A pesar de ser imprescindibles las condiciones de seguridad para la realización de cualquier actividad laboral, es común encontrarnos con situaciones peligrosas, en las cuales las exigencias legales para el control de los riesgos ocupacionales no son tenidas en cuenta por negligencia, causando así accidentes y enfermedades en los trabajadores.

Dentro de las varias áreas de actuación laboral está el hospital, en donde son realizadas actividades insalubres, es decir, aquellas que por su naturaleza, condiciones o métodos de trabajo exponen al trabajador a agentes nocivos para su salud por encima de los límites de tolerancia fijados en razón de la naturaleza y de la intensidad del agente y del tiempo de exposición a sus efectos (1).

Durante la ejecución de actividades insalubres o cuando los preceptos de orden y seguridad disciplinaria no son cumplidos, pueden ocurrir enfermedades y accidentes de trabajo. Accidente de trabajo es aquel que ocurre por el ejercicio del trabajo, en el servicio de la empresa, provocando lesión corporal, perturbación funcional o enfermedad que cause la muerte, pérdida o reducción permanente o temporaria de la capacidad para el trabajo (1).

Enfermedad profesional es considerada en Brasil como aquélla producida o desencadenada por el ejercicio de un trabajo peculiar a determinada actividad, y la enfermedad del trabajo es entendida como aquélla adquirida en función de condiciones especiales en que el trabajo es realizado y se relaciona directamente con él (2).

Dentro de las enfermedades del trabajo están aquellas adquiridas por medio de la sangre y los fluidos corporales, como por ejemplo la hepatitis y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), las cuales pueden ser transmitidas cuando ocurren accidentes con material corto-punzante.

Se estima (3) que dentro de los profesionales de la salud afectados por accidentes de trabajo ocasionados por picadas de agujas, entre 6% y 30% de éstos pueden presentar seropositividad para el virus de la hepatitis B. El riesgo de seropositividad para el HBV (virus que causa la hepatitis B humana) después de una exposición percutánea gira entorno de 30%, ya para el HIV (virus del SIDA) estos índices caen para números inferiores a 1% (4).

Datos más recientes publicados por el International Health Care Worker Safety Center (5) indican tasas de seropositividad, después de la exposición ocupacional al virus HIV, de 0,30%, al HBV de 6% a 30% y al HCV de 0,5 a 2%. Aunque bajo, el riesgo de seropositividad para el HIV es real y ha asombrado a los profesionales de la salud en el ejercicio de sus actividades.

En relación con la contaminación por el virus de la hepatitis, la situación es alarmante, ya que las estadísticas demuestran que el profesional de enfermería está sujeto a un riesgo 15 veces mayor de contraer la enfermedad en comparación con la población en general (6).

El panorama mundial de los casos de infección por el HIV entre profesionales del área de la salud hasta 1997 era de 264 casos. Dentro de los casos documentados, 55,4% ocurrió en los Estados Unidos, 11,7% en Francia, 4,2% en Inglaterra, 4,4% en Austria, 5,3% en Italia, 5,3% en España, 3,2% en Africa del Sur y el resto distribuido por otros países (5).

En el Brasil el primer caso de SIDA ocupacional reconocido oficialmente ocurrió en 1994, después de que una auxiliar de enfermería se accidentó durante la ejecución de una punción venosa en un paciente con SIDA (7). Investigaciones aisladas han sido desarrolladas, aun así la escasez de datos generales sistematizados imposibilita conocer la magnitud real del problema en nuestro país. Esta situación se vuelve preocupante cuando se relaciona con el gran número de pacientes infectados por el virus de la hepatitis y el SIDA atendidos en los hospitales brasileños.

La posibilidad de adquisición del HIV después de una exposición ocupacional puede ser inferida por la combinación de algunos factores relacionados con el accidente, es decir: a) por la vía, profundidad, tamaño y condiciones de la inoculación, tiempo de contacto entre la fuente y el profesional; b) en relación con la fuente de infección, como viremia, uso de anti-retrovirales y etapa de la enfermedad; c) en relación con las características del profesional accidentado, como anticuerpos HLA, presencia de enfermedad de base y aun el tiempo transcurrido antes de la búsqueda de atención inicial después del accidente (8).

La exposición es clasificada de alto riesgo cuando envuelve grandes volúmenes de sangre y altos títulos de HIV en la sangre a la que se expone; medio riesgo cuando hay grandes volúmenes de sangre de exposición, y bajo riesgo en situaciones en donde existe gran volumen de sangre y no hay altos títulos de HIV en la sangre.

El riesgo de infección por el virus HBV y HCV (causantes de hepatitis B y C, respectivamente) es diferente de acuerdo con la categoría profesional, siendo mayor en el personal de enfermería, técnicos de laboratorio y médicos, debido al hecho de que esas categorías están más expuestas a la manipulación de sangre y hemoderivados (9).

La fuente de infección está constituida por pacientes contaminados, siendo el período de transmisibilidad representado por las últimas semanas del período de incubación y un tiempo variable después de la aparición de la ictericia y la elevación de las transaminasas. Entre 5 y 10% de los individuos contaminados se transformaron en portadores (asintomáticos), no desarrollando la enfermedad pero siendo capaces de transmitir el virus (10).

El profesional que se accidenta y los servicios de salud ocupacional deben cumplir con algunas medidas importantes inmediatamente después de la ocurrencia del accidente con material corto-punzante. Inicialmente, evaluar el accidentado lavando el área afectada con agua y jabón, si la lesión es por perforación con aguja o corte; lavar con agua cuando ocurre estornudo en nariz, boca o piel; lavar con agua o suero fisiológico si hay salpicada en ojos; si el accidente produce hemorragia, buscar atención médica inmediata; cambiar cualquier ropa mojada con fluidos corporales del paciente fuente y, finalmente, procurar el servicio de salud ocupacional de la institución (11).

La profilaxis posterior a la exposición relacionada con el HBV es la misma indicada por el Centers for Disease Control-CDC (12) para exposiciones percutáneas o en mucosas. Vacunación y/o con la inmonoglobulina puede ser utilizada en el caso de la hepatitis B; aun así, en relación con la hepatitis C, no existen hasta el momento recomendaciones profilácticas.

La profilaxis pos-exposición percutánea es recomendada en las situaciones en que existe la presencia de sangre en exposiciones de alto, medio y bajo riesgo, en la exposición a otros fluidos corporales con sangre visible, otros fluidos o tejidos potencialmente infectados (13).

Después de la evaluación especializada puede ser indicado al trabajador accidentado el uso de quimioprofilaxis con antiretrovirales. Esta indicación debe ser basada en el riesgo de transmisión del HIV considerando las circunstancias y el tipo de accidente, y la decisión de usarlos o no debe ser definida entre el trabajador accidentado y el médico responsable por la evaluación (13).

Cuando la quimioprofilaxis fuese indicada, deberá ser iniciada, preferencialmente, en las primeras dos horas después del accidente, tiene duración de cuatro semanas (cuando el paciente fuente es positivo o desconocido), o hasta que sea conocido el resultado de serología del paciente-fuente (14).

Estudio de Accidentes Laborales en São Paulo, Brasil

Ante la peligrosidad del accidente de trabajo con material corto-punzante para el equipo de enfermería nos motivamos para realizar este estudio.

Objetivos del Estudio

  • Identificar la ocurrencia de los accidentes de trabajo ocasionados por material corto-punzante entre trabajadores de enfermería de hospitales de la región nordeste del Estado de São Paulo, Brasil.
  • Identificar la conducta adoptada por los hospitales frente a la ocurrencia de los accidentes de trabajo con material corto-punzante.

