La conmemoración del 8 de marzo está vinculada directamente a movimientos de mujeres durante la Revolución Rusa de 1917. Año a año, el informe “La mujer, la empresa y el derecho” desarrollado por el Banco Mundial (BM) tiene como propósito medir la igualdad de género y las restricciones que la impiden en el mundo a través de ocho ámbitos. Los resultados de este 2023 han sido reveladores por cuanto a que a pesar de avances en regiones como África Subsahariana, las mujeres siguen teniendo sólo tres cuartas partes de los derechos otorgados a los hombres.

La conmemoración del 8 de marzo de este 2023 tuvo como trasfondo una premisa poco auspiciosa por parte del Banco Mundial: ”Las reformas hacia un trato igualitario de las mujeres ante la ley ha caído a su nivel más bajo en los últimos 20 años”. Entre las principales definiciones entregadas por el organismo, la economista jefe a cargo del estudio que realizó mediciones en 190 países, Indermit Gill, afirmó con claridad que los gobiernos del mundo no se pueden dar el lujo de marginar a la mitad de su población.

Asimismo, el estudio determina que se estimaron ganancias económicas globales que superarían los cinco mil millones de dólares si es que las mujeres iniciaran y expandieran nuevos negocios, al mismo ritmo que lo hacen los hombres. Esto, a pesar de que durante 2022 sólo se registraron 34 reformas jurídicas hacia la igualdad de género en 18 países, lo que constituye el número más bajo desde 2001. Las economías con puntuaciones superiores al promedio mundial, de 77,1 se sitúan en las regiones de ingreso más alto en Europa y Asia central, pero también en América Latina y el Caribe. Por su parte, las puntuaciones promedio más bajas se registraron en Oriente Medio y Norte de África y en Asia meridional.

Por el contrario, seis economías promulgaron una serie de reformas para igualar las remuneraciones. Estos países son Costa Rica, Costa de Marfil, Gabón, Kazajstán y Senegal, quienes además eliminaron las restricciones al empleo de la mujer. El informe demuestra un hecho incuestionable, que en ninguna de las economías asiáticas las mujeres tienen las mismas condiciones jurídicas que los hombres. Esta realidad muestra dos excepciones: Nueva Zelandia y Australia.

En el caso de Nueva Zelandia, se trata de la única economía que no logra el máximo puntaje en la variable de parentalidad, esto debido a que no existe en su jurisdicción un permiso pagado para los padres. En las posiciones siguientes, Hong Kong y Taiwán presentan un desempeño más bajo pero con un puntaje 10 puntos superior al de China continental. A ellos, le siguen los países más desarrollados de dicha región como Corea del Sur y Singapur. Por el contrario, en el final de la tabla del ranking regional, en una de las economías más importantes se encuentra Japón, que presenta importantes falencias en materia de trabajo y remuneración.

A la luz de la realidad de la igualdad de género, María José Guerrero González, candidata a doctora en Gobierno de la Universidad de Essex y experta en Estudios de Género, señaló que más que igualar la cancha, es necesario pensar en una cancha distinta. “Lamentablemente las formas de producción siguen estando dentro de modos de explotación a ciertos grupos, mayoritariamente los más vulnerados, como son niñas, mujeres, pueblos indígenas, zonas rurales, etc. Por lo tanto, no creo que haya que igualar a estos grupos más vulnerados a los que vulneran, sino pensar en un modelo de desarrollo distinto”, afirmó.

Sin embargo, en relación a lo necesario para entregar muchas más autonomías y derechos a mujeres, enfatizó en que aún faltan muchas aristas que deben ser tomadas en consideración. “Por una parte están todos los avances en términos de igualdad sustantiva de género, es decir, que no solamente sean políticas o legislaciones que apunten a un derecho en el papel, sino que en lo práctico. Esto quiere decir que, en términos de educación la mayoría de las naciones tienen igualdad de acceso, pero cuando vemos las brechas, en Chile por ejemplo, las mujeres están escolarizadas e ingresan a la universidad en mayor proporción que los hombres, pero si después lo vemos en las especializaciones de postgrado o en las jefaturas de las universidades hay una brecha muy significativa”, agregó.

También, apuntó a la necesidad de dirigir esfuerzos inmediatos a políticas que ayuden a erradicar la violencia sexual y el sexismo en los distintos espacios. “Esa es una barrera muy importante en tanto la educación como los espacios laborales y públicos como las calles o parques porque las mujeres después de la violencia sexual se alejan de los espacios. Por ejemplo, en el laboral, renuncian a sus empleos, incluso habiendo sido víctimas. En los establecimientos educacionales es lo mismo porque son las mujeres las que desertan o cambian de carrera producto de esta violencia. Por lo tanto, apuntar a esa autonomía es relevante considerando que a nivel mundial las violencias sexuales tienen un gran porcentaje de predominancia entre niñas y mujeres”, destacó.

Consultada sobre una de las conclusiones del informe, respecto de que se estiman mayores ganancias económicas globales si las mujeres iniciaran nuevos negocios al mismo ritmo que lo hacen los hombres, explicó que hay diferentes variables por las cuales esto ocurre. “Una de ellas tiene que ver con los talentos que tienen las mujeres en relación a las gestiones internas en las empresas y los mercados laborales. Esto no ocurre por un tema de naturalidad, en términos de que las mujeres naturalmente tengamos estos talentos, como por ejemplo que seamos conciliadoras o más productivas, etc, sino que tiene que ver con procesos de socialización porque a las mujeres se les socializa de una manera que genera diversos tipos de habilidades como las comunicacionales que impactan de manera positiva en los mercados económicos hoy”, comentó.

Sin embargo, a pesar de esto señaló que esta no debería ser la razón para que más mujeres participen en la economía. “Es importante recalcar que no es producto de que las mujeres aumenten la productividad en los mercados laborales que a ellas se les tenga que incluir en esos mercados, sino que simplemente porque es un derecho y es justo, porque las brechas en los trabajos remunerados de mujeres y varones, y la calidad de este tipo de trabajos, contratos y seguridad social que viene con ellos a nivel mundial es muy amplia. Si nos vamos al sector rural la brecha es mucho mayor en términos de autonomía económica y todo lo que ello implica. Por lo tanto hay un círculo virtuoso, sí, pero no es producto de esto es que haya que integrar mujeres sino porque simplemente es un derecho”, sentenció.

Ministerio de las Culturas e INE entregan resultados de “Estadísticas Culturales. Informe Anual 2021” con foco en empleo cultural formalEn su décimonovena versión, el reporte muestra que el empleo cultural formal del año 2021 representó un 1,7% del total nacional, una disminución de 32,9% respecto al 2020 y de 26,0% al 2019, lo que entrega nueva información sobre los fuertes efectos de la pandemia en el sector.

La cantidad de trabajadores y trabajadoras del sector cultural asociadas a entidades empleadoras (empresas y personas) en 2021 fue de 116.775, cifra que desagregada por sexo se distribuye en 71.118 hombres (61,1%) y 45.292 mujeres (38,9%,). De acuerdo a la información proporcionada por mutuales, ISL y SUSESO, en Chile las entidades empleadoras relacionadas al sector cultural y creativo alcanzaron un total de 86.244, aumentando en 19,1% respecto del 2020 (72.420) y en un 37,1% al 2019 (62.886).

Una serie de infografías preparadas por el INE para conmemorar el Día de la Mujer reflejan que ellas siguen participando menos que los hombres en el mercado laboral, obtienen ingresos inferiores, se desempeñan en actividades históricamente feminizadas y en la agricultura los puestos de trabajo que ocupan son en su mayoría para empleos temporales. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas disponibles en una serie de infografías, en el trimestre móvil abril-junio de 2020 (que fue el peor momento de la pandemia en cuanto a participación laboral de las mujeres) un total de 828.456 mujeres salió del mercado laboral, al comparar con igual período de 2019.

Sin embargo, de acuerdo con las últimas cifras de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE correspondientes al trimestre móvil noviembre de 2021-enero de 2022, las mujeres siguen participando menos que los hombres en el mercado laboral: ese trimestre, las tasas de participación se situaron en 48,3% en las mujeres y en 69,6% en los hombres, es decir, existe una brecha de -21,3 puntos porcentuales (pp.) en desmedro de ellas. ¿Por qué hay tanta diferencia? Esta brecha se repite en la población que declara pertenecer a algún pueblo originario.

Y si bien las mujeres extranjeras participaron 24,1 pp. Entre las y los trabajadoras/es jóvenes estas brechas persisten, pero son bastante menores. En el mismo trimestre móvil analizado (noviembre de 2021-enero de 2022), la brecha de género en la participación laboral fue de -9,3 pp. Las cifras muestran además que los hombres tuvieron mayor acceso a puestos de trabajo estables que las mujeres en el ámbito agrícola. Según los resultados preliminares de VIII Censo Nacional Agropecuario y Forestal, el 90,6% de los puestos de trabajo ocupados por mujeres en la agricultura fueron temporales; en cambio, en los hombres es el 49,2%.

Las mujeres en Chile presentan una disímil situación respecto a los ingresos que reciben en comparación con los hombres. La tasa de participación laboral de los hombres fue 70,2% y la de las mujeres 50,8%, develando que la mitad de las mujeres no participa del mercado laboral. Estas cifras también fueron analizadas de manera interseccional, visibilizando desigualdades en el mercado laboral según edades, pertenencia a pueblos originarios y población extranjera. El porcentaje de mujeres ocupadas es menor al de los hombres en todos los tramos etarios, destacando que en los tramos de 45 a 54 años y de 55 a 64 años se evidencian las mayores brechas de género.

