Hace cincuenta años, mientras el New York Times se preparaba para publicar una impactante revelación sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile, el arquitecto de esas operaciones, Henry Kissinger, engañó al presidente Gerald Ford sobre los esfuerzos clandestinos de Estados Unidos para socavar el gobierno electo del líder del Partido Socialista, Salvador Allende, según muestran documentos publicados por el Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés).
El 5 de septiembre del mismo año, Hersh empezó a llamar a funcionarios del Departamento de Estado para pedirles comentarios sobre su próxima primicia, lo que puso en marcha un aluvión de reuniones en la Casa Blanca, sesiones informativas e informes sobre los datos que podría haber obtenido el periodista.
En un artículo publicado el 8 de septiembre de 1974 en la portada de The New York Times, reveló las operaciones encubiertas que había realizado la agencia estadounidense en Chile para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende. En específico, en esa oportunidad dio cuenta que la CIA había gastado 8 millones de dólares para influir en sindicatos, partidos políticos y medios de comunicación de Chile con el fin de perturbar al gobierno del socialista, derrocado en el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Hersh siguió la historia durante los dos meses siguientes, con un total de 27 artículos.
Según el director del Proyecto de Documentación sobre Chile en el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, el artículo de Hersh generó al menos tres investigaciones importantes sobre las operaciones de la CIA en Chile, incluyendo la del comité especial del Senado presidido por el senador Frank Church, el famoso Comité Church.
Las operaciones encubiertas estaban supuestamente «diseñadas para mantener en marcha el proceso democrático», informó Kissinger a Ford en el Despacho Oval dos días antes de que apareciera el artículo del New York Times. «Vi la historia (reportaje) de Chile», dijo Ford a Kissinger el 9 de septiembre de 1974. «¿Tiene alguna repercusión?». En una conferencia de prensa del 16 de septiembre, Gerald Ford se convirtió en el primer presidente en reconocer y defender públicamente las operaciones encubiertas de la CIA, que caracterizó como limitadas a proteger las instituciones democráticas chilenas de la amenaza de Allende. Afirmó que las acciones de la CIA fueron «en el mejor interés del pueblo de Chile, y ciertamente en nuestro mejor interés».
En sus informes al presidente y sus altos funcionarios, Kissinger afirmó que las operaciones encubiertas de la CIA que Hersh había expuesto ‘no tenían nada que ver con el golpe’”, apunta el investigador estadounidense. Sin embargo, recuerda que “sólo un año antes, en una conversación telefónica con Nixon unos días después del golpe, Kissinger le dijo al presidente que ‘ayudamos’ a los golpistas y que la CIA había ‘creado las mejores condiciones posibles’ para que el golpe tuviera lugar”.
El papel de la CIA en Chile: una cronología
Para entender mejor el papel de la CIA en Chile, es importante remontarse a la década de 1960:
- 1958: Salvador Allende está muy cerca de ganar la presidencia.
- 1962: Eduardo Frei se reúne en secreto con Kennedy y fue ungido como la gallina que iba a poner los huevos de oro para la revolución reformista de América Latina.
- 1963: La CIA comienza a financiar a los demócratacristianos.
- 1964: La CIA financió más del 50% de la campaña demócrata cristiana de Frei.
- 1970: Allende gana las elecciones por 36.000 votos.
Durante los meses que antecedieron al golpe de Estado, la CIA y el Pentágono mantuvieron una amplia relación con los conspiradores chilenos gracias a la actuación de varios agentes e informantes, de tal modo que supieron la fecha exacta en que se harían con el poder los militares con al menos tres días de antelación.
En un informe secreto redactado cuatro días después de la publicación del artículo del Times, la estación chilena de la CIA transmitió las reacciones de varios agentes locales -identificados por nombres en clave como FUBARGAIN, FUPOCKET y FUBRIG- que estaban incrustados dentro del ejército chileno, el partido de la Democracia Cristiana y el diario El Mercurio, que la CIA había financiado como megáfono de la oposición al gobierno de Salvador Allende.
Según este cable, el agente filtrado en el ejército chileno, FUBARGAIN-1, dijo a la CIA que «el general Pinochet no parecía muy disgustado pero [había] comentado… que la revelación “parecía una tontería”». El mismo agente dijo a la CIA que otros militares chilenos más jóvenes interpretaron la filtración como un intento deliberado de «dañar [a la] Junta y poner falsamente en duda su independencia y su papel en la caída de Allende». Esto, afirmó el agente, provoca «que el cuerpo de oficiales chilenos está cada vez más desconcertado y resentido con EE.
El 17 de abril, cierto grupo de agentes de la CIA envió un memorando a Shackley, director de la División del Hemisferio Occidental, en torno a los «objetivos de la política respecto de Chile», un desafío escueto y sin ambages dirigido desde el interior a la estrategia favorable a las operaciones políticas en el que se solicitaba acabar con el respaldo secreto a los principales partidos de oposición. Tal apoyo, en su opinión, hacía que estos creyesen erróneamente que podrían sobrevivir hasta los comicios de 1976.
El testimonio de William Colby
50 años después de que estallara el escándalo sobre las operaciones de la CIA en Chile, el testimonio original de Colby ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes sigue clasificado, al igual que la transcripción completa de 48 páginas de la audiencia que se realizó a puerta cerrada. En aras de la responsabilidad histórica, es imperativo que la CIA desclasifique el testimonio de Colby sobre Chile, así como otra documentación relevante.
El testimonio secreto del entonces director de la CIA, William Colby, que es el documento original que generó el escándalo, “sigue siendo secreto más de 50 años después”, destaca Kornbluh. “El año pasado, con motivo del 50º aniversario del golpe, el gobierno chileno solicitó oficialmente a la administración Biden que desclasificara este documento histórico, por el bien de la historia y la posteridad. Pero, inexplicablemente, la CIA no lo hizo”, señala.
El SEIA en Chile
El SEIA es un instrumento de gestión ambiental de carácter preventivo, regulado en la Ley N°19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, y su Reglamento, definido como un procedimiento, a cargo del Servicio de Evaluación Ambiental, que, sobre la base de un Estudio o Declaración de Impacto Ambiental, determina si el impacto ambiental de una actividad o proyecto se ajusta a las normas vigentes. Está vigente en Chile desde el 3 de abril de 1997. Se someten al procedimiento de evaluación de impacto ambiental los proyectos listados en el artículo 10 de la Ley 19.300 y detallados en el artículo 3 del Reglamento.
En los EIA se considera siempre un período de Participación Ciudadana (PAC) a lo menos, y cuando procede, se considera también un Proceso de Consulta a Pueblos Indígenas (PCPI). Si la RCA es favorable, al aprobar un proyecto, certificará que se cumple con todos los requisitos ambientales aplicables, incluyendo las eventuales medidas de mitigación, compensación y reparación, así como los criterios para el seguimiento posterior de sus compromisos y su fiscalización, por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
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