Muchos estudiantes comprenden qué es una conclusión, pero no saben cómo redactarla correctamente. Teniendo esto en cuenta, este artículo presenta ejemplos de conclusiones de tesis para ilustrar de manera práctica cómo se redactan.
¿Qué es una Conclusión?
La conclusión es la etapa final de un trabajo de tesis. Consiste en hacer un balance, recapitular y resaltar el contenido más importante de la tesis. En primer lugar, tienes que saber que la conclusión no es un resumen de la tesis.
No se trata de repasar el recorrido hecho en el trabajo. Todo lo contrario, solo debes mencionar aquellos puntos que deseas que el lector recuerde.
Aspectos Clave de una Conclusión
- Nuevas Reflexiones: Se espera que aportes nuevas reflexiones sobre el tema. Al realizar un balance de tu trabajo, llegarás a distintas conclusiones.
- Coherencia: Para que una tesis esté bien estructurada debe ser conclusiva. Esto significa que tiene que cerrarse sin dejar cabos sueltos. Para eso, mantén la coherencia entre la introducción, el desarrollo y la conclusión. Piénsalo como si tu tesis tuviera una estructura esférica.
- Información Ordenada: Además, procura darle al lector la información ordenada.
- Énfasis en la Hipótesis: La conclusión es el lugar perfecto para enfatizar y explicar la importancia de tu hipótesis. Ten en cuenta que es la última parte del trabajo que se lee, por tanto, lo más probable es que el lector recuerde más o que retenga un tiempo mayor la información de la conclusión.
- Nuevas Líneas de Análisis: Además de los puntos anteriores, en la conclusión se espera que propongas nuevas líneas de análisis posibles que surgen a partir de tu trabajo. Para eso, primero puedes explicar las ventajas y beneficios que ha traído tu investigación.
- Limitaciones: También, es conveniente que señales los límites y dificultades de tu trabajo o los aspectos que no resultaron como los previste.
- Recomendaciones: En algunas ocasiones en la conclusión se realizan recomendaciones de bibliografía o de cualquier otra fuente relacionada con el tema de investigación.
Recomendaciones para Escribir un Artículo Científico
Un manuscrito que se envía a publicación en una revista biomédica, al igual que una ponencia en un congreso o el informe final de un proyecto, corresponde a una forma de informar los resultados de un proceso de investigación científica.
¿Para qué sirve un artículo científico?
Cuando se redacta en forma apropiada, un artículo nos otorga valiosa información referente a lo que se hizo, por qué se hizo, cómo se hizo, qué resultó de lo que se hizo y qué significa lo que se hizo. Pero, antes de pensar en cómo escribir, conviene decidir si la futura publicación tiene razón de ser.
Ello implica haber obtenido pruebas sólidas y respuestas claras en relación con la(s) hipótesis y el o los objetivos previamente establecidos, así como haber calibrado la relevancia de las conclusiones a la luz del estado actual de los conocimientos.
Este proceso de reflexión y autocrítica es extraordinariamente útil, porque evita justificaciones propias y sobreestimaciones en relación a la trascendencia del estudio, potencial interés de los lectores o de alguna revista.
Este paso se puede resumir con las siguientes preguntas: ¿tiene razón de ser la publicación de los datos disponibles?, ¿se dispone de pruebas sólidas y respuestas claras en relación con las hipótesis y los objetivos previamente establecidos? y ¿son relevantes las conclusiones del estudio?
Luego, con antelación a comenzar a escribir, se debe decidir el formato y la revista idóneos, de lo contrario, un buen manuscrito puede tardar años en ser aceptado por una revista, desilusionando y desencantando en el camino a sus autores.
Consideraciones para la Elección de la Revista
Para ello, se han de tomar en consideración los siguientes aspectos:
- Examinar las revistas candidatas.
- Leer cuidadosamente la información para autores (hecho habitualmente omitido por los autores).
- Verificar el interés de la revista por el tema del artículo.
