La partida de un ser querido es un momento de profundo dolor, especialmente en tiempos de pandemia. Las siguientes palabras expresan el sentir de quienes han perdido a alguien especial:
Joselito parada espíritu: "Que Dios te tenga en su santa gloria amigo Aureo... Cada consejo tuyo quedará en mi memoria. Gracias por esos momentos de amistad vivido... A sido un gran apoyo en mis estudios... Siempre apañando para seguir adelante.. con lágrimas en los ojos le digo a Dios.. un abrazo fuerte hasta el cielo..."
Stanka kasic M.: "Mi tatita amado, vuela alto y descansa en paz 🕊️. No me canse nunca de decirte lo mucho que te amo, solo me consuela saber que ya estás descansando. Me dejaste los mejores recuerdos."
Patricia Martinez Morales: "Un abrazo al cielo papito. Gracias por esperar estar contigo antes de tu partida. Sigue cuidandonos desde donde tu decidas estar. Tuviste una agonía larga y dolorosa, ahora tienes que descansar."
Gonzalo Masana y familia: "Mi más sentido pésame a la familia Martínez Morales, es una verdadera lástima la partida del tío Áureo, pero sin duda está en un lugar mejor y descansando en Paz. Tengan mis condolencias, y hago extensiva las de mi familia."
Estas expresiones reflejan el vacío y el cariño que dejan quienes se van, así como el deseo de que encuentren paz.
La Pandemia y la Conciencia de la Muerte
Muchas palabras marcan estos tiempos de pandemia: confinamiento, miedo, encierro, distancia, incertidumbre, muerte.
Diana Aurenque, filósofa de la Universidad de Santiago y experta en ética médica, ha entrado en ese espacio. Su universo es la bioética.
-Sabemos que nos vamos a morir, pero la pandemia lo hace más presente. Este virus nos amenaza y nos trae preguntas sobre nuestra vulnerabilidad, la enfermedad y la muerte. Está también la constatación de que no tenemos el control de nada.
Si, está la certeza de que no tenemos control, pero desde principios del siglo XX -en que se desarrolla la medicina moderna y se descubre lo que es un virus- sabemos que la vida humana puede peligrar a través de algo que es invisible. O sea, hace rato sabemos que hay un reino de lo invisible que gobierna nuestras vidas. Lo que pasa es que la sensación de ahora es más grave porque está la necesidad de evitarse, de encerrarse. Una de las grandes cosas que teníamos era viajar, desplazarnos, sentirnos libres en el mundo.
Reflexiones sobre el Sentido y la Reinversión
-Estamos viviendo una experiencia de crisis. Y esto nos cuestiona: ¿qué cosas de las que hacemos son realmente valiosas para mí?, ¿extraño a mi familia o me siento más libre? Nos vemos con tiempo para plantearnos si lo que hemos vivido es la vida que queremos.
-Los seres humanos siempre podemos generar un sentido. No es que esta experiencia puntual nos permita encontrar un sentido que estaba oculto por ahí, sino que tenemos la gracia de poder reinterpretarlo todo si queremos. No estoy pensando en la situación dramática que están viviendo muchísimas personas que ahora están sin trabajo y pasándolo mal. Me refiero a que, en general, el ser humano tiene la posibilidad de poder reinventarse o incluso sacar enseñanzas de situaciones muy duras. El miedo a la muerte es atávico.
-Tenemos certeza que la muerte va a llegar, pero no sabemos cuando. Ése es el miedo esencial a la muerte: una sombra constante persiguiéndonos y en que no podemos decidir. Filosóficamente hablando, la muerte llega como un ladrón en la noche. O sea, te pilla desprevenido.
La Importancia de Vivir Plenamente
-Que es importante tener decidido cómo quieres vivir para que cuando llegue la muerte no haya deseo incompleto, promesas no realizadas.
-Si, por ejemplo, tienes Covid-19 y una enfermedad crónica que dificulte un buen pronóstico, tú puedes dejar escrito que no quieres que se te conecte a un ventilador mecánico. Y eso tiene que ser respetado. Un poco lo que planteaba el periodista Abraham Santibáñez, quien dijo en una carta que si él contraía el virus no quiere ventilador. ¿Se puede?
-Es un buen debate. Se pone en discusión algo que se conversa muy poco en Chile y que son los límites de la autonomía de las personas en relación a los tratamientos médicos. Había una tradición en la medicina donde los médicos decidían cuál era el mejor tratamiento y las personas acataban. Desde los años 70 en adelante, las personas podemos ir en contra de una voluntad médica. En términos concretos, ningún médico podría obligarnos a hacer tratamientos que no queremos.
