El desarrollo de la autoestima es fundamental en la formación integral de una persona, especialmente en los niños, ya que favorece la seguridad en sí mismos, las habilidades sociales y la capacidad de discernimiento. Asimismo, la autoestima influye en la capacidad de los niños para afrontar nuevos retos, desarrollar diferentes habilidades y ser más autosuficientes. De hecho, los niños con una buena autoestima suelen ser más empáticos y asertivos, a la vez que aprenden con mayor facilidad y son más creativos.

Cuando somos conscientes del impacto que el desarrollo de una autoestima positiva y adecuada tiene en las personas, es cuando se genera la necesidad de contar con las estrategias y recursos adecuados para potenciarla en los estudiantes. Toda percepción y concepto que tienes sobre ti mismo, forma parte de un proceso de desarrollo. De aquí, la gran importancia de que este proceso comience tempranamente. El papel que desempeñan los educadores es muy importante.

Juegos y Actividades para Fomentar la Autoestima y el Autocontrol

1. Juego de las estrellas

A cada niño se le entrega una estrella que debe colorear con su color preferido. Una vez que todos hayan terminado, se intercambian las estrellas con el compañero que tiene al lado. Cada uno leerá en voz alta lo que al otro compañero le gusta hacer pero sin decir el nombre. Esta actividad exige que el niño reflexione acerca de lo que más disfruta hacer. La pregunta del maestro, en cuanto a quien pertenece esa estrella, reforzará el sentimiento de identidad del niño.

2. Juego de las profesiones

Pedirle a cada niño que seleccione dos trabajos o profesiones que les gustaría hacer. Seguidamente hacer una lista con las profesiones elegidas y organizar un día de “representación teatral”. Cada uno hará el trabajo que ha seleccionado, por ejemplo el bombero simulará apagar un incendio, la enfermera curar a un enfermo, etc.

3. El juego del sobre

A cada niño, o a cada adolescente se le entrega una hoja y un sobre. En la hoja debe escribir tres defectos que reconoce en sí mismo. También pueden ser características que no les gustan de sí y que desearían cambiar. Ese sobre llevará su nombre. Se lo pasan al compañero de al lado y este deberá escribir tres cualidades o virtudes que reconoce en la persona del sobre. Esto lo escribirá en el exterior. Luego dicho sobre se lo pasa al compañero de la derecha y este hará lo mismo. La finalidad de este juego es mostrarle a cada uno, que si bien tienen defectos, también tiene muchas virtudes. De hecho cada compañero reconoce distintas virtudes, quizás algunas coincidentes.

4. A quién le gusta quién

Esta actividad es ideal para plantearla entre los adolescentes. A cada participante se le entrega una hoja con el nombre de un compañero. Cada uno debe escribir las tres cosas que más le gusta de esa persona. Todos tienen que elegir tres características físicas o personales que le gusten del compañero que le ha tocado. Luego el maestro juntará todas las hojas, y leerá en forma anónima y en voz alta cada uno de los atributos. El pedir que mencionen tres aspectos que les gusten, les ayudará a ver que todos tienen algo positivo y agradable. Además, se darán cuenta que no todo pasa por lo físico. A su vez, cuando a cada uno le llegue el turno de escuchar sus cualidades, se sentirá muy contento.

Los padres juegan un rol fundamental en la creación de una sólida y positiva percepción del niño sobre sí mismo. La familia es el lugar en donde el niño es querido y valorado tal como es. Desde que es un bebé, incluso dentro del vientre materno, el niño percibe sensaciones de valor.

5. Asignar tareas concretas

Asígnale a tu hijo cada semana por ejemplo, una tarea específica. Puede ser un ejemplo sencillo, en el que claramente le das una responsabilidad. El hecho de que le hayas encomendado algo, le transmite el mensaje de que tú crees que él puede hacerlo. Esa confianza que estás depositando en tu hijo, hará que el sienta el compromiso de responder frente a ella.

6. Emplea frecuentemente las palabras “por favor” y “gracias”

Muchas veces puedes omitir agradecerle a tu hijo por algo que ha hecho. Sin embargo, cuando le pides por favor algo a alguien, le transmites respeto.

7. Fomenta la expresión y la escucha activa

Sencillamente darle a tú hijo el espacio suficiente para que se exprese. Estimularlo mediante preguntas más exigentes, como por ejemplo “¿qué fue lo que más te gusto de lo que hicieron hoy en la escuela?”. De esa forma “obligarás” a que tenga que describir sensaciones o pensamientos. Cuando lo haga escúchalo con mucha atención. Si el televisor está encendido por ejemplo, entonces baja el volumen para escucharlo. Nunca interrumpas su conversación por atender el móvil.

