En los actuales entornos de trabajo, la sobrecarga laboral es un desafío significativo tanto para empleados como organizaciones. Algunas consecuencias del exceso de carga laboral pueden ser interpretadas como parte de la cultura actual del trabajo. Sin embargo, si deseas crecer como organización, nunca tendrá que ser a costa de tus trabajadores.

Impacto en la Salud y el Bienestar

Al igual que Choi, muchas personas también están enfrentando un deterioro en su salud debido a sus intensos horarios de trabajo. En un artículo publicado el 17 de mayo, los autores, de instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señalan que, cada año, 750.000 personas mueren de enfermedad coronaria isquémica y apoplejía, debido a largas horas de trabajo. En otras palabras, más gente muere por trabajo excesivo que de malaria. Esta es una crisis global, que requiere igual atención de empleados, compañías y gobiernos.

El estudio establece que el trabajo excesivo es el mayor factor de enfermedad ocupacional, responsable de más o menos una tercera parte de la carga total de enfermedades relacionadas con el trabajo. Hay dos maneras principales en las que el trabajo excesivo puede reducir la salud y la longevidad. Uno de los cambios en comportamiento puede ser la mala alimentación.

El poder contar con tiempo para la vida personal y familiar es “altamente relevante, considerando las dificultades en torno a la salud mental de las y los chilenos que se han acrecentado durante la pandemia, unidas a la mayor necesidad de cuidados, en términos tanto afectivos como relacionados con el Coronavirus hacia los miembros del grupo familiar. Enfatiza, además, que debe considerarse la necesidad de realizar actividades para enriquecer la vida personal y familiar, en aras de una mejor salud mental. También velar por la corresponsabilidad social de los cuidados.

Siempre el trabajar más horas, en términos de salir más tarde que otros(as) trabajadores(as), y contar con poco tiempo tanto para compartir con la familia, para realizar actividades de ocio y para llevar a cabo labores de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado dentro del hogar, precariza la vida familiar y personal, principalmente en el caso de las mujeres, “que hemos seguido manteniendo el doble rol en el ámbito público y en el ámbito privado.

El gran problema es el "burnt out" o síndrome del trabajador quemado, que es un agotamiento crónico. Pero ¡ojo!, no es necesario llegar a este punto para ya reconocer sus efectos y atacarlos.

Salud Mental y Depresión

Desde el año 2015 los problemas de salud mental se han transformado en el principal motivo de permiso laboral. Según un reciente informe del Ministerio de Salud, las licencias médicas por enfermedades mentales aumentaron un 53% entre 2013 y 2018. El desgaste emocional y el agotamiento físico asociados a la carga laboral (burnout), así como el estrés, la ansiedad y la depresión son algunos de los problemas más frecuentes asociados a este aumento de licencias.

Como lo afirma el sociólogo Alain Ehrenberg, la depresión es hoy un malestar en el que predomina un sentimiento de insuficiencia: el individuo deprimido es aquel que no se siente a la altura de los ideales y expectativas sociales.

A partir de ELSOC realizamos un análisis de la prevalencia de síntomas depresivos en trabajadores y trabajadoras chilenas según su jornada laboral semanal promedio (35-40, 40-45 y 45-50 horas a la semana). En segundo lugar, los resultados muestran diferencias asociadas al género. Mientras un 2,3% de los hombres que trabajan entre 35 y 40 horas tiene síntomas de depresión moderada-severa y severa, un 6,2% de los que trabajan entre 45 y 50 se encuentran en esta categoría.

Algunos estudios sugieren que hombres y mujeres perciben y responden de manera diferente a las demandas del trabajo. En primer lugar, las mujeres suelen tener más responsabilidades familiares y domésticas que los hombres, lo que se traduce en más horas de trabajo fuera de la jornada remunerada. Por lo tanto, las mujeres tienden a tener menos tiempo para descansar. En tercer lugar, las mujeres tienen menos probabilidades de tener control sobre su situación y ritmo de trabajo en comparación a los hombres.

Por cierto, cuando hablamos de síntomas depresivos nos referimos a experiencias como el poco interés para realizar actividades cotidianas, sensación de decaimiento, dificultades para conciliar el sueño o desajustes en el apetito, sensación de falta de energía y dificultades para concentrarse, o experimentar un sentimiento constante de fracaso.

Impacto en la Productividad y la Calidad del Trabajo

Cuando los empleados están abrumados con una carga de trabajo excesiva, su capacidad para concentrarse y realizar tareas de manera efectiva se ve comprometida, lo que a su vez afecta negativamente la productividad general de la empresa. La falta de tiempo y recursos adecuados debido a la sobrecarga laboral puede llevar a una disminución en la calidad del trabajo realizado, lo que puede afectar la satisfacción del cliente y la reputación de la empresa.

El Caso de Japón y el "Karoshi"

El suicidio de una empleada de 24 años que no podía soportar sus largas jornadas laborales, ha reabierto en Japón el debate en torno al "karoshi" o muerte por exceso de trabajo. Una lacra que el país no consigue dejar atrás. Una inspección de trabajo certificó que llegó a trabajar 105 horas extras el mes anterior a su muerte. Las autoridades establecieron a principios de mes que se trataba de un caso claro de "karoshi", el término japonés para la muerte derivada del exceso de trabajo que afecta sobre todo a hombres entre los 30 y los 40 años en puestos de dirección.

El documento señala además que de los 24.000 suicidios registrados en Japón el año pasado, 2.159 estaban relacionados con problemas laborales como el cansancio o el acoso. Al mismo tiempo, el sistema de horas extras de Japón es de los más baratos del mundo - un 25 por ciento sobre la jornada normal- por lo que se tiende a abusar de ellas en vez de contratar nuevos empleados.

