Desde que Michael Jordan pisó por primera vez una cancha de la NBA en 1984, ganar un sueldo desorbitado ha sido cosa fácil. A lo largo de sus 16 años de carrera en la NBA ganó US$94 millones y fue el jugador mejor pagado de la liga en 1997 y 1998.
El Salto con Nike
Michael Jordan llegó a la NBA en 1984. Desde que arribó a los Bulls, los directivos sabían que habían encontrado un diamante en bruto. “Luego del primer entrenamiento, mi asistente me llamó para felicitarme y yo le pregunté por qué: ‘No te equivocaste en el draft, este chico es realmente muy bueno”, comentó en “The Last Dance” el entonces general manager de los Chicago Bulls, Rod Thorn, directivo responsable de la elección de Michael Jordan en el puesto N°3 del draft en 1984.
La llegada de MJ revolucionó a un equipo que estaba en el piso, con resultados espantosos y que en una década apenas habían llegado dos veces a playoffs. Tampoco tenían apoyo, de hecho, los habitantes de la Ciudad de los Vientos preferían a los Bears en la NFL o a los Cubs o los White Sox en la MLB. Del básquetbol se preocupan poco. Hasta que empezó a cimentarse la era dorada con el “Aéreo” a la cabeza.
En esos años, los salarios de los jugadores eran bastante menores a los actuales. Jordan comenzó recibiendo US$ 550 mil por temporada en un contrato a cuatro años. Sin embargo, gracias al enorme nivel que exhibía y el extraordinario potencial, pronto llegaría el punto de inflexión que lo catapultaría al nivel de megafigura comercial.
La marca que daría el paso decisivo fue Nike. A mediados de los 80, la empresa deportiva no figuraba en el básquetbol y a ningún jugador de la NBA se le hubiese ocurrido acercarse a ellos. MJ, por ejemplo, consideraba más a Converse, firma que utilizó en su época universitaria, la misma que, además, vestía a Magic Johnson, Larry Bird y el Doctor J.
Pero Converse no se interesó. Adidas, por su parte, buscaba un nuevo referente, pero no querían un jugador que midiera menos de dos metros (Jordan medía 1,98 m), por lo que desviaron la atención y le allanaron el camino a Nike, que le ofreció US$ 15 millones por cinco años, a lo que agregó un pequeño extra: crear una línea de zapatillas con el nombre de Jordan, asegurándole 25% por cada par vendido. Sin saberlo, ese anexo cambiaría la historia de Nike y de la industria deportiva.
En marzo de 1985 se presentó el primer modelo Air Jordan de la nueva división Jordan Brand. Era de colores rojo y blanco, lo que se saltaba una regla de la NBA, que exigía que fuesen completamente blancas. A Nike no le importó y pagó la multa de US$ 5 mil por partido, apuesta que sería el mayor éxito de la firma, ya que el primer año vendió más de US$ 100 millones. Hoy, la división Jordan Brand vende más que la propia Nike, lo que le permitió a MJ recibir en 2019 cerca de US$ 130 millones solo por sus zapatillas.
Cuando las primeras zapatillas Air Jordan salieron a la venta al final de su temporada de novato, en 1985, Nike esperaba vender US$3 millones. Dos meses después, la marca tenía US$70 millones en ventas y US$100 millones a finales de año, según un estudio de la Universidad de Temple. Jordan había firmado inicialmente por cinco años, ganando 500.000 de dólares anuales más royalties.
El negocio del calzado: Las primeras Air Jordan costaron US$65 en 1985. En 2020, un par de 1985 firmado por su homónimo se vendió por US$560.000 en Sotheby’s.
El Imperio Jordan Fuera de la Cancha
La figura de Michael Jordan es sinónimo de dinero. “Todo lo que toca lo convierte en oro”, dicen en Estados Unidos cuando se refieren a MJ. Por eso, no extraña que a lo largo de su trayectoria se le hayan acercado firmas como Hanes (ropa interior), Gatorade, Upper Deck, Coca-Cola, McDonald’s, Chevrolet y perfumes como Five Star, 2K Sports y Presbyterian Healthcare, entre otras.
Hoy, junto a Jordan Brand, su principal foco de inversión está puesto en franquicias deportivas. Así, en 2010 regresó a la NBA y adquirió los Charlotte Hornets en US$ 275 millones, capital que creció como la espuma, puesto que ahora la valoración del equipo de Carolina del Norte es de US$ 1.050 millones. Luego desembolsó US$ 5 millones para ser uno de los 18 accionistas de los Miami Marlins, en la MLB.
Pero el deporte no es lo único que concentra el interés de este apostador empedernido. También cuenta con una serie de restaurantes en Chicago y en Florida, además de un concesionario Nissan en Carolina del Norte. Los e-Sports tampoco se le escapan, liderando un grupo inversor que pagó US$ 26 millones para adquirir aXiomatic, dueña de la franquicia TeamLiquid, un equipo de videojuegos que ahora está valorizado en US$ 200 millones.
Otra apuesta llamativa es Cincoro, un tequila premium. Dice la leyenda que en 2016 se iba a reunir con un grupo de dueños de equipos de la NBA a comer, pero, por un error de la reserva, al llegar a la pizzería Pasquale Jones, de Manhattan, no tenían mesa. Mientras les solucionaban el problema, conversaban acerca de los distintos tipos de tequila, llegando a la conclusión de que ninguno era lo suficientemente bueno.
Y en ese momento, Michael Jordan, Jeanie Buss (L.A. Lakers), Wes Edens, (Bucks) y Wyc Grousbeck (Celtics) decidieron incursionar en el tequila, creando la marca Cincoro. El licor, que se puede ver cuando lo bebe MJ en la serie de Netflix, tiene cuatro variantes, con precios que van desde los US$ 85 a los US$ 1.600. Este último es un extra añejo de 44 años.
Sobre su incursión en el mundo de los tequilas premium, Jordan reconoció que “es una bebida que me encanta, y por eso decidí hacer mi propio tequila. Si lo conseguimos vender, bien. Y si no, al menos tendré para beber gratis”.
Es el imperio Jordan fuera de la cancha, una danza de cientos de millones que le permiten llevar una vida de lujos que van desde los habanos Cohiba o Partagas (US$ 100 c/u) que fuma a diario, a mansiones avaluadas en US$ 29 millones, ganancias que le permiten hacerse de un jet privado o un yate de 47 metros que tiene un valor de US$ 80 millones, sin dejar de lado el campo de golf que compró en Hobe Sound (Florida) y que rebautizó como Grove XXIII.
Son los “pequeños” gustos del mejor jugador de básquetbol de la historia, el mismo que a casi 20 años de su retiro sigue demostrando que el baile no se detendrá mientras sea Jordan el que ponga la música.
Michael Jordan y los Charlotte Hornets
Jordan compró una participación minoritaria en los Charlotte Bobcats en 2006 y, cuatro años más tarde, se convirtió en el primer jugador de la NBA convertido en accionista mayoritario en una operación financiada en su mayor parte con deuda que valoró la franquicia en US$175 millones; una considerable reducción de los US$300 millones iniciales que el fundador del BET, Robert L.
A pesar de su naturaleza ultracompetitiva, el éxito en la cancha nunca siguió a los Hornets de Jordan (el equipo abandonó el apodo de Bobcats en 2014), perdiendo en la primera ronda de los playoffs de la NBA tres veces en los últimos 13 años. Eso no impidió que Jordan se subiera a una ola de franquicias deportivas que se revalorizan rápidamente.
En 2019, vendió el 20% al fundador de Melvin Capital, Gabe Plotkin, y al fundador de D1 Capital Partners, Daniel Sundheim, a una valoración de US$1.500 millones. El equipo finalmente se vendió por el doble de ese precio cuando Jordan cedió el control mayoritario a Plotkin y otro fundador de fondos de cobertura, Rick Schnall, hace dos meses.
“Ahora la gente dice: ’Bueno, si Charlotte se vendió por X, y yo estoy en un mercado más grande y tengo más ingresos, eso debe significar que mi equipo vale Y’“, dice Leonsis. “Ha hecho un gran negocio, y eso ayuda a todos.
Por otra parte, Jordan se anotó el mayor tanto en agosto, cuando vendió su participación mayoritaria en los Charlotte Hornets a un precio desorbitado de 3.000 millones de dólares. Incluso si hubiera vendido a la valoración más reciente de Forbes, estimada en 1.700 millones de dólares en 2022, habría sido un golpe para el miembro del Salón de la Fama de 60 años.
La venta de los Charlotte Hornets coloca a Michael Jordan entre las 400 personas más ricas de EE. Eso le sitúa en un aire raro.
Incursiones en Otros Negocios
A lo largo de los años, Jordan ha incursionado en otros negocios, como concesionarios de coches, restaurantes y, más recientemente, inversiones de capital. Para el próximo reto de Jordan, Leonsis espera que la NASCAR ocupe un lugar más importante en su vida empresarial.
En 2020, Jordan cofundó el equipo de la Cup Series 23XI Racing con el piloto de Joe Gibbs Racing Denny Hamlin. “Te apuesto a que va a terminar siendo un gran negocio para él también”, dice Leonsis.
Michael Jordan como comentarista de la NBC
Michael Jordan está de regreso en el mundo de la NBA, pero esta vez fuera de las canchas y en un rol completamente diferente al que acostumbrábamos. Quien es considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos será uno de los rostros del renovado equipo de comentaristas de la cadena NBC.
Según diversos reportes, el seis veces campeón de la NBA habría firmado un contrato de 40 millones de dólares anuales.
La Fortuna de Michael Jordan en 2024
Michael Jordan es sinónimo de básquetbol y de éxito tanto dentro como fuera de la cancha. Además, ha invertido en diversas empresas como DraftKings y en un equipo de NASCAR. Su venta de la participación en los Charlotte Hornets en 2023, valorada en $3.000 millones de dólares, es solo el último capítulo de una historia financiera exitosa.
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