Siempre es interesante saber cuánto ganan los religiosos ya que-como en todo orden de cosas- hay ricos y pobres.
Un pastor ortodoxo en una montaña griega a cargo de una capilla con derecho a casarse, recibe una pequeña cantidad de dinero que debe complementar con una especie de dinero del culto a la gorra o a la canasta más el huerto y los chivos.
Un Papa recibe tres sueldos al año, simbólicamente de oro, plata y bronce. Nunca se ha dado a conocer el monto, pero Ratzinger acumuló un billón de euros (fuente Banco Vaticano)
Hay sacerdotes franciscanos que lo dan todo y viven de la nada misma.
Un gran rabino en España, 5 mil euros, el resto 4 mil (3 millones seis): la recaudación de los sueldos los realiza el gran rabinato.
En la religión musulmana también las comunidades asumen los gastos. Se les brinda alojamiento y la máxima exigencia es de cumplir con todos los rituales. No hay, trabajo fuera de seminarios instrucción del Sagrado Corán. Ellos trabajan y mantienen la mezquita, salvo las turísticas.
Desde 1982, en España las congregaciones, incluyendo la Compañía de Jesús-, que por lo demás, tiene su origen en un santo de ese país-, forman parte del RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos),para evitar situaciones como lo ocurrido con estos tres ex religiosos y que ninguna persona quede fuera del sistema de seguridad social, y tengan cobertura sanitaria y previsional. En ese caso, son las Congregaciones las que se ocupan de que cada religioso cotice.
En Chile, un cura chileno gana 600 mil y si ha estudiado, un millón y medio. El sacerdote común y corriente, poco mas de 500 mil pesos y cobertura de salud. Indirectamente se le remiten invitaciones a casas de las familias de la comunidad.
El Caso de los Ex Jesuitas en Chile
La situación de tres ex jesuitas en Chile pone de relieve la problemática de la seguridad social para los religiosos. Bussenius ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Santiago, lleno de esperanzas y vocación por ayudar a los más pobres.
Pero, tras 37 años dedicados completamente al sacerdocio, en 2016 tuvo una fuerte crisis vocacional, que lo llevó a retirarse unos meses a España y luego, en diciembre, solicitar el permiso para alejarse de la vida en comunidad. Un mes después, envió una carta dimisoria a la Compañía de Jesús, renunciando a ser jesuita, aunque oficialmente su dispensa del sacerdocio fue concedida en 2018. “Cuando salí, tomé conciencia que no tenía ni isapre, ni fonasa, ni cuenta rut, ni previsión, nada”, recuerda.
Su salida coincidió con la de su amigo Cristián Meneses, quien entró al noviciado en 1999 y estuvo 17 años en la Compañía de Jesús. Meneses no sólo renunció al sacerdocio, sino también en 2019 solicitó la apostasía, por "no compartir las dinámicas institucionales" , por lo que fue excomulgado.
Un año después, en 2018, firma la carta de dimisión y dispensas del sacerdocio un amigo de ambos, Jorge Méndez, aunque también había presentado su renuncia en 2017. Fue sacerdote por 24 años, pero antes de tomar los votos había estudiado pedagogía en biología y posteriormente se especializó en mediación familiar. Mientras estaba al interior de la orden, Méndez trabajó como profesor en el colegio San Ignacio de Santiago, también en el cuidado de ancianos en el Hogar de Cristo, en el colegio San Mateo de Osorno y en el directorio de la Fundación del Colegio San Mateo de Osorno.
Bussenius, como sacerdote, fue asesor de la Pastoral Universitaria y docente de ética profesional de la Universidad de Tarapacá, por seis años, además de trabajar en acompañamiento y asesoramiento en el Centro de Espiritualidad Ignaciana. Por su parte, Meneses fue profesor de religión en el Colegio San Alberto Hurtado de Fe y Alegría, por dos años, donde recibió un salario de 153.000 pesos, sin pago de cotizaciones, además de impartir talleres en el Centro de Espiritualidad Ignaciana.
Para los tres, el hecho de enfrentarse al “mundo real” generó no sólo problemas para encontrar trabajo y generar ingresos, sino también psicológicos, que han ido superando gracias a terapias. Pero, sin duda, para ellos lo más impactante fue darse cuenta que a pocos años de jubilar, en el caso de Méndez y Bussenius, no tenían casi nada de ahorros previsionales. A pesar de que los tres trabajaron como profesores y como administradores en obras de la orden jesuita, su labor no se reflejaba en sus fondos de AFP.
Después de conversar entre ellos, los tres ex jesuitas decidieron realizar una demanda por daños materiales y daño moral en contra de la Compañía de Jesús en Chile, a fines del 2020 en el 12° Juzgado Civil de Santiago, que solicita en total 809 millones de pesos a la orden. E incluso, hicieron un video titulado "una fé que busca justicia", que divulgaron en la comunidad jesuita.
A pesar de que recibieron bajos montos de dinero de la compañía algunos meses tras su salida, éstos fueron entregados más como “ayuda” o “caridad” de parte de la congregación hacia ellos, que como compensación por su labor en la institución religiosa.
Los tres creen que en parte tiene que ver con la concepción del voto de obediencia y de pobreza que todos los religiosos que componen la orden realizan. Los miembros de la Compañía de Jesús están obligados a entregar a la comunidad todo lo que reciben por vía de remuneración, estipendio, limosna o cualquier otro ingreso. En esto se juega la pobreza de la Compañía de Jesús, en no poseer nada para sí, es decir, poner por encima de los bienes propios el bienestar y los ingresos de la congregación. ¿Y si el religioso necesita comprarse útiles de aseo? ¿O si sólo quiere dinero para cargar la tarjeta bip!? Entonces, su superior le da algo de dinero para esos gastos personales, pero siempre de manera limitada. Si recibe un sueldo, de manera íntegra éste va para la compañía, aún si son acciones que en la vida cotidiana son comprendidas como trabajo: haciendo clases a alumnos, como académico en universidades, administrando una casa de la compañía o trabajando en alguna de las fundaciones de los jesuitas. La compañía, a su vez, dispone de casas donde viven los religiosos con todas las comodidades necesarias para su vida diaria, alimentación y un seguro de salud que cubre consultas, exámenes y urgencias.
“Pensamos que esta demanda es una oportunidad para que la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús se sume a la petición nacional por una seguridad social justa, como parte de un derecho fundamental de los que pertenecen y han pertenecido a ella”, indicaron en una carta a la comunidad jesuita los tres ex sacerdotes.
“Me generó dolor darme cuenta de la falta de seguridad social, porque la compañía habla mucho de justicia. Si uno ve su revista mensual, el tema de la justicia está por todos lados. Pero esta justicia no parte por casa".
La reacción de los jesuítas conocidos y cercanos a los tres ex religiosos les dejó claro que la demanda iba a ser un proceso difícil. Aunque algunos les manifestaron su apoyo, lo cierto es que la mayoría vió como una traición o como un aprovechamiento económico la acción judicial.
“¿En qué quedó la palabra? ¿En qué quedó la libertad? ¿En qué quedaron sus votos?”, les escribió de manera personal un sacerdote cercano a los demandantes.
“Me generó dolor darme cuenta de la falta de seguridad social, porque la compañía habla mucho de justicia. Si uno ve su revista mensual, el tema de la justicia está por todos lados. Pero esta justicia no parte por casa, sólo queda en documentos. Me parece importante que haya una toma de conciencia respecto a su forma de proceder sobre este tema, que ha afectado a todos quienes por diversas razones han dejado la orden”, opina Jorge Méndez.
Por su parte, durante este mes los tres ex jesuitas esperan que sea emitida la decisión de tribunales de su demanda civil y afirman que de ser desfavorable, apelarán a esta resolución. Pero, independiente de la sentencia, creen que ya han hecho un aporte importante al llamar la atención sobre este asunto, ya que a raíz de su demanda, se enteraron de que los jesuitas han comenzado a pagar la previsión de los religiosos y religiosas que trabajan.
“Todos merecen tener seguridad social y un futuro que no sea inestable frente a lo que pasa en el país. Por lo menos, creo que la demanda ha dado algo de frutos, si están pagando las cotizaciones de los religiosos que ahora están en la Compañía”, consigna Méndez.
La Intervención del Diputado Giordano
“La gratuidad del servicio” La situación de estos tres ex religiosos llamó la atención del diputado Andrés Giordano (Independiente del Frente Amplio), quien expuso la problemática en la Cámara de Diputados y ofició a la Dirección del Trabajo para que informara sobre la realidad previsional que viven religiosos y religiosas.
La respuesta de la Dirección del Trabajo llegó el 15 de septiembre pasado. En ella, se refiere que sólo existen las fiscalizaciones que solicitó el ex jesuita Jorge Méndez en 2017, como único antecedente.
“Resulta aún más grave e indignante que, organizaciones que se benefician de exenciones tributarias, además lo hagan de no reconocer derechos laborales básicos, lo que por cierto, además significa que el fisco deberá hacerse cargo de las jubilaciones de estos trabajadores que han salido de la Orden, mal llamados ‘cooperadores’”, declaró Giordano en su intervención, quien realizó el oficio en junio del año pasado.
La respuesta de la Dirección del Trabajo llegó el 15 de septiembre pasado. En ella, se refiere que sólo existen las fiscalizaciones que solicitó el ex jesuita Jorge Méndez en 2017, como único antecedente que tiene la Dirección del Trabajo al respecto. Es decir, hasta el año pasado, sólo Méndez habían realizado una denuncia sobre la relación laboral que desarrollaba en la Iglesia como sacerdote.
El documento agrega que es necesario definir primero si los ex religiosos prestaron servicios laborales a la Compañía o sólo tuvieron una relación de voluntariado. Luego, se adjuntan informes de fiscalización ocurridos hasta la fecha, que en parte son tan ambiguos como la respuesta de la Dirección del Trabajo, y que concluyen que es necesario un pronunciamiento judicial para definir si hubo o no relación laboral.
INTERFERENCIA consultó a la Compañía de Jesús sobre la postura de la congregación frente a la demanda.
“Los jesuitas sacerdotes colaboran con la misión apostólica en su calidad de ministros de la Iglesia Católica, y en ningún caso como empleados de la organización religiosa. Por tanto, no existe un vínculo laboral entre el jesuita y la Compañía de Jesús, sino una relación asociativa, por medio de sus votos religiosos”, expresaron desde la institución religiosa.
“Actualmente, a aquellos jesuitas que trabajan en alguna obra y poseen un contrato de trabajo se les paga su seguridad social conforme a la ley”, señaló la Comapñái de Jesús ante la consulta de INTERFERENCIA.
“Respecto a las tareas propias de un sacerdote jesuita (celebraciones eucarísticas, unciones, acompañamientos de personas, catequesis, clases, experiencias de formación, misiones, etc.), la Compañía de Jesús entiende que la motivación no es la compensación económica sino la gratuidad del servicio.
Caso del Sacerdote Juan Roberto Julio
Es la del sacerdote Juan Roberto Julio, quien sigue en el altar y pasa avisos de la comunidad. Entre otras cosas, anuncia con voz ecuménica un almuerzo para reunir fondos.-El costo es de 3 mil pesos. Y con el valor de la entrada va incluido un viaje a Cancún.
Las casi 200 personas que repletan la capilla El Carmen, en Los Andes, se ríen de las ocurrencias del cura. Pero pocos allí saben su nombre o que fue párroco de Zapallar en los últimos seis años. Pocos saben que en abril pasado, salió de ese cargo en medio de polémicas con el municipio de ese balneario y desencuentros con el obispo de la diócesis de San Felipe, monseñor Cristián Contreras, su jefe directo. Tampoco están enterados de que el religioso lleva un par de meses en la zona. Ni que está empezando una nueva vida.
Juan Roberto Julio nació y creció en Valparaíso. Decidió hacerse sacerdote a los 17 años, inspirado por la cercanía con su parroquia del Cerro Alegre. Entró al seminario de Santiago y luego se graduó de teólogo en la UC. Se ordenó a los 29 años. Dice que fue monseñor Manuel Camilo Vial, entonces obispo de San Felipe, quien le pidió ingresar a la diócesis de esa zona.
Empezó su trabajo en parroquias en La Ligua. Estuvo tres años de diácono y luego, de vicario parroquial en Nuestra Señora del Rosario, en San Felipe. Según él, fue designado en el cargo de párroco a los 32 años, en la iglesia San Antonio de Padua en El Almendral, San Felipe. Después, el obispo Vial lo nombró administrador parroquial en San Antonio de Padua de El Almendral.
Hoy, las desavenencias continúan, hasta en las cosas más pequeñas: mientras Contreras dice que Julio debería haberle informado de su decisión de vivir en San Felipe, fuera de la jurisdicción de la parroquia, éste replica que eso sólo se aplica a los párrocos y no a los vicarios parroquiales.
Poco después del anuncio de la salida de Julio de Zapallar se conoció una sociedad suya llamada Santa Clotilde, en honor a una de las dos perras poodles que aún viven junto a él. Monseñor Contreras, citando el Diario Oficial, enumera los bienes incluidos dentro de esa sociedad: 12 sepulturas adquiridas al cementerio de Zapallar, avaluadas en $ 60 millones; una farmacia comprada en Petorca en $ 10 millones, y una camioneta Toyota Land Cruiser Prado, de $ 23 millones. Julio dice que ese vehículo se lo regaló una acaudalada familia catalana que lo visitó hace unos meses.
"No conozco a nadie en esta diócesis que haga el tipo de inversiones que tiene el padre Julio", comenta el obispo Contreras. Julio, por su lado, asegura que no tiene conocimientos de las inversiones que hace la sociedad, pues entregó la administración a Mauricio Gutiérrez, ex director del colegio parroquial de Zapallar, y a Cristián Reyes, jefe de la unidad técnico-pedagógica. Ambos, según Julio, hacen este trabajo ad honorem.
El ex párroco de Zapallar explica sus bienes recurriendo a un contexto eclesiástico. Dice que en el mundo hay 450 mil sacerdotes católicos: aproximadamente, un 65% son sacerdotes seculares o diocesanos y el resto pertenece a órdenes o congregaciones. "Estos dos tipos de sacerdocios tienen un orden jurídico diferente. Las congregaciones siguen la espiritualidad de algún santo que los identifique y aplican ese elemento a su vida como sacerdotes. Viven congregados o reunidos en un monasterio o casa de religiosos, y abrazan los tres votos: de pobreza, obediencia y castidad. Los diocesanos no seguimos a un santo o fundador particular. Tenemos la vocación del pastor, de cuidar el rebaño del pueblo de Dios. Podemos vivir solos o con otro sacerdote. Podemos trabajar en diferentes actividades en la parroquia, ser profesores, ayudar en hospitales, ser capellán de cárcel. Y podemos heredar bienes o conservar ahorros, producto de nuestro trabajo. Santa Clotilde es una sociedad que yo creé en octubre del año 2012 y de la cual no soy representante legal; es decir, la manejan los administradores, ellos ven en qué invierten los dineros. La sociedad no guarda ninguna relación con la parroquia de Zapallar".
Como sacerdote secular, no tengo voto ni promesa de pobreza. Solamente obediencia y castidad. Nada me impide crear una sociedad, desde el ordenamiento jurídico civil ni canónico.
Julio agrega que en Navarra fue párroco en la parroquia San Esteban Mártir y que también trabajó como abogado.
Julio se detiene a almorzar en La Ruca, un famoso restorán criollo. Pide unas chuletas de cerdo. Dice que desde que salió de Zapallar no ha parado de sentir el apoyo de las familias importantes de la zona, a quienes a veces visita en sus casas en Santiago. Luego cuenta que fue el obispo Camilo Vial quien decidió mandarlo a estudiar Derecho: le pidió que eligiera una universidad en Estados Unidos o Europa, y Julio optó por la Universidad de Navarra en España. Ahí hizo el pregrado y luego un doctorado.
Según Julio, en España recibía 7 mil euros por proceso de nulidad matrimonial. En las defensas de sacerdotes se pagaban cifras mayores, al ser procesos más largos. Por casos como esos, calcula él, podía llegar a ganar entre 30 y 40 millones de pesos.
En la otra orilla, monseñor Contreras tiene dudas sobre los orígenes de los dineros de Julio y sobre cómo los ha gastado. "El padre compró 12 sepulturas al cementerio de Zapallar cuando él era todavía el administrador de ese recinto. Ahora que llegó el párroco nuevo, no ha encontrado por ningún lado ese dinero". El tema de la sociedad de Julio dio inicio a una auditoría, auspiciada por el Obispado de San Felipe, que se cerraría dentro de estos días.
Por ahora, eso a Julio no le interesa demasiado.
| Cargo | Ingreso Estimado | Comentarios |
|---|---|---|
| Pastor Ortodoxo (Grecia) | Pequeña cantidad + Culto + Huerto | Debe complementar sus ingresos |
| Papa | Simbólico (Oro, Plata, Bronce) | Monto exacto no revelado |
| Cura Chileno | 600,000 - 1,500,000 pesos | Depende de la formación académica |
| Gran Rabino (España) | 5,000 euros | Otros rabinos reciben 4,000 euros |
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