La discusión sobre el reajuste del salario mínimo es un tema crucial en la política económica y social de cualquier país. En México, como en otros lugares, este debate se intensifica en periodos de crisis económica, donde la necesidad de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores se contrapone con la capacidad de los empleadores de mantener sus actividades.

Contexto Económico y Laboral

En junio de 2020, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la OCDE proyectaron que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial para fines de 2021 sería inferior en más de 6 puntos porcentuales de lo que se anticipaba a comienzos de ese año. Además, se debe considerar que, según la base de datos del Administrador del Fondo de Cesantía, tres de cada cuatro trabajadores que ganan el mínimo son empleados por la PyME. Además, la mayor concentración se encuentra en microempresas en donde aproximadamente se encuentran 30% de estas relaciones laborales. En efecto, si observamos la realidad interna de cada empresa nos damos cuenta que, en promedio, un 43% de la planilla de las micro empresas está afecta al ingreso mínimo mensual.

Los sectores donde la crisis ha golpeado con mayor fuerza son aquellos que absorben mayor empleo de baja calificación y que pagan remuneraciones cercanas al ingreso mínimo mensual (comercio, construcción, servicios de alimentación). Además, los salarios del sector privado no están creciendo en términos reales. Hasta marzo, las remuneraciones nominales venían creciendo entre 4 y 5% anual, pero a partir de abril de este año se observa desaceleración a tasas entre 2 y 3% nominal.

Las relaciones laborales afectas al ingreso mínimo mensual son mayores en mujeres, en jóvenes y en trabajadores con niveles de escolaridad bajos. La pandemia está afectando especialmente el empleo de esos grupos. Según el INE, la destrucción de empleo para menores de 30 años ha sido de un 28% con respecto al año anterior, en contraste los mayores de 30, que tuvieron una caída del 11% (la caída de los jóvenes fue 17 puntos porcentuales mayor). Para el caso de las mujeres, la destrucción de empleo asalariado fue de un 12,5% con respecto al año anterior, en contraste, la de los hombres fue de un 10,2% (la caída de mujeres es 2 puntos porcentuales mayor).

El Ingreso Mínimo Garantizado (IMG)

La introducción del ingreso mínimo garantizado (“IMG”), mediante la ley N°21.218, modifica sustancialmente el carácter de la discusión respecto del reajuste del salario mínimo. Con un piso de ingresos garantizado por el IMG, la incidencia del reajuste del ingreso mínimo mensual sobre el poder adquisitivo de los trabajadores es mínima (aproximadamente un 9%).

Propuesta de Reajuste Salarial

En tiempos de crisis, se propone un reajuste del ingreso mínimo mensual por inflación, de forma tal de mantener el poder adquisitivo en relación al último reajuste. Esto quiere decir que el monto del ingreso mínimo mensual se incrementa a $322.000, de acuerdo a la variación acumulada del IPC entre marzo 2020 y hoy, que, de acuerdo a los datos disponibles (incluyendo las proyecciones de agosto 2020), es del 0,4%. A su vez, el ingreso mínimo mensual para los trabajadores menores de 18 años de edad y mayores de 65 años de edad se eleva a $240.041 y el ingreso mínimo mensual para efectos no remuneracionales, a $207.416.

Este reajuste busca equilibrar la necesidad de proteger a los trabajadores más vulnerables con la realidad económica que enfrentan las empresas, especialmente las PyMEs.

Impacto del Ingreso Mínimo Mensual (IMM)

El Salario Mínimo está afecto a cotizaciones de seguridad social, mientras que lo que recibe el trabajador por subsidio IMG, no. Por lo mismo, subir el SM modifica muy poco la remuneración del trabajador (aproximadamente $90 pesos líquidos o $110 pesos brutos por cada $1000 de incremento), pero sí encarece su costo respecto del empleador.

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