La timidez es un rasgo asociado a la personalidad que está presente en nuestra sociedad actual y que afecta a muchas personas en el mundo. Es un rasgo de la personalidad que no es pasajero y que condiciona la vida de una persona. Es común que a temprana edad los niños experimenten cierto retraimiento en función de su personalidad, sobre todo cuando se relacionan con adultos o hablan con sus compañeros.

Si bien, la timidez es habitual y en muchos casos puede no desencadenar una complicación mayor, hay otros en los que puede complejizar la vida diaria, sobre todo durante la niñez. Aquello puede complicar aún más el desarrollo de un niño si los adultos responsables a cargo no toman acciones para ayudarlo.

Tipos de timidez

Para comprender mejor la timidez conviene diferenciar entre dos tipos. Por un lado está la timidez puntual o pasajera que hemos podido experimentar todos en alguna situación concreta. Por otro, existe una timidez permanente -y a veces incapacitante- que genera incomodidad frecuente en situaciones cotidianas y puede llegar a suponer dificultades en su desarrollo integral. Esta timidez afecta y condiciona sus estados emocionales, sus relaciones sociales, su crecimiento personal y su futuro profesional.

¿Cuál es el origen de la timidez?

Una cuestión importante es su origen: ¿la persona tímida nace tímida o se vuelve tímida? Existe cierta controversia entre los diferentes investigadores.

Causa biológica

Aproximadamente, uno de cada cinco bebés parecen nacer con una predisposición biológica a la timidez. Para el momento en que son niños (y a veces antes) estos pequeños se sienten incómodos con personas desconocidas y en entornos nuevos. Los niños tímidos tienden a ser selectivos con la comida y a evitar probar comidas nuevas, son renuentes a aceptar nuevos desafíos.

La mitad de los niños que demuestran este patrón continúan siendo tímido a los 6 años; un cuarto de ellos continúa siendo tímidos en la adolescencia y es posible que conserven algo de timidez durante toda la vida.

Causa situacional

Para estos niños, la timidez es una reacción temporal ante el estrés. La enfermedad de un padre, la mudanza a un hogar nuevo o el cambio en la guardería puede desatar la timidez en un niño pequeño o en edad preescolar, incluso en un niño mayor.

¿Cómo ayudar a las personas tímidas?

Pero, ¿qué podemos hacer para ayudar a las personas tímidas a afrontar sus dificultades? Como es lógico, los dos contextos más relevantes son la familia y la escuela. Los niños tímidos pueden beneficiarse de una variedad de cosas que ayudan a mejorar la confianza en sí mismos y sus habilidades sociales.

Frente a esta situación, la especialista de la Universidad de Zaragoza, Verónica Sierra Sánchez, publicó recientemente un artículo académico, en el que compartió sus recomendaciones para apoyar a los pequeños. Junto con ello, se ha identificado que los contextos más relevantes son la familia y la escuela, por lo que quienes conforman estas esferas deben “proporcionarles las herramientas y estrategias adecuadas para afrontar esta conducta”.

Recomendaciones clave

  • Sé comprensiva: Recuerda que cuando tratas con un niño tímido, tu actitud debe ser amable y estimulante y no agresiva. Los niños tímidos se sienten abrumados emocionalmente con facilidad.
  • Evita poner etiquetas: Habitualmente, existe la costumbre de etiquetar a las personas tras observar ciertos comportamientos. Intenta no decir cosas como "Ana es simplemente tímida" cuando se comporta de ese modo, especialmente delante de Ana, quien podría llegar a creer que su comportamiento es un rasgo de su carácter y no un estado temporal. Los niños pequeños y en edad preescolar también pueden interpretar esa etiqueta como una excusa legítima para salirse de situaciones sociales incómodas. En cambio, di algo como "Ana tiene problemas con conocer a personas nuevas, pero está trabajando en eso."
  • Nada de burlas: No te burles de tu hijo por su timidez. Solo lo avergonzarás y empeorarás el problema.
  • Practica: Ensaya actividades sociales estresantes en casa. Para algunos niños de edad preescolar, la combinación de personas desconocidas, entornos nuevos y actividades nuevas resulta abrumadora. Si, por ejemplo, tu hijo se siente incómodo cantando una canción con otros niños en el preescolar, ayúdalo a practicar contigo en casa. Esta práctica hará que cantar en la escuela sea menos temible y más divertido.
  • Pequeños pasos: Intenta no sobrecargar a tu hijo con demasiada compañía o demasiados estímulos. Los niños tímidos con frecuencia se sienten más cómodos jugando con un amiguito por vez en lugar de con un grupo de niños. No lo fuerces a participar en actividades con grupos grandes.
  • Ser líder: Anima al niño tímido a jugar ocasionalmente con otro niño que sea uno o dos años menor. Esto pone al niño tímido en una posición de liderazgo, que es algo que casi nunca siente con sus pares.
  • Sé un modelo de comportamiento seguro: Recuerda que eres un modelo a seguir para tu hijo. Eso significa que él imitará tu conducta si eres amigable con los extraños y ofreces ayuda a los demás. Los niños también necesitan que se les enseñe a hacer contacto visual, saludar y sonreír. Inventa juegos de habilidades sociales y practiquen en casa.
  • Evita sobreprotegerlo: Acéptalo como es. En cambio, reconoce sus preocupaciones y cuéntale que él puede superar sus miedos. Por ejemplo: “Yo sé que a veces te toma un tiempo sentirte cómodo en un lugar. ¿Te acuerdas del cumpleaños de Tomás, cómo me sostuviste la mano por un rato?

Recomendaciones adicionales

Estas son las sugerencias que la académica de la Universidad de Zaragoza enumeró en su artículo.

  1. Favorecer las relaciones sociales: Este es un punto clave en el desarrollo de la timidez. Con esto hace referencia a que desde una edad temprana, es importante que los niños puedan participar en instancias en las que se relacionen con otras personas, ya que aquello les presentará “un modelo del que puedan aprender” a desenvolverse progresivamente. Para ello es necesario que desde pequeñas, las personas tímidas tengan un modelo del que puedan aprender, así como se encuentren de forma habitual en espacios donde tengan la oportunidad de relacionarse con otras personas. A modo de ejemplo, sugirió que pueden ayudar actividades como los juegos deportivos, debido a que tendrán que interactuar con sus compañeros.
  2. Fomentar una autoestima positiva: Fomentar una autoestima positiva. Según Sierra Sanchez, la baja autoestima ha sido vinculada con la timidez, por lo que es crucial que puedan fortalecerla para tener una mayor seguridad. Aquello es un pilar fundamental y viene acompañado de dos elementos clave: que aprendan a “aceptarse y quererse” a sí mismos.
  3. Cuidar los estados emocionales: Cuidar los estados emocionales. Es necesario enseñarles desde pequeños a identificar los sentimientos y las emociones, expresarlos y comprenderlos. Para la académica, es necesario que desde una temprana edad logren identificar sus sentimientos y emociones, para que así puedan expresarlas de forma sana y comprenderlas. Una buena competencia emocional ayuda a gestionar las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos en la vida.
  4. Generar un clima de confianza: Generar un clima de confianza puede ayudar a las personas tímidas a participar de forma activa en el aula, en reuniones o situaciones de diversa índole. Acá se hace referencia tanto al núcleo familiar como al escolar, además de a otras instancias en donde deberá desenvolverse con otras personas. Si el niño siente confianza, podrá comportarse de forma más libre y sin sentirse abrumado por quienes se encuentran a su alrededor. Algunos de los aspectos que se asocian a la timidez es el miedo a hablar en público, el miedo a hacer el ridículo o el miedo a la evaluación negativa, por ello evitan cualquier tipo de interacción social, alertó Sierra Sánchez.
  5. Trabajar la comunicación: Trabajar la comunicación. Las instancias para conversar, permitirles compartir sus opiniones y hablar frente a un público les ayudarán a fortalecer su seguridad y a desarrollar sus propias estrategias de comunicación, enfatizó la experta.
  6. Apuntarse a teatro: Estas son algunas de las estrategias que pueden ayudar a las personas tímidas a afrontar diferentes dificultades con las que habitualmente se encuentran en su vida diaria. Sierra Sánchez citó un estudio que asegura que el teatro puede ayudar a que los pequeños mejoren la forma en que se desenvuelven, sobre todo si presenta rasgos de timidez. Adoptan un rol, se enfrentan a diferentes situaciones y entrenan para la vida real, subrayó en su artículo de The Conversation.
  7. La timidez y la terapia con perros

    Trabajar con perros de terapia puede ser muy útil para niños con timidez por varias razones, ya que los perros ofrecen un ambiente seguro, no crítico y motivador para ayudar a los niños a superar sus miedos o inhibiciones sociales.

    • Ambiente libre de juicios: Los perros no emiten juicios, lo que crea un entorno en el que el niño no se siente presionado ni evaluado. Esto puede ser liberador para un niño tímido, que quizás se sienta inseguro o ansioso en situaciones sociales con otras personas. El perro es simplemente un compañero, y la interacción con él puede ser relajada y natural.
    • Mejora de la confianza: Los perros de terapia pueden ayudar a los niños a sentirse más seguros de sí mismos. Cuidar de un perro, darle instrucciones o incluso simplemente jugar con él puede generar un sentido de logro y confianza, lo que puede trasladarse a otras áreas de su vida.
    • Fomento de habilidades sociales: La interacción con un perro puede servir como puente para que el niño comience a socializar con otras personas. Por ejemplo, un niño puede sentirse más dispuesto a hablar o interactuar con otros niños o adultos si hay un perro involucrado, ya que este puede ser un tema de conversación o una forma de romper el hielo.
    • Reducción de la ansiedad: Estudios demuestran que la presencia de un perro puede disminuir el nivel de ansiedad del niño, lo que le permite sentirse más relajado al interactuar con otros o enfrentar nuevas situaciones. El simple acto de acariciar al perro también puede activar el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el estrés y promoviendo un estado de bienestar.
    • Desarrollo emocional: La relación con un perro de terapia puede ayudar a los niños a desarrollar empatía, responsabilidad y habilidades emocionales, como la regulación de las emociones. El niño puede aprender a leer las señales emocionales del perro y responder a ellas de manera adecuada, lo que también puede mejorar su comprensión y manejo de sus propias emociones.
    • Motivación para participar: A veces, los niños tímidos pueden sentirse más motivados a participar en actividades si hay un perro ya puede fomentar la participación en grupos y juegos grupales.
    • Sentido de logro: El trabajo con perros de terapia a menudo incluye recompensas y refuerzos positivos cuando el niño interactúa con el perro de manera adecuada. Este tipo de trabajo puede ayudar al niño tímido a tener iniciativa para interactuar o salir de su zona de confort.
    • Fortalecimiento del vínculo emocional: El vínculo emocional con un perro puede ser una fuente de contención para el niño.

    Muchos niños que son considerados tímidos, son en realidad muy sensibles. Esto significa que están muy conscientes de su entorno y son afectados por el. Es común confundir la timidez con la vergüenza, ya que casi siempre la segunda acompaña a la primera.

    La maternidad y paternidad receptiva (estar atentos y responder) ayuda a los más pequeños a aprender a calmarse y a controlar sus reacciones. Reconocer lo que tu hijo siente, sin juicios negativos, lo ayudará a sentirse bien consigo mismos. Si le das la impresión de que algo anda mal le hará sentirse peor consigo mismo y, por lo tanto, más inseguro.

    La importancia de la interacción interpersonal

    Hoy en día, ya nadie pone en duda la importancia que la interacción interpersonal tiene en el desarrollo infantil y en el funcionamiento psicológico, escolar y familiar. Desde los primeros pasos con sus iguales en guarderías hasta la posterior escolarización, el niño debe ir construyendo, como parte fundamental de su educación, una serie de habilidades sociales que de no establecerse de forma adecuada, pueden limitarlo en muchos aspectos de su funcionamiento, además de producirle un gran sufrimiento emocional.

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