La velocidad de procesamiento es la rapidez con la que captamos información, la entendemos y comenzamos a responder. Esta información puede ser visual, como letras y números. Tener una velocidad de procesamiento lenta no tiene nada que ver con cuán inteligentes sean los chicos, sino con la rapidez en la que captan la información y la usan.
Por ejemplo, cuando un niño con velocidad de procesamiento lenta mira las letras que forman la palabra “casa”, podría no saber de inmediato lo que dice. Tiene que averiguar qué estrategia usar para entender el significado del grupo de letras que tiene enfrente. Decir demasiadas cosas al mismo tiempo también puede representar un reto. Si usted da indicaciones de varios pasos: “cuando bajes, trae tu cuaderno. ¿Y puedes también bajar los vasos sucios y ponerlos en el lavaplatos? Un chico con velocidad de procesamiento lenta podría no ser capaz de seguir todos los pasos.
La velocidad de procesamiento lenta afecta el aprendizaje en todas sus etapas. Puede dificultar aún más que niños pequeños dominen los fundamentos de la lectura, la escritura y el conteo. También puede afectar las habilidades del funcionamiento ejecutivo. Estas corresponden a las habilidades del pensamiento que ayudan a los chicos a planificar, fijar metas, responder a problemas y persistir en las tareas.
La velocidad de procesamiento lenta puede afectar a los chicos en el salón de clases, en la casa y durante actividades como los deportes. Si sospecha que su hijo tiene problemas con la velocidad de procesamiento, el primer paso es hablar con su maestro. Si la velocidad de procesamiento está interfiriendo con la habilidad de su hijo para aprender, tal vez quiera evaluarlo para determinar qué tipo de ayuda puede ofrecerle la escuela. Una evaluación completa debe incluir pruebas que contemplen la velocidad para procesar la información visual y auditiva.
Tiempo de Respuesta y Velocidad de Procesamiento
El tiempo de respuesta o tiempo de reacción hace referencia a la cantidad de tiempo que transcurre desde que percibimos algo hasta que damos una respuesta en consecuencia. Por tanto, es la capacidad de detectar, procesar y dar respuesta a un estímulo. El tiempo de respuesta depende de varios factores:
- Percepción: Ver, oír o sentir el estímulo con seguridad es esencial para tener un buen tiempo de reacción.
- Procesamiento: Es necesario centrarse y entender bien la información para un adecuado tiempo de reacción.
- Respuesta: La agilidad motora es necesaria para actuar ante el estímulo y tener un buen tiempo de respuesta.
Si alguno de estos procesos se ve alterado, el tiempo de respuesta se verá afectado en consecuencia. Es decir, si un atleta tuviese un mal tiempo de respuesta, estaría en desventaja con el resto de los competidores. Además, el tiempo de respuesta incluye necesariamente un componente motor, a diferencia de la velocidad de procesamiento. Es por esto que tener un buen tiempo de reacción se identifica con tener buenos reflejos.
En el ejemplo, la cadena de procesos (percibir, procesar y responder) se lleva a cabo en cuestión de milisegundos, pero el tiempo de respuesta puede variar dependiendo de diferentes factores:
- Complejidad del estímulo: Cuanto más complejo sea, más cantidad de información habrá que procesar, por lo que habrá que emplear más tiempo en ello.
- Familiaridad, preparación y expectativas: Si hay que responder a estímulos conocidos y a los que ya has dado respuesta anteriormente, el tiempo dedicado a procesar la información es menor. Cuanto menos información nueva haya que procesar, más rápida será nuestra respuesta. Si, como en el ejemplo de atletismo, esperas la aparición del estímulo (los atletas saben que van a dar la señal), el tiempo de reacción será aún menor.
- Estado del organismo: Algunos factores que pueden afectar negativamente al tiempo de respuesta son la fatiga, la atención (estar adormilado), una alta temperatura, la edad avanzada o, incluso, el consumo de comidas copiosas o de sustancias como el alcohol u otras drogas.
Cada modalidad sensorial conlleva un tiempo de respuesta distinto. Además de los factores explicados, el tipo de estímulo que procesemos también afectará a nuestro tiempo de respuesta:
- Simple: hay una única respuesta a un único estímulo. Por ejemplo, pulsar la barra espaciadora cuando aparezca en la pantalla del ordenador cualquier palabra.
- De elección: hay distintas respuestas a distintos estímulos. Por ejemplo, pulsar la flecha izquierda del teclado si aparece una palabra en inglés y pulsar la flecha derecha del teclado si aparece una palabra en castellano.
- De selección: hay distintos estímulos, pero sólo tenemos que responder a uno de ellos. Por ejemplo, pulsar la barra espaciadora sólo cuando aparezca una palabra en castellano. Si aparece en inglés, no tocamos ninguna tecla.
Importancia del Tiempo de Reacción
Un buen tiempo de respuesta nos permite ser ágiles y eficientes a la hora de responder ante estímulos y situaciones. En una conversación, durante la conducción, en un deporte… Un tiempo de respuesta adecuado nos reporta beneficios, pero es necesario que procesemos correctamente la información.
Afortunadamente, el tiempo de respuesta es algo que se puede entrenar y mejorar. Esta habilidad cognitiva puede salvarnos de muchos accidentes.
Factores que Afectan el Tiempo de Respuesta
Cualquier tipo de trastorno que conlleve problemas de percepción, procesamiento de la información o motores, va a afectar al tiempo de reacción. Es por esto que el tiempo de respuesta es una habilidad cognitiva muy sensible a las alteraciones.
Cabe destacar que uno de los trastornos que más puede afectar a la velocidad con la que procesamos la información es el daño axonal difuso (DAD). Habitualmente, cuando nuestro cerebro sufre una contusión (puede venir dado por un golpe en la cabeza o por un frenazo con el coche, por ejemplo), sus conexiones pueden verse dañadas. El movimiento que se produce en el cerebro tiene como consecuencia la rotura o torsión de los axones (una parte de la neurona que le permite contactar con otras neuronas, la sustancia blanca del cerebro). Este daño en los axones no se produce en un área concreta del cerebro, sino que se dañan los axones a lo largo del todo el cerebro, produciendo un daño difuso. Esto se traduce en un enlentecimiento del procesamiento y, por tanto, en un tiempo de respuesta más lento. Desafortunadamente es bastante común y suele implicar un mal pronóstico.
Por otro lado, el tiempo de reacción no sólo puede verse alterado por daño cerebral, sino que hay diversas circunstancias del día a día que pueden bajar la calidad de esta habilidad cognitiva. El sueño, el estado de ánimo, la ansiedad o, en general, la falta de atención, pueden alterar los tiempos de reacción. A diferencia del resto de factores, recuperarse de estas circunstancias es mucho más fácil y rápido.
Evaluación del Tiempo de Respuesta
Es posible valorar de una manera eficaz y fiable las diferentes funciones cognitivas, como el tiempo de reacción, mediante una evaluación neuropsicológica completa. Los test que ofrece CogniFit para medir el tiempo de reacción están basados en los clásicos test NEPSY, Variables of Attention (TOVA), test de ejecución continua (CPT), Test of Memory Malingering (TOMM) y en la Visual Organisation Task (VOT). Además de medir tiempo de respuesta, también miden memoria de trabajo, escaneo visual, coordinación ojo-mano, inhibición, monitorización, denominación, percepción visual, memoria contextual, reconocimiento, atención focalizada y percepción espacial.
Ejemplos de Test de CogniFit:
- Test de Indagación REST-COM: Aparecen objetos durante poco tiempo. Después se debe seleccionar la palabra que corresponda con las imágenes presentadas, lo más rápidamente posible.
- Test de Decodificación VIPER-NAM: Aparecen imágenes de objetos en la pantalla durante un periodo corto de tiempo y desaparece. Acto seguido aparecen cuatro letras, y sólo una corresponderá con la primera letra del nombre del objeto, siendo esa la letra objetivo. Hay que llevarlo a cabo tan rápido como sea posible.
- Test de Reconocimiento WOM-REST: Aparecen tres objetos comunes en la pantalla. Primero habrá que recordar el orden de presentación de los tres objetos tan rápido como sea posible. Posteriormente, aparecerán cuatro series de tres objetos diferentes a los presentados y habrá que detectar la secuencia inicial.
- Test de Resolución REST-SPER: Aparecen en la pantalla numerosos estímulos en movimiento. Habrá que pinchar en los estímulos objetivo tan rápido como sea posible, pero evitando pinchar en los estímulos intrusos.
- Test de Celeridad REST-HECOOR: Aparece en la pantalla un cuadrado azul. Habrá que pulsar tan rápido como sea posible el botón situándose dentro del cuadrado. Cuantos más veces se pulse el botón en el tiempo disponible, mejor resultado se obtendrá.
- Test de Procesado REST-INH: En esta tarea, irán apareciendo en la pantalla dos bloques con números y formas diferentes. Inicialmente habrá que atender al tamaño de la forma e indicar el más alto. Después, habrá que atender bloque que contenga la numeración más alta.
Entrenamiento y Rehabilitación del Tiempo de Respuesta
El tiempo de respuesta puede ser entrenado y mejorado, al igual que las demás habilidades cognitivas. En CogniFit ofrecemos la posibilidad de hacerlo de manera profesional. La rehabilitación del tiempo de respuesta se basa en la plasticidad cerebral.
El equipo de CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación de un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario.
La constancia y un entrenamiento adecuado son imprescindibles para mejorar el tiempo de respuesta. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana.
Actividades para Ejercitar la Mente
Todos los seres humanos poseen capacidades intelectuales que no son un elemento invariable a lo largo de la vida, sino que son modificadas en función de las experiencias vitales de cada individuo, el entorno que lo rodea y el nivel de estimulación ambiental al que tiene acceso.
- El uso de las matemáticas como estrategia para ejercitar la mente es conocido por muchos, incluyendo actividades tales como los sudokus y otros juegos tradicionales.
- Otro juego para ejercitar la mente, especialmente la memoria visuoespacial, es el juego de las parejas de cartas.
- En esta ocasión se pretende entrenar la memoria añadiendo un componente de creación. El juego o estrategia consiste en la creación inicial de una lista de palabras sencillas, de como máximo siete ítems.
- Este juego para ejercitar la memoria se basa en el mantenimiento sostenido de la atención. Se puede utilizar con símbolos, palabras, letras o números.
- Este juego requiere varios participantes. En él, el primero de los sujetos dice una palabra, teniendo el siguiente participante que responder otra la cual empiece con la misma sílaba con la que acababa la dicha por el individuo anterior.
- Con el fin de reforzar concentración, capacidad de discriminación de estímulos y capacidad de focalización en detalles, el juego de encontrar las diferencias resulta de gran utilidad para ejercitar la mente.
- La realización de un juego o actividad tan conocido como un puzzle también resulta una más que válida estrategia para ejercitar la mente.
- Esta estrategia para el ejercicio de la mente es sencilla, pero de gran utilidad. Trata de estimular la creatividad a partir de la elaboración de una historia breve, en la que tienen que aparecer una serie de palabras concretas escogidas de antemano.
- Aunque pueda no parecerlo, el debate es uno de los mejores juegos para ejercitar la mente.
- El ajedrez es el paradigma de juego en el que la previsión de posibles escenarios futuros tiene una importancia fundamental.
- Un juego grupal en el que cada persona, por turnos, hace la parte de un dibujo a partir de lo que ha dibujado la persona del turno anterior.
- Este juego es muy sencillo y además puede ser realizado prácticamente en cualquier parte.

