Cuando hablamos de desigualdades de género, solemos pensar en diferencias salariales o en la brecha en el acceso a cargos de liderazgo. Pero, ¿qué pasa cuando sumamos otra variable, como la discapacidad? La respuesta es clara: la brecha se profundiza. Las mujeres con discapacidad en Chile enfrentan más barreras que los hombres en términos de empleo, ingresos y carga de trabajo no remunerado. Y hay algo aún más preocupante: a medida que las mujeres envejecen, su situación se vuelve más difícil.

Desigualdades de Género y Discapacidad en el Ámbito Laboral

Las mujeres con discapacidad en Chile enfrentan más barreras que los hombres: menos empleo, menores salarios y más carga de cuidados. Si bien el desempleo femenino tiene una persistencia histórica, despertó las alertas tras los últimos datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), donde alcanzó un 10,1%.

La labor de cuidados y los trabajos domésticos limitan el tiempo que tienen las mujeres para insertarse en empleos formales, especialmente en aquellos con jornadas completas o escasa flexibilidad horaria, explicó la investigadora de Clapes UC. Las mujeres también enfrentan una segregación ocupacional que limita sus oportunidades laborales, llevándolas a desempeñarse en trabajos “tradicionalmente feminizados, como los servicios de cuidado o el comercio minorista, donde la informalidad y la precariedad son más prevalentes”, agregó la académica UC. A esto se suma la falta de modelos de referencia femeninos en cargos de liderazgo. “Un 34,7% de las empresas no tiene mujeres en sus directorios y un 38,5% carece de gerentas de primera línea.

Carga de Trabajo No Remunerado

“Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2023) del INE, las mujeres dedican en promedio 3,5 horas diarias al cuidado no remunerado, mientras que los hombres apenas alcanzan los 53 minutos. La doble jornada del trabajo remunerado más el doméstico genera agotamiento físico y emocional “dificultando la sostenibilidad de empleos formales y empujando a las mujeres a buscar alternativas con mayor flexibilidad, pese a ser de menor calidad y protección”, manifestó la académica de Trabajo Social UC, Alejandra Inostroza. Las mujeres conviven con “fuertes expectativas tradicionales en el entorno familiar que desaprueban o desincentivan el emprendimiento o el empleo fuera del hogar”, enfatizó la académica Alejandra Inostroza.

Ley de Inclusión Laboral y Contratos

A 5 años de la entrada en vigencia de la Ley de Inclusión Laboral, no es posible calcular una tasa de cumplimiento en el sector privado del país. No existe una cifra oficial por parte del Estado sobre la cantidad de empresas que debe cumplir con la Ley de Inclusión Laboral. Hasta mayo de 2023, solo el 45,8% (55.526) de los contratos de personas con discapacidad bajo la Ley Nº 21.015 se encuentran activos. 1 de cada 3 contratos registrados bajo la norma corresponde a una mujer.

De 65.671 contratos analizados, la renuncia del empleado lidera las causas con un 19,3%. Cerca le sigue el vencimiento del contrato con un 16,4%. Un 13,2% termina cuando se completa un servicio específico para una empresa. Por necesidades de la compañía, el 11,8% de los contratos llega a su fin. La inasistencia sin justificar y el mutuo acuerdo representan el 7,4% y 5,4% respectivamente.

Sueldos y Regiones

En relación a las rentas imponibles más elevadas, la Región de Antofagasta es la que registra los valores más altos, tanto para hombres ($881.110) como para mujeres ($674.325), seguido de la Región de Tarapacá con $776.778 para los hombres y $590.634 para las mujeres.

Estadísticas de Discapacidad en Chile

Desde la realidad social y las diversas investigaciones realizadas en materia de desigualdades, existe consenso en el hecho de que las brechas a las que se enfrentan los grupos históricamente postergados se ven agravadas si estos presentan una condición de discapacidad. Es así, como en cada indicador que se observe, ya sea trabajo, salario, salud, educación, entre otros, las personas con discapacidad se enfrentan a mayores dificultades que el resto de la población a lo largo de toda la vida.

Por ello, según la ENDIDE 2022, actualmente en Chile se estima que hay 2.703.893 adultos con discapacidad, correspondiente al 17,61% de la población mayor de 18 años residente en el territorio. Dentro de este colectivo, las personas de sexo masculino representan el 13,14% de la población con discapacidad (986.106 individuos), mientras que, para el caso de las mujeres esta cifra asciende a 21,88% (1.717.787 individuos).

Así, sobre la brecha de género en materia de discapacidad, la Organización Mundial de la Salud (2018), ha entregado algunas respuestas para comprender esta problemática. En primer lugar, según la OMS (2018), se observan condicionantes relativas a las estructuras y composiciones sociodemográficas de los países, que responden a una mayor longevidad y esperanza de vida en mujeres, en comparación a los hombres. En segundo lugar, se esgrimen razones sanitarias, ya que las mujeres presentarían resultados sanitarios deficientes en comparación con los hombres, es decir, aunque ambos grupos poblacionales puedan enfrentarse a los mismos problemas de salud, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de acceder a los servicios sanitarios o a los tratamientos que sean necesarios a lo largo de toda la vida.

De hecho, la ENDIDE 2022, también entrega aportes sobre esto mismo con relación a las diferencias por sexo, según rubro y considerando en ambos la condición de discapacidad en Chile. De manera que, la encuesta estima que el mayor porcentaje de población con discapacidad se desenvuelve en 1. Área de enseñanza, 2. Industrias manufactureras, 3. Construcción y 4. Actividades de alojamiento. De esos rubros, las principales diferencias por sexo se presentan en el área de enseñanza, donde se estima que mientras un 83% de mujeres con discapacidad trabajan en ese rubro, solo el 17% restante corresponde a hombres con discapacidad.

Datos de la Dirección del Trabajo (DT)

En esa línea, con relación al mundo del trabajo y a la interseccionalidad entre género y discapacidad, la Dirección del Trabajo (DT) en Chile, a fines del 2022, presentó un Informe Estadístico con diversos datos administrativos con relación a este ámbito en el país. Ese informe menciona que, de los 100.581 contratos únicos registrados en la DT, 64% (64.502) corresponden a hombres y un 36% (36.079) a mujeres.

  • En el caso de los hombres, 69% (7.344) corresponde a asignatarios de pensión de invalidez, 64% (27.675) a PcD y un 63% (29.483) a hombres con ambas condiciones.
  • Con relación al estado vigente del contrato (a la fecha del informe), en el caso de los hombres, un 68% (3.741) corresponde a asignatarios de pensión de invalidez, 63% (16.016) a PcD y un 61% (12.747) a hombres con ambas condiciones.
  • En el caso de las mujeres, un 32% (1.767) corresponde a asignatarias de pensión de invalidez, 37% (9.404) a PcD y un 39% (8.173) a mujeres con ambas condiciones.

Por último, señala que la remuneración imponible promedio mensual de trabajadores con contratos vigentes, a nivel nacional, es de $ 621.197, siendo para los hombres de $ 641.418 y para las mujeres de $ 587.231, existiendo una brecha salarial de un 8%.

Dicho lo anterior, los datos presentados revelan preocupantes disparidades y desigualdades de género con relación a la discapacidad. Es fundamental adoptar un enfoque integral y con ello, una perspectiva de género para comprender todas las problemáticas existentes y sus complejidades y, con ello, para comenzar un trabajo de prevención en futuras generaciones y en la existencia y desarrollo de desigualdades que puedan seguir afectando a diversos grupos de personas.

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