El duelo amoroso es un proceso complejo y doloroso que surge al finalizar una relación afectiva de pareja. Aunque la definición es general, es crucial recordar que cada persona experimenta este proceso de manera única.
Cuando una relación se mantiene durante mucho tiempo, es común que la pareja se mimetice, adquiriendo gustos del otro, modismos, bromas en común. Se dice que las mujeres y los hombres viven el duelo de formas distintas. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Son realmente diferentes los procesos por lo que atraviesa cada uno cuando se termina la relación de pareja?
El Duelo Durante la Relación
Es entendible entonces que la idea del duelo durante la relación esté más asociada a la mujer, pues es ella la que se asocia más fácilmente con su mundo emocional. La mujer no es la única que se hace preguntas acerca de la relación. Muchas veces, la despedida oficial es el punto de partida para el otro integrante de la pareja y es ahí en donde comienza su verdadero camino de separación.
Por ejemplo, según la Universidad de Birmingham, 70% de las rupturas de pareja se da a partir de la decisión de las mujeres. El restante son ideadas por los hombres. Así que cuando se toma la decisión, hay mucho en juego y no es sencillo tomarla. Entonces no solo se trata de que ellas vivan el duelo en la relación, sino que, visto el antecedente estadístico, por ser ellas quienes más terminan relaciones de pareja, son también quienes viven el duelo desde antes.
La Trampa de las Conversaciones para Cerrar Ciclos
Si este es tu caso, es importante que sepas que una separación de pareja conlleva diversas enseñanzas que no se ven en el momento. Es común creer que tener una conversación con la otra persona es lo que necesitamos para realmente poner punto final al vínculo y quedarnos tranquilas o tranquilos. Pero, en realidad esta última conversación puede terminar siendo un espacio para revisitar el vínculo, confundirnos más o incluso regresar, aún si eso no es lo mejor para nosotros o nosotras.
Pamela Larraín, psicóloga clínica con magíster en terapia familiar y de parejas dice que una conversación como ésta efectivamente puede ser usada para mantener el vínculo con el otro, para consciente o inconscientemente alargar la despedida, o para mantenerse presente en la vida del otro. Pero también hay personas que necesitan esa última conversación porque quedaron temas pendientes y preguntas sin hacer, y necesitan retomar la conversación una vez que la rabia, pena o shock del término se ha apaciguado.
“Muchas veces el término de una relación genera mucho estrés y no es posible en ese momento tener la calma suficiente para tener una conversación de cierre, por lo que algunos necesitan hacerlo a posteriori. Esto puede ser súper sanador, escuchar al otro y también decir lo que uno necesita para así soltar y hacer el duelo definitivo”, explica.
“Creo que es bueno en la medida que uno sienta que lo necesita para pasar a una siguiente etapa. Pero también creo que hay que ponerse límites claros y aprender a lidiar con la ansiedad que puede generar un término y no esperar que el otro por medio de la conversación venga a calmar esa ansiedad o angustia que genera la ausencia”, agrega y aclara que parte del duelo es soltar al otro y perder esas conversaciones.
“Eso es lo difícil, perder al otro como continente y como refugio emocional. Por lo que serán otras personas las que deberían ir apareciendo como canalizadores o apoyos en momentos difíciles, y así no tener que recurrir al ex para sentirnos mejor”.
¿Autoengaño?
Pamela Larraín dice que es importante preguntarse para qué uno necesita esa conversación, por qué necesitamos del otro para cerrar algo. “Desde ahí, ser sinceros con uno mismo. También es importante saber que siempre van quedar temas no dichos o preguntas por hacer, y que terminar una relación viene acompañado de dudas que van apareciendo durante todo el proceso de cierre. Es necesario entonces aprender a tolerar la incertidumbre que genera el término.
Hay que tener cuidado con las expectativas irreales de salir de una relación con todo saldado, muchas veces no es posible hacerlo por los distintos procesos de cada uno. Si uno espera salir de ahí solo cuando quede todo claro y resuelto, probablemente nunca saldremos”, dice.
Muchas veces podrías sentir arrepentimiento, probablemente guiado por la costumbre de tener alguien a tu lado a quien confiarle tu vida y quien te dará apoyo. Cada relación es un mundo y cada uno de nosotros sabe lo que más y menos afecta a nuestra pareja. Aunque el proceso siempre será doloroso, hay ciertos códigos universales que es importante no traspasar.
Mientras no tengas miedo a una relación agresiva o mantienes una relación a distancia, debes terminar de frente y mejor que sea en un lugar privado. Si en esa relación rota ya no hay nada que puedan darte, no queda más que aprender a decir adiós. Nunca es fácil volver a comenzar, porque ¿a dónde llevas todo ese dolor? Se fue tu amor, y lo pasarás mal. Cada día siguiente será peor hasta que un día después de extrañar tanto te darás cuenta que debes continuar.
Seguramente muchas veces intentarás volver, quizás llamar, o puede que intentes volver a verle… ¿Pero para qué? Creo que cuando una de las dos partes pone un final a una relación, es que algo ya ha muerto, algo ya se fue. Querer continuar con eso sólo es masoquismo.
Para bien o para mal, nunca le olvidarás, nunca. Pero dejarás de extrañarle, dejarás pasar las cosas, y volverás a comenzar otra etapa de la vida. Te volverás una persona más desconfiada, más triste… pero Dios en su inmensa misericordia te dará fuerza para seguir adelante, para continuar tu vida haciendo que esa tristeza sea cada vez más pequeña en relación a lo que vives cada día.
Siempre sigue adelante, recordando que siempre que se nos cierra una puerta se nos abre una ventana. Procura ser feliz, es difícil, lo sé; pero hay que salir de ese hoyo tenebroso. Mira a tu alrededor, siempre hay alguien que estará dispuesto a ofrecerte su apoyo, tal vez por eso mismo estés leyendo esto, que te lo enviaron con la mejor de las intenciones. Mañana será otro día… y siempre está la persona correcta esperando por ti.
Maynné Cortés en su publicación aconseja recordar la razón por la que terminó la relación y buscar espacios seguros y amorosos que nos permitan explorar ideas y emociones que vayan surgiendo, así como a sostener el duelo que estamos atravesando. “Es complicado y doloroso ser críticos con estos impulsos de querer tener un “último contacto”, pero apoyarnos en nuestras redes cercanas y pensar detenidamente qué es lo mejor para nosotros y nuestro proceso, puede ahorrarnos muchas confusiones, tristezas y conflictos innecesarios”, concluye.
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