El trabajo del Tecnólogo Médico consiste en participar con otros especialistas de la medicina en exámenes, diagnósticos y tratamientos de enfermedades. También operan el equipo que se usa para analizar las pruebas realizadas, ya que los calibran y esterilizan. Las instituciones públicas y privadas relacionadas con la salud siempre han demandado profesionales en sus espacios.
Especialidades y Remuneración
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- Bioanálisis clínico: Estudiarás enfermedades causadas por alteraciones de sustancias en la sangre.
- Otorrinolaringología: Serás un profesional capacitado para realizar exámenes auditivos, de equilibrio y de función nasal. Por ejemplo, el Hospital del Salvador ha invertido más de $800 millones en equipamiento para oftalmología y otorrinolaringología. Según el doctor José Luis Sanhueza, “ahora, tenemos lo necesario para poder hacer un buen diagnóstico y seguimiento de los pacientes.
- Oftalmología: Como Tecnólogo Médico en oftalmología estarás en capacidad de hacer pruebas clínicas para detectar la fuerza óptica, reflejo fotomotor, medida de presión intraocular y otras patologías visuales.
Desafíos en el Sistema de Salud Pública
Las listas de espera se han convertido en el gran problema de la salud pública y en una pesadilla para más de un millón y medio de personas en todo Chile, las más vulnerables, que aguardan por una ansiada consulta médica. Un llamado que puede demorar un año.
El problema de Alicia Sepúlveda se repite en la mayoría de las casi dos millones de personas que no reciben atención en el sistema público, porque no hay suficientes médicos especialistas. Una carencia que se focaliza en las especialidades con mayor espera en cirugías: digestiva (56.556 personas), traumatológica (44.056), otorrinolaringológica (31.931), urológica (21.565) y ginecológica (21.021).
Según el Registro Nacional de Prestadores Individuales de la Superintendencia de Salud (SIS), en Chile existen 35.497 médicos inscritos, 19.034 de ellos con una especialidad. Esto significa que hay 936 personas por cada médico especialista. Una piedra que ningún gobierno ha podido sacarse del zapato.
Una receta que se ha repetido es depurarlas administrativamente. Esto se hace a través del contacto -telefónico o vía carta certificada- con el paciente para confirmar si aún necesita la consulta o cirugía.
Puede que esto haya influido para que el actual gobierno utilice casi el mismo método, pero lo haga público. De las 300 mil personas que esperan una cirugía, gracias al contacto con el paciente, se ha confirmado que 186.377 efectivamente siguen aguardando la intervención de especialistas. Con el resto, el proceso de búsqueda continúa.
Medidas Gubernamentales y sus Limitaciones
Un problema que se arrastra por años y que ahora, al parecer, este gobierno ha decidido atacar desde varios flancos. Una primera medida fue la contratación de 33 mil horas médicas de especialistas durante los primeros 100 días de gobierno (promesa de campaña de Bachelet). No se cumplió: al 21 de mayo de 2015 sólo había 17.187 horas efectivamente contratadas (390 médicos contratados por 44 horas). Aún así, esta medida tuvo efectos al primer año: las consultas aumentaron en un 5,5% y las cirugías mayores en un 7,5%.
Otro movimiento fallido de las autoridades fue incentivar la “importación” masiva de especialistas extranjeros, estrategia a la que se opusieron los médicos nacionales desde sus distintas instancias gremiales y científicas bajo el argumento de la garantía de “calidad”. Hasta ahora, el filtro para que ejerzan en Chile médicos titulados en el extranjero, ha sido aprobar el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom).
La crisis del sistema de salud obligó en febrero de este año a abrir una brecha: a los médicos sin Eunacom aprobado (882 profesionales), contratados al 31 de diciembre de 2014, se les dio una prórroga de dos años para certificarse (artículo 7 de la Ley Norma 20.816).
Una segunda medida del Minsal ha sido aumentar la formación de nuevos especialistas. Para esto, aumentó la compra de cupos de formación para 4.000 nuevos especialistas médicos y odontológicos, durante los cuatro años de gobierno.
La práctica ha demostrado que el énfasis puesto por el Minsal en la formación de nuevos especialistas, no basta para aminorar la crisis. Y ello, porque subsiste la poca capacidad de los Servicios de Salud y las universidades para formar a nuevos profesionales. Un factor que incide en este problema es la batalla campal que se desata entre las universidades por ocupar los campos clínicos.
Así, la falta de infraestructura y de médicos formadores se ha convertido en un obstáculo difícil de sortear a la hora de decidir ampliar los cupos por especialidad.
La Fuga al Sector Privado
A todo lo anterior se suma otro factor que para muchos representa la principal causa de la falta de especialistas en el Sistema de Salud Pública: la fuga masiva al sector privado.
