Un estudio realizado por la Fundación Internacional de la Juventud evaluó el Índice Global de Bienestar en la Juventud, incluyendo 30 países a nivel mundial. Cinco de estos son latinoamericanos: México, Brasil, Perú, Colombia y Chile.
Desempleo Juvenil y Precariedad Laboral
La población estudiada corresponde a jóvenes entre 15 y 25 años. Chile mantiene un preocupante 17% de desempleo juvenil, con el endeudamiento como principal vía para "surgir".
Los empresarios ven con ambición el endeudamiento de los jóvenes, ya que el estudio refleja que solo un 4% ha pedido dinero prestado a una institución. Esto podría llevar a la apertura de áreas financieras para resolver las pocas oportunidades económicas, implicando más endeudamiento.
Casos como los despidos de ferroviarios en Antofagasta (FCAB) y trabajadores industriales en Santiago (Komatsu Reman) demuestran la importancia de la unidad y la organización para defender los puestos laborales.
Salud y Género: Un Panorama Preocupante
En materia de salud, Chile fue el quinto peor rankeado (puesto 26), con más de la mitad de la juventud estresada y una tasa de suicidios del 23%.
Esta situación se agrava ante la escasez de oportunidades económicas, las amenazas de desempleo y la precariedad laboral. Oportunidades que se reducen aún más para aquellas mujeres que cursan un embarazo no deseado.
Chile tiene una de las mayores tasas de embarazo adolescente en este "ranking", siendo el octavo entre los treinta países involucrados, esto es, 47 embarazos adolescentes de cada 100 mil nacimientos en el 2016. Lo cual pone nuevamente al centro del debate la salud reproductiva de las mujeres, el derecho a decidir sobre sus cuerpos y la diferencia de clases.
Mientras en comunas del "barrio alto" el embarazo adolescente rodea el 12%, en comunas más empobrecidas fluctúa alrededor del 23%, el doble. Y es que las más acomodadas acceden a mejor educación y salud, y a abortos clandestinos seguros, pagando millones en clínicas privadas.
Sin embargo, la mayor parte de las mujeres adolescentes, jóvenes y demás, no acceden al aborto en estas condiciones, sino que en el mercado negro consiguen los métodos para abortar en condiciones poco seguras que ponen en riesgo sus vidas.
La Baja Tasa de Natalidad en Chile
La preocupación por la baja tasa de natalidad no es exclusiva de Chile. Países como Corea del Sur, Francia, España y Japón también experimentan una tendencia preocupante hacia menos nacimientos.
El año 2023 fue testigo de la cifra más baja de nacimientos en la historia reciente. Aunque los datos más recientes son provisionales y podrían ajustarse ligeramente al alza, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tendencia a la baja se ha mantenido sólida durante la última década.
Chile ha experimentado un desarrollo acelerado desde la década de 1990, y con ello, una baja en la tasa de natalidad, un fenómeno común en sociedades en transición, de tradicionales a modernas. Esta tendencia no es nueva y lleva más de tres décadas manifestándose.
Entre las causas culturales, los roles tradicionales de género promueven una mayor individualización de las trayectorias vitales. Por otro lado, la crisis de instituciones tradicionales, como la familia, que promovía uniones matrimoniales tempranas y la reproducción abundante, ha perdido influencia.
En cuanto a las causas materiales, el control de natalidad y la masificación de dispositivos de control natal han influido significativamente, al igual que la incorporación de la mujer al mercado laboral.
El Rol de la Mujer y el Mercado Laboral
La incorporación de la mujer al mercado laboral es paradójica: aunque implica mayores niveles de autonomía, también la posiciona en sectores feminizados con amplias brechas salariales. En Chile, las mujeres ganan en promedio $200 mil menos que los hombres.
“La maternidad puede ser incompatible con trayectorias laborales ascendentes, especialmente para mujeres de clase media o baja, quienes suelen abandonar el mercado laboral tras la maternidad, enfrentando dificultades para reincorporarse.
El profesional destaca que, en Chile, la natalidad ha descendido permanentemente en los últimos 35 años, la esperanza de vida ha aumentado y la inmigración ha crecido en la última década.
“Estos factores combinados explican el envejecimiento de la población chilena, fenómeno que plantea desafíos para el sostenimiento de la reproducción social, el sistema de pensiones basado en la solidaridad intergeneracional y sobre la implementación de un sistema de cuidados.
“Posteriormente, con la pandemia del Covid, los problemas económicos se han agravado junto con la inflación. Por ejemplo, el empleo aún no ha alcanzado los niveles de 2019, aunque se ha observado cierta estabilización en los últimos dos años.
Las generaciones jóvenes en Chile están tomando decisiones sobre la maternidad influenciadas por un contexto de crisis constante y falta de estabilidad. La inestabilidad laboral, caracterizada por empleos precarios y temporales, junto con los bajos salarios, crea un ambiente económico incierto que dificulta la planificación a largo plazo.
Según Mauricio Muñoz, factores como la devaluación de los títulos universitarios, que ya no garantizan empleos estables ni bien remunerados, agrava esta situación.
“Combinados con el debilitamiento de instituciones tradicionales como la iglesia, la escuela y la familia, crean un entorno en el que proyectarse a largo plazo resulta difícil.
Iniciativas y Políticas Públicas
Desde el ámbito de la salud pública, se destacan iniciativas como el programa Chile Crece Contigo, que busca ofrecer apoyo integral a las mujeres durante el embarazo, parto y cuidado del menor. A nivel nacional, toda persona tiene acceso a controles prenatales, educación en lactancia y parto respetado, incluso si son extranjeras. Pero, no es suficiente.
Para Muñoz, al abordar la baja tasa de natalidad en Chile, las políticas públicas “deben generar estabilidad económica mejorando la producción y los ingresos, y asegurando derechos sociales como salud, educación, acceso a vivienda y pensiones dignas. Es crucial mejorar las remuneraciones de las mujeres, promover la igualdad salarial, y establecer pre y postnatales obligatorios para hombres en las mismas condiciones que para mujeres.

