India, con una producción de 2.200 millones de pares de zapatos en 2015, ha sido un importante actor en la industria global del calzado. Más de un millón de personas trabajan en este sector, principalmente en la producción y exportación de zapatos de cuero.

Firmas internacionales como Harrods, Pierre Cardin, Nike, Reebok, Versace, Yves St. Laurent, Zara, Johnston & Murphy, Armani, Massimo Dutti, Bugatti, Christian Dior o French Connection importan calzado de India. Marcas como Mango, Armani, Marco Polo, Pierre Cardin o Versace adquieren prendas de piel, y emporios como Walmart, Yves St. Lautent, Marks & Spencer, Levis, Prada o Pierre Cardin compran artículos y accesorios de piel.

Vulneración de los Derechos Laborales

El informe “Se dejan la piel”, elaborado por Society for Labour and Development de Nueva Delhi y el Instituto Südwind de Bonn, arroja luz sobre la vulneración de los derechos laborales en la industria del cuero y el calzado en India. Los autores, Vaibhav Raaj, Shashi Kant Prasad y Anton Pieper, entrevistaron a 232 obreras empleadas en dos de los clústeres de producción más importantes del país: Agra (Estado de Uttar Pradesh) y Ambur (Estado de Tamil Nadu).

De los testimonios recogidos se infiere que los trabajadores “se enfrentan a vulneraciones flagrantes de sus derechos laborales, agravadas por las estructuras sociales excluyentes de casta y género”. Los empleados de la curtiduría se dedican a las tareas de esmerilar, despellejar, pulverizar, secar, limpiar, teñir o embalar. En las factorías del calzado se encargan de engomar, cortar, coser, las labores de montaje y acabado.

Funcionamiento de los Clústeres

Uno de los prototípicos, el de Chromepet-Pallavaram (Tamil Nadu), acoge numerosas curtidurías, centros de manufacturación de calzado y suministradores de materias primas; pero también talleres de reparación, almacenes para guardar pieles en bruto y hasta “unidades” productivas más pequeñas y sin regular, que transforman los restos de la producción en artículos para la venta.

El grupo Tej, constituido en 1962, opera en el sector de la manufactura del calzado en Agra. Provee a marcas europeas como Balducci, Deichmann o Hush Puppies, y a países como Reino Unido, Bélgica, República Checa, Noruega, Australia, Estados Unidos, Canadá, Rusia o Arabia Saudí. Produce cerca de 15.000 pares de zapatos diarios.

Condiciones de Trabajo y Salarios

El estudio se fundamenta en 24 entrevistas a personas que se dedican a montar, cortar, fabricar suelas, el encolado y tareas no cualificadas en factorías del grupo Tej. A la mayoría de obreros se les remunera con un salario de carácter diario, asegura el informe, o precio fijo por su labor “a destajo”. También se practica la contratación a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT).

El hecho de que no haya documentos acreditativos agranda la precariedad, ya que excluye a los obreros de las prestaciones sociales, por ejemplo, el Fondo de Previsión y el Seguro del Estado para Empleados. Además, buena parte de la plantilla pertenece a grupos marginados por el sistema de castas; esta discriminación en las factorías del grupo Tej se extiende a las mujeres, reducidas a las labores -ayudantes o costureras a mano- peor pagadas; en caso del desempeño de la misma tarea que un compañero, la remuneración es inferior.

En las fábricas analizadas no participa sindicato alguno (los asuntos se ventilan con el encargado de fábrica o con la ETT), tampoco existen botiquines en el lugar de trabajo ni en muchos casos equipos de protección, pese a las frecuentes quemaduras y cortes.

Salario Mínimo y Percepciones Salariales

En Agra, apunta el informe de Society Labour and Development y el Instituto Südwind, el salario mínimo del personal semi-cualificado entre octubre de 2014 y febrero de 2015 se situaba en los 87,5 euros mensuales; en Ambur, todavía era inferior, 39 euros al mes. La mayoría de los trabajadores entrevistados en las factorías del cuero y calzado percibían ingresos por encima del salario mínimo (entre 20 y 160 euros mensuales), debido a las horas extraordinarias -se trabaja entre ocho y doce horas diarias- y a que laboran más jornadas al mes.

El sistema implantado no garantiza derechos básicos como el descanso semanal o los permisos por enfermedad, agrega el estudio. El aumento sin pausa de la productividad y la creciente auto-explotación en el “destajo” se revelan como imprescindibles para sobrevivir.

Testimonio de una Obrera

Hace más de dos décadas que Kamakshi (nombre ficticio de una obrera de 38 años) trabaja en la industria del calzado en Ambur. Pese a acumular años de experiencia en el corte (una labor cualificada), percibe un salario base equivalente en rupias a 60 euros y un bruto mensual que se bandea entre los 94 y los 120 euros. Labora todo el día de pie en el área de corte, cerca del jefe supervisor, quien vela por los objetivos y para que no se desperdicie piel en el proceso.

A diferencia de las factorías de Agra, esta empresa cuenta con guardería, comedor y enfermería. Sin embargo, los ritmos productivos y permanecer tantas horas de pie causan artritis y dolor en las articulaciones. Los químicos utilizados provocan a Kamakshi mareos y ausencia de apetito. Las lesiones y dolencias, destaca la investigación, son frecuentes asimismo en el departamento de costura.

La trabajadora entrevistada revela que los jefes gratifican el alto rendimiento, por ejemplo con pequeños descansos añadidos a la media hora de pausa para la comida. También sospecha de ciertas connivencias entre los patrones y el gobierno, ya que las inspecciones de trabajo resultan muy escasas, poco rigurosas y se producen a intervalos muy amplios.

Región Salario Mínimo Mensual (2014-2015)
Agra 87,5 euros
Ambur 39 euros

La situación de los trabajadores en la región de Ambur es relativamente mejor que en Agra, debido a las tradicionales luchas obreras de New Socialist Alternative (CIT).

Lucha de la Clase Trabajadora

La clase trabajadora de India tiene una historia de mostrar su ira acumulada y su fuerza de negociación colectiva a través de huelgas generales. Desde la llegada de las políticas neoliberales en 1991, la clase obrera de la India se ha embarcado en una huelga general 17 veces.

La huelga general del 8 y 9 de enero es una acción de clase contra el gobierno de Modi debido a su fracaso en el frente laboral. Un asombroso 130 lakh (1,3 millones) de jóvenes se unen a las filas de los desempleados cada mes. Según un informe reciente de la OIT, en 2018, hasta 18,3 millones de indios estaban desempleados en 2017, y se prevé que el desempleo aumentará a 18,9 millones para 2019.

Existe un resentimiento generalizado entre los jóvenes por la falta de oportunidades de empleo en el país. Esta huelga es una acción unida que exige un empleo significativo y provechoso para los jóvenes de este país.

Suicidios Juveniles y el Sistema Educativo

India tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo para jóvenes de 15 a 29 años. En 2016, 9,474 estudiantes se suicidaron, casi 26 todos los días. Más de 75,000 estudiantes se han suicidado en la India durante los 10 años hasta 2016.

El censo de 2011 reveló que solo el 4,5 por ciento de la población en el país está educada hasta el nivel de graduados o superior, mientras que el 32,6 por ciento de la población ni siquiera está educada hasta el nivel de la escuela primaria. La huelga general de dos días está en contra del sistema educativo atroz que solo sirve a los ricos privilegiados.

Exigimos la educación universal gratuita para todos, sin ninguna discriminación oculta o explícita basada en la casta, la religión o el género.

Desigualdad Sistémica

El número de millonarios en dólares en la India en 2014 aumentó a 2.5 lakh de 1.96 lakh en 2013, un aumento del 27 por ciento, según un informe reciente. El informe también predijo que India tendrá 4,37 lakh millonarios para 2018, y posiblemente duplicará esa cantidad para 2023. Este crecimiento está impulsado principalmente por el aumento de la riqueza de unos pocos individuos en lugar de un aumento general en los niveles de ingresos de todos los indios.

Mientras que el número de millonarios aumentó constantemente, la India rural, que constituye el 66% de la población total, todavía languidecía en la pobreza. El miembro mejor pagado de las tres cuartas partes de los hogares rurales en la India ganó menos de ₹ 5,000 (alrededor de $ 72) por mes.

Los sindicatos exigen un salario mínimo mensual de ₹ 18,000 por mes o ₹ 692 por día y una pensión base de ₹ 3,000 por mes. Campañas de base como “Lucha por ₹ 100 / - una hora. El salario mínimo vital “insta a los sindicatos a presentar la demanda de lucha de un mínimo mensual de ₹ 25,000 y al menos la mitad de esa cantidad como pensión básica para todos.

Estamos atacando a la clase capitalista gobernante y sus representantes, exigimos un salario mínimo vital de 25,000 para todos los trabajadores.

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