La empatía se define como el reconocimiento cognitivo y afectivo del estado de ánimo de una persona por parte de otra. Un acto que conlleva una comprensión y conexión emocional importante, por ende se considera parte de las habilidades del siglo XXI. Múltiples investigaciones han demostrado que la empatía hace que las personas sean mejores gerentes, trabajadores, familiares y amigos. Además, es desde la empatía que se puede trabajar por un futuro más humano y sustentable, más consciente de su entorno.
¿Por qué es importante la empatía?
La empatía ayuda a que las personas se ayuden entre sí. Está estrechamente relacionada con el altruismo, el amor y preocupación por los demás, y la capacidad de ayudar. Cuando un individuo consigue sentir el dolor o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de ayudar y actuar siguiendo los principios morales. La capacidad de ponerse en el lugar del otro, que se desarrolla a través de la empatía, ayuda a comprender mejor el comportamiento en determinadas circunstancias y la forma como el otro toma las decisiones.
La persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otra persona. Es saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones. Cuando alguien dice "hubo una empatía inmediata entre nosotros", quiere decir que hubo una gran conexión, una identificación inmediata.
La empatía puede ser vista como un valor positivo que permite a un individuo relacionarse con las demás personas con facilidad, y agrado, siendo importante la relación con los otros para mantener un equilibrio en su estado emocional de vida. La empatía permite a una persona comprender, ayudar y motivar a otra que atraviesa por un mal momento, logrando una mayor colaboración y entendimiento entre los individuos que constituyen una sociedad.
La Empatía en los Niños
La empatía y la amabilidad son cualidades fundamentales que ayudan a los niños a desarrollar relaciones saludables y a comprender mejor las emociones de los demás. Estas habilidades no solo son cruciales para su desarrollo social, sino que también contribuyen a un ambiente familiar armonioso y a una sociedad más compasiva. Como padres, es esencial inculcar estos valores desde una edad temprana.
Los estudiantes pueden comprender la empatía desde que son bebés, especialmente cuando empiezan a entender copiar las expresiones faciales de sus familiares. En el artículo, entregan varias consideraciones básicas para trabajar la empatía desde los primeros años. Por ejemplo, ayudar a que le pongan nombre a sus emociones y darse espacios para hablar -como padres o docentes- sobre los sentimientos del día. Otros expertos señalan que también puede ser interesante no enseñarles a decir siempre: "Lo siento". Puede resultar contraproducente, porque se pueden dar las instancias en que lo digan sin sentirlo genuinamente.
Ser empáticos es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de comprender lo que ese otro está sintiendo y de intentar conectar con esa emoción. Es una habilidad que debemos fomentar en los niños y niñas desde pequeños, porque les permitirá desarrollarse plenamente como un ser social.
Mucho se habla sobre la importancia de ayudar a los niños y niñas a identificar sus propios sentimientos y emociones, verbalizarlos y trabajar con ellos. Reconocer emociones en el otro, como tristeza, alegría, miedo e ira, y empatizar con la situación, es el segundo paso.
La empatía comienza a partir de las interacciones con los padres a temprana edad ( meses) que van generando emociones y sentimientos en los niños y niñas. La empatía de los más pequeños se puede observar por ejemplo cuando se sienten afligidos si ven a su hermano llorar, si se identifican con un personaje que se siente triste en su serie favorita, o sienten miedo cuando el personaje de un cuento enfrenta una situación tenebrosa. En la medida en que vamos identificando esas conductas, se vuelve relevante el conversar al respecto. Para esto, podemos realizar preguntas que los inviten a expresarse: ¿Qué sientes cuando ves a tu hermana/o triste? ¿Cómo crees que se siente ese personaje? ¿Cómo te sientes tú al verlo/a así? En general, la literatura infantil, la televisión y también la vida cotidiana, son ideales para desarrollar esas conversaciones.
Sin embargo, no basta con conversar sobre aquello que los niños y niñas sienten. Los más pequeños aprenden observando, aprenden del ejemplo. Los adultos cuidadores, tanto familia como educadores y adultos significativos, somos modelos de conducta para los niños y niñas. De ahí la importancia no solo de conversar con ellos sobre lo importante de ser empático, sino de que nosotros mismos demostremos la empatía. Debemos hacerles ver que nos interesa lo que sienten, y que nos alegra verlos felices y nos entristece verlos tristes. Que comprendemos que puedan sentirse frustrados u ofuscados cuando algo no les resulta, que también nos hemos sentido así alguna vez. Entonces, que cuando ellos se sienten así, nosotros, sus cuidadores, podemos percibirlo, y hacemos algo al respecto.
Actividades para Fomentar la Empatía en Niños
Aquí hay algunas actividades y estrategias para fomentar la empatía en los niños:
- Modelar Comportamientos Empáticos: Los niños aprenden observando a sus padres.
- Fomentar la Expresión Emocional: Anima a tus hijos a hablar sobre sus emociones y a reconocer las emociones de los demás.
- Practicar la Escucha Activa: Escucha a tus hijos con atención y valida sus sentimientos.
- Juegos de Rol y Lectura: Utiliza juegos de rol y lectura de cuentos que aborden temas de empatía y amabilidad.
