El sueldo mínimo ha sido un tema de debate constante, especialmente en tiempos de cambios económicos y sociales. A continuación, se analiza su definición y su impacto en diferentes contextos, utilizando ejemplos concretos y estudios relevantes.
El Sueldo Mínimo en el Contexto Internacional
El Reino Unido no es el único país que ha buscado proteger a los trabajadores de bajos ingresos de los crecientes costos de vida. En un análisis reciente publicado por el Financial Times, se destaca cómo el incremento del sueldo mínimo en el Reino Unido ha mejorado los estándares de vida, aunque ha generado complicaciones para los empleadores. Esta semana, informa el medio internacional, el salario por hora experimentará un nuevo aumento de casi el 10%, llegando a £11.44 y alcanzando dos tercios de los ingresos medios. Este ajuste cumple con el objetivo establecido en 2019 de erradicar el bajo salario, según la definición de la OCDE, posicionando al Reino Unido entre los países con el piso salarial más alto del mundo desarrollado.
Sin embargo, las autoridades británicas han decidido pausar el aumento constante del sueldo. Esta pausa será bien recibida por los líderes empresariales, quienes han señalado que a muchos empleadores más pequeños les ha resultado cada vez más difícil manejar el crecimiento de los costos salariales.
La Comisión de Bajos Salarios también ha indicado que hacer cumplir las reglas existentes y abordar la naturaleza precaria del trabajo mal remunerado podría ser más efectivo que aumentar aún más el suelo salarial.
Impacto en el Sector de la Hostelería
Paul Smith, director gerente de Castle Leisure Group, quien inició su carrera administrando un bar en Stirling, Escocia, en 1981, ha observado cómo en la industria de la hostelería los costos del personal han escalado de representar aproximadamente el 10% de las ventas a absorber entre el 36 y el 38% de estas. “Ha aumentado tres veces desde que estoy en el sector de la hostelería”, afirma Smith. Este notable cambio se debe en gran medida a una política que ha contado con el apoyo continuo tanto de los gobiernos laboristas como conservadores a lo largo del tiempo.
“Aunque el objetivo es encomiable, no está exento de consecuencias graves para muchas industrias, incluida la hostelería”, comenta Smith, quien ha tenido que reducir las horas de operación y el personal en turnos para controlar sus costos. “La solución no puede ser simplemente seguir aumentando los salarios”, añade Neil Carberry, director ejecutivo de la Confederación de Reclutamiento y Empleo.
Desafíos y Perspectivas Futuras
“Es una herramienta bastante rudimentaria”, señala Alice Martin, jefa de investigación en la Fundación Work de la Universidad de Lancaster, refiriéndose a la política salarial. Añade: “Los grandes desafíos del mercado laboral del siglo XXI no se limitan solo al salario.
El Partido Laborista, informa Financial Times, ha prometido asegurar que el NLW refleje los costos reales de vida de las personas si llega al poder en las próximas elecciones generales del Reino Unido. Sin embargo, planea una campaña más amplia para restaurar el poder de los sindicatos y otorgar a los trabajadores más seguridad y control sobre sus horas y condiciones de empleo. Kate Bell, secretaria general adjunta del Congreso de Sindicatos, considera que esto clarifica el camino a seguir con el NLW: “Creemos que podemos ser más ambiciosos”.
El Sueldo Mínimo en Chile
El sueldo mínimo ha estado en el debate en el último tiempo, tanto por los nuevos incrementos aprobados por el Congreso, como por las definiciones en medio de la campaña presidencial. En este contexto, justo esta semana la OCDE publicó su informe anual Perspectivas de Empleo, en el que se actualizó la situación del salario mínimo en los diferentes países del bloque.
De acuerdo a los datos del informe, entre enero de 2021 y abril de 2025, justo antes del último aumento del sueldo mínimo en Chile, nuestro país ya se ubicaba como el cuarto de toda la OCDE en el que más creció el salario mínimo legal en términos reales, es decir, descontando la inflación. El documento indica que para Chile el alza real fue de 17,3%, superado solamente por Hungría (20,5%), Turquía (22,6%) y México (55,3%). El incremento en el sueldo mínimo chileno quedó así muy por sobre el aumento promedio del bloque, el que fue de 7,9% en el mismo período.
“Los salarios de los trabajadores peor remunerados se han mantenido especialmente bien, ya que los salarios mínimos legales reales se han incrementado desde entonces en prácticamente los 30 países de la OCDE que cuentan con un salario mínimo nacional″, indica el documento.
Además, el estudio señala que el nivel del salario mínimo chileno corresponde al 49% del salario promedio de los trabajadores en Chile, el octavo nivel más alto del bloque. Si, en vez del promedio se considera la mediana del sueldo (es decir, el que está justo en la mitad de la distribución), el mínimo legal corresponde al 75% de la mediana, un porcentaje que solo supera Costa Rica (87%) y Colombia (92,3%).
“En la mayoría de los países de la OCDE, los salarios mínimos legales han aumentado más que los salarios medios en los últimos años, lo que ha favorecido una compresión de la distribución salarial en la parte inferior”, señala el informe, pero agrega que otros factores también pueden haber influido en la compresión salarial en la parte baja, dependiendo del escenario laboral.
