Los trabajos que han centrado su objeto de estudio en la mujer medieval han abordado la vida, el trabajo y la imagen de la mujer al lado o frente a los hombres de su época, contrastando con los estudios referidos a la vida del hombre en su totalidad.

El impuesto especial de Carlos II y la condición social

En el Reino de Navarra, la sociedad se estratificaba según la condición social en cada una de las ciudades y pueblos. Para hacer frente a las urgencias económicas del Reino, se implementó un impuesto especial concedido al rey Carlos II. Este impuesto buscaba establecer la condición social de los habitantes y recaudar fondos, gravando a los habitantes del lugar (residencia, cabeza de familia) que no pertenecieran a los tres grupos exceptuados: nobles, hidalgos y clérigos.

El censo para este impuesto era realizado previo juramento ante la Cruz y los Santos Evangelios. Este impuesto no era general, pues de él estaban exceptuados los nobles, los hidalgos y los clérigos.

Participación femenina en el pago de impuestos

Una parte significativa de la población censada eran mujeres. El aporte femenino alcanza el 50% de los fuegos censados. En la dirección de una mujer alcanzan el 21,51% del total. En los restantes (doce pueblos), los fuegos femeninos son inferiores al 25%. Las mujeres en tutela representan el 1,70%.

Es importante considerar la situación económica de este grupo de mujeres para afrontar el pago de esta responsabilidad. Dentro de la sociedad navarra, según sus recursos, existían varias categorías. Los femeninos tudelanos pagan la tasa asignada o tasa total. Los insolventes o «pobres de solemnidad», que no pagan, representan un porcentaje inferior.

En Tudela, las mujeres que pagaban una tasa representaban el 23,39%, mientras que los «pobres de solemnidad» o indigentes alcanzaban el 20,85%. Sobre este grupo recae un peso importante de los impuestos de la época. Es decir, las mujeres pagan una tasa de 23,39%, mientras que las mujeres en tutela representan el 1,70%.

Las mujeres podían vender, legar o acrecentar en la forma que crean conveniente, lo cual demuestra el emprendimiento de este tipo de acciones notariales.

Las minorías étnicas y los impuestos

Es fundamental conocer la cifra de 282 familias moras distribuidas en la región tudelana. En este sector, las actividades económicas estaban ligadas a las huertas (frutas y hortalizas) y al cuidado y venta de ganado menor. La situación de estas mujeres era influenciada por su condición de mujer y, por el hecho de pertenecer a una minoría étnica.

En total 472 fuegos hidalgos de los cuales 83 están en manos femeninas, lo que representa un porcentaje importante del total. La ley exime del impuesto a las esposas hidalgos. Abraham Amarillo también es mencionado en este contexto.

El "Veinteno" en Tudela (1362)

El Reino en el año 1362, nos brindan un campo de estudio especial. Los registros del "Veinteno" en Tudela, Estella y Los Arcos entre los años 1362 y 1365, nos brindan un campo de estudio especial. El "Veinteno" era un impuesto aplicado a toda compra-venta que se realizase en Tudela y villas aledañas, destinado a solventar los gastos de la guerra con Aragón.

El estudio del registro completo (2 de febrero de 1362 a 31 de enero de 1363) revela que todas las ventas efectuadas en la ciudad han sido inscriptas. Esto permite observar a las activas comerciantes que llegaban desde Zaragoza o desde Pamplona con productos necesarios o exóticos, tratando de obtener el precio más alto por sus productos, ya sea desde el Mediterráneo (vía Zaragoza) o desde las costas cántabras (vía Pamplona).

Participación de las mujeres en el comercio tudelano

El registro del "Veinteno" está constituido por 425 comerciantes de los cuales 45 son mujeres, es decir el 10,58%. Se denomina "avenencias" a aquellas mujeres-comerciantes que pagan las «avenencias».

Dentro del grupo de pequeños comerciantes tudelanos, encontramos una variedad importante de productos. En este lugar, observamos a las vendedoras de pan y de vino, (cada grupo alcanza el 17,64%). Las "Merç" cotizan 11,76% cada una, mientras que una sola está dedicada a la venta de pan. También se encuentran vendedoras de derivados y, en ciertas ocasiones, vino.

Algunos ejemplos de los impuestos percibidos por las comerciantes son:

Comerciante Producto Impuesto (sueldos)
"Merç"-congrio-"resalssa" Pescado 118 s. 93. 9 d.
Salado Salado 74 s. 4 d.
Ronçasvalles Vino-queso-cabritos 73 s. d.
Johanna de Landa Pescado 71 s. 6 d.

En la industria, destaca la lencería, con mujeres dedicadas a la producción del producto final: el lienzo y el lino. Dos quizás sean vendedoras-productoras de hortalizas. También se puede señalar en el tudelano a comerciantes como Nuel, Toda García y una «merçera»: Elvira Martíniz.

El trabajo femenino en la corte y el palacio real

Los registros de gastos de Carlos II (1365-1366) y la de la reina Blanca (1425-1426) reflejan la actividad femenina desde otra perspectiva. Estos documentos realzan la importancia del palacio, donde se anotaban las partidas de pago diario a las mujeres que ejercen como servidoras y abastecedoras de las residencias reales. Entre estas mujeres se encuentran las costureras, mecedoras y amas, cuyas retribuciones varían según su función.

En el palacio real de Olite, llegan mujeres para abastecer la despensa real. La nómina del personal femenino se eleva entre 16 y 28 mujeres, mientras que la nómina del personal masculino se eleva a 70 (escuderos, mensajeros, físico, boticario y otros). Entre el personal femenino y masculino aunque no cumplan funciones idénticas, María el total de personas oscila entre 22 y 28. A las mecedoras y a las amas les pagan 5 y 4 sueldos, respectivamente. Otras mujeres perciben solamente 3 sueldos y medio.

Las mujeres, en cantidad inferior a la de los varones, también se desempeñan como cocineras o carniceras, encargándose de comidas especiales. Una mujer de humilde extracción, en calidad de mendicante, no recibe salario, equiparándose a las damas del séquito.

La sociedad navarra se moviliza de acuerdo con las fluctuaciones de la época, y la mujer forma parte de un segmento importante de la fuerza de trabajo urbana. Las mujeres actúan como intermediarias de un comercio al por menor, comercializando prioritariamente las mercancías de consumo masivo en la época.

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