El salario mínimo es la remuneración mínima que un empleador está obligado a pagar a sus empleados por el trabajo realizado durante un período específico. Sus montos están definidos por una ley. Desde 2008 se establece que la cifra determinada por las autoridades no puede ser menor, excepto para los trabajadores exentos del cumplimiento de una jornada completa de trabajo (empleados por medio tiempo o part time). Este concepto es distinto al sueldo base, que corresponde al pago en dinero, obligatorio y fijo, pagado por períodos iguales, que recibe un trabajador por la prestación de sus servicios en una jornada ordinaria de trabajo, determinado en su contrato.

Evolución Reciente del Salario Mínimo

La actual Administración ha avanzado en el incremento paulatino del sueldo mínimo. En mayo de 2023 el monto alcanzaba los 440.000 pesos (466 dólares), y alcanzó los emblemáticos 500.000 pesos (530 dólares) en julio de 2024. El 1 de enero de 2025 el salario ha alcanzado por 510.636 pesos (536 dólares).

Este lunes 1° de julio el sueldo mínimo mensual en Chile aumenta a 500.000 pesos chilenos (530 dólares) para trabajadores mayores de 18 años y de hasta 65 años. Hasta el 30 de junio de 2024 el salario mínimo en el país sudamericano era de $460.000 pesos (487 dólares). Este último ajuste se enmarca en el acuerdo alcanzado por el Gobierno del presidente Gabriel Boric con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la máxima organización sindical de Chile, en abril de 2023 y que derivó en una iniciativa legislativa (Ley N°21.578).

Los cambios en el salario mínimo han sido de forma gradual desde mayo del año pasado, cuando subió de 410.000 pesos (435 dólares) a 440.000 pesos (467 dólares) y en septiembre llegó a 460.000 pesos (488 dólares). Desde el Gobierno afirman que pasar de 350.000 pesos (371 dólares) -el sueldo mínimo vigente cuando asumió el presidente Boric- a 500.000 pesos es la mayor alza en los últimos 29 años y supone un aumento nominal de 43% en comparación con el inicio del Gobierno de Boric y un alza real de 20%, descontando la inflación.

“Hemos cumplido nuestra palabra (...) En un principio nos dijeron que era imposible llegar a acuerdos, después nos dijeron que era imposible sostenerlo y, sin embargo, aquí estamos, sosteniendo esta alza histórica”, afirmó el presidente Boric la tarde de este lunes.

“Lo que hace (esta alza) es dar cumplimiento a una promesa de programa y lo digo porque muchas veces hay desafección de la política porque se hacen promesas que no se cumplen o no se pueden cumplir y, en este caso, lo que hay es el cumplimiento una promesa del programa de Gobierno del presidente Boric con 18 meses de anticipación al cierre de su periodo”, mencionó la ministra del Trabajo, Jeanette Jara, la mañana de este lunes en CNN Chile Radio.

Ajuste del Salario Mínimo

La ley laboral vigente establece que el reajuste al salario mínimo se define de manera automática a partir de la variación del IPC. Para el próximo incremento se considerará la evolución de la inflación registrada entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2024.

La normativa señala que durante el mes de abril de 2025 el presidente de la República deberá enviar al Congreso Nacional un proyecto de ley que proponga un nuevo reajuste al monto del ingreso mínimo mensual. La iniciativa debe avanzar en la sede legislativa para estar despachada a inicios del mes de mayo.

Demandas de los Sindicatos

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la principal organización multisindical de Chile, ha manifestado su postura frente al inminente reajuste salarial. Los representantes sindicales han instalado el concepto de un salario vital para los trabajadores. De acuerdo a las estimaciones de la CUT, este sueldo mínimo debería alcanzar los 725.000 pesos (768 dólares), una cifra que de acuerdo a los representantes de los trabajadores es óptima para la cobertura de todas las necesidades básicas. El Ejecutivo se ha abierto a revisar esta propuesta.

