Las actividades que vamos a discutir están diseñadas para fortalecer el desarrollo de habilidades terapéuticas y educativas a través de la comprensión de los efectos del juego en las relaciones familiares.
El Juego como Herramienta de Exploración Familiar
A modo de introducción, mencioné una serie de juegos terapéuticos que presentan varias preguntas que abordamos de manera lúdica, utilizando materiales concretos para mantener el enfoque. Al hablar con los adultos sobre sus necesidades infantiles, podemos traer a la luz importantes momentos de aprendizaje y crecimiento.
Las experiencias personales son valiosas y podemos utilizarlas para establecer conexiones con los niños. Por lo tanto, jugamos con las palabras, con los recuerdos, traemos al presente la infancia de los padres para conectarla con la infancia o adolescencia de sus hijos. En estas conversaciones, buscamos establecer un diálogo transversal.
Aunque existen jerarquías debido a la edad y a las responsabilidades de los padres, cuando jugamos, esas jerarquías desaparecen.
Ejemplos de Actividades
Podemos preguntar: “¿Alguna vez se sintieron seguros en compañía de su madre y luego vulnerables cuando ella no estaba cerca?”.
El Rol del Adulto en el Juego Infantil
Estamos discutiendo cómo y quién debería intervenir en el juego de los niños, y cuándo es apropiado hacerlo. Esto aplica a todas las edades y no depende del contenido del juego. A veces, los padres imponen estructuras de organización o intervienen para “salvar” a los personajes del juego.
Quiero destacar una señal de precaución aquí: deberíamos ser cautelosos al intervenir en el contenido del juego. Como adultos, terapeutas y profesores, tenemos una visión doble. Somos parte del juego, y a la vez estamos analizando su contenido.
Cuando somos parte del juego, es crucial permitir que todos los aspectos se expresen, independientemente del tipo de juego. Si un niño quiere “estrangular” a alguien en el juego, debemos observar porque está expresando algo. Aún no sabemos qué, pero estoy convencido de que el 99.99% de los niños conocen la distinción entre la fantasía y la realidad.
Invitando al Juego: Un Punto de Partida
Vamos a explorar la pregunta central: ¿jugamos? ¿Quién hace la pregunta? ¿Los niños o los adultos? Esta pregunta es una invitación muy abierta para ver si nos responden con un “no” o un “sí”. Por lo tanto, esta simple propuesta, “jugamos”, formulada como una pregunta, puede abrir distintos caminos.
Hasta ahora, hemos preguntado “¿a qué te gusta jugar?”, pero también podemos preguntar “¿jugamos?” o “¿a qué te gustaría jugar?”. Crear y diseñar el juego puede también sugerir que el juego sea voluntario, quizás competitivo o no.
Beneficios Adicionales del Juego
La metáfora del lugar seguro también ayuda a los niños a mejorar la regulación emocional, la autonomía, el reconocimiento de emociones, la comunicación y la creatividad.

