: