La situación laboral en Pakistán presenta diversas formas de desigualdad, especialmente para los trabajadores de limpieza y saneamiento. En Pakistán, la normativa laboral está dispersa en un entramado de leyes y ordenanzas, y varía según las provincias desde 2010, fecha en la que el empleo pasó a ser competencia provincial.

Discriminación y Estigmatización

“El trato profundamente injusto que reciben los trabajadores de los servicios de limpieza y saneamiento en Pakistán no solo los margina desde el punto de vista social y económico, sino que también viola sus derechos humanos según el derecho internacional. El 55% de las personas encuestadas reconoció que su casta o su identidad religiosa era un factor determinante de prácticas discriminatorias de selección y contratación.

Amnistía Internacional ha colaborado con la organización pakistaní de derechos humanos Centro para la Ley y la Justicia (CLJ) y ha entrevistado a más de 230 trabajadores y trabajadoras del sector, de los cuales 66 respondieron a un cuestionario destinado a identificar preocupaciones comunes. Según los resultados obtenidos por Amnistía Internacional, el 44% de las personas que respondieron al cuestionario habían sufrido estigmatización por su profesión y, según declararon, habían recibido insultos como “chuhra” (nombre histórico de una casta de la comunidad dalit), “bhangi” (otro término para “chuhra”), “jamadar” (“conserje” en urdu), “issai” (término despectivo para referirse a los cristianos), o incluso “perro”.

Un habitante de Bahawalpur contó que se presentó a una entrevista para un puesto de electricista, pero que cuando descubrieron que era cristiano solo le ofrecieron trabajo de limpieza.

Brecha Salarial y Precariedad Laboral

La investigación también reveló que las mujeres que trabajan en este sector sufren una flagrante brecha salarial por motivos de género y son más propensas a trabajar en la economía informal, donde a las mujeres no musulmanas se les asignan las tareas “menos limpias”. Según la investigación, es habitual que los trabajadores y trabajadoras de los servicios de limpieza y saneamiento no estén regularizados, lo que los priva de la seguridad en el puesto de trabajo, de prestaciones y de otras garantías legales.

Solo el 44% de las personas encuestadas tenían un contrato indefinido y el 45% carecía de contrato escrito, algo que hoy permite a los empleadores eludir los requisitos para la regularización de trabajadores. La situación laboral da lugar a diversas formas de desigualdad: el 79% de las personas encuestadas nunca había cobrado las horas extraordinarias y el 53% percibía un salario inferior al salario mínimo (115 dólares estadounidenses al mes).

A pesar del riesgo, alrededor del 70% de las personas encuestadas afirmaron que no podían rechazar un trabajo, aunque lo consideraran peligroso. Este temor se inscribe en un contexto general de precariedad laboral, en el que los empleos son temporales y los trabajadores pueden ser despedidos sin las debidas garantías.

Riesgos para la Salud y Falta de Protección

Por otro lado, no siempre reciben el equipo de seguridad adecuado. De hecho, el 55% declaró que había desarrollado problemas de salud derivados del trabajo, como alergias, trastornos respiratorios y tos crónica, debido a la exposición al polvo o a la recogida de basura sin guantes. Según un trabajador de Peshawar, quienes no llevan guantes a menudo sufren quemaduras en la piel debido a los ácidos que se desprenden de los sistemas de aguas residuales y lesiones en las manos causadas por cristales desechados.

Son muy pocas las leyes que mencionan específicamente el trabajo de limpieza y saneamiento y, cuando lo hacen, solo se refieren a determinados aspectos o no abarcan a los trabajadores temporales y jornaleros, pese a que representan una proporción importante de la mano de obra del sector.

Necesidad de Legislación y Cumplimiento de Derechos Humanos

Pakistán carece de una ley contra la discriminación, lo que contraviene sus obligaciones en virtud de diversos convenios internacionales de derechos humanos de las Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El gobierno de Pakistán debe adoptar una legislación que reconozca la discriminación por motivos de casta, en consonancia con las obligaciones internacionales del país en materia de derechos humanos.

“En Pakistán, las violaciones de los derechos laborales van de la mano de la discriminación y la marginación que sufren los trabajadores y trabajadoras de la limpieza, e incluso las refuerzan.

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