Impacto del Salario Mínimo

Los cambios en la renta salarial han ido acompañados con acciones en favor de las micro, pequeñas y medianas empresas, como la entrega de un subsidio que varía según el tamaño de la empresa y que considera un esquema de montos para cada una de las alzas del salario mínimo.

Este ingreso implicaría que todos los chilenos recibieran un monto, independientemente de si trabajan o no. Un monto por ser parte de esta sociedad. La desigualdad en Chile es significativa. Mientras el 1% más rico en Chile acumula el 33% de los ingresos totales según el Banco Mundial, la mitad de los trabajadores gana menos de $400.000.

La propuesta de ingreso mínimo garantizado (IMG) planteada por el Ejecutivo, cuyo costo involucra alrededor de US$ 396 millones del Fisco y cuyos beneficiarios serían alrededor de medio millón de personas, establece un aporte máximo de $49.000 a quienes obtienen $301.000 de sueldo mínimo bruto. Así, su ingreso mensual líquido será de $289.800. Esto abre la pregunta ¿para qué debería alcanzar el Salario Mínimo? El sentido común indica que al menos debería permitir que una persona trabajando, pueda sacar a su grupo familiar de la pobreza. Los datos indican que la brecha entre la línea de la pobreza para un hogar promedio (4 personas) ($436.000) y el salario mínimo ($301.000) es de $135 mil.

El sistema de distribución de ingresos del siglo XX está roto, y en el mundo ha hecho que millones de personas enfrenten trabajos inestables e inseguros, falta de identidad ocupacional, salarios reales en baja y crecientemente volátiles, pérdida de beneficios y endeudamiento crónico.

Pero la desigualdad no es lo único que afecta a los trabajadores chilenos; también está el tema de la naturaleza del trabajo y el futuro de éste. En las manufacturas el potencial de automatización es del 61% (600 mil trabajos). Esto plantea una gran gama de preguntas de gran relevancia social, ¿Qué pasará con los trabajadores?

Ingreso Básico Universal (IBU)

Una de las propuestas más controversiales de este último tiempo a nivel mundial es el Ingreso Básico Universal (IBU). La propuesta de IBU ha adoptado diversas denominaciones a lo largo de su historia (Weidenslaufer et al., 2019). Es un ingreso pagado en efectivo. Se paga en un medio de intercambio adecuado, permitiendo que quienes lo reciben puedan decidir en qué lo gastan. Es pagado por una comunidad política, pero no requiere, necesariamente, ser pagado por un estado nacional. Se paga a todos sus miembros.

Es independiente de los ingresos por el trabajo u otros. Esto quiere decir que el beneficio se pagaría igualmente tanto a ricos como a pobres. Sin embargo, los recursos sujetos a carga impositiva -no el ingreso básico- pueden ser gravados a altas tasas para financiar así el ingreso básico. Se pagaría sin ningún requerimiento laboral, es decir, independientemente del desempeño en el actual trabajo o su disposición a buscar trabajo. Se trata de un derecho social individual que se paga al sujeto titular que materializa los valores de la igualdad material y de solidaridad.

Un argumento fundamental es que el Ingreso Básico Universal es un instrumento de justicia social que refleja el carácter social o colectivo intrínseco de la riqueza de una sociedad. Ataca la proletarización del trabajo (falta de libertad) postulada por Marx.

Existe evidencia suficiente para corroborar que aun cuando las justificaciones primarias de un IBU son justicia social, libertad y seguridad, un sistema IBU generaría un número de ventajas económicas. Según Standing (2017), la evidencia acumulada sugiere que dinero adicional circulando en la economía aumentaría la demanda agregada y propiciaría crecimiento económico siempre que la oferta no esté restringida.

Considerar poner en práctica el Ingreso Básico Universal como un derecho de la sociedad implicaría un nuevo pacto social con un compromiso mínimo de seguridad que ahora no existe. Esto no significa derribar lo que se ha hecho hasta la fecha en seguridad social en Chile.

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