Independiente de las características sociodemográficas analizadas, las mujeres tienen una menor tasa de ocupación y una mayor tasa de desocupación que los hombres en el mercado laboral. Se destaca, sin embargo, que las mujeres que declaran pertenecer a un pueblo originario participan 7,1 puntos porcentuales más en el mercado laboral informal que las mujeres que no pertenecen.

En el periodo de 2010-2022, la brecha de género en las postulaciones al sistema de Alta Dirección Pública ha disminuido de 62,5 pp. a 47,6 pp. en cargos de I nivel jerárquico (jefaturas de servicios públicos nombrada por la Presidencia de la República). Por otro lado, la reducción ha sido de 58,8 pp. a 44,1 pp. en cargos de II nivel jerárquico (subdirecciones, jefaturas de división y direcciones regionales, nombradas por la jefatura de servicio).

El crecimiento anual de la ocupación de las mujeres en el país alcanzó un aumento del 3,6%, llegando a un total de 3 millones 889 mil trabajadoras. El informe monitorea mensualmente los principales indicadores del mercado laboral nacional, con énfasis en aspectos relativos a la participación, la ocupación y la desocupación. Para el trimestre junio-agosto 2023 se registraron 9 millones 5 mil personas ocupadas, lo que significa una variación anual de 1,7%.

Aunque el número de ocupados crece 1,7% en un año, la tasa de desocupación también creció en 1,1 puntos porcentuales, lo que se explica porque la variación en el número de personas desocupadas (16,7%) fue mayor a la variación en la fuerza de trabajo, compuesta por personas ocupadas y desocupadas (2,9%). Por otra parte, se observa una reducción de 2% en el número de personas inactivas y un crecimiento de 0,9% de la población en edad de trabajar (empujado por el crecimiento poblacional en curso producto de las mayores expectativas de vida).

Por otro lado, los ocupados formales tuvieron un crecimiento de 2,1% respecto al mismo trimestre del año 2019, mientras que los ocupados informales cayeron un 2,4% respecto a ese mismo año. Todos los indicadores presentados se construyen a partir de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), siguiendo todos los estándares de dicha institución para evaluar la calidad de las estimaciones. Además, la ONU indica que las mujeres perciben un 23% menos que los hombres a nivel mundial e incluso en representación política ocupan menos del 25% de escaños parlamentarios.

¿A qué se deben estos bajos porcentajes? El análisis es amplio. Desde estereotipos de género hasta la falta de políticas de igualdad de género en las empresas o el poco acceso a oportunidades de formación y capacitación. Sin embargo, en los últimos años el mundo sigue avanzando y cambiando y cada vez más mujeres empiezan a ocupar cargos de liderazgo es distintos escenarios.

Como apreciamos a lo largo de la nota, aún existen muchos desafíos para todos los sectores, en especial para el mundo laboral. Un claro ejemplo es Mandomedio, en donde con mucho orgullo podemos contar que siempre hemos apoyado esa búsqueda constante de igualdad entre mujeres y hombres.

Mandomedio en Perú: El 75% de nuestros líderes son mujeres (3 de 4). Mandomedio en Colombia: El 90% del equipo está conformado por mujeres. “Lo importante es que como mujeres podamos aportar en nuestros trabajos una visión diferente y de esa forma enriquecer la toma de decisiones y la dirección de los negocios. Debemos ser protagonistas en esta búsqueda de oportunidades y en seguir avanzando en crear culturas organizacionales que promuevan el liderazgo femenino y reconozcan su impacto positivo en el negocio.

“Nuestro protagonismo implica también reconocer responsabilidades y decisiones, que impactan directa y profundamente en el crecimiento económico de nuestro país, de nuestros negocios, y en la evolución de las personas que nos acompañan. Nos enfrentamos al desafío de reforzar las habilidades que se requieren para mantener con entusiasmo el equilibrio de nuestro rol laboral - profesional y nuestro rol como líderes de nuestro hogar. “Nos sentimos muy orgullosas de hacer parte de este tipo de empresas que empodera y resalta el rol de la mujer como pieza clave para el negocio, es fantástico reconocer la diversidad de mujeres que trabajamos en Colombia, el apoyo que nos brindamos profesional, personalmente y la evolución de estas mujeres que hacen parte de un equipo de trabajo que las impulsa día a día a ser mejores.

Casi 2.400 millones de mujeres en edad de trabajar aún no gozan de los mismos derechos que tienen los hombres ante la ley. La puntuación promedio a nivel mundial del informe 2023 es de solamente medio punto más que en 2021. Aunque Australia y Nueva Zelandia se posicionan dentro de las 20 economías con mejor desempeño en 2023, se prevé un estancamiento del progreso global a su ritmo más bajo en los últimos 20 años.

País Porcentaje de Líderes Mujeres (Mandomedio)
Perú 75%
Colombia 90% (del equipo total)

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