En varios países del mundo, el salario mínimo se incrementa con el objetivo de mejorar la vida de los trabajadores. Sin embargo, abundan los argumentos a favor y las críticas en contra de cada modelo.
El Caso del Personal del Castillo de Windsor
El personal que se plantea hacer trabajo a reglamento está empleado por el Royal Collection Trust y no pertenece al sector contratado directamente para servir a la familiar real como ‘criados’, mayordomos y personal de limpieza, sino que sus tareas comprende las relacionadas con el rol del Castillo como atracción turística. Representados por el sindicato de los trabajadores del sector público y comercial [PCS) los trabajadores tienen desde el 31 de marzo hasta el 14 de abril para emitir su voto a favor o en contra de realizar medidas de fuerza por remuneración justa.
La consulta fue decidida luego de un año de congelamiento salarial que deja a este sector con una paga inferior al salario mínimo. Además, todo trabajador nuevo empieza con un básico de £14.400 libras al año.
A pesar de recibir un salario muy precario, a los cuidadores del palacio se les exige que lleven adelante tareas por fuera de sus obligaciones contractuales, como por ejemplo, hacer visitas guiadas y recorridos a las dependencias del palacio para los turistas. No reciben paga por ello aunque a los visitantes sí se les cobra.
Se les solicita incluso que oficien de intérpretes y asistan en caso de primeros auxilios. De los 200 los trabajadores que desempeñan tareas turísticas, 120 pertenecen al sindicato PCS y se estima que la medida pondría tener un impacto significativo en los servicios que se brinda a los turistas.
Está previsto empezar las medidas de fuerza a fines del mes de abril, una semana antes de las elecciones generales. El año pasado el personal aceptó por un margen muy pequeño una oferta poco satisfactoria sobre la base de que en el 2015 se consideraría una remuneración extra. Sin embargo, se les ha vuelto a negar recompensación salarial por tareas adicionales.
El secretario general del sindicato PCS, Mark Serwotka declaró: "Los miembros del personal son leales a su empleador y están absolutamente comprometidos en la función de sus tareas. Es escandaloso que reciban un paga espantosamente baja y que, además, se espere que trabajen gratis en tareas que representan ingresos para la familia real.”
El Castillo de Windsor es el palacio más grande y antiguo usado como residencia. Está situado en el condado de Berkshire y atrae a 1.3 millones de visitantes al año, quienes a su vez gastan más de 17 millones de libras.
El presidente del grupo de presión “Republic’ que hace campaña por reemplazar a la monarquía por un jefe de estado electo señaló: “La familia real recibe cerca de 300 millones de libras al año de subsidio público… pero sus trabajadores reciben salarios precarios, se les exige que desempeñen más tareas de las que les corresponden y son tratados con desdén”.
El Trust que los emplea se defiende diciendo de que el trabajo adicional es voluntario y que los empleados y empleadas se benefician con “almuerzos gratuitos”. Pero los trabajadores no quieren cambiar trabajo por comida - algo propio de tiempos de esclavitud. Lo que quieren es el reconocimiento económico por su trabajo.
Reacciones y Cambios en la Percepción del Salario Mínimo
Como concluye Richard Dickens, un profesor de economía en la Universidad de Sussex: “El salario mínimo nunca ha sido tan popular. Pero los Conservadores no siempre tuvieron la misma opinión sobre el salario mínimo. De hecho, el partido se opuso a la introducción de la política en el Reino Unido en 1998, argumentando que destruiría empleos.
Muchos economistas han cambiado de parecer. Los libros de economía antes aseveraban que al subir el salario por encima del valor que crea para los empleadores, se reduce la demanda del trabajo. Los primeros indicios de Alemania también son positivos. La pregunta importante es si el Reino Unido puede mantener su fuerte récord de empleo, particularmente para los trabajadores menos capacitados, que ahora van a costar más para emplear.
El Triunfo de los Conductores de Uber
Con la clasificación de un grupo de conductores de Uber como “trabajadores”, no como contratistas independientes, se ha dictado un fallo judicial histórico, que es “una gran victoria para los derechos laborales”, ha manifestado Amnistía Internacional hoy.
Los conductores y conductoras de Uber ha ganado hoy, 19 de febrero, un batalla legal por sus derechos que duraba ya seis años. Los jueces del Tribunal Supremo han fallado que pueden reclamar sus derechos labores, entre ellos el salario mínimo nacional, vacaciones pagadas y el derecho a fundar un sindicato.
