Al cierre del simposio “Organización del territorio, migraciones y ruralidad” de las últimas Jornadas de Estudios Agrarios y Agroindustriales, Silvia Gorestein (2009) mencionó una sugerente reflexión. Hoy la fuerza de trabajo excedente ya no se encontraría en lo rural, sino en lo urbano marginalizado.
Así, la reproducción de la fuerza de trabajo rural que emplea el capital en el agro es subvencionada tanto por el Estado -a través de diversos planes sociales- como por el propio trabajador mediante la pluriactividad. En este sentido, los reservorios que antes se encontraban en las explotaciones hoy están en los espacios periurbanos a los bordes de las ciudades.
Así, la urbanización y periurbanización de la población rural permite a los trabajadores rurales reemplazar la parcela de tierra por otras ocupaciones y por el acceso al Estado, a través de los distintos planes sociales. Estas tendencias marcan un pasaje de la figura del campesino semiproletarizado a la de trabajador rural semi-ocupado y semi-excluido.
Contexto en Misiones, Argentina
En la provincia de Misiones, al Nordeste de Argentina, durante la década del ’90 la crisis del sector yerbatero ocasionó un proceso de migración de colonos, campesinos y asalariados agrícolas con residencia rural hacia la periferia de las ciudades intermedias de la provincia, conformando nuevos barrios periurbanos.
Considerando que el surgimiento de tales barriadas data de la segunda mitad de la década del ’90, los/as jóvenes constituyen el primer grupo etario que se socializó en tales territorios. Es por ello que nos resulta de especial interés indagar sobre los cambios y continuidades en las prácticas de esta generación.
Objetivo del Estudio
El presente estudio se propone comprender las transformaciones de los aportes en las estrategias de reproducción familiar de los/as jóvenes de familias de cosecheros/as de yerba mate que residen en las áreas periurbanas de la ciudad de Oberá. Al respecto nos preguntamos por los cambios y continuidades entre los aportes juveniles actuales y aquellos que realizaban cuando residían en el agro -generación de sus padres y madres-.
Primeramente se caracterizarán los aportes de los/as jóvenes en las estrategias de reproducción familiar. En segundo lugar, se compararán los aportes de los/as jóvenes con los de la generación de sus padres y madres. Y finalmente, se reflexionará sobre la incidencia de las relaciones de género en las transformaciones de los aportes y las posibilidades de emancipación juveniles.
Metodología
Nos proponemos alcanzar nuestros objetivos a partir de un diseño metodológico triangular que incorpora tanto el análisis del contexto estructural en el que se inscriben los actores; como las maneras culturales de hacer, ser, pensar y sentir de los/as jóvenes. El mismo aporta una mirada crítica sobre los datos obtenidos, identificando las limitaciones de los mismos, y posibilitando abordajes complementarios (Vasilachis de Gialdino, 1992).
A continuación se presenta una tipología de los aportes de los jóvenes en las estrategias de reproducción familiar de los barrios periurbanos de Oberá, ciudad de la zona centro de Misiones en donde estudios precedentes señalan que el fenómeno de periurbanización se encuentra más acentuado (Rau, 2005). Éstas nos permiten dilucidar no sólo las características de la familia como institución socializadora de sujetos, sino también el margen de maniobra que poseen los sujetos en su actuar cotidiano.
La misma incorpora tanto a) un criterio estático, que capta lo observado en un momento específico a la manera de una fotografía de un grupo de personas; y b) dinámico, que considera las trayectorias familiares de jóvenes y adultos tareferos/as.
- Una Encuesta a Hogares de Barrios Periurbanos de 80 casos, realizada en la ciudad de Oberá durante abril del 2008.
- Datos cualitativos obtenidos por 4 trabajos de campo de tipo etnográfico en los barrios periurbanos de Oberá, en donde se realizaron 45 entrevistas abiertas y semiestructuradas.
Transformaciones en los Aportes de los Jóvenes
En el presente apartado proponemos analizar las transformaciones que generó la urbanización de las familias de cosecheros/as de yerba mate sobre los aportes de los/as jóvenes en las estrategias de reproducción familiar. Nos focalizamos en particular en los/as jóvenes de familias que dependen fundamentalmente del trabajo temporal en la cosecha de yerba mate y que residen en los barrios periurbanos de Oberá.
Los aportes de los/as jóvenes los clasificamos según los tipos de familias.
- Los tipos de uniones y los lazos de parentesco: siguiendo a Laslett (s.f., c.p. Rodríguez Jaume y Martín Moreno, 2008) clasificaremos las familias según la constitución de un “núcleo”.
- La división familiar del trabajo: comprende no sólo la lógica subyacente a la esfera familiar y laboral (Barrère-Maurrisson, 1999), sino también las posibilidades de unión y desunión al interior de la familia (Hartmann, 2000) a través de los distintos movimientos en los arreglos y roles.
A continuación notamos que las variaciones en los aportes de los/as jóvenes se deben fundamentalmente al género, la edad, el orden de hermanos y las dinámicas familiares.
Aportes en Familias de Origen Rural
En primer lugar, analizamos los tipos de aportes de que realizaban los/as jóvenes cuando las familias residían en el agro -es decir, la generación migrante de los padres y madres de los actuales jóvenes-.
