La memoria de trabajo es un motor esencial para las actividades diarias en la vida personal y laboral. Desde la toma de decisiones hasta la resolución de problemas y la organización de ideas, esta memoria juega un papel fundamental.
¿Qué es la memoria de trabajo?
También conocida como memoria operativa, éste es un proceso mental que almacena y manipula información de forma temporal para usarla cuando ya no esté accesible a nuestros sentidos. Visto de otro modo, esta memoria es como un “escritorio mental” donde procesamos y combinamos distintos fragmentos de información a corto plazo.
Este escritorio nos permite retener información de estímulos externos, como una explicación que alguien nos da en el momento, así como también ideas previamente guardadas en nuestra memoria. Según el reconocido psicólogo Alan Baddeley, este concepto se refiere a la capacidad limitada que almacena temporalmente información y respalda los procesos de pensamientos humanos. En otras palabras, la memoria de trabajo ayuda a asociar conocimientos nuevos con los que ya existentes.
Un claro ejemplo es cuando hablamos por teléfono y recordamos que debemos sacar la ropa de la lavadora.
La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada. Puede manejar alrededor de 5 elementos nuevos de información a la vez, como señala el CIAE de la Universidad Chile. Esta limitación influye en nuestra habilidad para realizar múltiples tareas o para mantener la concentración durante períodos prolongados.
Por otra parte, la memoria de trabajo no es estática. Varía entre personas y puede verse afectada por factores como el estrés y la fatiga.
Componentes de la memoria de trabajo
- Bucle fonológico: Fundamental para comprender y comunicarnos a través del lenguaje. Relacionada al bucle fonológico, de acuerdo con lo que indica Baddeley.
- Agenda visoespacial: Relacionada con la información que obtenemos del espacio que nos rodea y nos permite ubicarnos visualmente en nuestro entorno.
- Ejecutivo central: Donde se almacena la información temporal. Esta clase de memoria se compone de imágenes, sensaciones audiovisuales, palabras, ideas y otros.
- Búfer episódico:
Actividades para estimular la memoria de trabajo
La estimulación cognitiva permite ejercitar funciones cognitivas tales como la memoria, la atención, el lenguaje, las funciones ejecutivas, entre otras, mediante tareas y ejercicios contextualizados a la rutina de la vida diaria. Basándose en los principios de la plasticidad cerebral, la estimulación cognitiva apunta a mantener el cerebro activo y flexible a cambios que sufren algunas funciones cognitivas a causa del envejecimiento.
Entre los métodos existentes para entrenar y mejorar la memoria de trabajo, te dejamos algunos datos útiles que se pueden aplicar desde ya. Actividades como recordar listas de palabras, números o secuencias visuales pueden fortalecer la capacidad de la memoria de trabajo. Practicar la meditación y atención plena o mindfulness puede mejorar la concentración y la capacidad de gestionar la información, según la Escuela de Medicina de Harvard. En otras palabras, al enfocarnos mejor también podremos manejar información de manera efectiva y proteger la salud mental, gracias a una gestión del tiempo que podrá impedir que nos sobrecarguemos de actividades.
Docente y estudiantes de la carrera de kinesiología crearon un plan de ejercicios para adultos mayores, que pueden realizar de manera independiente en su hogar.
Como sabemos, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, se caracterizan por el deterioro en la memoria, lenguaje, comprensión y aprendizaje.
Ejemplos de actividades
- Juegos con plasticina: Esta manualidad consiste principalmente en crear figuritas con plasticina, siendo un aporte en la estimulación de las diferentes habilidades motoras y ejercicio físico de la mano.
- Simón dice: Este juego es ideal para ejercitar los reflejos y la memoria. Primero se debe designar a una persona entre los jugadores para que sea Simón. La persona que sea escogida indicará una acción que puede comenzar o no comenzar con “Simón dice…” y dependiendo de esto, los oyentes verán si la realizan.
- Puzzles: Hacer puzzles es una gran manera de mantener la mente activa, ya que los juegos de mesa son grandes aliados para estimular las funciones cognitivas.
- Juegos de cartas: Hay muchas opciones de juegos con el mazo tradicional de 52 cartas, tales como: canasta y carioca.
- Clasificar objetos: Invita a tus seres queridos a clasificar distintos objetos según sus colores o tamaños como, por ejemplo, lápices, frutas o pelotas.
- Collage: Entrégale revistas antiguas a tu familiar y pídele que te busque algo específico como, animales, coches o alimentos. Después pídele que recorte el objeto y que cree una historia en forma de “collage”.
- Diario autobiográfico: Para estimular su memoria y lenguaje, puedes pedirle que escriba un diario autobiográfico de su vida o que te cuente sus historias y anécdotas a través de una conversación.
- ¿Qué hay en la bolsa?: Este juego es muy divertido y se puede realizar con toda la familia. Debes meter en una bolsa todo tipo de objetos como, pelotas, revistas, frutas o calcetines y luego pedirle a los participantes que con su mano adivinen el objeto que han recogido.
Motiva a tu familia a tener un envejecimiento activo y a desarrollar un buen estado de salud durante la tercera edad. Realizar manualidades es una forma creativa y efectiva de apoyar a las personas con Alzheimer en su día a día.
Manualidades para personas con Alzheimer
El Alzheimer no solo afecta la memoria, sino que también impacta en las habilidades motoras, emocionales y sociales.
- Pintura con los dedos: Ofrece colores brillantes y anima a la persona a crear formas simples.
- Álbum de fotos familiar: Pide a la persona que te ayude a seleccionar las fotos, colóquenlas juntas y comenten sobre las historias detrás de cada imagen.
- Creación de patrones con cuentas: Crea patrones de colores simples y anima a la persona a seguirlos.
- Jardinería sencilla: Ayuda a la persona a plantar semillas o trasplantar pequeñas flores.
- Decoración de frascos: Guía a la persona para que decore los frascos con papeles o cintas.
Es importante adaptar las actividades al estado físico y cognitivo de la persona. Por ejemplo, si tienen dificultades motoras, elige actividades como pintar con los dedos en lugar de ensartar cuentas.
Otros métodos para mejorar la memoria de trabajo
- Actividad física regular: El ejercicio es esencial para cuidar el corazón, evitar las defensas bajas, producir hormonas de la felicidad que nos potencien a diario y resulta un pilar primordial para mejorar el hábito de sueño. Sus beneficios para la mente también están presentes: actividades como correr o nadar aumentan el flujo sanguíneo al cerebro, lo que favorece la neurogénesis y mejora la plasticidad cerebral, teniendo un impacto positivo en la mejora de la memoria y la capacidad cognitiva en general.
- Dormir adecuadamente: Dormir es vital para que la mente funcione al 100%. Recuerda que el descanso decisivo para la productividad. Dormir adecuadamente mejora las funciones cerebrales, la memoria y nos mantiene alerta, indica Mayo Clinic.
- Alimentación saludable: Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y ácidos grasos omega-3 es clave para mantener al cerebro en buena forma. Para identificar los productos más saludables es útil saber cómo leer las etiquetas de los alimentos. De esta forma tú y tu equipo podrán preparar o escoger comida saludable en el trabajo.
- Método de Loci.
- Repetición espaciada: Táctica que repasa la información a intervalos cada vez mayores.
- Resumen y esquematización: Los clásicos mapas conceptuales, apuntes y recordatorios visual.
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