- Comprobar si existen publicaciones recientes en esa revista referentes al tema de nuestro artículo.
- Examinar la composición del comité editorial (puede existir allí un potencial conflicto de interés).
- Conocer la indización de la revista y rapidez de publicación.
- Conocer si la revista elegida dispone de un sistema de evaluación por pares (peer-review).
- Considerar la tasa de citación de la revista (factor de impacto); aunque este en forma aislada y como única medida de excelencia, puede constituir un grave equívoco y una valoración injusta que por otra parte, nos genere pérdida de tiempo a la hora de asegurar la aceptación de nuestro artículo.
A modo de ejemplo, cabría preguntarse ¿a quién no le gustaría publicar un artículo en el New England Journal of Medicine, en el Lancet o en el JAMA?; pero si todos nuestros artículos los enviamos a esas revistas con la esperanza de que sean aceptados, probablemente nuestro interés en publicar los resultados de nuestras investigaciones va a morir antes de conseguir el objetivo.
Posteriormente, se ha de definir el tipo de artículo que se pretende publicar: editorial, artículo original, reporte de caso (s), artículo de revisión no sistemática o puesta al día, carta al Editor, etc.
Y esto, se relaciona estrechamente con la pregunta ¿qué aceptan los editores de una revista biomédica? Es obvio que aceptan manuscritos, pero estos han de tener ciertas características esenciales: una estructura correcta y acorde a la revista en cuestión en términos de forma, estilo, presentación y línea editorial; y, deben ser de un nivel científico adecuado.
Por ende, el rol del editor es multifacético, pues es quien decide que artículos se publicarán, es quien asegura que esos artículos estén en una forma científicamente aceptable, es al mismo tiempo el responsable por los estándares científicos de la revista y es quien debe mediar en la relación autor-árbitro-lector; asegurando discreción de la confidencialidad de las informaciones, diplomacia y ética en el tratamiento de las contribuciones a la revista y los tiempos involucrados en el proceso editorial.
El proceso de selección de un artículo puede ser muy simple (cuando éste reúne todos los requisitos antes expuestos) o muy complejo; pero, en términos generales, sus pasos principales se pueden resumir en la Figura 1.
¿Por qué se rechazan los manuscritos?
Entonces cabe plantearse ¿por qué se rechazan los manuscritos? y, para responder a ello, se ha de pensar en el amplio espectro de la calidad científica de los manuscritos médicos; pocos editores, incluso en revistas de elite, tienen la suerte de recibir documentos excepcionales y de interés singular, cuya aceptación está casi asegurada.
En contraposición, un grupo numeroso de manuscritos proporcionan información irrelevante, de calidad metodológica dudosa, muy preliminar, poco útil o redundante, lo que, aunado a la abundancia de la oferta, configura el alto porcentaje de rechazo de muchas revistas.
Y entre dos manuscritos potencialmente aptos, parecidos en calidad de contenido, el mejor organizado, redactado y presentado tendrá notorias ventajas. La falta de claridad, las incongruencias de la secuencia de razonamiento, el desorden o la prosa tediosa, pueden inclinar la balanza hacia el rechazo.
Se sabe que entre un 60% y 70% de los artículos enviados a revistas biomédicas son rechazados por los editores; y, en algunas revistas como el New England Journal of Medicine, este porcentaje puede alcanzar el 90%.
Pero, por muy frustrante que sea para quien lo envía, un artículo rechazado no es necesariamente un artículo carente de interés o deficiente y una de las primeras cosas que merecen ser aprendidas es cómo superar el desánimo que sigue al rechazo de un manuscrito en el que tanto esfuerzo se ha puesto.
Conviene saber que, independientemente de la calidad técnica y científica, otras circunstancias juegan también su papel en la aceptación o el rechazo del artículo: la institución donde trabaja el autor o autores, y el país de procedencia, el mayor o menor renombre científico de los mismos, la oportunidad de recibir consejos de algún miembro del comité editorial que trabaje en el mismo Hospital que los autores, son algunas de las circunstancias no estrictamente científicas pero reales, que pueden ayudar a que un trabajo sea o no aceptado y, que en definitiva, constituye un tipo de sesgo (error sistemático), denominado "sesgo de la publicación".
Estructura del Manuscrito
El texto de un manuscrito debe considerar los capítulos de un artículo, es decir, introducción y objetivo; material y métodos; resultados; discusión y conclusiones (si los resultados lo permiten); y referencias bibliográficas, tablas y figuras (si corresponde).
Una forma fácil de recordar los capítulos esenciales de una publicación científica son las siglas IMRD (Tabla 1) pues, además, se asocia a preguntas concretas que en la medida que éstas se responden, el manuscrito va tomando forma.
Antes de distribuir el manuscrito entre los coautores, debe haber sido corregido por el autor. La revisión tiene varias intenciones:
- Asegurar que el mensaje que se quiere trasmitir llega clara y directamente al lector.
- Comprobar que cada sección del manuscrito tenga la información necesaria.
- Verificar la línea argumental, es decir, la secuencia coherente y el razonamiento lógico y completo.
- Eliminar repeticiones, desacuerdos numéricos, errores de citación e interpretaciones equívocas de estudios ajenos.
En el segundo borrador se han de incorporar las modificaciones y sugerencias de los coautores. Hay que estar abierto a las críticas, aceptar los consejos y, entender que al final del proceso siempre resulta un original sustancialmente mejor que el relato primitivo.
El número de revisiones posteriores suele estar en relación inversa con la experiencia del escritor, hasta llegar a la versión final que se somete a juicio de nuestros pares.
Intentar que la escritura sea clara, concisa, precisa, organizada, fundamentada y honrada. Evitar algunos vicios de escritura como artificios, vacuidad, monotonía, improvisación, coloquialismo y ambigüedad.
Vicios de Escritura a Evitar
- Artificio: Una escritura sin artificio se refiere a que el autor debe esforzarse por no complicar sus escritos, limitar el uso de la jerga especializada y no dejarse arrastrar hacia lo pedante y esotérico. Recuerde que el lenguaje de las ciencias particulares se está volviendo cada vez más inaccesible, incluso para los científicos que cultivan otras áreas afines.
- Vacuidad: La vacuidad se manifiesta en sentencias huecas, comentarios irrelevantes, datos duplicados y tablas y figuras superfluas. Es un defecto habitual y gran parte de los artículos pueden ver reducida su extensión sin quebranto de su contenido y con neta ganancia de la legibilidad.
- Monotonía: La monotonía proviene de suponer que el artículo biomédico es más serio por ser detallista, imparcial y completo al citar los datos de la bibliografía, aunque ello se haga a costa de una insoportable aridez.
- Coloquialismo: Por su parte, el concepto de coloquialismo se refiere a la informalidad con que en ocasiones se escribe un texto, en el cual el autor da por entendido que los lectores deben entender a lo que él se está refiriendo.
- Ambigüedad: La ambigüedad hace referencia a la vaguedad de una oración, de la que se pueden desprender dudas acerca de su interpretación.
El Título del Manuscrito
Al escribir el título de un manuscrito vale la pena plantearse la siguiente pregunta ¿es informativo y refleja el tema del estudio? El título de un artículo debe contener el menor número de palabras que describan adecuadamente el contenido de éste; o, al igual que como ocurre en otras instancias de la vida, es posible que tengamos que ceder y escribirlo como le guste al revisor o al Editor.
Pero no es apropiado que un manuscrito lleve títulos muy generales o demasiado puntillosos. Los primeros confunden al lector acerca de lo que trata el artículo (por ejemplo, "Sigmoidocele"4, ¿tratará acerca de las características anatómicas, de la prevalencia o incidencia del fenómeno, de las manifestaciones clínicas que produce, sobre medidas terapéuticas o sobre su pronóstico?).
Por otra parte, los segundos marean pues llegan a entregar tanta información que también pueden confundir y desalentar a posibles lectores ("Cytokine elaboration in critically ill infants with bacterial sepsis, necrotizing entercolitis, or sepsis syndrome: Correlation with clinical parameters of inflammation and mortality"5).
Los títulos pueden ser informativos ("High risk of gallbladder carcinoma in elderly patients with segmental adenomyomatosis of the gallbladder")6 o indicativos ("Risk of gallbladder carcinoma in adenomyomatosis of the gallbladder").
De esta forma, la primera página de un manuscrito debe llevar el título pero, además, ha de incluir información referente a los autores, su filiación, su dirección para futuras correspondencias, las fuentes de financiamiento (si las hubo) y, en ocasiones, se solicita que quede establecido si parte del manuscrito ha sido objeto de alguna presentación en congresos; por ende, esta página se podría considerar como un bloque independiente.
Ejemplo de Trabajo de Investigación en Química y Farmacia
Este trabajo se trata desarrollar una breve investigación empírica. Por ejemplo, evaluar los factores de riesgo cardiovasculares de un grupo de personas (familiares y/o amistades). ¿Cuál es su propósito? Reportar los hallazgos y conclusiones de una investigación empírica acotada.
Los lectores objetivos de tu informe son tu profesora o profesor y sus ayudantes. Esperan que demuestres tu manejo de los temas del curso y que expongas tu experiencia de forma clara y con lenguaje técnico.
Estructura del Informe
- Introducción.
- Objetivos.
- Metodología empleada.
- Resultados y discusión. Entrega los datos obtenidos, ya sea en forma de tablas y/o gráficos.
- Conclusiones.
- Comentario personal.
- Bibliografía.
Recomendaciones Adicionales
- Antes de comenzar: Haz una pauta con las preguntas que se realizarán a cada persona en el trabajo de investigación. Así evitarás quedar “en blanco” cuando las entrevistes.
- Durante la elaboración: A la hora de obtener información, tales como medidas o datos duros acerca de algún factor, límites, etc., búscala en revistas científicas, páginas online de instituciones reconocidas o en páginas de universidades.
- Finalizando el informe: Puedes pedirle a algún compañero del curso que lo lea, y pregúntale si lo entiende. A veces, cuando leemos muchas veces nuestro trabajo, dejamos pasar errores sin darnos cuenta (ya sean ortográficos o de redacción, entre otros).
Ejemplo de Resultados
Evaluando los datos recopilados, pudimos determinar el nivel de riesgo que poseen los las personas entrevistadas de sufrir algún tipo de enfermedad cardiovascular. Un (10)% tiene riesgo bajo, (40)% tiene riesgo leve, un (30)% presenta riesgo moderado y un (20)% tiene un alto riesgo de padecer un episodio ligado al aparato cardiovascular.
Aunque la mayoría de los encuestados no fumaba ni consumía alcohol, la mitad de ellos presentaban un alto nivel de estrés, y sorprendentemente un 65% presentaba algún tipo de sobrepeso.
En otro aspecto, cabe destacar que muchas de las personas de nuestro entorno al preguntarle sobre el sodio que consumen, creían que nos referíamos a la común ‘’sal de mesa’’, sin saber que todos los alimentos que consumimos a diario contienen su propio aporte de sodio, el cual es un factor muy importante a nivel cardiovascular, ya que este aumenta la presión arterial y es una de las causantes de la conocida enfermedad llamada hipertensión.
Estos son ejemplos para estructurar tu texto, pero no son la única forma. No olvides desarrollar un aporte propio y a la vez dialogar con las fuentes bibliográficas. Recuerda incluir la bibliografía cuando trabajes con datos extraídos de otros textos.
Es fundamental que vayas explorando tus propias estrategias de escritura. Recuerda que cada persona es diferente y lo que funciona para una puede no funcionar para otra.
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