Llegada cierta edad, los adolescentes comienzan a preguntarse qué querrían estudiar en el futuro, en qué les gustaría trabajar de adultos, y a bocetar un proyecto de vida. “Este es un tema apasionante”, explica María del Carmen González, psicóloga y miembro del equipo de Instituto de Psiquiatría de Montevideo (IPM), especializada en Orientación Vocacional Ocupacional y Adolescencia. “El proyecto de vida es parte integral del desarrollo humano.
Durante la educación inicial los proyectos educativos trabajan muchos aspectos ligados a la identidad del niño. “De modo lúdico, por ejemplo, a través del juego se logra estimular su imaginación e impulsar el pensamiento crítico: ¿qué me gusta hacer?, ¿qué quiero ser?, ¿cómo quiero ser?”, dice María del Carmen González. Pero muchos adolescentes llegan menos preparados a esta etapa y frente a la opción de una línea humanista, científica, técnica o artística, dicen: “Es la primera vez que me pregunto esto”.
La psicóloga explica que los padres y educadores “pueden apoyar a ese adolescente conversando sobre lo que le gusta, lo que quiere..., porque lo importante es que él se contacte con su ‘propósito’. Muy ligada a la idea de ‘mi proyecto de vida’ está la de ‘mi propósito’, o ‘mis propósitos’.
“Hay adolescentes que tienen 14 o 15 años y que han tenido una trayectoria biográfica tan rica en oportunidades, donde su familia, sus personas más cercanas, sus profesores, orientadores pedagógicos, preceptores o tutores, le han ido ayudando a hacerse preguntas con respecto a su proyecto de vida y ha podido ir resolviéndolas, conociendo sus talentos, sintiendo su llamado. Mientras que hay otros, que tienen 22 años o más, y que todavía están en esa búsqueda. Y digo ‘todavía’ sin un matiz negativo, sino en relación a las expectativas que a veces pone la sociedad.
Lo que sí es importante, señala nuestra entrevistada, es “estar alerta a cuando los niños y adolescentes desarrollan una estrategia evitativa, en que evitan decidir. Eso ocurre cuando en vez de desarrollar la capacidad de pensar detenidamente, decidir y ejecutar algo, evitan las decisiones. En contextos desfavorecidos, la pandemia ha tenido grandes efectos y ha vulnerado mucho a las familias y a sus hijos. La gran tarea hoy es salir al encuentro de todos esos adolescentes y recuperar sus trayectorias y acompañarlos en su desarrollo.
“De acá en adelante yo me centraría en la agenda que tenemos que hacer. Ya sabemos que hay jóvenes que no se conectan a sus clases, que han perdido continuidad educativa, que están con ansiedad, angustia, y que muchos han perdido la esperanza. Creo que hay que generar programas de acompañamiento, de reconexión y de resocialización, donde lo humano sea lo central. Asegurarles que estamos acá, ponernos objetivos reales y que el mismo adolescente vea que se pueden llevar a la práctica. Cultivando una muy buena comunicación con ellos. Haciendo explícita nuestra observación, con frases no inquisitivas ni invasivas. Por ejemplo: “¡Qué bien se te da escribir!”, o “Te veo feliz dibujando”. Observando y valorando también sus habilidades blandas: capacidad de organizar, ayudar, resolver problemas, persuadir a otros.
Escuchando a los hijos mucho. Estando muy presentes. La figura del maestro comunitario ha sido clave en Uruguay durante la pandemia y lo será más aún al enfrentarse a casos de deserción escolar. Se trata de docentes contratados por el sector público, pero que se integran al equipo de la escuela.
María del Carmen González es psicóloga y miembro del equipo del Instituto de Psiquiatría de Montevideo (IPM). Para nadie es una novedad que el desarrollo de la autoestima es fundamental a la hora de pensar en la formación integral y armónica de una persona, mucho menos para los profesores.
Si pensamos en los más pequeños, con mayor razón se hace evidente la necesidad de que desarrollen un autoestima adecuada, dado que favorece que se sienten más seguros de sí mismos, tengan más amigos y puedan discernir con mayor facilidad lo que hacen bien y mal. Asimismo, la autoestima influye en la capacidad de los niños para afrontar nuevos retos, desarrollar diferentes habilidades y ser más autosuficientes. De hecho, los niños con una buena autoestima suelen ser más empáticos y asertivos, a la vez que aprenden con mayor facilidad y son más creativos.
Cuando hacemos consciente la impacto que el desarrollo de un autoestima positiva y adecuada tiene en las personas, es cuando se nos genera la imperiosa necesidad de contar con las estrategias y recursos adecuados para potenciarla en los estudiantes. Si tienes una autoestima alta, tendrás un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar tu propio valor, amándote a ti mismo y aceptándote.