Amnistía Internacional acoge con satisfacción el fallo judicial, que ha calificado de “avance significativo” en los esfuerzos por transformar la economía bajo demanda en Gran Bretaña, garantizando que la protección de los derechos laborales se hace extensiva al personal de las plataformas digitales.
Uber deberá ahora contratar a sus conductores y conductoras en calidad de “trabajadores”, lo que supone que tienen derecho a un salario mínimo, a las garantías que reconoce la legislación sobre la jornada laboral y la denuncia de irregularidades, a protección contra la discriminación y, en el caso de aquellos cuyos ingresos están sujetos cotizaciones a la seguridad social, a acceso al subsidio por enfermedad reglamentario.
En la sentencia de hoy se ha desestimado el recurso de Uber, y se ha afirmado que los conductores son “trabajadores” de acuerdo con la legislación británica. El Tribunal ha determinado que “el servicio de transporte que prestan los conductores y que se ofrece a los pasajeros por medio de la app de Uber está estrictamente definido y controlado por Uber”, por los que los conductores y conductoras tienen derecho a la protección que garantiza la legislación laboral.
Un aspecto importante es que el Tribunal ha afirmado que los demandantes estaban trabajando para la empresa siempre que tenían la aplicación de Uber encendida, no sólo cuando llevaban a los pasajeros a su destino.
Sin embargo, según la legislación británica, las personas clasificadas como “trabajadores” no pueden acogerse a la misma protección que quienes se consideran “empleados”, por lo que todavía no tienen pleno derecho a subsidio de enfermedad, permiso de maternidad/paternidad y garantías contra el despido improcedente.
Kate Allen, directora de Amnistía Internacional Reino Unido, ha manifestado: “Este fallo judicial sin precedentes es una gran victoria para los derechos laborales y un importante avance en los esfuerzos por transformar la economía bajo demanda en Gran Breña. “La pandemia de coronavirus ha puesto de manifiesto la necesidad esencial de proteger y respetar a los trabajadores y trabajadoras que están en primera línea y han continuado proporcionándonos bienes y servicios esenciales.
“La pandemia ha sacado a luz los peligros del trabajo precario, que hace que los trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda tengan que seguir trabajando a pesar de los riesgos para su salud porque carecen de garantías básicas como el derecho al salario mínimo o a permiso remunerado por enfermedad.
“Ningún modelo empresarial debe depender jamás de la precariedad y la explotación laboral. “Incluso habiéndose dictado éste fallo y otros similares, muchos trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda carecen todavía de la debida protección de los derechos laborales, incluido el derecho a un subsidio de enfermedad que les permita autoaislarse si se contagian de COVID-19.
“La decisión de hoy sienta un importante precedente que tendrá un influencia aún más amplia en todo Reino Unido y en otros países a la hora de garantizar ¡a los trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda la protección que merecen.”
Seis Años de Lucha de los Conductores de Uber
En 2015, un grupo de conductores de Uber presentó una demanda contra la empresa en Reino Unido por considerar que estaban clasificados injustamente como contratistas autónomos cuando en la práctica eran trabajadores. Apoyados por el Sindicato de Conductores y Mensajeros a Través de Apps, los conductores alegaban que debían tener derecho a la protección de los derechos labores como salario mínimo y permisos pagados.
El Tribunal Laboral falló en su favor, decisión que fue confirmada por el Tribunal de Laboral de Apelación y el Tribunal de Apelaciones.
Tendencia Internacional
El fallo judicial de hoy forma parte de una campaña internacional cada vez más amplia cuyo objetivo es proteger los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda, y combatir su falsa clasificación como contratistas externos. Esta práctica es básica para el modelo de gestión de muchas empresas de la economía de plataformas, y empeora las condiciones de trabajo de muchos trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda, que no cuentan con una adecuada protección en términos de derechos laborales.
En junio de 2020, el gobierno español anunció que, a raíz de múltiples impugnaciones legales, había iniciado procedimientos para aprobar una ley sobre falsos trabajadores y trabajadoras autónomos de las plataformas digitales, con una propuesta de reglamento inminente. En agosto, un tribunal de apelación de California confirmó un fallo en el que se ordenaba a Uber y Lyft clasificar a sus conductores como empleados, tras la entrada en vigor de una ley estatal que hacía extensiva la clasificación de empleado a los trabajadores y trabajadoras de la economía bajo demanda.
Sin embargo, tras meses más tarde se aprobó en referéndum una propuesta legislativa, la Proposición 22, respaldada por las empresas de plataformas digitales, que eximía a éstas del cumplimiento de dicha ley. Por consiguiente, en California los repartidores y repartidoras no tienen garantizado un salario mínimo, horas extraordinarias pagadas, permiso de enfermedad remunerado, plan de salud patrocinado por el empleador ni otras prestaciones similares.
También han litigado con éxito sobre la cuestión trabajadores y trabajadores de la economía bajo demanda de otras jurisdicciones, entre ellas Brasil, Francia, Italia, Países Bajos y los estados estadounidenses de Nueva York y Pensilvania.
Huelga de Trabajadores de McDonald's en el Reino Unido
Los trabajadores exigen un salario mínimo de al menos 10 libras por hora, el fin de los contratos denominados “cero horas” (con un contrato en que no se especifica un número de trabajo de horas semanales) y el reconocimiento del derecho a formar un sindicato como empleados de la empresa.
Muchos de los trabajadores de McDonald’s no ganan lo suficiente como para mantenerse a sí mismos o a sus familias, y han sufrido intimidación y acoso por parte de la administración que ejerce presión sobre ellos para que no se organicen en sindicatos. Los trabajadores de los restaurantes de Cambridge y de Crayford, cerca de Londres, han decidido adherir al paro de forma abrumadora, en medio de preocupaciones sobre sus condiciones de trabajo.
Su acción ha recibido el pleno apoyo del Sindicato de Trabajadores de los Panaderos, Alimentos y Afines (BFAWU, por sus siglas en inglés), el mayor sindicato independiente de alimentos en el país. Una declaración emitida por el sindicato explicaba: "Los trabajadores se encuentran en condiciones precarias, con bajo salario y sin garantía de horas de trabajo; para muchos trabajadores esto se ve como un castigo por unirse a un sindicato, además, muchos empleados apenas pueden pagar su alquiler, incluso algunos han perdido su hogares”.
Estas condiciones persisten a pesar de que McDonald’s es la segunda corporación más poderosa del mundo y en 2016 obtuvo una ganancia de $ 24,62 mil millones. Shen Batmaz, una trabajadora de McDonald’s de la tienda Crayford en el sudeste de Londres, dijo: "A pesar de ser un gigante mundial y tener un nombre muy conocido, las condiciones a las que los trabajadores de McDonald’s están sometidos en todo el mundo simplemente no están en regla. Esta huelga en el Reino Unido es parte de un movimiento global que lucha por salarios justos y condiciones de trabajo decentes. McDonald’s debe escuchar a todos sus empleados en todo el mundo y tomar medidas inmediatamente”.
La primera huelga de los trabajadores de McDonald’s en el Reino Unido se hace eco de la campaña por US $ 15 dólares la hora (equivalente a UK £ 11,65) llevada adelante por los empleados de McDonald’s en Estados Unidos. McDonald’s emplea alrededor de 80.000 personas en el Reino Unido y aunque solo dos restaurantes han votado ir a la huelga hay temores de que la acción se extienda entre los trabajadores de otras sedes.
La huelga de McDonald’s del Reino Unido es parte de un movimiento conocido como la campaña de “Fast Food Rights”, que exige el derecho a un salario justo y condiciones de trabajo decentes para los trabajadores de los restaurantes de comida rápida. Pero la acción también es parte de una serie de luchas entre sectores de trabajadores de bajos salarios, principalmente mujeres e inmigrantes, que también luchan por estos derechos.
Personal de limpieza y porteros de varios hospitales de Londres, el sector de trabajadores terciarizados de British Airways denominado “Mixed Fleet Cabin” se encuentran entre quienes participan en luchas militantes en el Reino Unido. El día de la huelga, sindicalistas, activistas y amigos llevarán a cabo manifestaciones en solidaridad con los trabajadores de McDonald’s en huelga fuera de los locales en diferentes ciudades del país.
¡Para ponerle fin a los contratos “cero horas”! ¡Por un salario mínimo de 10 libras esterlinas la hora!
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