Desigualdad y Precariedad Laboral en Chile

En efecto, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existe evidencia empírica que, en promedio, menores niveles de desigualdad están asociados con mayores niveles de productividad media. Por lo demás, en las mediciones internacionales, Chile aparece como uno de los países con más horas de trabajo, mayor desigualdad en la distribución de la riqueza y menor productividad.

La precariedad en las condiciones laborales, particularmente en el comercio, y su impacto más específicamente en las mujeres, no es nueva, pero con la Pandemia se ha intensificado. Los últimos estudios (ENADEL; INE) muestran una recuperación paulatina del empleo en el comercio, pero las tasas de recuperación son menores para las mujeres que para los hombres (-2.9 versus 0.9 por ciento, respectivamente) para el primer trimestre de 2021. Lo anterior propició la aparición de un creciente número de personas con esquemas de contratación temporal (12 por ciento) y de subcontratación (9 por ciento).

Considerando estos antecedentes, realizamos un análisis de la distribución de síntomas depresivos según tipo de relación laboral. Los resultados muestran que un 17,6% de las personas que han firmado un contrato laboral presentan sintomatología depresiva moderada a severa, mientras que entre los trabajadores y trabajadoras sin contrato (trabajo informal) esta cifra se eleva a 22,2%. La informalidad laboral no sólo está asociada a una falta de seguridad social (por ejemplo, menor acceso a la atención en salud), sino también a mayor vulnerabilidad económica, escaso poder de negociación y bajos ingresos.

Soluciones y Estrategias

Evaluar y redistribuir la carga de trabajo: Los departamentos de Recursos Humanos deben realizar una evaluación exhaustiva de las responsabilidades y tareas asignadas a cada empleado. Establecer prioridades claras: Es fundamental establecer prioridades claras y realistas en cuanto a las tareas y proyectos.

Fomentar la comunicación abierta: Crear un entorno de trabajo en el que los empleados se sientan cómodos al comunicar sus preocupaciones y limitaciones es esencial para evitar la sobrecarga laboral. Fomentar la comunicación abierta y la retroalimentación constructiva puede ayudar a identificar problemas antes de que se conviertan en situaciones críticas.

Establecer límites y fomentar el equilibrio trabajo-vida personal: Es importante promover un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal. Esto implica alentar a los empleados a tomar descansos regulares, utilizar sus días de vacaciones y desconectar fuera del horario laboral.

Asegurarse de que los empleados tengan los recursos adecuados, como herramientas, tecnología y capacitación, para realizar su trabajo de manera eficiente puede ayudar a prevenir la sobrecarga laboral. Promover un ambiente de colaboración y trabajo en equipo ¡puede ayudar a distribuir la carga de trabajo de manera más equitativa!

Es importante que los objetivos y plazos establecidos sean realistas y alcanzables. Actualmente son muchas las empresas que ofrecen el servicio de medición, propuesta e implementación de soluciones de bienestar para trabajadores. Facilitando la implementación de acciones que promuevan una cultura laboral de alto rendimiento y felicidad.

En general, Pega insta a los empleadores a aceptar con beneplácito el empleo flexible, los puestos compartidos y otras maneras de mejorar el equilibrio en los horarios. «Ya tenemos las soluciones. La gente tiene que aplicar límites al máximo de horas que deberíamos estar trabajando», dice Pega. En los países que tienen leyes robustas que limitan el trabajo, la clave está en hacer cumplir y monitorear esas leyes.

Reducción de la Jornada Laboral: Un Debate Necesario

Durante las últimas semanas la discusión pública ha girado en torno a la reducción de la jornada laboral. Por un lado, el proyecto de sectores de oposición plantea reducir gradualmente la jornada de 45 a 40 horas semanales, mientras que el gobierno ha propuesto reducirla de 45 a 41 horas promedio, dentro de un nuevo marco de flexibilidad horaria. No obstante, la discusión pública se ha concentrado en la disputa entre gobierno y oposición, perdiendo de vista el objetivo final de la reforma: el bienestar de los trabajadores y trabajadoras chilenas.

La reducción de la jornada laboral representa una reforma que puede tener diversos efectos. Sin duda el debate político debe considerar su potencial impacto en términos de productividad, crecimiento económico, costos laborales y desempleo, así como sus consecuencias colaterales sobre las condiciones laborales de grupos más vulnerables, como aquellos que participan del sector informal de la economía.

Es importante considerar que jornadas laborales prolongadas pueden tener el efecto paradojal de reducir la productividad e impactar en la economía al afectar la salud mental. Hoy la depresión representa un elevado costo económico para las sociedades, principalmente asociado a las pérdidas en términos de productividad. Por otro lado, jornadas laborales más cortas pueden promover el descanso y permitir el goce de otras actividades personales, lo que no sólo debiera traducirse en menores niveles de estrés y burnout, sino también en empleados más eficientes y en mejores condiciones para producir.

Si bien tener jornadas más flexibles puede ser una oportunidad para que el empleado o empleada asigne a su beneficio los tiempos de trabajo, en caso de ser el empleador quien concentre el poder de negociación, el trabajador se verá expuesto a mayor incertidumbre e incompatibilidad con sus actividades fuera del empleo.

Tabla: Prevalencia de Síntomas Depresivos según Jornada Laboral y Tipo de Contrato en Chile

Grupo Jornada Laboral Síntomas Depresivos Moderados a Severos
Hombres 35-40 horas 2.3%
Hombres 45-50 horas 6.2%
Trabajadores con contrato N/A 17.6%
Trabajadores sin contrato (informal) N/A 22.2%

TAG:

Lea también: