La Parábola del Hijo Pródigo es uno de los pasajes más hermosos que podemos hallar en el evangelio de Lucas, ofreciéndonos una ilustración sobre el materialismo, la debilidad, el perdón, la redención y una gran lección de amor.

Introducción a la Parábola

Jesús predica utilizando parábolas, ejemplos vivos e imágenes tomadas de la vida ordinaria, dándoles contenidos ricos y amplios. Después de un año de recorrer los caminos de Palestina, predicando el Evangelio del Reino y confirmando su doctrina con innumerables milagros, muchos creen, otros no.

Jesús habla del Reino de Dios con tacto y utiliza parábolas en las que, sin ocultar que está diciendo cosas nuevas, incita a los oyentes a interesarse y les advierte: "quién tenga oídos para oír, que oiga". Entenderán los que tengan un corazón dispuesto a la conversión a Dios con el rechazo del pecado, también en sus formas más sutiles.

Al inicio del capítulo 15 del evangelio de Lucas se nos muestra la situación bajo la que Jesús relatará la llamada Parábola del Hijo Pródigo: Los recaudadores de impuestos y los pecadores están atentos a escuchar lo que Jesús está a punto de decir. También hay entre el auditorio algunos fariseos y doctores de la ley que murmuran y se sorprenden porque Jesús atiende a pecadores y come con ellos.

Aquí de nuevo Jesús nos da una enseñanza mayor: a los que cumplen la ley se les da lo que se les ha prometido, no por mérito sino por gracia, pero antes deben ser capaces de sentir amor y mostrar misericordia. Con esta parábola, Jesús muestra a los fariseos y a los doctores de la ley que es más importante para Dios un pecador que se arrepiente que un grupo que se siente justo.

Análisis de la Parábola

La llamada Parábola del Hijo Pródigo nos ofrece una ilustración sobre el materialismo, la debilidad, el perdón y la redención. La misericordia -tal como Cristo nos la ha presentado en la parábola del hijo pródigo- tiene la forma interior del amor, que en el Nuevo Testamento se llama agape.

La parábola del hijo pródigo es una de las parábolas más conocidas enseñadas por Jesús. Se encuentra en el Evangelio de Lucas, en el capítulo 15, versículos del 11 al 32.

La parábola del hijo pródigo, enseña lecciones profundas sobre el amor incondicional de Dios, el arrepentimiento, el perdón y la misericordia.

El texto bíblico relata:

“Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes, viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió, por tanto, su padre, y le rogaba que entrase. Más él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.”

El Arte y la Parábola

Murillo fue el primero en España en llevar esta parábola a la pintura. Murillo utiliza una paleta suave y cálida, con tonos dorados y marrones que crean una atmósfera acogedora y serena. La composición con el hijo pródigo en el centro de la escena, arrodillado y abrazando a su padre mientras éste lo recibe con los brazos abiertos.

Hay aspectos poco conocidos sobre la pintura que la hacen aún más interesante. Por ejemplo, se cree que Murillo se inspiró en su propia vida para crear la figura del hijo pródigo, ya que él mismo había experimentado la pobreza y la dificultad en su juventud.

También es una obra del pintor holandés Rembrandt. Fue pintado hacia el año 1662. El cuadro, pintado en esplendorosa técnica del claroscuro y del tenebrismo, rasgos definidores de la pintura barroca, representa dos grupos de personajes.

Se observa al padre abrazando al hijo arrepentido mientras los súbditos contemplan la escena. Los súbditos se encuentran en un segundo plano con poca luminosidad, mientras que el padre y el hijo reciben la luz de la obra. El padre está bien vestido junto con sus súbditos, pero el hijo va con unas túnicas sucias y pobres y sin uno de sus zapatos.

Profundizando en la Obra de Rembrandt

Merece contemplarse con detenimiento el rostro del Padre, que se muestra íntegro, y los rostros de los dos hermanos, que sólo aparece en una de sus faces. La mirada del Padre aparece cansada, casi ciega, pero llena de gozo y de emoción contenidas. La cara del hijo menor trasluce anonadamiento y petición de perdón. El rostro del hermano mayor aparece resignado, escéptico y juez.

La centralidad del cuadro, el abrazo del reencuentro entre el Padre y el hijo menor, emana intimidad, cercanía, gozo, reconciliación, acogida. El Padre estrecha y acerca al hijo menor a su regazo y a su corazón y el hijo, harapiento y casi descalzo, se deja acoger, abrazar y perdonar. El Padre impone con fuerza y con ternura las manos sobre su hijo menor.

La mano izquierda sobre el hombro del hijo, es fuerte y musculosa. Los dedos están separados y cubren gran parte del hombro y de la espalda del hijo. Esta mano no sólo toca, sino que también sostiene con su fuerza. Mientras que la mano derecha es fina, y suave. Los dedos están cerrados y son muy elegantes. apoyan tiernamente sobre el hombro del hijo menor. Quiere acariciar, mimar, consolar y confortar. mano de una madre.

Los pies reflejan la historia de un viaje humillante: el pie izquierdo, fuera del calzado, muestra una cicatriz, al mismo tiempo que la sandalia del pie derecho está rota. La ropa es vieja, de color amarillento y marrón, está estropeada, y el personaje ha sido representado con la cabeza rapada. Sin embargo, lleva ceñida a la cintura una pequeña espada. El único signo de dignidad que le queda Es el testimonio de su origen, el único vínculo que le queda de su historia, la única realidad que todavía le une al Padre.

No se advierte, pues el joven lo hunde en las vestiduras paternas. No quiere mostrar íntegro su rostro, sus intenciones -"Me pondré en camino y le diré...

Actividades para Jóvenes

Explicar la parábola del hijo pródigo a los niños puede ser una oportunidad maravillosa para enseñarles sobre el amor incondicional, el perdón y la importancia de la familia.

  1. Comienza explicando que Jesús contó historias llamadas parábolas, para enseñarnos lecciones importantes sobre la vida y sobre cómo Dios nos ama.
  2. Describe la historia de un joven que le pide a su padre su parte de la herencia y se marcha a una tierra lejana, donde gasta todo su dinero en cosas no buenas.
  3. Destaca cómo el padre del hijo pródigo lo ve venir desde lejos y corre a abrazarlo.
  4. Menciona que el hermano mayor se siente celoso y enfadado de que su hermano haya recibido una gran bienvenida.
  5. Enseña que esta historia nos muestra el amor incondicional de Dios, quien siempre está listo para perdonarnos cuando nos arrepentimos, sin importar cuánto hayamos hecho mal.
  6. Pregúntales a los niños cómo pueden aplicar esta lección en su propia vida.

Recuerda utilizar un lenguaje sencillo y ejemplos que los niños puedan entender fácilmente.

Les enseña sobre el amor incondicional de un padre hacia su hijo. Aunque el hijo pródigo cometió errores y se alejó, su padre lo recibió con los brazos abiertos y lo perdonó cuando regresó arrepentido.

Les enseña sobre la importancia del arrepentimiento y el perdón. El hijo pródigo se dio cuenta de sus errores y decidió regresar a casa para pedir perdón a su padre.

Les enseña sobre el valor de la familia y las relaciones cercanas. A pesar de los errores del hijo pródigo, su padre lo recibió con amor y celebración cuando regresó a casa.

Les enseña sobre la importancia de ser compasivos y empáticos con los demás.

Reflexión Personal y Aplicación

Después de este trabajo de conocimiento y profundización en la parábola del Hijo Pródigo, el profesor invita a los estudiantes a realizar un momento de oración o reflexión personal. Preparar el ambiente para este momento.

De alguna manera en esta parábola Jesús nos narra la historia de la humanidad que en la creación siempre estuvo junto al Padre disfrutando de todos los bienes que le proporcionaba tanto la creación como su relación cercana con Dios porque no existía el pecado. Y el pecado viene a ser esa decisión del ser humano de buscar su felicidad lejos de Dios. Esta historia se repite en cada uno de nosotros de distintas maneras.

Actividad: Profundizando en la Misericordia

Para continuar profundizando en la misericordia, se propone trabajar con el texto “Extracto Bula Misericordiae Vultus” del Papa Francisco:

  1. Idea principal del texto: Acá los estudiantes deberán extraer la idea principal del texto, la más relevante.
  2. Un concepto que no entiendo: Acá los estudiantes, deberán escribir un concepto que no hayan entendido del texto, pueden colocarlo de forma literal o con sus propias palabras.
  3. Dios me ama porque: Acá los estudiantes, deberán simplemente completar la oración con alguna razón que ellos crean sirva y de sentido a la frase.
  4. ¿Qué desafío nos propone?: Acá la idea es que los estudiantes puedan, a partir de lo que han leído, extraer una idea que los desafía, ya sea por su complejidad o porque, según lo que hoy vivimos cuesta vivirla.
  5. El Papa quiere: Acá los estudiantes, deben colocar según el texto, a que nos invita el Papa.

Motive a sus estudiantes a compartir sus esquemas, con su compañero (a) de mesa, así como con los demás integrantes de su curso.

Comente a sus estudiantes, que no hay nada más grande que el amor de Dios, su Misericordia es infinita, que no importa las veces que caigamos, las veces que nos vayamos, las veces que queramos estar lejos de Él, ahí estará para recibirnos, una y otra vez. Seguramente nos parece extraño esta forma de actuar, pero así es Dios, y esta es la clave e invitación a ser agradecidos y testimoniar la Misericordia, que recibimos, darla a otros, sobre todo a quienes más lo necesitan.

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