Fue durante la administración de Sebastián Piñera que se pusieron en ejecución nuevas obligaciones para los médicos becados por el Estado, las que fueron reforzadas por la actual administración. Actualmente, una vez que los becados terminan su formación, deben trabajar en un hospital o consultorio público el doble del tiempo que estudiaron pagados por el Estado, recibiendo un sueldo de alrededor de $1,6 millón. De no cumplir este compromiso, se arriesgan a una multa que corresponde al total de lo invertido más el 50% de ese monto (Artículo 23, Decreto con Fuerza de Ley N° 507 del Minsal), entre otras sanciones.
Una especialización médica dura tres o cuatro años, dependiendo de la disciplina. Una vez terminada la formación, la grúa del sistema privado empieza a operar. Ofreciendo sueldos mucho más altos que los del sistema público y haciéndose cargo del pago de la multa por no cumplir con el compromiso contraído con el Estado para su formación, los establecimientos privados se llevan una porción de los recién egresados.
Para Izkia Siches, presidenta del Consejo Regional Santiago del Colegio Médico, esto genera un hoyo sin fondo para el Estado: “Nos quitan a los especialistas que nosotros formamos.
Una vez que los médicos especialistas terminan su proceso de devolución en un servicio público, la grúa vuelve a funcionar: un 30% de ellos migra al sector privado, y un año después los sigue otro 20%. O sea, en dos años, sólo queda un 50% de los egresados en el sector público.
Según un estudio realizado por el Banco Mundial en 2008, el 58% de las horas médicas de especialistas estaban en el sector privado, dejando sólo un 42% en el público.
Natalia Henríquez, presidenta de Residentes Chile (agrupa a los médicos que están realizando su Periodo Asistencial Obligatorio), cree que esta situación es comparable con la implementación del Plan AUGE, cuando “se garantizaron determinadas prestaciones y en ciertos plazos, sin realizar la inversión correspondiente en el sistema público”.
Con médicos especialistas trabajando la mayor parte de sus horas en el servicio privado, hay algunos profesionales que, durante ese tiempo que reservan para trabajar en el Sistema de Salud Pública, lo usan para beneficio propio. Según una funcionaria del Servicio de Salud San Antonio-Valparaíso, los médicos tienen su propia grúa, la que echan a andar traspasando a los pacientes que atienden desde el sistema público al privado, argumentando que allá hay más equipos, es más rápido y mejor.
Diferencias Salariales y Condiciones Laborales
Las diferencias de remuneraciones entre el sector privado y público son abismales. La precariedad de los centros de salud pública agrava aún más la situación. Los profesionales que se fugan al sector privado acusan la falta de infraestructura e implementos necesarios para ejercer su especialidad.
La doctora Bárbara Puga, presidenta del Capítulo Médico del Hospital del Salvador, cuenta que durante gran parte de este año han tenido problemas con el escáner: “y cada vez que se echa a perder se deben comprar servicios por aproximadamente $12 millones mensuales”. La doctora Izkia Siches asegura que en el Hospital San Juan de Dios nunca han tenido un resonador magnético. En el Hospital del Salvador explicaron a CIPER que efectivamente están sin escáner, pero que uno nuevo llegará en los próximos seis meses.
Lo que menciona Sanhueza es otro de los problemas que han tenido que enfrentar los Servicios de Salud Pública: muchos cargos de especialistas quedan vacantes porque son pocos los médicos que aceptan trabajar la jornada completa de 44 horas semanales.
El lamento del doctor Leiva se explica por sí solo al examinar las condiciones que se les ofrecen a los médicos que desean ser contratados por 44 horas semanales en el servicio público, una vez cumplida su beca. Aunque parezca ridículo, mientras el sueldo que reciben cuando cursan su especialización bordea el $1,6 millón; una vez que son contratados en el Sistema de Salud Pública, su remuneración baja a la mitad. Después de estudiar 10 años y de haber cumplido con su devolución por otros seis, son contratados por 44 horas con un sueldo de $666.093 (valor reajustado según el IPC), además de bonos por antigüedad cada tres años, lo que da un total aproximado de $800.000 (Ley 19.664).
Como si el miserable sueldo que se les paga a los especialistas no bastara, existe otro factor que incide directamente en la crisis: el financiamiento del plan de formación de especialistas no es permanente.
Sociedades Médicas Privadas
Las sociedades privadas de médicos están bajo la lupa del Minsal. Y ello, porque para suplir la falta de horas médicas de especialistas, los hospitales se han visto forzados a recurrir a los servicios de esas empresas, formadas muchas veces por los médicos que trabajan a honorarios en el mismo hospital.
Un directivo de hospital, que pide reserva de su identidad, confirma los dichos de Mañalich y dice que el rendimiento de un médico mientras trabaja en su turno oficial es menor al que muestra en su desempeño como parte de la sociedad médica de la que es socio.
Nuevamente las diferencias de remuneraciones grafican la inequidad. El presidente de la Sociedad de Anestesiólogos de Chile, Marco Guerrero, explica: “Mientras en un pabellón está un anestesista contratado por su sociedad médica que gana entre $26.000 y $28.000 por hora, en el pabellón de al lado está el médico contratado por el hospital que gana $15.000 por hora.
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