Toda percepción y concepto que tienes sobre ti mismo, forma parte de un proceso de desarrollo. De aquí, la gran importancia de que este proceso comience tempranamente. El papel que desempeñan los educadores es muy importante.
Actividades prácticas para trabajar el proyecto de vida y la autoestima
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Juego de las estrellas
A cada niño se le entrega una estrella que debe colorear con su color preferido. Una vez que todos hayan terminado, se intercambian las estrellas con el compañero que tiene al lado. Cada uno leerá en voz alta lo que al otro compañero le gusta hacer pero sin decir el nombre. Esta actividad exige que el niño reflexione acerca de lo que más disfruta hacer. La pregunta del maestro, en cuanto a quien pertenece esa estrella, reforzará el sentimiento de identidad del niño.
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Juego de las profesiones
Pedirle a cada niño que seleccione dos trabajos o profesiones que les gustaría hacer. Seguidamente hacer una lista con las profesiones elegidas y organizar un día de “representación teatral”. Cada uno hará el trabajo que ha seleccionado, por ejemplo el bombero simulará apagar un incendio, la enfermera curar a un enfermo, etc.
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El juego del sobre
A cada niño, o a cada adolescente se le entrega una hoja y un sobre. En la hoja debe escribir tres defectos que reconoce en sí mismo. También pueden ser características que no les gustan de sí y que desearían cambiar. Ese sobre llevará su nombre. Se lo pasan al compañero de al lado y este deberá escribir tres cualidades o virtudes que reconoce en la persona del sobre. Esto lo escribirá en el exterior. Luego dicho sobre se lo pasa al compañero de la derecha y este hará lo mismo. La finalidad de este juego es mostrarle a cada uno, que si bien tienen defectos, también tiene muchas virtudes. De hecho cada compañero reconoce distintas virtudes, quizás algunas coincidentes.
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A quién le gusta quién
Esta actividad es ideal para plantearla entre los adolescentes. A cada participante se le entrega una hoja con el nombre de un compañero. Cada uno debe escribir las tres cosas que más le gusta de esa persona. Todos tienen que elegir tres características físicas o personales que le gusten del compañero que le ha tocado. Luego el maestro juntará todas las hojas, y leerá en forma anónima y en voz alta cada uno de los atributos. El pedir que mencionen tres aspectos que les gusten, les ayudará a ver que todos tienen algo positivo y agradable. Además, se darán cuenta que no todo pasa por lo físico. A su vez, cuando a cada uno le llegue el turno de escuchar sus cualidades, se sentirá muy contento.
Los padres juegan un rol fundamental en la creación de una sólida y positiva percepción del niño sobre sí mismo. La familia es el lugar en donde el niño es querido y valorado tal como es. Desde que es un bebé, incluso dentro del vientre materno, el niño percibe sensaciones de valor.
Otras actividades para fomentar la autoestima y el desarrollo personal
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Asignar tareas concretas
Asígnale a tu hijo cada semana por ejemplo, una tarea específica. Puede ser un ejemplo sencillo, en el que claramente le das una responsabilidad. El hecho de que le hayas encomendado algo, le transmite el mensaje de que tú crees que él puede hacerlo. Esa confianza que estás depositando en tu hijo, hará que el sienta el compromiso de responder frente a ella.
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Emplea frecuentemente las palabras “por favor” y “gracias”
Muchas veces puedes omitir agradecerle a tu hijo por algo que ha hecho. Sin embargo, cuando le pides por favor algo a alguien, le transmites respeto.
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Estimula la expresión y escucha activa
Sencillamente darle a tú hijo el espacio suficiente para que se exprese. Estimularlo mediante preguntas más exigentes, como por ejemplo “¿qué fue lo que más te gusto de lo que hicieron hoy en la escuela?”. De esa forma “obligarás” a que tenga que describir sensaciones o pensamientos. Cuando lo haga escúchalo con mucha atención. Si el televisor está encendido por ejemplo, entonces baja el volumen para escucharlo. Nunca interrumpas su conversación por atender el móvil.
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Destaca lo positivo y aborda lo negativo
Ningún extremo es bueno, y esto es una ley casi universal. Todos los niños, incluyendo tus hijos, tienen defectos y virtudes. Cuando lo bueno se pone de manifiesto no pierdas la oportunidad de expresarle claramente tu orgullo. Por el contrario, si ha sumado 2 más 3 y eso no le da 5, entonces hay que decirle el error. Pero hay que decírselo de una manera positiva. Generarle inmediatamente una segunda oportunidad, o una tercera si fuera necesaria es muy importante.

