Al conmemorar, año tras año, el “Día Internacional de la Mujer” (8 de marzo), vemos cómo se multiplica la publicidad dirigida hacia la mujer, y cómo diversos personajes de la política hablan de lo que se ha avanzado, de lo que falta y lo que queda por hacer, en materia de igualdad y equidad de género.

Orígenes del Movimiento Feminista

En sus inicios, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el movimiento obrero mantenía una posición tradicional de corte patriarcal en relación con la igualdad de la mujer y sus reivindicaciones. Producto de esto, recién a mediados del siglo XIX es cuando los movimientos reivindicativos de la mujer comienzan a tomar fuerza, implementando inicialmente la lucha por el sufragio femenino, la reivindicación de la igualdad, la denuncia de la opresión social, familiar y laboral.

Los primeros grupos feministas en el movimiento obrero tendrán como gran aliado teórico el libro de Friedrisch Engels, publicado en 1884, El origen de la Familia, la Propiedad privada y el estado y surgirán dentro de los movimientos anarquistas que reivindicaban, la procreación consciente del proletariado, la separación entre sexualidad y producción la defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la promoción de la planificación familiar, el cuidado de los niños así como el uso y difusión de métodos anticonceptivos artificiales.

Distintos movimientos se sucedieron a partir de esa fecha. Es así que el 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos.

El año siguiente a la masacre de las mujeres de Sirtwoot Cotton, el día 28 de febrero de 1909, en conmemoración a este hecho se conmemoro por primera vez en los Estados Unidos el Día de las mujeres socialistas tras una declaración del Partido socialista de los Estados Unidos.

La Mujer Trabajadora y el Sistema Neoliberal

Para responder estas preguntas debemos entender y analizar la realidad de las miles de mujeres trabajadoras, que históricamente se han visto violentadas por el sistema capitalista y neoliberal, que aunque afecta a hombres y mujeres por igual, ya que ambos carecen hoy de derechos básicos, es la mujer trabajadora, en el rol históricamente dado como el “sexo débil”, la que se ha visto doblemente afectada, por un sistema impuesto y mantenido por las rancias oligarquías nacionales e internacionales.

Lo anterior nos lleva a analizar la realidad de las mujeres trabajadoras, indicando cómo el sistema neoliberal nos ha despojado de todos nuestros derechos, no sólo a nosotras, claro está, y ha llevado a gran parte de las mujeres a la pobreza extrema, obligándolas a vivir situaciones y condiciones violentas y discriminatorias.

Cabe señalar que un cambio real y efectivo de tal situación, tiene, como única alternativa, el fin del sistema neoliberal, el cambio cultural y moral, creando mujeres y hombres nuevos que construyan el camino hacia el socialismo, sin perder de vista que las luchas feministas no deben estar separadas de esta lucha, puesto que, como decía Rosa Luxemburgo, “Quien es feminista y no es de izquierda, carece de estrategia.

En 1885, el 35% de la fuerza de trabajo de nuestro país correspondía a mujeres, gracias a las políticas asociadas al desarrollo y modernización de la producción nacional, llegando en 1907 al 74% de los ocupados. Por otra parte, el crecimiento económico y la creciente actividad estatal incrementaron las actividades comerciales y de servicios.

Sin embargo, en 1930, la participación femenina alcanzó su nivel más bajo, llegando a un 20%. Este descenso ha sido explicado por múltiples factores: el cambio en la forma de medir el empleo en el censo de ese año, la crisis internacional, cambios estructurales que marginaron a las mujeres de algunos trabajos productivos, entre otros.

No obstante, un rol preponderante tuvieron los discursos y modelos familiares promovidos por los gobiernos radicales (1939 - 1952), donde el hombre era el proveedor y a la mujer se le entregaba un papel de cuidadora en el hogar. Es aquí donde se naturalizaron y legitimaron las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, como impedimento para realizar determinados trabajos, tanto dentro como fuera del hogar.

Comentarios de género que llevan a la ignorancia y ceguera, como “las mujeres se deben ocupar de los hijos y de la casa” o “el lugar de las mujeres es la cocina” eran muy comunes en esa época, situación que no ha variado significativamente hasta estos días, determinando la existencia de un problema de carácter político, económico y cultural hacia nosotras.

Durante la Unidad Popular (1970-1973), se afirmó la necesidad de incorporar a las mujeres en todos los aspectos productivos, especialmente en los procesos de industrialización, centrales en el proyecto de la UP.

El que nosotras como mujeres tengamos, hoy, un mayor acceso a la educación e independencia económica, es un gran avance, aunque en ningún caso suficiente. Pero si sólo nos quedamos con este dato aislado, utilizándolo como eslogan, tomaremos el discurso de la derecha, impuesto por los grandes grupos económicos, y difundido por los medios de comunicación, de los cuales son dueños.

Esto porque, en la práctica, tal discurso está muy lejano de la realidad que vemos y vivimos día a día, ya que estos supuestos avances, que tanto se vociferan, no han podido mejorar, de forma real, nuestras condiciones materiales de existencia y las condiciones precarias de trabajo que trajo consigo, como por ejemplo, el subcontrato. Esto se ve reflejado en las mujeres que son jefas de hogar y están en situación de extrema pobreza, llegando a un total de un 15,4%.

Son esta mujeres las que, lejos de toda consigna feminista, viven día a día la discriminación y la violencia del sistema neoliberal, que las obliga a trabajar largas horas y no les da tiempo para otras ocupaciones, como cuidar a sus hijos y educarlos, leer un libro, actividades de carácter personal, etc.

Los primeros años de la tiranía de Pinochet vinieron de la mano de una creciente privatización, tercerización y externalización de las empresas y de la economía, destruyendo las industrias y creando grandes monopolios, permitiendo la entrada de múltiples mega holdings extranjeros. También comenzó un largo periodo de destrucción y precarización de los servicios del sector público, y de la industria nacional manufacturera, donde la mano de obra de las mujeres era mayoritaria.

Los derechos sociales fueron transformados en negocios lucrativos en todo el país, y las mujeres, una vez más, tuvieron que afrontar las malas decisiones políticas, económicas y culturales de la rancia oligarquía hacia los pueblos. Desde esa época hasta hoy, las mujeres han tenido un papel casi inamovible en cuanto a trabajo se refiere, dedicándose siempre a tareas relacionadas al sector social, cuidados de terceros y/o el comercio.

En consideración de lo anterior, el hecho que hoy exista mayor acceso a la educación superior, no ha significado en ningún caso, un mayor número de empleos, y por tanto, beneficios sustantivos, en términos de un acceso real a un puesto de trabajo, y así lo demuestran diversos artículos y trípticos de Los Hijos De Mafalda.

Específicamente, en nuestro tríptico N° 66: “Estudiantes Universitarios Cesantes y Endeudados”, donde se expone que, en el año 2010, un 56,7% de jóvenes no se encontraba ejerciendo la profesión que estudió. Además un 24,7% de quienes ya poseían un título, estaban cesantes.

Como se observa, las condiciones expuestas nos llevan a una autoexplotación y una carrera enfermiza por lograr “salir adelante”, sin importar quien esté al lado, y sin darle importancia a demandas que llaman a recuperar nuestros derechos fundamentales.

Podríamos someter a análisis, la afirmación que señala que hoy, las mujeres tienen independencia económica, considerando, por ejemplo, las diferencias presentes en el sueldo entre hombres y mujeres, brecha económica que llega a los 142 mil pesos mensuales.

Como forma de mitigar parcialmente esta situación, hoy el Estado, cumpliendo y satisfaciendo el rol otorgado dentro del modelo neoliberal, al operar bajo el principio de subsidiariedad, entrega miles de millones de pesos a la población, en forma de bonos, destinados a suplir estas falencias económicas, además de la entrega de dinero a las empresas privadas, para que “generen” puestos de trabajos.

Un ejemplo de esto es el Bono al Trabajo de la Mujer, que está dirigido al 40% más pobre de la población y que también entrega dinero al empleador, para así “incentivar la contratación de mujeres que pertenecen al sector más vulnerable de nuestro país, la que todavía es muy baja”. Con este bono, si usted gana, por ejemplo, $250.000 bruto, se calcula un bono total anual de $320.136, que se puede retirar mensualmente, en forma anticipada, en cuotas aproximadas de $20.000 pesos. Luego, su monto líquido mensual, una vez efectuados los descuentos legales, sería alrededor de $220.000, todo esto en el contexto del “Ingreso Ético Familiar”, destinado a la superación de la pobreza extrema.

Otro ejemplo de bono, bajo este modelo subsidiario centralmente planificado, es el llamado “Bono por Hijo Nacido Vivo” , dinero que se le entrega a la mujer cuando ésta jubila, y que corresponde a $158.000, monto distribuido de acuerdo a la proyección de sobrevida de la mujer, según el criterio de la AFP correspondiente.

En el fondo, este bono creado por el Estado, busca aumentar el monto de la pensión solidaria, salvaguardando el accionar criminal de las AFP, que ya se ha demostrado que sólo genera y perpetúa la pobreza y la violencia del sistema neoliberal.

Para finalizar, cuando hoy observamos diversas políticas públicas reformistas, de carácter neoliberal, destinadas a terminar con la discriminación hacia la mujer, incluso con la creación de un Ministerio de la mujer, podemos señalar, sin miedo a equivocarnos, que estas medidas no solucionarán, ni menos darán fin a las situaciones antes mencionadas. Por el contrario, sólo darán soluciones en relación al ámbito de subsistencia económica, y de manera temporal.

Es por esto que, en primera instancia, tenemos que recordar y hacer saber que el enemigo no es el hombre, por el sólo hecho de ser hombre. El enemigo es la rancia oligarquía, los grandes grupos económicos. Segundo, es importante que no separemos ni olvidemos que la lucha por la recuperación de los derechos, el acceso a la educación, la justicia social, y tantos otros aspectos esenciales de nuestra existencia, van de la mano con la lucha de clases, puesto que mujeres y hombres trabajadores se ven afectados de igual manera por el sistema neoliberal.

Conmemoraciones y Actividades en el Día Internacional de la Mujer

Como todos los años, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, a través de sus distintas unidades, despliega una cartelera diversa y con sentido para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).

El Museo de la Educación Gabriela Mistral (Chacabuco 365, Santiago. Metro Quinta Normal), convoca a la comunidad a participar del recorrido “Siéntese como señorita” y al taller “El uniforme nuevo”, que se realizarán este sábado 4 de marzo, a las 11:00 horas. El sábado 18 de marzo, además, se activará un nuevo recorrido por el museo llamado “Gabriela Mistral, una profesora a inicios del siglo XX”, también, a partir de las 11:00 horas. La visita se complementará con un taller de esténcil, abierto a todo público.

También en Santiago, pero en el Museo Nacional de Bellas Artes, se desplegará una intervención de la fotógrafa feminista Ximena Riffo, que se enmarca, además, a la programación de los 50 años del golpe militar en Chile. La muestra comparte un corpus de fotografías de movimientos sociales de mujeres, registradas entre 1987 y 1999, y que estarán en diálogo con la obra de la escultora y activista Laura Rodig.

Nos quedamos en Santiago para compartir las dos actividades que está organizando el Archivo Mujeres y Géneros, del Archivo Nacional (AN), para conmemorar el 8M. La primera es la exposición fotográfica “Mujeres en acción: memorias y registros por la recuperación de la democracia”, que aborda el movimiento feminista en los años ochentas (Siglo XX) relevando los distintos canales de comunicación que permitieron difundir y posicionar demandas y luchas por el regreso de la democracia en Chile.

La muestra "Si la mujer no está la democracia, no va" visibilizará boletines, revistas, folletos, fotografías, volantes y registros de encuentros que son parte de los archivos del AN y que son memoria de la fuerza de los movimientos feministas. La exposición será en el Salón Los Conservadores del Archivo Nacional (Miraflores 50, Santiago) y estará abierta desde el 16 de marzo al 2 de junio.

En ese contexto, también, se activará un conversatorio que reunirá a mujeres protagonistas de la muestra e investigadoras como Vicky Oyarzún (dirigente social y política), Cynthia Shuffer (Doctora en Estudios Americanos IDEA-USACH) y Mafalda Galdames (militante de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas - ANAMURI). Durante la conversación Victoria y Mafalda compartieron sus experiencias, sus motivaciones de lucha, sus militancias, cómo fue salir a luchar contra una violenta dictadura, y cómo surgieron las demandas propiamente feministas.

Al centro del salón se exponen las fotografías del Diario Fortín Mapocho -en blanco y negro- que enseñan las movilizaciones de las mujeres en el espacio público, participando de marchas, lecturas y expresiones artísticas. Asimismo, alrededor en una serie de módulos son exhibidas reproducciones y ejemplares de las revistas Palomita, Boletín La Morada y Vamos mujer.

La exposición puede visitarse en Miraflores 50, Santiago (Estación Metro Santa Lucía, línea 1), de lunes a viernes, de 09:00 a 17:00 horas, hasta el 31 de mayo.

En el Archivo Nacional de la Administración (ARNAD) se realizará la visita guiada y taller “Mandatos de género y rupturas”. El 15, 22 y 29 de marzo, a las 15:30, son las fechas en que se activará esta visita a los depósitos del Archivo Nacional de la Administración, y que estará centrada en la documentación del modelo de sociedad que existió en el siglo XIX y XX y las rupturas provocadas por el avance de las reivindicaciones femeninas, como el derecho a voto de la mujer, el femicidio, las asignaturas “propias del sexo”. También habrá un acercamiento a documentos sobre Javiera Carrera, Eloísa Díaz y otros referidos a la resistencia que realizaron algunas pobladoras en la dictadura. La visita terminará en un taller donde se reflexionará sobre las demandas que están pendientes en la actualidad.

Por su parte, la Biblioteca Nacional, invita a estar atentos/as a sus redes sociales pues, durante el mes de marzo, se desplegará una programación que incluye una campaña de contenidos digitales que buscan sensibilizar en torno a la fecha y, el día 9 de marzo, una premiación a destacadas mujeres del ámbito político. Entre las actividades, además, se destaca una muestra sobre Carmela Jeria, primera tipógrafa chilena y fundadora del periódico obrero-feminista “La Alborada” y una serie de charlas, en Valparaíso y Santiago, en torno a prácticas literarias femeninas y el trabajo fotográfico de Dolores García, reconocida como una de las primeras fotógrafas chilenas.

En Bibliometro (Estación Baquedano, Santiago), el día 8 de marzo, a las 12:30, se inaugurará la muestra de arte “Resistencia florida” , de la artista y docente Jocelyn Rodríguez Droguett. Además, se contará con la presencia del colectivo de autoras chilenas Auch! quienes van a realizar una lectura de textos de 21 autoras nacionales y del mundo literario.

Como parte de la programación de la Dirección Regional y la Coordinación de Bibliotecas Públicas de Los Ríos, en la Biblioteca Pública de Río Bueno, se realizará un conversatorio sobre la figura de Margot Duhalde, junto al autor del libro que destaca su trayectoria y una actividad creativa con estudiantes de enseñanza media. La actividad será el 15 de marzo, a las 16:00 horas. El día 16 de marzo, a las 16:00 horas, en la Biblioteca Publica de Los Lagos, se realizarán una primera sesión del Club de Lectura con Enfoque de Género. Por su parte, el 21 de marzo, en la Biblioteca Pública de Futrono, se activará el Taller de collage sobre la reividicación de los derechos de las mujeres.

El Museo Histórico Nacional (MHN) realizará a las 11:00 horas el conversatorio "Vestir la palabra: conversación en torno a Mercedes Marín del Solar”, en el que la investigadora y académica Joyce Contreras y conservadora y restauradora textil Catalina Rivera, dialogarán sobre la importancia de esta mujer en la historia de Chile. A las 15:00 horas el MHN invita también a “Lo que somos y lo que nos falta conquistar” un recorrido donde abordará el derecho a voto, a la educación y los derechos reproductivos, utilizando algunos objetos de la colección del museo, oportunidad en que se conversará y compartirán experiencias y reflexiones.

Mafalda y la Reflexión Atemporal

Las aventuras de la pequeña Mafalda, así como de sus amigos Manolito, Susanita y Felipe, con los que alcanzó el éxito en decenas de idiomas, se desarrollaron de 1964 a 1973, aunque su imagen y sus atemporales e irónicos mensajes por un mundo mejor la han hecho inmortal. “Viendo las cosas que hice en todos estos años me doy cuenta de que digo siempre las mis cosas, y siguen vigentes. Eso es lo terrible… ¿No?” El dibujante se refiere así a sus “temas de siempre”, como “la muerte, la vejez y los médicos”, con los que durante décadas hizo pensar a los lectores a través de sus emblemáticos personajes. Pero como no solo una pequeña rebelde supo vivir, compaginó su emblemática creación con otros libros como “A mí no me grite” (1972) y “Yo que usted” (1973).

Participación Femenina en la Fuerza Laboral
Año Porcentaje de Mujeres en la Fuerza Laboral
1885 35%
1907 74%
1930 20%

TAG: #Trabaja #Trabajador

Lea también: