El trabajo esclavo es un fenómeno complejo, que en Chile se enfrenta a una serie de estereotipos, contribuyendo a su invisibilización. Es sumamente importante visibilizar el fenómeno en Chile y desmitificar estos imaginarios erróneos sobre trata laboral y trabajo forzado que contribuyen a su invisibilización.

Definición y Marco Legal

Con la vigencia de la Ley 20.507 contra el tráfico y la trata de personas en Chile, por primera vez en la historia del país se puede sancionar el trabajo forzado cuando está vinculado a la trata de personas. Aunque no existe un acuerdo oficial sobre la definición de trabajo forzado entre las instituciones chilenas, tiende a seguirse los once indicadores establecidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT): abuso de vulnerabilidad, engaño, restricción de movimiento, aislamiento, violencia física y sexual, condiciones abusivas de trabajo y vivienda, además de horas excesivas de trabajo.

Casos y Estadísticas

Desde el año 2020, se han investigado casos de trata de personas con fines de trabajo forzado que involucran a mujeres de nacionalidad indonesia y filipina en Chile. En general, estas mujeres llegaron al país para desempeñarse como trabajadoras de casas particulares «puertas adentro», principalmente en las ciudades de Punta Arenas, Iquique, Santiago y Viña del Mar. Para el caso específico de las mujeres indonesias, muchas de ellas llegaron engañadas. Una vez en el país fueron sometidas a horas excesivas de trabajo, no se les proveyó de comida suficiente ni de ropa adecuada para el clima (del extremo sur), y no tenían días libres ni vacaciones.

De nuestro conocimiento, todas ellas finalmente escaparon de tales situaciones, y hoy cuentan con trabajo estable (algunas, junto a familias chilenas, mientras que otras optaron por volver a sus países de origen). Al menos diez de ellas denunciaron su caso, pero ninguno fue formalizado. Las cifras oficiales son bajas: entre 2011 y 2021, veinte causas de trata laboral fueron formalizadas, y solo el cincuenta por ciento logró la dictación de una condena. Se puede argumentar que existe un subregistro, lo que apunta al desafío en identificar, investigar, formalizar y condenar casos de trata laboral, además de ofrecer apoyo, ayuda y protección a las víctimas.

Mitos Comunes sobre la Trata Laboral

Mito #1: Existen «víctimas ideales» de la trata de personas

En nuestra investigación, hicimos entrevistas con fiscales, abogadas especializadas, abogadas asesores de la Fiscalía, y representantes de institutos (de Derechos Humanos y el Servicio Nacional de La Mujer y Equidad de Género). Están de acuerdo en que falta conocimiento profundo sobre lo que significa trabajo forzado y trata laboral, lo cual está fuertemente asociado con ideas dominantes sobre quienes pueden ser considerada/os como víctimas de la trata de personas. Por eso, los estándares probatorios por trabajo forzado son bastante altos en comparación con otros delitos. Las «víctimas ideales» de la trata de personas son un mito. En general, las personas que experimentan la trata son seres humanos complejos, tienen agencia y opiniones, no son «inocentes», moralmente virtuosas ni siempre las personas más pobres. No siempre evidencian signos de violencia física o malnutrición ni se sienten o identifican como «víctimas».

Mito #2: La trata laboral es muy distinta a los casos de explotación laboral

Hay quienes creen que estas situaciones se pueden categorizar como casos de «infracción laboral» o «trabajo forzado», de manera mutuamente exclusiva. Es un mito y error burocrático, porque cuando se determina que sí existen infracciones laborales, eso no significa que algo más no está pasando. Una situación de explotación laboral puede llegar a ser considerada como trabajo forzado dependiendo del contexto específico. En general, cuando un caso llega al tribunal laboral, el o la juez/a encargada puede dictar la multa correspondiente a las infracciones de las leyes laborales. La realidad es que muchas personas migrantes en el país están en situaciones de explotación laboral de distintos grados, entre las cuales la trata laboral constituye los casos más extremos. Una persona puede trabajar horas excesivas y con sueldo mínimo; mientras que otra hacerlo por años sin recibir ningún sueldo ni comida suficiente. Puede parecer que dos compañeros de trabajo tienen las mismas condiciones, pero hay uno de ellos que experimenta amenazas y control psicológico de su empleador, y tal diferencia impacta su capacidad real de renunciar al trabajo. El trabajo forzado es algo mundano y no tan sensacionalista.

Mito #3: La trata laboral y trabajo forzado son casos «menos graves» que la trata sexual

La idea de que quienes sufren la trata de personas con fines de trabajo forzado están en situaciones «menos graves» que quienes experimentan explotación sexual es otro mito. El delito de trata laboral tiene un impacto importante en la libertad del ser humano. A pesar de lo mundano que puede ser el trabajo forzado, detalles de las experiencias de quienes lo han experimentado nos dan cuenta de la humillación y fuertes secuelas en su dignidad como personas. Una mujer indonesia en Chile tuvo que «cazar palomas» y «robar huevos de sus nidos» para no pasar hambre. Otra mujer vivió tres años y medio sin pago ni acceso a ciertos productos básicos (por ejemplo, toallas higiénicas).

Contexto Histórico de la Esclavitud en Chile

La esclavitud negra fue un régimen laboral forzoso introducido en el Nuevo Mundo para compensar la baja demográfica de los indígenas y, conjuntamente, obtener una mayor rentabilidad económica mediante la explotación de la minería, principalmente de oro y plata. Hacia el siglo XV, esta no era una institución nueva en la península ibérica, puesto que desde la Edad Media existieron esclavos de diversas naciones: árabes, sarracenos, eslavos, búlgaros, rusos, tártaros, griegos y de otras zonas de Europa oriental. El descubrimiento de las Indias provocó consecuencias importantes. Instauró un tráfico internacional de seres humanos, reorientando el comercio interno de esclavos en África hacia Europa y América. Además, junto con revitalizar una institución alicaída, transformó a África en el centro de abastecimiento por excelencia.

Para que la esclavitud operara como sistema, requirió de una ordenación jurídica y de una ideología que la sustentara. Desde el siglo XIII que en España existió una extensa legislación esclavista, la cual sirvió de modelo y base para regular la relación entre amos y esclavos en el territorio indiano, incluido el reino de Chile. En Chile, la esclavitud negra permaneció cerca de tres siglos, desde 1536 hasta 1823, aunque en el conjunto del aparato productivo colonial fue una relación de trabajo secundaria. Los primeros contingentes de esclavos arribaron a Chile como integrantes de las huestes de Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. El rol de los negros durante el descubrimiento y la conquista fue el de sirvientes domésticos y soldados.

No obstante, desde fines del siglo XVI, el descenso de la población indígena en momentos en que la economía se volcaba hacia la exportación de productos ganaderos, produjo una severa crisis laboral que fue subsanada, en parte, con la importación de esclavos negros desde África. El mayor auge de africanos en Chile fue entre 1580 y 1640. A pesar de ser el momento de mayor demanda, la importación se frenó bruscamente producto de la guerra entre España y Portugal (1640-1668). Portugal, principal proveedor de esclavos, no solo se indispuso con la Corona española, sino que perdió varios enclaves esclavistas en África.

En el siglo XVIII, esta institución perdió importancia en el ámbito rural y se volvió mas urbana. Durante los asientos francés (1702-1713) e inglés (1713-1738) ambos países ostentaron el monopolio para ingresar esclavos a América, respectivamente. Los estudios historiográficos de la esclavitud en Chile han centrado su análisis principalmente en el Santiago colonial. Ahí la esclavitud negra se tornó más mulata, debido a la activa participación del negro en el mestizaje. En la ciudad, la Iglesia y el Estado intervinieron celosamente en la relación amo-esclavo y una de sus preocupaciones fue la evangelización de los negros.

La abolición de la esclavitud negra se produjo el 23 de junio de 1823, por iniciativa de José Miguel Infante. Anteriormente, en 1811, durante el gobierno de José Miguel Carrera, se había promulgado la ley de libertad de vientres, promovida por Manuel de Salas. Según Guillermo Feliú Cruz, cerca de 5.000 esclavos se beneficiaron con esta medida y la desaparición de esta institución no produjo problemas civiles ni raciales profundos como en otros países de América. Los negros y sus mezclas se fundieron con el resto de la población.

Cronología de la Esclavitud en Chile
Año Descripción
1536 Margárida (o Margarita), integrante de la hueste de Diego de Almagro, es la primera negra esclava que ingresa al territorio chileno.
1541 Juan Valiente, un negro horro, destaca en la heroica defensa de Santiago, tras el alzamiento de Michimalonco
1558 El número de negros y sus mezclas (mulatos y zambos) bordea las 5.000 personas, conformando cerca del 25 % de la población.
1580 Comienza la primera crisis laboral del Reino de Chile que posibilitará el ingreso masivo de esclavos africanos
1600 Mayor auge de africanos en el Reino de Chile, derivado de la crisis de mano de obra indígena
1608 Real Cédula que permite la esclavitud de los indígenas capturados en guerra
1614 Alonso González de Nájera propone en su obra Desengaño y reparo de la guerra del Reino de Chile, exterminar a los indios rebelados y reemplazarlos por mano de obra negra
1640 Inicio de la guerra entre España y Portugal. Se anula la oferta de negros africanos en el momento de mayor demanda en el Reino de Chile
1647 El terremoto de Santiago y las posteriores pestes produjeron la segunda crisis laboral. Comienza el reemplazo de los negros por los esclavos indígenas y la población mestiza libre
1693 Real Cédula pone fin a la esclavitud indígena
1702 Establecimiento de la Real Compañía de Guinea de origen francés
1713 Se firma el tratado de Utrecht entre España e Inglaterra que permite el ingreso de 400 esclavos anuales desde Buenos Aires a Santiago y Lima
1715 Entra en funcionamiento el Real Asiento de Negros Inglés. Los mercaderes importan esclavos africanos desde Buenos Aires
1738 Guerra entre España e Inglaterra. Se suspende la internación de esclavos africanos
1777 El censo del Obispado de Santiago da cuenta de 38.240 habitantes en la ciudad: 15,2% de ellos son mulatos(as) y 3,6% son negros(as)
1804 La Corona española extiende la libre importación de esclavos al puerto de Valparaíso
1811 Se aprueba la ley de libertad de vientres, según la cual ningún esclavo nacerá en Chile
1823 Abolición legal de la esclavitud en Chile.

TAG: #Trabajo

Lea también: