Con largas jornadas laborales y, en muchos casos, sin acceso a duchas ni baños, los recolectores de basura son reconocidos por una labor de condiciones precarias.

La Rutina Diaria de un Recolector

Humberto Magaña se levanta todos los días a las 5 de la mañana. Desde Quilicura, su camión parte a cruzar Santiago, para retirar la basura de casas y calles, mucho antes de que salga el sol.

Humberto, vestido con su uniforme reflectante, sus bototos gruesos y su sonrisa, saluda a las vecinas - sus “caseras” -, recibe propinas de las dueñas de casa y levanta pesados basureros como quien da vuelta la página de un libro. Todo lo hace contento, porque dice que es feliz haciendo este trabajo. “Con los años esto se ha transformado en mi oficio, y a mí me gusta hacer esto.

A Humberto le dicen “El Tunga”. Tiene como compañeros al “Tufo”, “El Negro” y al “Pecho Amarillo”, entre tantos otros que prefieren ser llamados por su apodo entre sus colegas. Con humor, la vida del trabajador que recolecta basura se hace más fácil, a pesar de que sus dirigentes sindicales aseguran que cada día es más duro trabajar en este rubro, con jornadas que superan las 10 horas diarias y salarios cercanos a los 200 mil pesos.

El Tunga muestra su liquidación de sueldo: no supera los 250 mil pesos, a pesar de sus más de 20 años de servicio. Para él, optar por el buen humor ayuda a superar las adversidades del trabajo y de la vida. Y se ríe con las anécdotas del trabajo, como aquella vez que llegaron a una casa y la señora del lugar les regaló mucha ropa, algunas chaquetas y ternos nuevos.

Estadísticas y Condiciones Laborales

Se calcula que son aproximadamente 36 mil los trabajadores que recolectan basura en el país, entre choferes y peonetas, que levantan 16,9 millones de toneladas de basura al año, según informó el último estudio del Ministerio de Medio Ambiente.

Cerca de 7 mil de estos trabajadores están afiliados a algún sindicato, organizaciones que se han unido en la Federación Nacional de Trabajadores de Aseo, Jardines y Rellenos Sanitarios de Chile (FENASINAJ), presidida por Armando Soto.

“Nosotros pertenecemos a un sector de alto riesgo, en la ley somos considerados como un trabajo pesado, pero nada de eso ha cambiado nuestras condiciones. Acá las personas que trabajan son gente que eligió esto como un oficio, que no saben hacer otra cosa a veces. Hay personas que asumen que recoger basura implica esclavitud, jornadas largas, como si fuese parte del trabajo”, señala Armando Soto.

Precariedad en el Trabajo

Según el dirigente sindical Armando Soto, los recolectores de basura no sólo sufren largas jornadas de trabajo, sino que además, se encuentran en espacios precarios para laborar. Ocurre lo mismo con las nuevas empresas que entran al sector.

El dirigente señala que los trabajadores del rubro tampoco tienen zonas para almorzar en las comunas, por lo que generalmente comen en la calle, con sus manos sucias y su ropa de trabajo. A la vez, la falta de duchas en los municipios ha generado que muchos trabajadores terminen su jornada laboral sin bañarse.

“Muchas veces se quedan en el sector y los echan de las micros, porque por su trabajo es natural que no expelen el mejor olor, y así se dan varios casos de discriminación.

Demandas y Fiscalización

Ante esta realidad, la FENASINAJ solicitó una fiscalización de la Inspección del Trabajo a las empresas de recolección. La misma ministra Matthei visitó los insalubres camarines, baños y estaciones de trabajo de recolectores. Su cara de asombro quedó plasmada en las fotografías oficiales del 11 de agosto del 2012. “Los recolectores de basura son de los trabajadores más vulnerables del país.

Un mes después, la mesa tripartita comenzó a trabajar para mejorar las condiciones laborales y sanitarias de los trabajadores.

“Hemos visto que los horarios largos que tienen los recolectores les afectan mucho, por la ausencia del padre en la casa. No olvide que el recolector debe levantarse todos los días a las 4.30 de la mañana y está llegando a su casa a las 10 de la noche, o sea, ni siquiera tiene tiempo para conversar con su esposa ni estar con sus hijos.

Riesgos Laborales

Los accidentes también son habituales en esta labor: cortes con metales o vidrios dentro de las bolsas de basura, caídas mientras corren tras el camión, tropiezos y lesiones en los brazos por el peso que levantan, son algunas de las más comunes. Como el dolor de “El Tunga”, en el hombro, por levantar un tarro demasiado pesado.

Privatización y Condiciones Salariales

En Chile existen tres empresas que manejan gran parte del rubro de la recolección de la basura, que a la vez son dueñas de las estaciones de transferencia más importantes de la capital: KDM, Proactiva y Santa Marta. Estas firmas han ganado gran parte de las licitaciones que han realizado las municipalidades de la Región Metropolitana.

Antes del auge del negocio de la basura, esta labor estuvo a cargo de los municipios. Actualmente, son escasos los sistemas de recolección que continúan en manos de los jefes comunales.

“El cambio del sector público al sector privado ha sido absolutamente negativo para nosotros. Podemos comparar el trabajo de las empresas privadas con las que tienen un servicio de recolección municipal, como la comuna de Santiago. Allí funciona bien, Santiago les paga sueldos dignos a sus trabajadores, un auxiliar en Santiago gana más de 500 mil pesos, acá en el sector privado gana 200 mil. La comuna de Santiago es un ejemplo para muchos de los trabajadores que ansían ser reconocidos por un trabajo pesado y que demanda un desgaste físico constante.

“Nosotros estamos de acuerdo en que los sueldos deberían mejorar, pero lo que nos acota como empresa es que tenemos contratos de servicio con los municipios a través de licitaciones públicas, las que se otorgan a la oferta económica de menor costo.

Esperanzas y Reticencias

Para los trabajadores, los resultados de la mesa de trabajo darían una luz de esperanza para mejorar los horarios de trabajo, los salarios y las condiciones laborales. Sin embargo, han observado reticencias en los municipios y en las empresas para generar avances concretos. Por un lado, las mejoras en las condiciones laborales podrían derivar en aumento en gastos en el pago de las licitaciones para los municipios.

Ellos tienen conciencia de la importancia de su labor para el funcionamiento de la ciudad ¿Qué haríamos con la basura acumulada en las calles de la capital? Enfermedades, mal olor y plagas son los riesgos más conocidos.

“Nosotros como dirigentes nacionales ¡qué no hemos hecho! Hasta tiramos la basura frente a la Moneda una vez. Tengo recortes de diarios de hace 20 años peleando por lo mismo. Nos hemos reunido en varias oportunidades, con distintos gobiernos, para crear unas bases tipo. El único que puede ponerle atajo a esto es la Dirección del Trabajo, pero cuando se fiscaliza las multas que se dan son bajas. A los tipos les da lo mismo, pagan las multas, pero no van al tema de fondo. En consecuencia, el trabajador sigue siendo explotado. ¿Cuál es la opción que nos queda? Parar.

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