Hoy en día, existe una marcada dualidad en la percepción del trabajo. Mientras algunos lo ven como una fuente de estrés y frustración, otros lo consideran un camino hacia la auto-realización y el crecimiento personal. ¿Cómo es posible esta disparidad? ¿Depende de la definición que le damos al trabajo, del entorno laboral, o de algo más profundo?

En una misma empresa hay personas que piensan que el trabajo es fuente de estrés, conflicto familiar, insatisfacción, frustración, desgaste, sufrimiento, conflicto con su estilo de vida, cansancio…, mientas otras ven dignidad, crecimiento personal, auto-realización, alegría, motivación, creatividad, habilidades, bienestar….

La Dualidad del Trabajo: "Hacer" vs. "Ser"

Necesitamos distinguir entre “el hacer” (ej., lo material: salario, condiciones laborales) y “el ser” (ej., dignidad, valores, servicio) del trabajo. El hacer se intensifica cuando los trabajadores los definen como “factores de producción” y el trabajo como algo netamente material, recibir. El ser crece cuando pensamos en los trabajadores como personas y el trabajo como algo espiritual, servir. Cuando somos sujetos (ser) y no objetos laborales (hacer).

El trabajo es también parte integral del derecho a vivir bien; no es solamente ganar dinero para sobrevivir, sino un medio importante para engrandecer y refinar nuestra consciencia, cambiar la actitud de nuestro ego, participar activamente en equipos, crear un gran impacto comunitario, y eliminar las raíces del sufrimiento. Corpus Christi.

El Trabajo como Parte Esencial de la Persona

El trabajo es una característica esencial de la persona, pues solo ésta lo ejerce, por eso hay que mirarlo, revisarlo y hablarlo. La alegría de trabajar. Trabajar es participar en la creación del mundo. Es ser y hacernos mejores personas.

Toda actividad importa, debe hacerse y tratarse como valor,“el primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto” (Laborem Excercens, San Juan Pablo II). Tenemos que proponernos una actitud de alegría y servicialidad frente a todo aquel que trabaja. ¡Alegría debemos sentir de poder trabajar! Trasmitamos a quienes nos rodean que trabajar es una oportunidad de compartir y construir una mejor sociedad.

“Trabajando nos volvemos más personas. Nuestra humanidad florece. El trabajo es fuente de dignidad” (S.S.Francisco).

La Familia como Escuela de Trabajo

En la familia se aprende a trabajar, a ser responsable de nuestras tareas y responder por nuestros actos. Cada uno debe tener responsabilidad en su casa y saber la importancia del trabajo bien hecho. Siempre es bueno cooperar y ayudarse entre hermanos, papás y abuelos. Darle una mano a quien está en dificultad o cansado.

“La familia es, al mismo tiempo, una comunidad hecha posible gracias al trabajo y la primera escuela interior de trabajo para todo hombre.” (Laborem Excercens, San Juan Pablo II).

Compartamos de nuestro trabajo al llegar a casa, acerca de las actividades del día, no sólo quejas y cansancio.

El Buen Trato: Un Condicionante Fundamental

El buen trato es un condicionante para el trabajo. Hagamos una cadena de Buen Trato. Nuestra sociedad vive una crisis de falta de amabilidad, de cortesía y por ende de confianza. Empecemos por un cambio, intentemos saludar siempre, hacer algún comentario simpático a quien nos atiende o a quienes vemos trabajando, en la calle o el bus, cuando entramos a un baño público o al ascensor.

Visibilicemos y demos unos buenos días a la vendedora del mall, al guardia de la farmacia y al portero del colegio. Y así, a tantos rostros que durante el día pasamos sin ver. Invitemos un café o un vaso de jugo a todo el que entre a nuestra casa a realizar un trabajo. Hablar, comentar, conversar, sonreír y mirar a los ojos, harán un cambio al ánimo de todo el que trabaja o presta un servicio. Tratar bien dignifica el trabajo.

La Falta de Trabajo y la Solidaridad

Los problemas de salud afectan directamente al trabajo, la paralización de actividades aún más, necesitamos un espíritu solidario y de comunidad. Tratar bien dignifica el trabajo. Trabajar desde la casa, el teletrabajo, puede ser una posibilidad, pero no resulta para todos. Tampoco todos los servicios se pueden prestar virtual. Respetemos a aquellos que sienten que la tecnología los supera e intentemos ayudarles.

Tomemos un Propósito

Conversemos sobre el trabajo, propongámonos una acción positiva para cada día. Puede ser: saludar, realizar un comentario positivo; relatarles mi historia laboral a mis hijos ¡Elige una tarea! Compartamos luego la experiencia. Les aseguro que se sentirán alegres.

¿Cómo es mi actitud frente al trabajo, frente a las personas con quienes trabajo? ¿Cuáles de estos 5 pasos creo que diariamente realizo?

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