8. Destaca lo positivo y mejora lo negativo

Ningún extremo es bueno, y esto es una ley casi universal. Todos los niños, incluyendo tus hijos, tienen defectos y virtudes. Cuando lo bueno se pone de manifiesto no pierdas la oportunidad de expresarle claramente tu orgullo. Por el contrario, si ha sumado 2 más 3 y eso no le da 5, entonces hay que decirle el error. Pero hay que decírselo de una manera positiva. Generarle inmediatamente una segunda oportunidad, o una tercera si fuera necesaria es muy importante.

Para lograr el desarrollo integral de nuestros estudiantes, es fundamental enseñarles a manejar sus emociones. Dichos componentes de la inteligencia emocional se pueden trabajar desde los primeros años de vida y es necesario hacerlo si queremos formar niños que sepan reaccionar de una forma acertada y resolutiva frente a los diversos problemas que se presentan a diario dentro y fuera de la sala de clase.

3 Juegos Caseros para Desarrollar el Control de Impulsos

El control de impulsos es una de las habilidades más importantes que los niños deben desarrollar en sus primeros años. Está directamente relacionado con la capacidad de esperar, pensar antes de actuar, manejar la frustración y responder adecuadamente en situaciones sociales o emocionales.

Muchos niños tienen dificultades para regular sus impulsos, y eso puede manifestarse en comportamientos como interrumpir constantemente, reaccionar con enojo, moverse sin parar o actuar sin pensar. La buena noticia es que esta habilidad se puede entrenar, y no solo en una consulta terapéutica: también se puede fomentar desde casa, a través del juego.

1. Juego: Haz lo Opuesto

¿Cómo se juega? Antes de comenzar, acuerda con el niño qué acciones tendrán su «opuesto». Si digo “corre” → tú caminas lento. Luego, comienzas a dar instrucciones de manera cada vez más rápida y variada. El niño debe hacer siempre lo contrario a lo que tú dices. Para hacerlo más desafiante, pueden invertir el juego a mitad de camino o incluir órdenes nuevas.

¿Qué habilidades desarrolla? Este juego es una herramienta potente para trabajar la inhibición de la respuesta automática. El niño debe frenar su impulso inicial y pensar antes de actuar, lo que activa áreas del cerebro relacionadas con el autocontrol y la flexibilidad cognitiva. Este tipo de actividades se relacionan con ejercicios conocidos en neuropsicología, como el Stroop Test, y forman parte de intervenciones en niños con TDAH o dificultades de autorregulación.

2. Juego: No digas “sí” ni “no”

¿Cómo se juega? Hazle preguntas rápidas al niño, pero hay una regla: no puede responder usando las palabras “sí” ni “no”.

Por ejemplo:

  • - “¿Te gusta el helado?”
  • - Respuesta válida: “¡Me encanta!”
  • - Incorrecta: “Sí”

Puedes hacerlo tipo concurso con tiempo, en formato uno a uno o en grupo, donde quien diga “sí” o “no” queda eliminado.

¿Qué habilidades desarrolla? Este juego estimula el control verbal y la atención, ya que el niño debe detenerse a pensar en cómo responder sin caer en lo automático. Además, pone en juego la tolerancia a la frustración, porque a medida que el juego avanza, la tentación de equivocarse crece. Aunque tiene un enfoque más lúdico, se alinea con técnicas utilizadas en terapia cognitivo-conductual para el entrenamiento de funciones ejecutivas como la flexibilidad cognitiva y la autorregulación.

3. Juego: Simón Dice… ¡confuso!

¿Cómo se juega? La versión clásica del juego “Simón Dice” consiste en que los niños deben obedecer solo las instrucciones que empiecen con “Simón dice…”. Pero en esta variante, se agrega un desafío: tú dices una cosa, pero haces otra. El niño debe hacer únicamente lo que escucha, no lo que ve.

Ejemplo:

  • Dices: “Simón dice: toca tu cabeza”
  • Pero levantas los brazos.
  • El niño debe tocar su cabeza, ignorando lo que tú estás haciendo.

¿Qué habilidades desarrolla? Este juego entrena la atención selectiva, la inhibición motora y la memoria de trabajo, ya que el niño debe mantener la regla activa en su mente mientras filtra estímulos contradictorios (lo que ve vs. lo que oye). Esta dinámica es comparable a lo que se trabaja en pruebas como el Flanker Test en neuropsicología, y es utilizada frecuentemente en terapia ocupacional para mejorar la planificación motora y la regulación sensorial.

¿Por qué jugar es tan efectivo?

El juego no solo es la forma natural en que los niños aprenden, sino que también es la vía más efectiva para desarrollar habilidades complejas como el autocontrol. Permiten al niño equivocarse, reír y volver a intentarlo.

En resumen, estos tres juegos -Haz lo Opuesto, No digas “sí” ni “no” y Simón Dice Confuso- son herramientas simples y efectivas para trabajar el control de impulsos de forma entretenida.

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