1) Aportes de los/as jóvenes de familias nucleares bajo patrón:
Las familias residían en la finca del patrón o en villas en los bordes de las colonias, y podían disponer de un pequeño terreno en donde tenían animales de corral y huertas. En estos tipos -en el cual el padre trabajaba como tarefero y en algunas tareas de contra-estación en la finca, mientras que la madre permanecía en el hogar realizando las tareas domésticas y el mantenimiento de la huerta y animales- los hijos mayores varones y, en caso de no haber varones, las hijas mujeres mayores, trabajaban bajo la figura de “ayuda familiar” en la tarefa, mientras que las hijas mayores cuidaban a los hermanos menores y realizaban tareas domésticas.
En caso de enfermarse o accidentarse el padre -algo bastante común en el oficio- los/as hijos/as mayores comenzaban a trabajar junto con la madre en la misma finca y dejaban la escuela; o estos/as realizaban tareas domésticas para el mismo patrón.
2) Aportes de los/as jóvenes de familias yuxtapuestas con propio predio:
Las familias estaban compuestas de una familia troncal con núcleo simple (pareja de hecho o derecho, e hijos), que a su vez nucleaba a varias sub-familias en un mismo o varios hogares. Éstos son los casos en donde existían varias generaciones en el mismo hogar, o varias generaciones que compartían el predio viviendo en hogares separados.
En el último subtipo, se producían diferentes “arreglos” entre los miembros de los hogares, en donde los roles de los/as jóvenes variaban según el género, la edad y las subfamilias que compartían el hogar y/o predio.
En síntesis, notamos que en las familias de origen rural los hijos varones mayores eran los primeros en trabajar fuera del predio durante la temporada de zafra -en caso de tenerlo- cosechando yerba o té a la manera de ayuda al padre; mientras que las hermanas mayores cosechaban también en forma de ayuda familiar en los casos en que no hubieran hermanos mayores, o cos11echaban té en forma individual.
A pesar que los entrevistados señalen que comenzaban a trabajar entre los 13 y 18 años, en todos los casos desde niños/as acompañaban a sus padres a la cosecha y colaboraban en las tareas prediales. De esta manera, la cosecha y las tareas en el propio predio resultan un espacio de importancia en la socialización de los/as niños/as y en el aprendizaje del oficio.
Generalmente el comienzo en el trabajo -extra-predial en los tipos b y c- se asociaba con la necesidad de ayuda familiar en circunstancias en que el padre o la madre se accidentaban o enfermaban. En estos momentos los/as hermanos/as mayores debían dedicarse en mayor medida a la cosecha, viéndose obligados/as a dejar la escuela definitivamente.
Transformaciones por la Periurbanización
En la actualidad, la periurbanización de las familias de tareferos/as y la modernización en el mercado de trabajo agrícola conllevaron una transformación en los tipos de familias. En este sentido, observamos numerosos cambios en la división intrafamiliar del trabajo que afectan diferencialmente a varones y mujeres.
Aportes de Jóvenes de Familias Nucleares
A este tipo corresponde el 68% de las familias de tareferos/as encuestadas. Como notaremos a continuación, resulta recurrente que varios de los hijos/as -principalmente los/as mayores- que conforman las familias sean hijos únicamente de la cónyuge, tanto que los hayan tenido solteras o con parejas anteriores.
Los hijos e hijas habitualmente asisten a la escuela hasta los 16 años, edad en la que los varones comienzan a trabajar en la tarefade manera independiente, mientras que las hijas mayores realizan tareas domésticas o llegan a la maternidad, formando un nuevo hogar en caso de juntarse con su pareja. En este sentido, notamos una mayor cantidad de hijos varones con edades superiores a los 16 años en las familias nucleares.
A pesar de que en la encuesta no se registra que los/as jóvenes menores de 16 años trabajen o hagan changas; la información cualitativa nos permite visualizar que a partir de los 12 años -y en edades más tempranas para los hermanos varones mayores- los/as jóvenes comienzan a cosechar a modo de ayuda familiar durante los recesos escolares de invierno y verano, y las mujeres que no cosechan trabajan en servicio doméstico en la ciudad.
Tales ingresos, administrados por los propios jóvenes, sirven para solventar los gastos de los útiles escolares y la compra de ropa antes de iniciar el ciclo lectivo, y aportan para la compra de alimentos en el hogar.
A su vez, a partir de los 13 años, aquellos jóvenes varones que cuentan con la destreza suficiente para cortar los gajos de la plata con machete y serrucho, la fuerza para cargar su propio raído -generalmente de 100 kilos- y alcanzan la rapidez necesaria para llegar a cosechar un mínimo de 300kg por jornal comienzan a cosechar de manera independiente y dejan la escuela durante los meses de zafra.
Por último, a pesar que se registra la asistencia a establecimientos educativos en el 93% de los hijos/as menores de 16 años, a partir de los 8 años gran cantidad de niños/as comienzan a repetir los grados, llegando muy pocos a terminar la escuela primaria. Estos altos niveles de repetición escolar están asociados a la interrupción ocasionada por acompañar a sus progenitores a la tarefa.
Por otro lado, dada la alta incidencia de accidentes en el yerbal y las enfermedades ocasionadas por el trabajo en la tarefa, entre los 35 y 40 años los hombres comienzan a estar imposibilitados para seguir cosechando independientemente, por lo que la ayuda de los/as jóvenes (generalmente los/as hijos/as mayores) resulta fundamental para los ingresos familiares. Es por eso que resulta común que los hermanos/as mayores tengan una menor escolaridad que los menores.
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