El Mensaje de Su Excelencia el señor Presidente de la República señala, en primer lugar, que durante el año 2010 Chile dio claras muestras de reactivación económica, tras la crisis que afectó al mundo durante el 2009. El Producto Interno Bruto (PIB), de hecho, creció a una tasa promedio de 5,2% durante 2010, tendencia que se ha visto fortalecida durante el año en curso, en el que se espera una tasa de crecimiento cercana al 6%.
Agrega que el mercado laboral ha presentado fuertes signos de vitalidad durante el año 2010, gracias a la generación de un número de empleos que supera ampliamente la meta inicialmente propuesta por el Gobierno, cuyo interés es que dicho mercado, en tanto fuerte y libre de distorsiones, tenga la capacidad de crear puestos de trabajo que permitan a las familias elevar sus condiciones de vida.
El desempleo, en concreto, ha disminuido significativamente en el último período, al punto que la última tasa de desempleo nacional registrada alcanza al 7,0%, de los niveles más bajos de los últimos años. No obstante lo anterior, persisten altas tasas de desempleo en grupos vulnerables, como el de mujeres y jóvenes menores de 24 años del quintil más pobre, para quienes dicho indicador se sitúa en 32,4 % y 53%, respectivamente.
De acuerdo con los datos disponibles, justamente estos grupos se encuentran entre los más afectados por el ingreso mínimo, y a ellos se debe añadir un número significativo de trabajadores que recibe salarios en torno al salario mínimo, que no se puede obviar. Por otra parte, da cuenta de la importancia de tener en consideración cuáles son los sectores productivos que se ven afectados por los reajustes que experimenta el salario mínimo.
De acuerdo a los datos que presenta el seguro de cesantía, cerca del 75% de quienes perciben el ingreso mínimo pertenecen a las micro y pequeñas empresas, siendo estas, en consecuencia, cuyo número sobrepasa las 700.000, las que principalmente sufren el impacto del reajuste.
Enseguida, indica el Mensaje que la antes referida Comisión Asesora Laboral y de Salario Mínimo definió criterios para la fijación del salario mínimo por el período julio 2010-junio 2011. Posteriormente se convocó a una segunda Comisión, con representantes del mundo académico, de los trabajadores y de los empleadores, cuyo fin era establecer un marco para la determinación clara de los futuros aumentos en el salario mínimo.
Dicha Comisión evaluó distintas estrategias al efecto, dando cuenta, en su informe final, de la necesidad de velar por el buen funcionamiento del mercado laboral, que es el que permite asegurar una fuente de ingresos a los hogares, sobre todo a los más vulnerables; y de la importancia de que las variaciones en el salario mínimo se encuentren alineadas con las variaciones objetivas que experimentan variables económicas fundamentales, como la productividad media del trabajo, la inflación pasada, los cambios anuales en los niveles de empleo y el ciclo económico.
El Ministro de Hacienda, señor Felipe Larraín, efectuó una exposición centrada, en primer lugar, en el tema de la distribución del ingreso, para luego abordar las materias relativas al salario mínimo. Esto, en razón de que en muchas oportunidades se alude a este último como una herramienta para reducir la desigualdad distributiva. El señor Ministro de Hacienda refirió que no hay nada en la literatura que permita concluir que se pueda mejorar la distribución del ingreso a través del salario mínimo. Agregó que, de cierta forma, la desigual distribución del ingreso está reflejando la desigualdad en la distribución de la educación.
Larrañaga señala, en un artículo de 1999, que a mayor desempleo mayor es la desigualdad, y que algunos cambios demográficos podrían generar cambios en la distribución. A continuación, el señor Ministro de Hacienda destacó que el Ejecutivo decidió crear una Comisión Salario Mínimo, cuyo objetivo fue desarrollar un marco general para definir un mecanismo de reajuste de salario mínimo.
El señor Ministro de Hacienda explicó que la productividad de la economía equivale a la diferencia entre el crecimiento del producto y el crecimiento del uso de los factores productivos, que da cuenta de la manera en que se combinan dichos factores para obtener un mayor producto. Debe tenerse presente, prosiguió, que el año 2009 se produjo un importante aumento en el precio de los alimentos, al punto que la canasta básica pasó de $47.099, el año 2006, a $64.134, el año 2009, lo que representa un incremento de 36% nominal y 23% real en sólo tres años.
Proyectada a la fecha actual, su valor debiera estar por sobre los $70.000, teniendo en cuenta que el IPC de los alimentos ha aumentado un 7,2%, sólo en los últimos doce meses. Si se multiplica la canasta básica de $70.000 por 4,2, cifra que se asocia a los miembros de una familia típica en los dos primeros quintiles de la población, se tiene que la línea de pobreza familiar se encuentra en $294.000, bastante lejos de los $172.000 en que se encuentra hoy el salario mínimo y de los $181.500 que aprobara la Cámara de Diputados en el primer trámite constitucional del proyecto de ley en estudio.
En cuanto al rol que cabe en la superación de la pobreza familiar al salario mínimo, señaló que no necesariamente uno de éstos ha de hacerse cargo de todo un hogar, pues perfectamente puede ocurrir que trabajen dos de sus integrantes. El Honorable Senador señor Escalona observó que la afirmación realizada por el señor Ministro de Hacienda, respecto que la estructura tributaria no incide en la distribución del ingreso, resulta temeraria, pues existen indesmentibles experiencias de países en los que si existen sistemas más igualitarios es, precisamente, porque la carga tributaria se encuentra distribuida de una manera muy distinta a la de Chile.
Así, por ejemplo, en Suecia en la actualidad, o en España al momento de llevar a cabo las políticas sociales en la etapa de transición que siguió a la caída del régimen del General Franco. Por otra parte, resaltó que el mismo dato entregado por el señor Ministro de Hacienda en su exposición, sobre que en nuestro país el salario mínimo se sitúa en el 0,63 de la proporción de la mediana salarial, refuerza el argumento de que dicho salario constituye una señal muy importante para el resto de la economía, y da cuenta de que existen muchos salarios, que son de mera subsistencia, que se encuentran bajo ese mínimo.
Asimismo, hizo ver que más allá de los criterios técnicos dados a conocer antes y durante la tramitación del presente proyecto de ley para la presentación de una propuesta de reajuste del ingreso mínimo, lo cierto es que han sido consideraciones políticas las que han llevado a que el 4,7% inicialmente propuesto haya sido elevado, en la Cámara de Diputados, a 5,5%.
El Honorable Senador señor Kuschel expuso que el ideal de contar con un salario mínimo lo más alto posible, del que se declaró partidario, debe necesariamente compatibilizarse con los riesgos que eso revestiría sobre la empleabilidad, fundamentalmente en ciertos grupos de la población, tipos de empresas y regiones del país. Asimismo, recordó que con ocasión de la discusión del proyecto de ley que estableció un reajuste para los funcionarios del sector público, el año 2010, uno de los argumentos más esgrimidos por el Ejecutivo fue que dicho reajuste debía tener como parámetro al que, en junio del mismo año, se había propuesto para el ingreso mínimo.
Finalmente, puso de manifiesto que en relación con las asignaciones del Sistema Único de Prestaciones Familiares, el incremento del segundo y tercer tramo es inferior al reajuste propuesto para el salario mínimo. El Honorable Senador señor Tuma señaló que la explicación de que un reajuste mayor del ingreso mínimo tendría un impacto negativo sobre las pequeñas y medianas empresas del país, por ser estas las que mayormente contratan trabajadores por ese salario, no resulta del todo satisfactoria.
El señor Ministro de Hacienda expresó, en primer lugar, que el Ejecutivo comparte la doctrina de la OIT respecto de que debe considerarse, en la fijación del salario mínimo, tanto la productividad económica como las necesidades de los trabajadores. El señor Ministro de Hacienda hizo ver, en relación con la propuesta elaborada por el Instituto Igualdad, que su autor, señor Scapini, suscribió también en su momento la proposición que hizo la Comisión Salario Mínimo, en la que se sugiere que los parámetros a utilizar debían ser productividad más inflación pasada.
Con todo, explicó, a lo largo de los años es el porcentaje del IPC el que se ha utilizado como criterio a la hora de establecer el reajuste del ingreso mínimo, sin recurrir a criterios de medición más particulares como la inflación de los alimentos o el de una canasta específica para grupos de menor poder adquisitivo, cuestión que, por lo demás, no se planteó en la antes citada Comisión Salario Mínimo. Del mismo modo, observó que la conclusión de la no incidencia de la estructura tributaria en la distribución del ingreso no es de su autoría, sino que de diversos destacados economistas, entre ellos, de algunos más afines a la oposición al actual Gobierno.
En relación con la argumentación que tuvo lugar al discutir el reajuste para los funcionarios públicos el año 2010, sostuvo que no existe un nexo estricto entre el salario mínimo de que versa el presente proyecto de ley y las remuneraciones que recibe el sector público, donde no hay nadie que gane el ingreso mínimo mensual y en el cual el salario promedio es por amplio margen superior al de dicha clase de ingreso.
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