El sistema socialista de Cuba ha permitido que esta nación pequeña, sometida a siglos de colonialismo e imperialismo, y desde la Revolución de 1959 a seis décadas de un bloqueo criminal de EEUU, pueda desempeñar un papel ejemplar en la atención médica.
El Sistema de Salud Pública Cubano: Un Pilar Fundamental
La respuesta ejemplar de Cuba se basa en cinco características de su desarrollo socialista: su sistema de salud pública único, universal y gratuito, que prima la prevención sobre la cura, con una red de médicos de familia responsables de la salud comunitaria y que viven entre sus pacientes.
En 1959 Cuba contaba con unos 6.000 médicos, pero la mitad de ellos se marcharon muy pronto. Solo se quedaron 12 de los 250 profesores cubanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Solo había un hospital rural. El gobierno revolucionario se enfrentó al reto de proporcionar una atención sanitaria pública de gran calidad partiendo casi desde cero.
Para ello se estableció en 1960 el Servicio Médico Rural (SMR) y a lo largo de la década siguiente se destinó a zonas remotas a cientos de médicos recién graduados. Los médicos del SMR desempeñaron la función de educadores en materia de salud además de la de médicos clínicos.
Se establecieron programas nacionales para la prevención y el control de enfermedades infecciosas. Desde 1962 un programa nacional de inmunización suministró a todas las personas cubanas ocho vacunas gratis. Se redujeron rápidamente las enfermedades infecciosas hasta eliminarlas finalmente.
Para 1970 la cantidad de hospitales rurales había llegado a 53. Hasta 1976 no se recuperó la proporción entre médicos y ciudadanos anterior a la Revolución. Para entonces todo el país disponía de servicios de salud y los indicadores habían mejorado significativamente.
En 1974 se estableció un nuevo modelo de policlínicas basadas en la comunidad que proporcionó a las comunidades cubanas acceso local a especialistas de atención primaria. Tanto la formación como la política hicieron hincapié en el impacto que los factores biológicos, sociales, culturales, económicos y medioambientales tenían en los pacientes.
En 1983 se introdujo en todo el país el Plan de Médicos y Enfermeros de Familia, según el cual se establecieron en los barrios consultas de médicos de familia en cuya parte superior vivían con su familia el médico o enfermero, de modo que la atención médica estaba garantizada las 24 horas del día.
Los médicos de familia coordinan la atención médica y dirigen las campañas de promoción de la salud que insisten en la prevención y el análisis epidemiológico. Se basan en la creación de historiales médicos y en la capacidad clínica, mientras que reservan los procedimientos costosos de alta tecnología a aquellos pacientes que los requieren, conciertan las citas con los pacientes por las mañanas y hacen visitas a domicilio por las tardes.
Los equipos médicos hacen diagnósticos de la salud del barrio y mezclan la medicina clínica con la salud pública y la «valoración continua y evaluación de riesgos» (VCER) individualizada de sus pacientes. Para 2005 la población cubana tenía un médico por cada 167 personas, la proporción más alta del mundo. Cuba tiene actualmente 449 policlínicas, cada una de las cuales atiende a entre 20.000 y 40.000 personas y funcionan como centro para entre 15 y 40 médicos de familia.
Salarios y Condiciones de Vida
“El primer problema que tiene un trabajador en Cuba es que los salarios no compensan el costo de la vida”, asegura Pérez. La primera causa del deterioro del poder adquisitivo es la inflación. Luego está la depreciación de la moneda nacional (en el mercado informal, porque la tasa de cambio oficial permanece fija desde mediados de 2022).
“Aunque los dos adultos (de una familia) tengan un empleo a tiempo completo y hayan completado la educación superior pueden ser incapaces de cubrir incluso algunas necesidades básicas.
Para un país que se enorgullece de su atención médica gratuita tanto como Cuba, fue una sorpresa el nuevo plan del gobierno de emitir facturas simbólicas con el costo de los tratamientos médicos. Gratis... "No es la intención que se vayan a cobrar los servicios.
Tras escuchar los montos, Xiomara dice: "Está perfecto que el Estado quiera mostrarle a la gente lo que nosotros deberíamos pagar. ¿Pero qué sentido tiene eso? ¿Si me lo vas a regalar y dar gratis, para qué me lo sacas en cara? ¿Esto es socialismo o no?
El Rol de los Médicos Extranjeros en Otros Países
No todos reconocen sus acentos, y muchos desconocen sus procedencias. Sin embargo, existe consenso entre los pacientes de consultorios de que los médicos extranjeros tienen un trato distinto.
“Son más cercanos, se la juegan por la salud pública que es donde se necesita gente. Yo estoy a favor y tengo buena experiencia con ellos”, dice Mirta Muñoz, paciente de Recoleta.
Ahí, de los 12 médicos que conforman la planta, ocho son extranjeros, seis provienen de Ecuador y dos de Cuba. Las visitas a domicilio de pacientes postrados las realiza Vicente Garzo, especialista en medicina familiar, que llegó a Chile desde Ecuador en 1997.
“Hoy, la comunidad del Amador Neghme es atendida por médicos extranjeros y esa es una realidad”, sostiene la directora del recinto, Patricia Saavedra.
En Chile existen, actualmente, 3.668 médicos en la APS, de los cuales 1.158 son extranjeros. Es decir, el 32% del total de profesionales proviene y se formó en otros países.
Su capacidad de relacionarse con sus pacientes es claramente una distinción. Así también lo han reconocido sus pares chilenos. Enrique Paris, presidente del Colegio Médico de Chile destaca la facilidad que tienen de entablar “buenas relaciones afectivas”.
“El se da el tiempo de atenderme. Me hace preguntas, responde las mías, yo noto que hay una preocupación de hacerlo bien, a diferencia de los médicos chilenos”, explica Blanca Araneda, paciente de Pedro Aguirre Cerda.
El promedio del sueldo en la APS es de $ 1 millón y medio. Muchos de los profesionales nacionales, al querer optar a mejores remuneraciones y formación profesional, prefieren desarrollar una especialidad en los hospitales.
Sandra León lleva en Chile 16 años y detalla sus razones para quedarse. “En nuestro caso, porque mi esposo y yo somos médicos y decidimos quedarnos acá, se trata de las condiciones laborales que tenemos. Los sueldos son buenos, no los podemos tener en Cuba. Además de la estabilidad que posee el país, el idioma, la posibilidad que se nos dio de tener residencia... conjugamos todo eso y decidimos quedarnos”, comenta.
León agrega que la formación cubana está centrada en lo familiar, experiencia que es aplicable 100 por ciento en la atención primaria de salud chilena.
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