Ética Médica y Decisiones Difíciles
-Ése es uno de los aspectos más críticos de la pandemia a nivel de ética medica. El problema es serio porque a los médicos les va a tocar -ojalá que no- tomar esa decisión y es urgente tener una guía ética en decisiones tan difíciles. Es muy complejo saber cuáles van a ser las razones por las que los médicos van a priorizar a un paciente por sobre otro.
-Es muy complejo. ¿Qué es la muerte digna para ti o para mí? Dar la pelea hasta el final o permitir que suceda no más. Hay mucha literatura sobre eso, pero en el caso del Covid-19 podríamos hablar de un morir bien, sin dolor, quizá acompañado. Evidentemente que esta pandemia lo pone todo bastante difícil. La despedida con los familiares es una cuestión bastante compleja.
Duelo y Despedidas en Tiempos de Pandemia
-La salud pública tiene que ser el interés mayor. Los ritos son cosas particulares. Por ejemplo, hasta hace poco veíamos personas que seguían haciendo misas en plena pandemia. Es cuestionable que por el credo de unos pocos pueden ser dañados muchos. Pero despedir a tus muertos es como un derecho esencial, ¿no?
-Lo fundamental es cómo se vive el duelo y las despedidas. Porque el duelo tiene una función psicológica de que realmente aceptamos la pérdida y nos despedimos del otro. Yo creo que el hecho de que se ponga entre paréntesis la ritualidad tradicional, no significa que no hayan otras formas para poder despedir a los tuyos.
-Lo importante es activar medidas de seguridad. Quizá no tocar a tus muertos, pero sí poder verlos. Quizá generar espacios donde puedas velarlo a cierta distancia. Hay que pensar en este tipo de alternativas, porque lo esencial es darle prioridad a que impere la salud pública. No tiene mucho sentido que no nos estemos comunicando en vida para que en la muerte nos contagiemos. Es un contrasentido. Hay que pensar fórmulas.
El Impacto Social y las Relaciones Humanas
-Tienes razón, pero lo veo más dramático en el cotidiano. Si vuelve la normalidad, ¿cómo nos vamos a relacionar?, ¿con sospecha?, ¿vas a ver al otro como un amigo o como un enemigo? Se nos cambió la forma en la cual existíamos. Y quizá eso hace que esta experiencia sea tan difícil.
-Un poco… No significa que murió la vida entera, pero esa vida segura que creíamos y que ya se nos alteró con el estallido social, ésa sí murió.
-Sí, porque la incertidumbre ya estaba. Teníamos más claridad respecto a la vulnerabilidad en que vivíamos. Estamos en otro pie para enfrentar esta pandemia. Yo quisiera pensar que esto puede tener consecuencias colectivas más que a nivel individual. Podríamos hacer que nuestros gobiernos, los políticos, se hagan cargo de la protección social, por ejemplo. Hay personas que no le temen tanto a la muerte. Le temen más a no tener trabajo, a no poder pagar su casa.
La Muerte como Privilegio y la Lucha por la Supervivencia
-Se podría decir que temerle a la muerte se está haciendo incluso sofisticado. Es un lujo que no todos nos podemos dar. Pueden los que tienen un sueldo, los que pueden tele trabajar, los que tienen sustento cada día.
-En el escenario de esta pandemia, creo que sí. Hay temor a la muerte y miedo a enfermarse, pero yo creo que ese temor pasa a ser, incluso, como un privilegio de algunos pocos. El que tiene la deuda, el que perdió el empleo, siente que tiene que salir adelante no más.
-Creo que esto muestra lo complejos que somos. Por un lado, tenemos que comer, tener ciertas necesidades materiales cubiertas. Se representa el sustento, el hogar. Pero también nos anticipamos a la muerte, pensamos en un futuro, nos proyectamos, retrocedemos. O sea, tenemos toda esa necesidad racional. Aquí se muestran las dos cosas: el temor a la muerte y el temor a no tener sustento.
El Futuro de los Afectos y las Relaciones
-Me pregunto mucho cómo serán los afectos, el uso del cuerpo, las relaciones en los espacios públicos. ¿Cómo va a ser esa vuelta? ¿Vamos a temerle a los otros? La humanidad consiste en apoyarnos, en relacionarnos y me preocupa que se empiece a estigmatizar al otro. Que ciertas personas -por vivir en lugares más pobres y más hacinados- sean discriminadas y se pueda crear una nueva forma de marginalidad.
-¡Por supuesto! Pensar en la muerte permite reactivar la vida. La muerte llega, cerramos los ojos y listo. Sufren los que están vivos. Pero la preocupación, la incertidumbre la tenemos en la vida. No te hablo de la vida como un hecho biológico, sino en pensar la vida como algo que yo decido, quiero y anhelo. Creo que fue en China que después de meses encerrados, aparecieron cifras de divorcio. Me parece muy decidor. Pienso que muchos vieron que la vida que tenían no era la que querían.
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