La discusión sobre el sistema de pensiones ha tomado importancia. Es necesario entender qué significa un “sistema de reparto” y qué diferencia tiene con un “sistema de capitalización individual”. El sistema de reparto implica un sentido solidario, en el que todos aportan, y el de capitalización individual, considera un ahorro individual.

Sistemas de Pensiones en el Mundo

Hoy solo nueve países en el mundo tienen un sistema de pensiones que “no considera un sistema de reparto”. Si existen 194 países en el mundo, es difícil sostener que 185 estén equivocados.

En Canadá, Estados Unidos, Japón y Oceanía, el sistema de pensiones se basa en un mecanismo de solidaridad y el resto corresponde a la iniciativa privada. Es, por tanto, un enfoque individual y voluntario. Existe un sistema universal de prestaciones, cubiertas por los presupuestos del Estado y un sistema profesional obligatorio generalizado, con capacidad de elección entre el sistema público y el sistema privado. Los propios trabajadores eligen cuál es el sistema que les parece más adecuado.

Ejemplos de Sistemas de Pensiones Exitosos

¿Cuáles se consideran los mejores sistemas del mundo, entonces? El sistema de pensiones danés, se sustenta en una pensión pública complementada por una pensión privada. La pública básica asciende a un máximo del 17% del salario medio y solo puede accederse a ella a los 67 años, tras haber cotizado durante 40. El resto de la pensión procede de fondos privados.

El sistema holandés se divide en dos partes. La primera, una pensión pública básica, que corresponde a un monto igual al sueldo mínimo de ese país, que actualmente es de 1.500 euros, lo que equivale a alrededor de un millón de pesos chilenos. Actualmente la pensión es accesible para todos los trabajadores del país a partir de los 65 años. No se puede mejorar trabajando más allá de esa edad.

El Sistema de Capitalización Individual y sus Desafíos

Se ha escuchado que hay que mejorar las pensiones, no disminuirlas. Es una excelente idea, pero el problema es que con el sistema de AFP no hay manera de hacerlo de manera consistente.

En 1981 hubieron quienes dijeron que la promesa de 100% de reemplazo del sueldo por las jubilaciones a través de la capitalización individual hacia 2020 no funcionaría, ni tampoco la del 70% que otros postularon. Se sostuvo que la continuidad de cotizaciones iba a ser porosa en una economía con mucho empleo informal y que la rentabilidad de largo plazo iba a ser inferior al crecimiento de la masa salarial. Los pensionados reciben una pensión contributiva equivalente al 20% o menos de su último sueldo (algo más de un décimo las mujeres, un tercio los hombres). En suma, un fracaso irremediable.

Las pensiones no se podrán mejorar hoy de manera significativa con un sistema que siga basado en la capitalización individual. Habrá desde luego un rol de la Pensión Básica Solidaria para evitar que nadie viva en pobreza en la vejez, y eso dependerá de una reforma tributaria.

Propuesta para un Sistema Contributivo

En materia de pensiones contributivas, se puede aplicar una medida factible e inmediata, pero que implicaría salir del esquema mental rígido según el cual lo único viable y moderno es la capitalización individual.

En efecto, el 10% obligatorio que se descuenta hoy de los salarios brutos (más las comisiones y el seguro de invalidez y sobrevivencia) podrían dejan de ir a las AFP y compañías de seguro. Con este cambio, los actuales fondos de los trabajadores activos seguirían en las cuentas de AFP, aunque la posibilidad de retiro en circunstancias excepcionales adquiriría mayor sentido. Si las cotizaciones de los que trabajan que se recaudan mes a mes se destinaran a pagar pensiones, y no a acumular fondos inestables y de rendimientos decrecientes, el sistema podría entregar de inmediato un bono mujer y de reconocimiento a la maternidad que, como ha calculado Fernando Carmona, en promedio elevaría las pensiones de las mujeres en un 37%.

En un sistema con este enfoque, las pensiones se pagan de acuerdo a derechos previsionales adquiridos y registrados en la vida activa mediante cotizaciones periódicas.

Este enfoque consiste en hacer una reversión de lo impuesto en 1981 en una dictadura, solo que sin la carga de financiar con impuestos las pensiones ya existentes durante décadas. El costo fiscal de pagar la Pensión Básica Solidaria y el Aporte Solidario que complementa las pensiones misérrimas de las AFP es otro tema, que depende de las recaudaciones de impuestos, no de la cotización obligatoria.

Obviamente, los bancos y las empresas cotizadas en bolsa sufrirían un impacto: dejarían de disponer de un financiamiento periódico a bajo costo.

Lo que se propone es que un sistema contributivo de recaudación y pago sea la base del sistema previsional.

Viabilidad del Sistema de Reparto

Se argumenta que la técnica de reparto ya no es viable porque la relación entre el número de trabajadores y los jubilados aumentará a favor de estos últimos por el aumento de la esperanza de vida. Eso es cierto.

Hoy existen poco más de 12 millones de personas en edad de trabajar, las que alcanzarán unos 13 millones hacia 2030 y luego disminuirán hasta unos 10 millones hacia 2100. Mientras, los mayores en edad de jubilar son hoy poco más de 2 millones de personas y se estabilizarán en unos 6 millones a partir de 2060, según las proyecciones disponibles.

Dado que el envejecimiento va a requerir de más esfuerzos en materia de pensiones, cualquiera sea el sistema que se utilice, en el caso del reparto el sistema debe incluir modalidades de ajuste de la cotización y de las condiciones de jubilación para asegurar el equilibrio del sistema. Esto lo hacen con éxito los países de altos ingresos que se supone son una referencia.

Proyección de Población Activa y Jubilada
Año Población en Edad de Trabajar (millones) Población en Edad de Jubilar (millones)
Hoy 12+ 2+
2030 13 Aumento
2060 Disminución 6
2100 10 Estable

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