El periodismo freelance ofrece una gran flexibilidad y la oportunidad de cubrir una amplia gama de temas. Sin embargo, para acceder a ciertos eventos y recursos, es fundamental contar con una credencial de periodista. Este artículo explora los requisitos y oportunidades para obtener una credencial como periodista freelance.
Acreditación como Media Partner
Los medios televisivos, radios, prensa escrita y medios online especializados en Negocios, Telecom, IoT, Mobile, Big Data, eCommerce, Marketing Digital, Venture Capital dirigidos principalmente a profesionales y ejecutivos C-level (CEO, CIO, CTO, CDO, CMO) pueden postularse como Media Partner.
Aplicación como Media Partner Oficial
Debe ser un medio reconocido de Negocios o en temáticas especificas del Congreso con alcance a nivel de las Américas. Debe estar dentro de los TOP 3 medios a nivel regional dentro de su categoría.
Aplicación como Medio Colaborador
Debe ser un medio reconocido de Negocios o en temáticas específicas reconocido en su país. Debe estar dentro de los TOP 3 medios en su categoría en su país.
Aplicación como Prensa Acreditada
Esta aplicación considera la acreditación de Periodistas Especializados de Medios que deseen cubrir en Vivo los dos días del Congreso America Digital, como también realizar artículos o reportajes antes y después del Congreso. Los Periodistas a acreditar accederán a contenido de prensa preferencial , a sala de prensa del Congreso y zona de entrevistas.
El Periodismo y los Viajes
Si bien la fantasía general es que el periodismo permite viajar, terminé recorriendo el camino inverso: viajar me permitía hacer periodismo. No sólo como sucedió en la historia de la hinchada de Los de Abajo, o en el pueblo español de Aguaviva, sino que en todas las historias que siguieron más tarde.
Siempre había trabajado como freelance, aunque fue a partir del año 2000, después de viajar a España para contar el pueblo de viejos españoles e inmigrantes argentinos, que comencé a llamar a mi estilo de trabajo “periodismo portátil”. Gastar mi premio en un pueblo abandonado me había convencido de lo que quería hacer: viajar y escribir historias por el mundo.
Asumir el periodismo portátil no sólo significaba no volver a casa. También era hacer periodismo desde cualquier sitio, y para todos lados. Era entender que las noticias son anécdotas, y que las anécdotas son las noticias. Era descartar los golpes periodísticos para buscar dar el gran golpe, donde el botín en juego eran las historias.
Desde las primeras páginas sentí que los requisitos de admisión para ser un buen “shandy” (cofradía creada por el escritor español, tomada de La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne) eran similares a los que debía aspirar todo el que quisiera hacer periodismo portátil: “Poseer como primera condición una obra ligera, transportable, nada retórica y que ocupe poco lugar en la maleta. Debe ser, además, un viajero impenitente, casi un nómada. No pretender grandes ideales, ni plantearse propósitos sublimes. Funcionar como un individuo autónomo.
Así como Vila-Matas ha confesado que “lo importante no es ambicionar la fama o el ser escritor, sino escribir”, creo que la principal ambición del periodista portátil debe ser poder viajar y sobrevivir de lo que se escribe, por sobre los laureles efímeros o los aplausos de las academias estilísticas.
Seguramente sea el periodismo narrativo, la crónica literaria, el género dónde más se potencian el periodismo y el viaje. La crónica de viajes que informa y hace reflexionar, que da datos y a la vez conmueve, tiene una larga trayectoria en Europa y Estados Unidos, pero casi nula en Latinoamérica.
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