El Gobierno de Chile, en conjunto con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), ha implementado una serie de ajustes al sueldo mínimo con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y cumplir con las promesas de campaña.
Aumento Gradual del Salario Mínimo
Este lunes 1° de julio, el sueldo mínimo mensual en Chile aumentó a 500.000 pesos chilenos (530 dólares) para trabajadores mayores de 18 años y hasta 65 años. Hasta el 30 de junio de 2024, el salario mínimo en el país sudamericano era de $460.000 pesos (487 dólares). Los cambios en el salario mínimo han sido de forma gradual desde mayo del año pasado, cuando subió de 410.000 pesos (435 dólares) a 440.000 pesos (467 dólares) y en septiembre llegó a 460.000 pesos (488 dólares).
Este último ajuste se enmarca en el acuerdo alcanzado por el Gobierno del presidente Gabriel Boric con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la máxima organización sindical de Chile, en abril de 2023 y que derivó en una iniciativa legislativa (Ley N°21.578). “Esta era una meta que el programa de Gobierno tenía contemplado para el final de su período. Así que poder concretar este aumento, llegando además a través de un acuerdo con la CUT, nos pone muy contentos. A través de ese acuerdo, no solo abarcamos objetivos salariales, sino que también distintas necesidades de las familias y de los trabajadores como lo relacionado al impacto en los precios de los alimentos y el incremento de los aportes familiares”, dijo este lunes el ministro de Hacienda, Mario Marcel.
Desde el Gobierno afirman que pasar de 350.000 pesos (371 dólares) -el sueldo mínimo vigente cuando asumió el presidente Boric- a 500.000 pesos es la mayor alza en los últimos 29 años y supone un aumento nominal de 43% en comparación con el inicio del Gobierno de Boric y un alza real de 20%, descontando la inflación. “Hemos cumplido nuestra palabra (...) En un principio nos dijeron que era imposible llegar a acuerdos, después nos dijeron que era imposible sostenerlo y, sin embargo, aquí estamos, sosteniendo esta alza histórica”, afirmó el presidente Boric la tarde de este lunes.
“Lo que hace (esta alza) es dar cumplimiento a una promesa de programa y lo digo porque muchas veces hay desafección de la política porque se hacen promesas que no se cumplen o no se pueden cumplir y, en este caso, lo que hay es el cumplimiento una promesa del programa de Gobierno del presidente Boric con 18 meses de anticipación al cierre de su periodo”, mencionó la ministra del Trabajo, Jeanette Jara, la mañana de este lunes en CNN Chile Radio.
Próximos Reajustes y Consideraciones
El mes de enero de 2025 llega con novedades para los trabajadores chilenos. De acuerdo a la ley laboral vigente, durante el primer mes del año se revisará la cifra del salario mínimo en Chile, que en julio pasado llegó a la cifra emblemática de los 500.000 pesos (unos 505 dólares) tras un incremento escalonado. La nueva alza dependerá del Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado durante el segundo semestre de 2024.
El aumento de enero de 2025 dependerá de la variación acumulada del IPC entre el 1 de julio de 2024 y el 31 de diciembre de 2024. Los economistas creen que si la tendencia sigue igual durante los meses de noviembre y diciembre -de los cuales aún no hay datos-, el IPC acumulado del semestre llegará al 2,3%.
El Ministerio de Hacienda y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) anunciaron un acuerdo para aumentar el sueldo mínimo a $529.000 mensuales a contar del 1 de mayo de 2025. El reajuste del ingreso mínimo mensual será de un 3,6 % respecto al valor actual, pasando de $510.000 a $529.000. El proyecto será ahora enviado al Congreso, donde deberá ser aprobado para entrar en vigencia. El ministro de Hacienda, Mario Marcel, destacó que este es el cuarto acuerdo de este tipo desde el inicio del Gobierno del Presidente Gabriel Boric, en marzo de 2022.
La Comisión de Hacienda del Senado conoció el proyecto de Ley que reajusta el Salario Mínimo, la asignación familiar y maternal, el subsidio único familiar, y modifica otras leyes (Boletín N° 17508-05), inicia-va que ingresó con suma urgencia y que es el resultado del acuerdo con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). En lo sustancial el texto incrementa el salario mínimo de los actuales $510.636 a $529.000 el 1 de mayo de este año, y a $539.000 el 1 de enero de 2026, montos que responden al objetivo de mantener el poder adquisitivo de los trabajadores.
En su presentación ante la comisión, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, entregó antecedentes respecto al impacto que tiene en el ámbito laboral el aumento del salario mínimo, replicando lo hecho en la Cámara de Diputadas y Diputados. Marcel detalló que “los datos del ingreso mínimo nos indican que actualmente las personas afectas al salario mínimo estaban en 2024 en el orden de las 921.000, algo menos que en 2023, pero básicamente nos hemos estado moviendo cerca del 18% del total de trabajadores ocupados. Es mayor la proporción de mujeres afectas a este, alrededor del 20%, mientras que en el caso de los hombres estamos hablando de cifras del orden del 16%”.
Asimismo, la autoridad enfatizó en que “en términos del contexto en el cual se propone este aumento del ingreso mínimo, vemos que hace más de un año y medio que la economía chilena se está expandiendo de manera sostenida, siguiendo una tendencia que es bastante similar de las tendencias previas a la pandemia y algo por encima del Producto tendencial. Esto es especialmente notorio cuando uno mide el crecimiento del Imacec no minero desestacionalizado en 12 meses. La economía llevados trimestres expandiéndose en promedio cerca del 3%. Y también están por arriba del crecimiento tendencial que el Banco Central estima en 1,8%”.
Por su parte, el ministro del Trabajo y Previsión Social, Giorgio Boccardo, subrayó los objetivos centrales de esta polí-ca pública. “Esta propuesta forma parte de la polí-ca salarial de cuatro años que implementó el Gobierno y que, de aprobarse, permitiría llegar a enero de 2026 con un salario mínimo de $539.000. En esa misma línea, el secretario de Estado destacó el compromiso del Gobierno con las pequeñas y medianas empresas en este tipo de procesos. A partir del 1º de mayo de 2025, el ingreso mínimo mensual para los(as) trabajadores(as) menores de 18 y mayores de 65 años se elevará a $394.622, y a contar del 1° de enero de 2026 a $402.082. Respecto al SUF y la AF, aumentarán según el tramo a $22.007, $13.505 y $4.267.
Subsidios a las Empresas
Los cambios en la renta salarial han ido acompañados con acciones en favor de las micro, pequeñas y medianas empresas, como la entrega de un subsidio que varía según el tamaño de la empresa y que considera un esquema de montos para cada una de las alzas del salario mínimo.
La propuesta del gobierno incluye alcanzar de manera gradual los $500 mil a julio de 2024. Para ello, la primera alza será en mayo, pasando de los actuales $410 mil a $440 mil, luego en septiembre a $460 mil y ya en julio del próximo año llegar a los mencionados $500 mil, monto que se mantendrá hasta abril de 2025, al igual que el subsidio.
Debido a que algunas empresas de menor tamaño no tienen la suficiente capacidad para solventar los mayores costos que significa elevar esta remuneración, el Ejecutivo propuso entregar un nuevo subsidio a las empresas, que acompañe los incrementos del ingreso mínimo, extendiendo el de $32 mil que estuvo vigente hasta abril de este año, manteniendo la misma estructura y diseño de lo aprobado en 2022, pero con algunos cambios en los montos de la ayuda por trabajador. Este nuevo subsidio tendrá una vigencia entre mayo de 2023 y abril de 2025, y el monto a subsidiar por trabajador será diferenciado para micro, pequeñas y medianas empresas.
Respecto a las Mipymes, el proyecto propone un subsidio a favor de las personas jurídicas sin fines de lucro, comunidades, y personas naturales y jurídicas que tengan el carácter de micro, pequeñas y medianas empresas, para el caso en que la variación en el monto del salario mínimo, a partir de enero de 2026, sea superior a la inflación efectiva del año 2025.
Críticas y Debates sobre los Subsidios
Esta política pública que comenzó en la negociación del salario mínimo del año pasado genera debate entre los expertos, quienes en general no son partidarios de este tipo de instrumentos, que por lo demás casi ningún país lo utiliza tal como está diseñado en Chile. Esto, señalan, porque si una empresa no es capaz de pagar el salario mínimo, es porque el reajuste que se está haciendo está desalineado con el crecimiento de su productividad laboral, por lo que no es sostenible en el tiempo.
De hecho, de acuerdo a un análisis comparado realizado por los economistas del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Bravo y José Acuña, a nivel de la región Chile es el único país que tiene este tipo de subsidios. Ahora, si el análisis se extiende a los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) sólo Canadá lo aplica.
El director del OCEC-UDP, Juan Bravo, explica que el hecho que se esté pagando este tipo de subsidios significa que “el incremento en términos reales está muy desalineado del crecimiento de la productividad laboral, por lo que, de no mediar el subsidio, habría un efecto negativo relevante sobre la generación de empleo asalariado formal en el sector privado”.
Por ello, para el economista, “la fórmula de reajuste del salario mínimo debería considerar datos cuantificables, esto es, la inflación y el crecimiento de la productividad laboral”. En ese sentido, menciona que “es muy importante que el reajuste esté alineado con los parámetros técnicos, pues la mayoría de la evidencia empírica para Chile encuentra que los reajustes salariales en términos reales que están desalineados del crecimiento de la productividad laboral, generan efectos adversos en el empleo, en particular de aquellos segmentos con menor experiencia laboral y menor nivel educativo”.
Jorge Hermann, economista de Hermann Consultores y académico de la Universidad de Chile, añade que “el gobierno reconoce que las pymes no pueden abordar un alza del 22% anual en el salario mínimo, cuando entrega un subsidio a la pyme para amortiguar algo del alza”.
Otro punto de vista entrega el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Pablo González, quien sostiene que “los salarios reflejan productividad. Aquí hay un problema de fondo que requiere de una política más estructural: ¿qué falta para que esas personas puedan aumentar su productividad y se alejen de esa línea marcada por el salario mínimo? En esto, los programas de capacitación eficiente son fundamentales para el largo plazo, para la reconversión de la fuerza laboral”.
Complementa el análisis el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, quien puntualiza que “es reflejo que ese salario no es coherente con la realidad de las pequeñas y medianas empresas. Introduce una distorsión que lleva a una mala asignación de recursos.
Subsidios Directos a los Trabajadores
Los expertos afirman también que lo más eficiente es entregar subsidios directos a los trabajadores y no a las empresas, ya que eso refleja que esa empresa no es lo suficientemente productiva, o bien que el salario es más alto de lo que la economía es capaz de pagar. “Normalmente cuando se otorgan subsidios a los empleadores es con el fin de incentivar la contratación de segmentos con mayores dificultades de inserción laboral”, dice Bravo.
El economista argumenta que “sería mucho más eficiente y más barato incrementar el salario mínimo en base a los parámetros técnicos y, al mismo tiempo, a través de la política social entregar subsidios para asegurar que todos los trabajadores de jornada completa alcancen la línea de pobreza”. En su análisis entrega unos datos: “Las cifras indican que sólo el 28,5% de los trabajadores que reciben el mínimo ejerce el rol de proveedor principal del hogar en un hogar de 3 o más personas. Es ahí donde deben focalizarse los recursos fiscales”.
Otra mirada es con la que complementa Lehmann. El economista plantea que estas empresas que necesitan subsidios “simplemente no son eficientes y por ello, deben buscar elevar su productividad, innovar y hacer los ajustes que le permitan seguir operando. De otra manera, no son competitivas”.
Hermann suma reparos a este instrumento: “Los subsidios pueden afectar la estructura de costos e ingresos de una empresa, alterando tanto sus propias decisiones estratégicas, como las de sus competidores.
La Experiencia Canadiense
De acuerdo al análisis del OCEC-UDP, en el caso de Canadá, la provincia de Manitoba implementó un programa de subsidios para empresas “pequeñas” (hasta 100 trabajadores) con el objetivo de amortiguar el incremento del salario mínimo por hora anunciado en octubre de 2022. Este programa entrega a las empresas un subsidio de $0,50 dólares canadienses por hora por trabajador, cuya cobertura llega a un máximo de 20 personas por empresa en un periodo de seis meses, de forma retroactiva desde el 1 de octubre de 2022 al 31 de marzo de 2023.
Antes del 1 de marzo de 2023, las empresas debían realizar la aplicación a este subsidio cada dos semanas. Sin embargo, a partir de la fecha mencionada anteriormente, se modificó el método de postulación, de tal forma que las empresas ahora sólo deben postular una vez y reciben una suma fija en un único pago.
Para Bravo, este caso permite extraer algunas lecciones sobre el diseño e implementación de este tipo de subsidios. “Las autoridades tuvieron que hacer correcciones debido a que el proceso inicial para realizar el cobro del subsidio era tan engorroso que la cobertura era mínima. Además, los empleadores que pagaban salarios levemente mayores al mínimo se quejaban de que a ellos no les llegaba ninguna ayuda. Esto es clave, porque dependiendo del diseño, estos subsidios pueden desincentivar a los empleadores a pagar salarios más altos a pesar de poder hacerlo.
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