El problema de la desigualdad se expresa en todos los niveles, incluida su principal estructura democrática.

Con este objetivo se generó una base de datos con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde se incluyó: dieta de la Cámara Baja anual (dólar de EE.UU. nominal, ajustados por paridad del poder adquisitivo, PPA); dieta de la Cámara Baja anual (moneda local); PIB per cápita (dólar de EE.UU. nominal, ajustados por PPA); sueldo mínimo anual (dólar de EE.UU.

El Senado no se incluyó en el estudio con el fin de facilitar la comparación entre países, ya que no todos poseen una institucionalidad bicameral.

Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo (Figura 1).

Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).

El ejercicio anterior, sin embargo, no permite sacar muchas conclusiones, ya que siempre se puede argumentar qué significa realmente un salario más o menos alto al interior de cada país.

Por lo mismo, una mejor forma de enfocar la discusión es preguntarse qué implica este salario respecto del PIB per cápita de cada nación y del ingreso mínimo al interior de los países.

Así, Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1).

En el extremo opuesto se encuentra un país como Suiza, donde esta diferencia es de 0,7 veces, es decir, el sueldo de un parlamentario es inferior al PIB per cápita de dicho país.

En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo.

Nuestro país solo es superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.

El entramado político-institucional ha generado un sistema donde diputados y senadores perciben sueldos que se encuentran totalmente fuera de proporción respecto de lo que gana la mayoría de la población.

Y esto tiene serias consecuencias para la calidad de la democracia, porque se establece una distancia abismal entre los representantes y sus representados.

Tal brecha no es solo simbólica, sino que, como muestra este análisis, material.

Incluso sería posible argumentar que esta distancia económica “blinda” a los parlamentarios chilenos de las condiciones de vida promedio de chilenas y chilenos, haciéndoles insensibles a tales condiciones.

Más aún, esta realidad transforma en “pares” de diputados y senadores, en términos no solo de ingresos sino que de estilo y calidad de vida, a los hombres y mujeres más poderosos de Chile, por su situación económica.

En este sentido, propuestas como la de los diputados Boric y Jackson apuntan en la dirección correcta, al buscar que se genere una señal en términos de ajustar las proporciones.

Lo anterior no incluye el, también controversial, ámbito de las asignaciones parlamentarias, como ilustra un reciente reportaje publicado por CIPER, y que debiera, quizás, ser sujeto de un estudio independiente que permita establecer montos diferenciados a la luz de las importantes diferencias geográficas, demográficas y sociales de los distintos distritos y circunscripciones del país.

La información sobre dietas parlamentarias fue obtenida de los sitios web de los parlamentos.

Cuando esta no estaba disponible, se recurrió a fuentes secundarias como reportes en periódicos locales, expertos o estudios académicos.

Las dietas parlamentarias son nominales y antes de impuestos u otras asignaciones.

Fueron convertidas a dólares estadounidenses (US$) y ajustadas por paridad del poder adquisitivo (PPA) utilizando el índice de precios de la OCDE de enero del 2014.

La tasa de cambio utilizada corresponde a la del día 30 de abril del 2014.

El PIB per cápita y el coeficiente GINI fueron obtenidos de la base de datos de la OCDE para el año 2012 y 2010, respectivamente.

El dato del PIB per cápita es publicado por la OCDE en dólares estadounidenses (US$) ajustados por paridad del poder adquisitivo (PPA).

Los datos de sueldos mínimos fueron obtenidos a partir de información publicada por la OCDE para el año 2013, en su versión PPA.

Sin embargo, no todos los países tienen un sueldo mínimo legal, y en esos casos se emplearon los siguientes antecedentes, también transformados a dólares estadounidenses (US$) y ajustados por PPA: promedio de ingresos del primer decil de la población para Finlandia (2011), Islandia y Suiza (2012); estimación en base al mínimo pago por hora publicado en ofertas de trabajo y consulta con expertos para Dinamarca y Suecia (2014); salario mínimo negociado para industria de más baja remuneración en Italia (2014).

Comparación de Salarios y PIB per cápita en Países de la OCDE
País Dieta Cámara Baja Anual (US$ PPA) PIB per cápita (US$ PPA) Relación Dieta/PIB per cápita Relación Dieta/Ingreso Mínimo
Chile 252,505 21,394 11.8 40
México N/A N/A 5.6 55.8
Turquía N/A N/A 6.3 N/A
Italia 173,488 N/A 5.1 N/A
Suiza N/A N/A 0.7 N/A
Estados Unidos 174,000 N/A N/A N/A
Japón 140,263 N/A N/A N/A

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