- Fomentar la Solidaridad: Anima a tus hijos a participar en actividades de voluntariado o en actos de bondad, como ayudar a un vecino o donar juguetes.
- Reforzar los Comportamientos Amables: Elogia y refuerza los comportamientos amables de tus hijos.
- Enseñar la Importancia de los Modales: Enséñales a tus hijos la importancia de los buenos modales, como decir «por favor» y «gracias».
- Promover la Cooperación: Fomenta el trabajo en equipo y la cooperación en actividades familiares y escolares.
- Modelar el Respeto: Muestra respeto hacia los demás en tus interacciones diarias.
- Animar a Compartir y Prestar Atención a los Demás: Enseña a tus hijos a compartir sus pertenencias y a prestar atención a las necesidades de los demás.
Otras Actividades Prácticas
- Presentar imágenes de distintas personas en diferentes situaciones. La idea es que cada niño se identifique con una de las personas y que piense cómo es la persona, qué es lo que siente, etc.
- Invitar a los niños a pensar en uno de los personajes que le haya ocurrido una situación en particular e imaginar cómo esa persona se sintió. Continúa la reflexión preguntando ¿Cómo te hubieras sentido tú? Los libros y las películas son un excelente gatillante de esta pregunta.
- Realizar actividades en grupo, donde un niño es voluntario y se le cuenta una situación que genere alguna emoción (sin que los otros escuchen), por ejemplo, cuando te caes andando en bicicleta o cuando vas a la casa de tu mejor amigo.
- Debes generar preguntas para que puedan demostrar con caras las distintas emociones. Invita a tu hijo a buscar alguna explicación de por qué esa cara está feliz, triste o tiene miedo. Ejemplo, ¿Cómo te sientes cuando no te prestan un juguete?
Recursos Adicionales para Trabajar la Empatía en el Aula
- Los zapatos de otro: En esta actividad tus alumnos deberán traer los zapatos de alguien conocido, ya sea un familiar, amigo, vecino… En clase tendrán que caminar usando este calzado y explicar cómo se sienten en los zapatos de otro, intentando imaginarse cómo es vivir la vida de esa otra persona.
- El poder de la empatía: Brené Brown, doctora en Trabajo Social explica mediante un genial corto qué es la empatía y de qué forma puede mejorar el entorno. Se trata de una interesante propuesta para entender el concepto de manera fácil y diferenciarlo de otros que en ocasiones generan confusión. ¡Imprescindible!
- Mundo Cruel: Este fantástico juego de mesa ha sido creado por la especialista en la práctica de filosofía con niños Ellen Duthie. Se trata de un libro-juego formado por mapas y preguntas, una invitación a explorar y reflexionar sobre la crueldad y nuestra relación con ella. Las escenas que propone tratan desde el maltrato animal hasta el castigo o la violencia.
- Pasar lista de sentimientos: Se trata de una forma muy sencilla de trabajar la empatía. Para empezar, tus alumnos tendrán que hacer una lista en la que cada número se corresponda con un sentimiento. Así, cuando cada mañana les llames por su nombre para pasar lista, deberán contestar con el número que identifique los sentimientos que tienen.
- El huevo o la gallina: El protagonista de este divertido cortometraje, un cerdo muy elegante, deberá tomar una decisión vital. ¿Será capaz de actuar de forma empática y dejar de comer huevos por respeto a su nueva pareja, la gallina? Puede ser muy interesante realizar un role-playing, y que los estudiantes se pongan por parejas para compartir cómo se sentirían si fuesen los diferentes personajes de la historia.
- ¿Qué te pasa?: Esta actividad favorecerá que tus alumnos se pongan en el lugar de sus compañeros de clase. Divididos por grupos, tus estudiantes tendrán que plantear a uno de sus compañeros una situación ficticia, y más tarde hacerle preguntas para averiguar cómo se sentiría en esa hipotética realidad.
- La cadena de la empatía: Se trata de un anuncio que se hizo viral en 2011 y que muestra una secuencia en la que, gracias a la empatía, cada persona ayuda a otra con pequeños gestos. Tus alumnos entenderán la importancia de mirar a su alrededor y de prestar ayuda a quien más la necesita.
- Conferencia de Sam Richards: ¿Podríamos alguna vez llegar a entender a nuestro enemigo en una guerra? El sociólogo estadounidense ofrece una genial ponencia acerca de la empatía y el contexto mundial actual, un planteamiento que hará pensar a tus estudiantes sobre “el otro”, el diferente, y las maneras de acabar con esas distancias entre personas.
- Mirando la vida desde otros corazones: Un emotivo vídeo de una clínica estadounidense, que en cuatro minutos y medio nos permite recordar que cada persona tiene unas circunstancias, que todo el mundo tiene una historia detrás. Te recomendamos que cada estudiante elija uno de los personajes e intente desarrollar cómo se siente y cómo reaccionaría ante los diversos hechos. ¿Trataríamos de forma diferente a los demás si conociéramos por aquello que están pasando?
- Recordar situaciones: Esta actividad favorece que tus alumnos sean autocríticos respecto a sus actos. Así, te proponemos que recuerden una situación en la que no fueron empáticos con otra persona y otra en la que sí lo fueron, y analicen las causas y las consecuencias de las mismas.

