La política de remuneraciones del directorio es un tema que todas las reuniones anuales ordinarias de accionistas deben decidir.

Componentes Fijos y Variables en la Remuneración

En la mayoría de los casos, los pagos variables se combinan con un componente fijo: dietas fijas al mes de 100 Unidades de Fomento (UF) en Vapores y CCU, o dietas por sesión de 6 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) en Quiñenco.

Esas empresas, además, lideraron el año pasado los directorios mejor pagados, como cifra total recibida por todos sus integrantes.

Las cinco principales tienen componentes variables y las tres primeras son del grupo Luksic: Vapores; Quiñenco, en segundo lugar, empujada por Vapores, filial del holding; y la cervecera CCU.

Quiñenco reparte el 1,5% de los dividendos para sus nueve directores y CCU, un 3%, pero calculado sobre un tope del 50% de la utilidad distribuible.

Empresas con Remuneraciones Variables Asociadas a Resultados

Las empresas Ipsa con componentes variables están asociados por lo general a los resultados del ejercicio anual, a diferencia de otros mercados, donde se liga por lo general a la evolución del precio de las acciones.

La acerera CAP distribuye el 0,75% de las utilidades líquidas; la viña Concha y Toro reparte a su directorio el 1,3% de las ganancias netas; Colbún el 0,75% de la utilidad distribuible y CMPC el 1,5% de los dividendos, ambas del grupo Matte; Falabella el 0,35% de las utilidades líquidas y Security diseñó una política de gratificaciones por hasta 55 mil UF ($1.700 millones) al año, según la utilidad consolidada del grupo, lo que ha estado lejano del reparto real: en 2021 su directorio recibió por esa vía 6.431 UF.

No solo las empresas del Ipsa remuneran a sus directorios de manera variable. También lo hacen algunas de las empresas más grandes del país, medidas en ventas.

Por ejemplo, el gigante agroalimentario Agrosuper reparte el 0,5% de las utilidades líquidas; Sigdo Koppers, el 0,8%, y Elecmetal y Cristalerías de Chile, firmas del grupo Claro, el 3% de las ganancias finales del año.

El Caso de Vapores

En abril de 2021, Vapores decidió pagar a su directorio el 1% del dividendo que la empresa distribuiría con cargo a las utilidades del año.

A su presidente, Francisco Pérez Mackenna, le correspondió el doble: US$2 millones.

Vapores es una de las 11 de las 29 empresas del Ipsa que tienen una estructura de remuneraciones asociadas a resultados.

Vapores, eso sí, decidió este abril reducir un 30% la porción variable: bajó del 1% al 0,7% de los dividendos.

“Se ha estimado que esta proposición es razonable, atendidas las características de los negocios de CSAV”, informó la empresa en la reunión de socios.

Al primer trimestre, Vapores ya había ganado US$1.401 millones, lo que anticipa otro año en la cúspide. Pero después de una década de pérdidas.

Perspectivas sobre la Remuneración Variable

Desde Quiñenco explican que cada empresa del grupo define “de forma autónoma e independiente su política de remuneración de directores, según la naturaleza de sus negocios y la opinión ampliamente mayoritaria de todos sus accionistas”, pero sostienen que el componente variable persigue “alinear los incentivos de los directores con los resultados de la empresa, cuyo mejor reflejo son los dividendos, porque son un beneficio tangible para todos los accionistas por igual”.

“A mi juicio, el modelo ideal es que corran el mismo riesgo el negocio y los directorios, que estén alineados. Esa es una best practice a nivel mundial: que combinen, al igual que para los gerentes generales, pagos fijos y variables”, dice Luis José Garreaud, socio local de la empresa de head hunting Egon Zehnder.

Matías Zegers, presidente del centro de gobierno corporativo de la Universidad Católica, cree que no existe un modelo ideal y que, igual que Garreaud, es válido preguntarse si una manera de alinear los intereses de la empresa y sus directores es incorporando un porcentaje variable en sus remuneraciones.

El exsuperintendente de Valores y Seguros Fernando Coloma también opina que no hay un modelo ideal, aunque se inclina por mezclar partes fijas y variables en las remuneraciones: “Creo que es razonable que los directores tengan una parte de su remuneración variable, porque eso ayuda a dar incentivos para que desplieguen sus mejores esfuerzos para que a la empresa le vaya bien”.

El Banco BCI y su Esquema Mixto

La cuarta mesa mejor pagada fue el banco BCI, que tiene un esquema mixto con un pago mensual de 150 UTM (unos $8 millones según el valor de la UTM a diciembre de 2021) y el 0,3% de la utilidad líquida promedio de los últimos tres años.

Total: El BCI distribuyó entre sus nueve directores $3.003 millones.

Su presidente, Luis Enrique Yarur, recibe como pago fijo 850 UTM al mes (unos $49 millones).

La cifra, en todo caso, fue elevada en 2021.

La Postura en Favor de un Pago Fijo

El abogado Alejandro Ferreiro dirigió la SVS y ahora participa en algunos directorios.

Está en Invexans, del grupo Luksic, cuya política es repartir el 2,5% de sus dividendos a su directorio.

Pero al contrario de esa política, a Ferreiro le parecen más adecuadas las estructuras de pagos fijos, más desembolsos por la participación de los directores en comités especializados, lo que se ha hecho cada vez más habitual.

“El rol fiduciario obliga a desempeñarse en función de los intereses de la compañía y no se requieren, creo yo, incentivos económicos variables, asociados a resultados, para estimular aun más el desempeño alineado con los objetivos de la empresa”, opina.

En esos esquemas, Ferreiro visualiza algunos riesgos: por ejemplo, que circunstancias excepcionales de un año en una empresa signifiquen para un directorio premios extraordinarios no vinculados necesariamente a su desempeño.

Remuneraciones Fijas en Otros Bancos y Retailers

Una de las firmas que más pagó a su directorio en 2021, y que tiene un marcado componente fijo, fue el Banco de Chile: cada director recibe 162 UF al mes y 41 UF por sesión, cifra que sube a 486 UF mensuales para presidente y vicepresidentes.

El presidente, además, recibió en 2021 un incentivo de 12.762 UF, dice la memoria del banco.

Es que, en los hechos, Pablo Granifo, presidente del banco, opera como una suerte de presidente ejecutivo full time en la entidad.

Los otros bancos del Ipsa también tienen solo salarios fijos, aunque disímiles.

El Santander, el mayor de la plaza, paga 250 UF al mes a cada director y 500 UF a su presidente, mientras el Itaú paga 150 UF por director y 600 UF para su presidente.

Y como todas, con pagos por comités.

Varios retailers usan la misma fórmula.

Parque Arauco paga 120 UF a cada director al mes; Cencosud 330 UF, Ripley, 100 UF, SMU, 150 UF y Mall Plaza, 120 UF.

Los presidentes reciben más: el mejor pagado en el comercio es Cencosud, con 660 UF.

Remuneraciones en Empresas del Estado y Filiales de Multinacionales

Otra categoría son las empresas del Estado.

La mayor empresa del país, Codelco, tiene un pago fijo determinado por el Ministerio de Hacienda.

En febrero de 2020 se fijó una dieta por director de $4.126.340 mensual (más pagos por comités) y $8.252.678 para su presidente.

La ley de la petrolera Enap, en cambio, establece un monto fijo de 6 a 12 UTM al mes, según asistencia a sesiones.

Y caso aparte son las filiales locales de las multinacionales, las que instalan a ejecutivos globales en sus meses y que suelen resignar sus dietas como directores al ser remunerados desde sus matrices.

Por ejemplo, Enel Americas y Enel Chile. En la primera, seis directores renunciaron a su dieta en 2021 y en Enel Chile fueron tres, todos “por sus posiciones actuales como directivos del grupo Enel SpA”.

En Itaú, dos ejecutivos de la matriz Itaú Unibanco hicieron lo mismo. En la eléctrica Engie fueron cuatro.

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