Finlandia, junto con otros países nórdicos como Dinamarca, Noruega y Suecia, es un referente en cuanto a bienestar social y productividad. Estos países se caracterizan por tener un estado de bienestar robusto, prestaciones universales y beneficios generosos para la población.
En cuanto a las horas de trabajo, la jornada máxima laboral legal en la mayor parte de las economías avanzadas, incluyendo Finlandia, es de 40 horas semanales (sin contar las horas extraordinarias). Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los horarios laborales legales de los 34 países miembros son, en promedio, 40 horas semanales.
Es importante destacar que 24 países de la OCDE cuentan con jornadas legales laborales de 40 horas o menos, entre ellos Finlandia. Otros países con jornadas de 40 horas o menos son: Austria, Canadá, República Checa, Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Japón, Corea del Sur, Letonia, Lituania, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia y Estados Unidos.
A continuación, se presenta una tabla con información sobre las horas de trabajo en algunos países:
| País | Horas Semanales |
|---|---|
| Chile | 40 |
| Finlandia | 40 |
| Francia | 35 |
| Dinamarca | 37 |
| Australia | 38 |
| Estados Unidos | Sin límite legal |
| Reino Unido | Sin límite legal |
Es menos sabido, sin embargo, que también son un referente a la hora de hablar de productividad. Como muestra el gráfico 1, Dinamarca, Finlandia, Suecia y Noruega están entre los países más productivos del mundo.
Esta relación entre un sistema que por un lado ofrece bienestar universalista, con pocas horas de trabajo, y que por otro, es una economía robusta y productiva, constituye un hecho incómodo para las teorías que plantean que la relación debería ser inversa: a mayor impuesto (para financiar políticas sociales), mayores costos laborales (en términos de seguros de desempleo, contribuciones a la seguridad social, etc.) y menores horas trabajadas, etc., menor debiera ser la productividad.
Un volumen recién publicado en la revista Journal of Scandinavian History nos permite responder mejor estas preguntas desde el punto de vista de la historia económica (Nevers y Paster 2019). Se trata del artículo Empresarios y el Estado de Bienestar Nórdico, 1890-1970 (Business and the Nordic Welfare States, 1890-1970), cuyo análisis es inequívoco: las conquistas laborales y sociales en Escandinavia se lograron gracias a las luchas de los trabajadores organizados (sindicatos) contra la voluntad del empresariado.
En el contexto del alzamiento generalizado de los trabajadores en la década del ‘70, los empresarios dieron su apoyo condicionado a ciertas medidas que hoy serían consideradas absolutamente transgresoras. En primer lugar, los sindicatos lograron una rebaja de las horas semanales de trabajo, desde las 45 horas que regían desde los años cincuenta, hasta 40 horas.
A diferencia de Chile, donde la proporción de matrícula destinada a educación técnico-vocacional también es alta, en Escandinavia las empresas participan activamente no sólo en la definición de los currículums y trayectorias educativas, sino también, como se mencionó, en otorgar puestos de trabajo remunerados para las prácticas profesionales de los estudiantes: entre un 15% y un 20% de todas las empresas participan en estos programas de aprendices en Finlandia, Noruega y Suecia, mientras que en Dinamarca dicho porcentaje se eleva al 40%. Más aún, sobre el 80% de las empresas en estos países da entrenamiento y capacitación continua a sus trabajadores.
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