Materiales y Métodos

Se trata de un estudio descriptivo con análisis cuantitativo de los datos realizado en cuatro hospitales de la región nordeste del Estado de São Paulo, Brasil, región cuya economía está centrada en la agricultura (principalmente en el cultivo de la caña de azúcar, naranja y soya), la industria y el comercio; es un importante centro educacional de la enseñanza superior (universidades) y de salud. Población estimada de 1 millón de habitantes.

Hospital A: Institución pública universitaria de la ciudad de Ribeirão Preto, con cuadro funcional de 3.947 trabajadores, siendo 1.327 pertenecientes al equipo de enfermería, distribuidos entre las siguientes categorías: 202 enfermeros, 133 técnicos de enfermería, 918 auxiliares de enfermería y 74 ayudantes de enfermería.

Hospital B: Institución privada de la ciudad de Ribeirão Preto, con cuadro funcional de 368 trabajadores, siendo 161 pertenecientes al equipo de enfermería, distribuidos entre las siguientes categorías: 16 enfermeros, 31 técnicos de enfermería, 112 auxiliares de enfermería y 2 ayudantes de enfermería.

Hospital C: Institución filantrópica de la ciudad de Batatais, con cuadro funcional de 128 trabajadores, siendo 67 pertenecientes al equipo de enfermería, distribuidos entre las siguientes categorías: 8 enfermeros, 1 técnico de enfermería, 37 auxiliares de enfermería, 21 ayudantes de enfermería.

Hospital D: Institución filantrópica de la ciudad de Sertãozinho, con cuadro funcional de 204 trabajadores, siendo 107 pertenecientes al equipo de enfermería, distribuidos entre las siguientes categorías: 10 enfermeros, 13 técnicos de enfermería, 58 auxiliares de enfermería y 26 ayudantes de enfermería.

La población estuvo compuesta por los trabajadores componentes del equipo de enfermería de los cuatro hospitales que durante el año de 1999 tuvieron accidentes de trabajo legalmente notificados en la Comunicación del Accidente del Trabajo - CAT (n = 117).

Los datos fueron recolectados a través de la revisión documental en los registros de los accidentes de trabajo, través de la CAT, emitidos por los hospitales. El proyecto de investigación fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación del Hospital Clínicas de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto/USP y tuvo la autorización de los gerentes de los hospitales.

Resultados y Discusión

En el período analizado, en los cuatro hospitales fueron notificados 117 accidentes de trabajo entre profesionales de enfermería, siendo 106 (90,6%) accidentes típicos y 11 (9,4%) accidentes de trayecto.

Los accidentes típicos, es decir, aquellos sufridos en el local y horario de trabajo, representan la mayoría de las ocurrencias en los cuatro hospitales (90,6%). Los accidentes de trayecto (9,4%) fueron ocasionados por accidentes automovilísticos acontecidos en el recorrido hacia el trabajo (ida o vuelta).

A través de la Tabla 1 puede ser observada la distribución de los accidentes típicos entre los trabajadores de enfermería y el tipo de lesión sufrida.

Tabla 1. Distribución de los accidentes de trabajo (típicos) ocurridos entre trabajadores de enfermería de 4 hospitales de la región nordeste del Estado de São Paulo - Brasil, según el tipo de lesión. 1999.

Tipo de lesión Hospital A Hospital B Hospital C Hospital D Total %
Corto-punzante 27 07 10 09 53 50,0
Traumática 17 10 02 03 32 30,2
Excoriación 09 - - - 09 08,5
Otro 08 02 - 02 12 11,3
Total 61 19 12 14 106 100,0

Dentro de los accidentes típicos de trabajo ocurridos 53 (50%) provocaron lesiones corto-punzantes, 32 (30,2%) lesiones traumáticas, tales como contusiones y luxaciones en piel y mucosas. Lesiones percutáneas ocasionadas por material corto-punzante también fueron apuntadas en estudios anteriormente realizados (15-17) como la principal causa de accidentes identificada entre trabajadores de enfermería.

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