La OCDE también pone una voz de alerta sobre lo que viene, ya que indica que “a futuro, se prevé que las incertidumbres geopolíticas y las subidas de los tipos arancelarios afecten a la actividad económica y vuelvan a provocar el riesgo de una elevada inflación”.
Un informe del OCEC-UDP indicó esta semana en Pulso que si se materializa hoy el incremento del salario mínimo al valor estimado de $750.000, (US$1.613 a paridad de poder de compra o ppp, por sus siglas en inglés) Chile sube de manera importante en el ranking internacional de salarios mínimos. Así, con este incremento se convertiría en el país con el salario mínimo más alto de América Latina superando a Costa Rica (US$1.186 a ppp) y, además, estaría por encima de varios países desarrollados como Estados Unidos, (US$1.257 a ppp), Estonia (US$1.448 a ppp); Letonia (US$1.457 a ppp); Eslovaquia (US$1.557 a ppp) y República Checa (US$1.609 a ppp).
Todos esos países tienen un ingreso per cápita PPP muy por encima de Chile. En particular Estados Unidos, el que sobrepasa los US$89 mil, según las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), 2,5 veces el nivel que tiene nuestro país (US$35 mil). El salario mínimo actual en Chile es de $529.000 al mes en 2025.
Jóvenes NEET y el Salario Mínimo
Desde la derecha, el Instituto Libertad y Desarrollo ha respaldado el accionar del Gobierno poniendo el acento en el riesgo que tendría aumentar el salario mínimo en el grupo de los jóvenes que no estudian ni trabajan (15-29 años), los llamados jóvenes NEET (por sus siglas en inglés). Advierten que subir el mínimo en un monto superior a lo ofrecido por el Gobierno representa una grave amenaza para este grupo vulnerable que, de acuerdo a datos CASEN 2009, se estiman en cerca de 561 mil personas. De ellas, las mujeres son las más vulnerables.
Al respecto, la Low Pay Commission (Comisión de Salarios Mínimos) del Reino Unido, en un reciente estudio sobre 12 países y publicado en marzo de 2011, concluye que los efectos sobre el empleo juvenil de introducir un salario mínimo o de aumentarlo en el caso de que ya exista, son extremadamente pequeños. En particular, el aumento del salario mínimo cumple un rol activador sobre los jóvenes NEET, quienes desalentados/as, han detenido el proceso de búsqueda de trabajo o bien han desertado del sistema educativo.
En este punto la Low Pay Commission sentencia que los aumentos en el salario mínimo no tienen por qué afectar el empleo juvenil en ambientes donde existen intervenciones enérgicas y decididas por parte del Gobierno para apoyar el empleo (y el buen empleo) de este grupo vulnerable. En efecto, desde que asumió Piñera los jóvenes NEET se han mantenido estancados en 595 mil personas (de acuerdo a datos oficiales usando la Nueva Encuesta de Empleo), pero al mismo tiempo, en los últimos doce meses se verifica que dentro del conjunto de posibles respuestas para ser clasificado como joven que no estudia ni trabaja, crece en un 20% la opción “sin deseos de trabajar”, es decir, la razón que acusa desincentivos del sistema económico para la inserción laboral dentro de los jóvenes NEET.
Las mujeres son las menos favorecidas, las más vulnerables: ser mujer aumenta la probabilidad de ser joven NEET en un 23%. Francamente, lo que vemos aquí es la ausencia de un Plan de Acción Nacional sobre el empleo juvenil, tal como se recomienda desde Naciones Unidas y como bien lo señala la Comisión de Salarios Mínimos del Reino Unido.
Consideraciones Finales
La solución al problema de los jóvenes que no estudian ni trabajan no pasa por contener aumentos en el sueldo mínimo, sino por implementar un Plan de Acción Nacional sobre el Empleo Juvenil, en línea con lo promovido desde los cuarteles generales de la OIT.
Necesitamos una hoja de ruta que ponga al trabajo en el centro de la estrategia de desarrollo. Un plan integral, que además recuerde a las Pymes en todo momento y no exclusivamente cuando se conversa sobre el mínimo. Ello requiere evidentemente un cambio en el foco como se mira el salario mínimo, requiere reivindicar el sentido genuino que tuvo en su nacimiento el año 1937, cuando se llamaba sueldo vital (es decir, el sueldo necesario para la vida) y alinearse por cierto a los estándares internacionales donde el mínimo sí es un mínimo para vivir. Requiere también más y mejor institucionalidad productiva para las Pymes, que contemple mejoras en competitividad por la vía de eficiencias energéticas, mejor acceso a crédito y regulación de intereses excesivos de bancos y proveedores.
| País | Salario Mínimo (US$ PPP) |
|---|---|
| Chile (Estimado con incremento a $750.000) | 1,613 |
| Costa Rica | 1,186 |
| Estados Unidos | 1,257 |
| Estonia | 1,448 |
| Letonia | 1,457 |
| Eslovaquia | 1,557 |
| República Checa | 1,609 |
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