La jornada de trabajo es una de las demandas históricas de los trabajadores. Desde fines del siglo XIX el desarrollo del capitalismo en Chile transformó profundamente el mundo del trabajo.

Surgió un proletariado vinculado a la actividad minera, la incipiente industrialización y las actividades urbanas propias del crecimiento de las ciudades y puertos. Estas transformaciones del mundo laboral estuvieron marcadas por permanentes conflictos que dieron lugar a sostenidos movimientos sociales. Poco a poco, los trabajadores fueron logrando una legislación social que permitió mejorar sus paupérrimas condiciones de trabajo.

Es así como, desde 1907 en adelante, lentamente se va promulgando una legislación social: el descanso dominical, los días feriados, la silla para empleados y obreros del comercio, salas cunas en los establecimientos industriales. Al comenzar la década de 1920, la candidatura de Arturo Alessandri Palma alentó las esperanzas de los trabajadores al manifestarse, en su campaña, a favor de promulgar una legislación social que armonizara las relaciones entre el capital y el trabajo como estaba sucediendo en Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, durante su gobierno los parlamentarios se mostraron más preocupados de legislar una ley que aumentaba su dieta parlamentaria que las leyes laborales. Después de los convulsionados sucesos políticos que llevaron al poder al general Carlos Ibáñez del Campo en 1927, comenzó la aplicación de la nueva legislación laboral. La gran diversidad de leyes laborales, reglamentos y decretos relacionados con su aplicación, hizo necesaria la dictación de un solo cuerpo legal para facilitar su estudio, divulgación y aplicación.

Evolución Internacional de la Jornada Laboral

En Gran Bretaña, a mediados del siglo XVIII, surgió el movimiento por la jornada reducida reivindicando la lucha por las penosas condiciones de trabajo de la revolución industrial. Una de las principales demandas fue la jornada laboral de 48 horas semanales, antes que fuera establecida por la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

Con la implementación de las 48 horas se comenzó a reconocer la necesidad de asegurar la salud y bienestar de los trabajadores, mostrándose que largas horas de trabajo afectan la eficiencia económica, tiene implicancias en el bienestar de los trabajadores y es incompatible con los estándares democráticos actuales. En América Latina esta demanda fue apoyada por muchas organizaciones de trabajadores hasta principios del siglo XX, cuando se comenzaron a aprobar las leyes laborales sobre reducción de la jornada laboral.

La Jornada Laboral en Chile

En Chile se instaló en 1924 la jornada de 48 horas, manteniéndose vigente hasta 2005, cuando hubo un cambio a las actuales 45 horas, con el objetivo de crear empleos. La última disminución de la jornada laboral se aprobó en Chile en septiembre de 2001, bajando de 48 a 45 horas semanales. La primera semana de noviembre la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que establece una jornada laboral de 40 horas.

Si bien la reducción de la jornada laboral en una primera instancia estuvo confederada principalmente a demandas sociales, las consecuencias de las largas jornadas de trabajo en la salud del trabajador, han sido materia de estudio para la justificación de la reducción de la jornada laboral en muchos países, ya que los tiempos han cambiado siendo necesario un mejoramiento en la vida de las personas en donde quede tiempo libre para poder compartir en familia sin que todo el día los padres pasen trabajando.

Impacto de la Reducción de la Jornada Laboral

Esta situación conlleva grandes beneficios, ya que estudios internacionales (ONU, UNICEF) han demostrado que los niños al ver a sus padres diariamente pueden compartir en familia planteándoles sus vivencias del día a día, lo cual fortalece su autoestima y por otro lado los padres pueden estar más al pendiente de lo que sucede con sus hijos.

La reducción de horas laborales permitiría un mejoramiento no solo en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, sino que además en las mismas empresas, ya que diversas investigaciones apuntan a que uno de los factores principales para que un trabajador produzca más, es descansar y compartir más con su familia, lo cual le permite bajar sus niveles de stress y concentrarse más en su lugar de trabajo haciendo que las horas trabajadas sean efectivas. Esto se reafirma en la encuesta de Empleo, Trabajo, Salud y Calidad de vida (ENETS) un 20% de los trabajadores piensan en tareas domésticas o familiares cuando están en el trabajo y hay un 25% que casi nunca puede tomar vacaciones sin problemas.

Todo esto termina causando un gran estrés en las personas que se ven muy sobrepasadas por el trabajo, sin tener tiempo para nada más y no pudiendo cumplir con sus responsabilidades domésticas ni sus vidas familiares. Según datos de la ENETS, un 35% de los trabajadores casi nunca pueden tomarse un día libre por motivos familiares sin problemas, un 20% tiene problemas para disfrutar su tiempo libre por problemas del trabajo, y un 14% está obligado casi siempre a trabajar más horas de las correspondientes. Además destaca la alarmante cifra de un 41% que dice terminar el trabajo tan cansado que solo quiere descansar, abandonando la vida familiar.

Por un lado, los costos médicos directos son un tercio del total, mientras más de la mitad de los costos totales se relacionan con beneficios en bienestar, pérdida de empleos y disminuciones en productividad. Por otro lado, se genera un importante costo para el Estado, debido al gasto fiscal destinado a las consecuencias de esta situación.

Además, la reducción de horas laborales apuntaría a una mayor equidad de género. Actualmente, las mujeres son las que en mayor medida se hacen cargo del trabajo doméstico, siendo afectadas en mayor medida por jornadas agobiantes, llegando incluso a decidir no participar del mercado de trabajo. Reducir la jornada puede ser parte de una agenda de género que, por un lado, reduce el agobio y exigencias sobre las mujeres y, por otro, apunta a que el trabajo remunerado y no remunerado se reparta equitativamente entre hombres y mujeres.

Comparación Internacional y Productividad

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), Chile es uno de los países que presenta jornadas laborales más extensas, con un promedio de 1.987 horas trabajadas al año, en comparación con el promedio de la OCDE de 1.766 horas. Asimismo, no nos encontramos ni cerca de estar entre los países más productivos.

Nuestro país presenta el triste registro de ser el segundo país menos productivo de la OCDE con menos de los US$30 de PIB por hora trabajada. La regulación del tiempo en el trabajo es uno de los principales objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La jornada laboral actual de nuestro país de 45 horas, es elevada comparada con la de otros países más desarrollados.

Si se compara con los países de la OCDE, Chile es uno de los países que más horas trabaja al año. Según el informe “Una contribución a la discusión sobre la jornada laboral” del CEP (2017), el promedio de horas trabajadas en Chile es de 1.990 horas, mientras que el promedio de la OCDE es de 1.737 horas al año. La tendencia muestra que las horas trabajadas promedio de la OCDE han disminuido con el pasar de los años y refleja uno de los principios de la teoría económica que indica que el “ocio” se comporta como bien superior y comienza a aumentar cuando el ingreso también aumenta.

Según cifras de la OIT, en los países asiáticos las personas tienen jornadas laborales semanales más extensas. Por ejemplo, Tailandia tiene una jornada semanal de 84 horas, mientras en las Islas Seychelles la jornada alcanza las 74 horas semanales.

De aprobarse el proyecto actual, la reducción de la jornada se realizará gradualmente hasta llegar a 40 horas semanales. He ahí una de las diferencias con el proyecto original del gobierno, que además de una implementación más larga (años 2020 al 2027), buscaba que el empleador ajustara con el trabajador su jornada (flexibilidad).

Propuesta Legislativa

La propuesta legislativa actual incluye:

  • Art 22: La duración de la jornada ordinaria de trabajo no excederá de cuarenta y cinco horas semanales. Modificación al artículo n°22 reducción de la jornada laboral de 45 a 42 horas semanales, dando paso a laborar 7 horas diarias. Sin perjuicio de la disminución de los ingresos de los trabajadores. Esta modificación se sustenta en el art 10 de la constitución de Chile, la cual plantea que los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho. Por lo que reducir la jornada laboral va en pleno beneficio al apoyar este derecho constitucional.
  • Creación de Artículo: La implementación de la reducción laboral en las empresas será de forma gradual y se incentivará a las empresas a incorporarse a esta medida con un aporte monetario.
  • Presupuesto: El presupuesto para la implementación de esta ley deberá ser incorporado dentro de los recursos anuales del ministerio del trabajo. Además, a través de una glosa especial de su presupuesto anual.
País Promedio de horas trabajadas al año (OCDE)
Chile 1.990
Promedio OCDE 1.737

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