En el último tiempo, ha aparecido una serie de informes y publicaciones que plantean que estamos viviendo una nueva revolución industrial. Estas transformaciones, que están sucediendo a una gran velocidad, ya están presentes en la forma en que producimos, trabajamos, nos organizamos, nos relacionamos y vivimos (Schwab, 2016).

El Impacto de la Automatización en el Empleo

La pregunta más concreta es si el avance en la inteligencia artificial generará desempleo tecnológico estructural. Esta preocupación no es nueva. Ha existido en distintos momentos en los que han ocurrido desarrollos tecnológicos disruptivos, que han dado origen a las llamadas revoluciones industriales (Frey y Osborne, 2017).

Una de ellas intenta contestar la pregunta sobre los efectos probables, en una o dos décadas, de la automatización sobre las ocupaciones y trabajos actuales.

Áreas de Mayor Riesgo

El estudio de Frey y Osborne estima la capacidad técnica (no económica) de la sustitución por parte de máquinas de ciertas tareas que desarrollan personas. Los autores usaron en su estudio 702 ocupaciones de la versión 2010 de O*NET, un servicio online desarrollado por el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos.

La base de datos contiene características claves de una labor calculada a través de un conjunto de variables medibles y estandarizadas, y también provee descripciones abiertas de tareas específicas de cada ocupación. Para hacer la clasificación se entrevistó a un grupo de investigadores quienes escogieron 70 ocupaciones de acuerdo a si son automatizables o no, basados en la estructura de tareas determinada para cada puesto.

Las labores se dividen en: bajo riesgo (menos de 30%), riesgo medio (30-70%) y alto riesgo (mayor a 70%).

El trabajo de Frey y Osborne fue replicado en países en desarrollo a través del World Development Report (WDR), de 2016 (un informe del Banco Mundial). En esa investigación se concluye que el porcentaje de empleo en riesgo de ser automatizado es aún mayor para esta categoría de países, y va desde un 55% en Uzbekistán hasta un 85% en Etiopía.

Según esta metodología, el promedio de la OCDE sería de 57%, mientras que en países como China tendrían en riesgo el 77% del empleo y en India un 69%.

Otro estudio que ha recibido mucha atención es el Informe McKinsey Global Institute (2017). Este difiere de los anteriores al considerar las diversas actividades que contiene una ocupación, cada una de las cuales puede tener un diferente potencial técnico de automatización. Sin embargo, casi todas se verán afectadas por la automatización. Se calcula que un 60% de ellas tendrán un 30% de actividades automatizables técnicamente.

Otro resultado interesante es que, si bien existe una correlación negativa entre los salarios y el potencial técnico de automatización, hay una variación muy grande. Por ahora, este elemento no resulta ser un buen predictor del potencial de automatización técnica.

Usando una metodología distinta a la de Frey y Osborne, basada en las tareas que tiene cada ocupación, obtiene riesgos de automatización significativamente menores que los mostrados por los autores anteriores. Para los países de la OECD, el riesgo estimado por el Employment Outlook también es de 9%, contrastando con el 57% que señala el WDR de 2016.

Las mediciones de la OECD provienen de las investigaciones de Arntz y otros (2016, 2017). Estos autores se basan en Frey y Osborne, pero a diferencia de ellos, analizan directamente el contenido de tareas de las ocupaciones individuales usando una encuesta en las que se pregunta por funciones específicas que se desarrollan en cada labor.

El Impacto en los Salarios

Un problema fundamental con esta línea de literatura es que se centra en la factibilidad técnica, no económica, de la sustitución del trabajo humano por parte de la tecnología, considerando su estado actual de desarrollo y su probable evolución futura. Adicionalmente, no considera los efectos de equilibrio general en el mercado del trabajo y, en particular, sobre los salarios y el empleo.

También hay que estimar que el resultado sobre el empleo dependerá de lo que ocurra en otros sectores de la economía.

En su trabajo “Robots y Empleos: evidencia de los mercados del trabajo en US”, de Acemoglu y Restrepo (2017), se reporta el impacto en el equilibrio general que ha tenido la introducción de robots industriales (una de las tecnologías de automatización), sobre los mercados del trabajo locales en Estados Unidos entre los años 1990 y 2007.

Los autores encuentran un efecto negativo sobre las remuneraciones y el trabajo al elevar el número de robots en la economía. Este resultado se produce por el desplazamiento de los individuos de sus actuales puestos producto de la introducción de las máquinas. Sin embargo, al mismo tiempo, hay un efecto positivo por una ganancia en productividad.

El análisis concluye que las consecuencias negativas se encuentran en todas las labores, menos en las administrativas. Además, los mayores efectos ocurren en los trabajos de obrero que tienen operaciones manuales rutinarias de montaje, transporte y maquinaria. El resultado negativo disminuye levemente a medida que se eleva el nivel educacional del trabajador.

Los anterior es preocupante puesto que muestra una limitada capacidad de crecimiento de trabajos en otras industrias.

El efecto agregado encontrado por Acemoglu y Retrepo (2017) se puede resumir en que, un robot adicional por cada mil trabajadores reduce la razón del empleo sobre la población, en un rango de 0,18-0,34 puntos porcentuales, y reduce los salarios en un rango de 0,25-0,5%.

Las investigaciones que hemos revisado demuestran que, en los últimos años, se han realizado importantes esfuerzos para analizar el impacto que los desarrollos tecnológicos, asociados a la inteligencia artificial, tendrían sobre los mercados laborales, el empleo y los salarios.

Si bien los trabajos que tendrán la factibilidad técnica de que el rol humano sea reemplazado por máquinas difieren, tal como se vio en los párrafos precedentes, en la estimación que hacen respecto al riesgo de automatización del empleo actual en un plazo de 10 a 20 años, parece claro que habrá una transformación significativa.

La "Economía Plateada" y el Envejecimiento de la Población

En un contexto de envejecimiento acelerado de la población a nivel global, la inclusión laboral de las personas mayores de 55 años se ha vuelto un tema central para los países, empresas y economías.

Este estudio, desarrollado inicialmente por el equipo de macroeconomía de PwC UK, ofrece una visión integral del comportamiento de los países durante los últimos 15 años, mostrando tendencias globales y destacando la posición de Chile en el ranking.

La “Economía Plateada” hace referencia a una segmentación económica del mercado. “Edad de Oro” se enfoca en la participación en el mercado laboral de personas en los grupos 55 a 64 años y de 65 a 69 años. América Latina y el Caribe se destaca por ser la región con el envejecimiento más rápido a nivel mundial.

Los puntajes del índice se calculan en una escala de 0 a 100, en que 50 puntos representan el promedio de los países de la OCDE al año 2003. Además, el presente estudio considera datos de 2007 al 2021, años en que todos los países OCDE poseen toda la información necesaria.

Desde 2007, las economías de la OCDE han mejorado consistentemente a la hora de impulsar el potencial de los trabajadores de mayor edad. En concreto, la puntuación promedio del índice mejoró de 55 en 2007 a 68 en 2021, de la mano de países como Nueva Zelanda, Islandia y Japón, que se han mantenido en los primeros lugares durante dicho periodo. En 2021, los primeros lugares los ocupó Nueva Zelanda (87,9 puntos), Islandia (86,6 puntos) y Japón (85 puntos).

En el caso de Chile, la situación ha sido variada. Si bien Chile llegó a estar en la posición 7 del ranking global en 2013 con una puntuación de 74,3, en la última evaluación se encuentra listado en la posición 25 -de 35- con 59,9. Esto se aleja en general del resto de la OCDE, que en el último periodo analizado registró un puntaje promedio de 68.1. La posición relativa de Chile cayó drásticamente del décimo lugar en 2016 (7 en 2013) al 25 en 2021.

PwC Chile dispone un Estudio de Compensaciones y Beneficios que ha sido durante años una referencia de mercado para las compensaciones en distintos sectores a nivel nacional. A partir de este estudio, pudimos identificar que el 28% de la fuerza laboral en las empresas chilenas corresponde a personas +50 años. De este grupo, la mitad tiene entre 55 y 64 años. Estos datos resaltan la relevancia de este segmento en el mercado laboral y subraya la necesidad de diseñar políticas para su inclusión y desarrollo.

Igualmente, este informe entrega los estadígrafos de las rentas por cargo. Además, ofrece una caracterización general de la muestra que considera información demográfica, distribución de la dotación por nacionalidad, grupo etario, antigüedad laboral y otros.

Por ejemplo, observamos que el 40% de los cargos ejecutivos en las empresas chilenas está ocupado por personas mayores de 49 años. *Muestra de 143 empresas que brindaron información de fecha de nacimiento.

El tema de las brechas de género en el mercado laboral también posee un efecto en el segmento de personas con más de 50 años de edad. Al comparar la remuneración de posiciones ejecutivas, las personas sobre 50 años tienen una renta promedio más alta que los con 49 o menos. *Muestra de 143 empresas que brindaron información de fecha de nacimiento.

El Gobierno de Japón ha elevado la edad de jubilación para retener a su fuerza laboral de mayor edad, como respuesta a la caída de las tasas de natalidad y la escasez de mano de obra.

TAG: #Sueldo

Lea también: