La fuerza de trabajo es el sistema neural de cualquier empresa. ¿Eres tú parte de esa fuerza? Así que no pierdas la oportunidad de entender lo que es la fuerza de trabajo al leer este artículo.

Definición y Origen del Concepto

El concepto de fuerza de trabajo lo desarrolló por primera vez el filósofo Karl Marx, en el libro “El capital”. De ese concepto se extrae fácilmente que la fuerza de trabajo es más una capacidad, que el trabajo en sí mismo. Es decir, una persona puede estar sin trabajo o puede hacerlo de manera deficiente.

Como resultado, este concepto es independiente de herramientas, medios de producción disponibles y resultados.

Componentes de la Fuerza Laboral

¿Y entonces, cuáles son las características y cómo se compone la fuerza laboral? La fuerza de trabajo se compone de capacidades físicas e intelectuales del ser humano. En algunos casos aporta solo fuerza física para el manejo de máquinas y herramientas.

De este modo encontramos que cada país toma estos elementos para componer su fuerza laboral. Así, según el INE, la fuerza laboral se compone de:

  • Personas mayores de 15 años interesadas en trabajar.
  • Personas que no están trabajando, pero buscan trabajo (desocupados).

De estos datos concluimos que es necesario estar en edad de trabajar y tener interés en hacerlo. Por otro lado, existen las personas que tienen más de 15 años pero no desean trabajar. La aclaratoria de este concepto es necesaria a los fines de determinar distintos índices de empleo. Así se favorece la gestión de la fuerza laboral con políticas públicas o planes empresariales.

Tipos de Fuerza Laboral

En este sentido, encontramos que cuando se habla de fuerza laboral, se alude a las capacidades del ser humano. En algunos casos, se trata de personas que no tienen ningún tipo de instrucción. Las personas que forman parte de este grupo, no tienen instrucción.

La instrucción necesaria para esta fuerza laboral, puede ser técnica, práctica, teórica, o de cualquier otra clase. Por ejemplo, cuando un canal de televisión contrata aspirantes a actores y actrices y los forma. Allí capta fuerza laboral sin formación ni experiencia.

La fuerza laboral calificada la conforman personas con formación y/o experiencia. Por ejemplo, personas que adquieren formación superior universitaria. Sin embargo, el trabajo les proporciona la experiencia. Al contrario está la fuerza de trabajo que solo tiene experiencia. Por otro lado, puede tratarse de personas que realizan sólo actividades físicas.

Fuerza Laboral vs. Trabajo

Por otro lado, el trabajo se refiere al resultado que se obtiene con la fuerza laboral. Es decir, fabricar un producto o mercancía cuesta una cantidad de recursos aplicados al proceso de producción. Un ejemplo de producción de trabajo es lo que cuesta la fabricación de alimentos. El trabajo crea productos y servicios.

Pongamos por caso el costo de educar y alimentar una persona hasta completar su grado universitario. Es decir, crea valor. En este sentido, ni el trabajo, ni la fuerza laboral, ni el consumo tienen valor individual. Pero con todo ello si se puede producir algo que tiene valor.

Encuestas y Estadísticas Relevantes

Las estadísticas de informalidad laboral profundizan la información actualmente entregada por la encuesta, permitiendo caracterizar de manera más detallada la calidad de las ocupaciones que se generan en el mercado laboral. Los principales indicadores son la Tasa de Ocupación Informal (TOI) y la Tasa de Ocupación en el Sector Informal (TOSI), ambos disponibles desde el trimestre julio-septiembre 2017. Y la tasa de ocupación informal nacional para el mismo período, fue de 27,4%.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) tiene como objetivo principal obtener información sobre cómo las personas de 12 años o más emplean su tiempo, con énfasis en el trabajo no remunerado, el trabajo en la ocupación y las actividades personales. La calidad de vida y el bienestar de las personas están intrínsecamente ligados a la forma en que utilizan su tiempo, dependiendo de las actividades que priorizan y cómo las organizan.

El tiempo, un recurso lineal y finito, se ve influenciado por diversas condicionantes, entre las que destacan factores socioeconómicos, de género, el ciclo de vida y la cultura. La Encuesta de Microemprendimiento (EME) tiene como objetivo principal realizar una caracterización profunda de los microemprendimientos que se desarrollan a nivel nacional, permitiendo conocer las limitantes y los elementos facilitadores que tienen las unidades económicas de menor tamaño para llevar a cabo sus actividades.

La EME está dirigida a hogares en donde reside un dueño de un microemprendimiento, tiene carácter bienal y es realizada desde el año 2013 por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en conjunto con el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo.

Optimización de la Fuerza Laboral

Con el conocimiento que has adquirido acerca de la fuerza de trabajo, queda claro la forma de optimizarla. Y ello es a través de apoyo y formación.

Con sorpresa han observado algunos analistas el comportamiento de la tasa de desocupación, a partir de las cifras publicadas el miércoles 30 de septiembre por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondientes al trimestre junio-agosto 2015 de la Nueva Encuesta Nacional del Empleo.

Un medio de comunicación plantea que “el mercado laboral sigue dando muestras de resistencia al periodo de desaceleración de la economía” [1]. Tal interpretación se basa en la disminución de la tasa de desocupación anual y trimestral. En la misma línea la ministra del Trabajo Ximena Rincón plantea que "es una demostración de que los pronósticos pesimistas no se han materializado” [2] y, nuevamente, circunscrito a la baja de la tasa de desocupación.

La suficiencia de los indicadores utilizados para dar cuenta de un “mercado laboral resiliente”: la tasa de desocupación es un indicador de presión de la oferta de trabajo que no está ocupada. Es decir, de la población en edad de trabajar (15 años y más), que no tiene trabajo, pero ha buscado uno (las últimas 4 semanas de forma activa) y está disponible para comenzar a trabajar (los próximos 15 días).

Si alguna de esas dos condiciones no se cumple -ya sea la búsqueda o la disponibilidad en los períodos de referencia ya determinados- pasa a ser parte de la población inactiva. Esquema 1. De esta forma, lo que nos indica la tasa de desocupación, es la presión laboral abierta por parte de un subconjunto de la población activa económicamente. Existen formas ocultas de buscar empleo, que no se ciñen necesariamente a estas estrictas definiciones, como sucede con el caso denominado “desaliento”.

En dicho caso no se busca empleo porque la persona percibe que no encontrará uno o que por sus características personales no se lo darán (edad, salud, trámites, etc.) y la literatura la considera una persona “desalentada”. Esquema 2. A su vez, el hecho de ser considerado ocupado estadísticamente, tampoco es signo de resiliencia y buena salud.

Tal como se plantea en el esquema 1 el punto (2) de la población económicamente activa es la población ocupada, la cual según el último trimestre corresponde a 7.980.911, que trabajaron por lo menos una hora en la semana de referencia y recibieron un pago en dinero o en especie por ese trabajo. Esto quiere decir, que no serán considerados ni desocupados ni inactivos, todas aquellas personas que hayan trabajado una, dos, tres o más horas semanales, lo cual no es ningún error en términos de estimar productividad laboral, la cantidad de trabajo productivo efectivo en la economía, etc.

El tiempo de vida dedicado al trabajo es efectivamente un indicador productivo, pero lo que no es, es ser un indicador suficiente para interpretar resiliencia o sanidad. El subempleo horario o jornada parcial involuntaria es un indicador que sí permite dar cuenta de tal sanidad en la inserción. Se define como todos aquellos ocupados que trabajan jornada parcial (hasta 30 horas en el caso de Chile), requieren trabajar más horas y están disponibles para hacerlo en el período de un mes.

Analíticamente este indicador es posible de interpretar desde el punto de vista de la demanda de empleo (tipo de empleos producidos por las empresas), como una subutilización de la capacidad productiva de la fuerza de trabajo, donde no se utilizan en plenitud las capacidades del factor trabajo. Al parecer, el subempleo ha sido una forma permanente de contener el alza de la tasa de desocupación, en un “mercado laboral” que está lejos de ofrecer sanidad o resistencia. En el último trimestre publicado por el INE, la cifra de subempleo llegó a 697 mil personas, correspondientes a un 52% de la población que trabaja jornada parcial, siendo más relevante proporcionalmente para los hombres que tienen un 57% de subempleo, aunque las mujeres no lo hacen nada de mal con un 49%.

El promedio OCDE es de 21% [3], y son cuatro países los que superan a Chile: Grecia (67,7%), Italia (63,3%), Eslovaquia (63,4%) y España (64,6%). Desde el trimestre septiembre-noviembre 2011 que no se encontraba una cifra tan alta de subempleo en Chile, cuando alcanzó a los 711 mil subempleados. Este tipo de inserción laboral, a medias entre estar ocupado y desocupado (ya que se presiona de todas formas por más horas de trabajo), también debe incorporarse a los problemas de presión laboral de la oferta de trabajo, que es lo que, se supone, refleja una tasa de desocupación.

La desocupación de esta forma aumenta en un 80%. Los indicadores que se han presentado son utilizados internacionalmente para monitorear de forma más compleja situaciones diversas de desocupación o inserción endeble. Si utilizamos el caso de los hombres, para el año 1990 en promedio el 7,1% de los ocupados se desempeñaba en jornadas de hasta 30 horas de trabajo efectiva, el promedio para el 2015 hasta el momento es de 21,4%.

Al parecer, el subempleo ha sido una forma permanente de contener el alza de la tasa de desocupación, en un “mercado laboral” que está lejos de ofrecer sanidad o resistencia.

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