La empatía es la capacidad que tiene una persona para ponerse en el lugar de otra. Es decir, ser capaz de entender la situación y los sentimientos que está viviendo otra persona. La empatía es lo que sentimos cuando nos conectamos con algo o con otra persona y sentimos comprensión y cariño por ella.
¿Qué es la Empatía y Por Qué es Importante?
La empatía es la capacidad de imaginar cómo se siente otra persona. La empatía es sentirse conectado a algo o a alguien más y tener comprensión y cuidado por ellos. Nos ayuda a sentirnos conectados con otras personas. La empatía es una cualidad que conecta a las personas y hace del mundo un lugar mejor.
La empatía hacia los demás es importante porque ayuda a construir y cimentar nuestras relaciones. A la gente le gusta estar rodeada de personas que se preocupan por ellas. Mostrar interés por los demás puede ser difícil y a veces puede ser difícil saber qué decir o hacer para ayudar a otro.
La empatía empieza por preocuparse y ser capaz de expresar esa preocupación sin tener que hacer nada. La amabilidad con los demás también se basa en la amabilidad con nosotros mismos.
¿Cómo Desarrollar la Empatía en Niños?
Como muchas otras habilidades, la empatía se puede promover en la infancia y hoy te queremos dar algunos consejos para que la puedas trabajar en familia. Para fomentar la empatía en tu hijo, puedes proporcionarle herramientas para que aprenda a identificar las emociones tanto de él como de las personas que lo rodean.
Como primer paso, los adultos debemos ser empáticos con ellos, validando sus emociones y atendiendo a sus necesidades desde que son bebés. Consuela a tu hijo cuando este triste, sin minimizar ni juzgar su dolor. Evitar frases tales como: “deja de llorar por tonterías”, “no llore más, no es para tanto”.
Otra manera de promover la empatía, es siempre darle importancia a lo que te cuente y tómate el tiempo para darle valor a cada palabra que te diga. Usar las oportunidades que tenemos en el día a día, en las actividades cotidianas. Al momento de jugar, ver una película, o leer un cuento, es una buena oportunidad ponerse en el lugar de algún personaje preguntando a tu hijo qué haría él en tal o cual situación.
Actividades Prácticas para Fomentar la Empatía
- Presentar imágenes de distintas personas en diferentes situaciones: La idea es que cada niño se identifique con una de las personas y que piense cómo es la persona, qué es lo que siente, etc.
- Libros y películas como gatillantes: Invita a los niños a pensar en uno de los personajes que le haya ocurrido una situación en particular e imaginar cómo esa persona se sintió. Continúa la reflexión preguntando ¿Cómo te hubieras sentido tú?
- Juego de roles: Esta actividad se realiza en grupo, uno de los niños es voluntario. Sin que los otros escuchen, le contamos una situación que genere alguna emoción, por ejemplo, cuando te caes andando en bicicleta o cuando vas a la casa de tu mejor amigo.
- Generar preguntas sobre emociones: Debes generar preguntas para que puedan demostrar con caras las distintas emociones. Invita a tu hijo a buscar alguna explicación de porqué esa cara está feliz, triste o tiene miedo. Ejemplo, ¿Cómo te sientes cuando no te prestan un juguete?
El Ejemplo de los Adultos
Sin embargo, no basta con conversar sobre aquello que los niños y niñas sienten. Los más pequeños aprenden observando, aprenden del ejemplo. Los adultos cuidadores, tanto familia como educadores y adultos significativos, somos modelos de conducta para los niños y niñas. De ahí la importancia no solo de conversar con ellos sobre lo importante de ser empático, sino de que nosotros mismos demostremos la empatía.
Debemos hacerles ver que nos interesa lo que sienten, y que nos alegra verlos felices y nos entristece verlos tristes. Que comprendemos que puedan sentirse frustrados u ofuscados cuando algo no les resulta, que también nos hemos sentido así alguna vez. Entonces, que cuando ellos se sienten así, nosotros, sus cuidadores, podemos percibirlo, y hacemos algo al respecto.
La Literatura Infantil como Herramienta
La literatura infantil es una fuente inagotable de situaciones para trabajar la empatía con los niños. Es importante hacer un proceso de mediación, en donde nos detenemos a conversar sobre los personajes y sus emociones, y aprovechamos de reforzar la empatía en nuestros niños. Para esto, es necesario contar con libros bien escritos, variados en situaciones argumentales y emocionales, que permitan a los niños moverse por una gama de sensaciones y emociones mientras disfrutan de un buen libro.
Recursos Adicionales para Desarrollar la Empatía
Notar cuándo tienes conciencia o preocupación por otra persona te ayudará a reconocer con qué frecuencia eres empático. Para aumentar la empatía, dedica tiempo a observar el lenguaje corporal de otras personas, a escuchar sus palabras y a adivinar sus sentimientos. En nuestra sección de Empatía, encontrarás numerosos recursos que te ayudarán a crecer.
La Flor de la Empatía
Este recurso de la flor de la empatía permite a tu hijo colorear cada pétalo cuando note que ha completado cada acción empática. La flor de la empatía contiene ejemplos como "Puedo ver en el cuerpo de alguien si está enfadado", "Cuido de la gente si está triste" y "Puedo adivinar cómo se siente la gente en ciertas situaciones". El mero hecho de notar lo empáticos que somos implica un crecimiento en esta área.
Darse cuenta puede ser difícil, por lo que este recurso proporciona un atractivo recordatorio visual para ayudar a aumentar la atención y la conciencia. Cada pétalo de empatía ayuda a formar una hermosa flor y, a medida que te vuelvas más empático, tu carácter personal se desarrollará y se enriquecerá. Podrías hacer esto a lo largo de un mes para ver qué áreas te resultan fáciles y cuáles te resultan más difíciles.
Otros Recursos para Trabajar la Empatía en el Aula
Existen herramientas de diversos tipos para fomentar el desarrollo de la empatía entre tus estudiantes, las que te proponemos son solo algunas de ellas:
- Mundo Cruel: Este fantástico juego de mesa ha sido creado por la especialista en la práctica de filosofía con niños Ellen Duthie. Se trata de un libro-juego formado por mapas y preguntas, una invitación a explorar y reflexionar sobre la crueldad y nuestra relación con ella.
- Pasar lista de sentimientos: Se trata de una forma muy sencilla de trabajar la empatía. Para empezar, tus alumnos tendrán que hacer una lista en la que cada número se corresponda con un sentimiento.
- El huevo o la gallina: El protagonista de este divertido cortometraje, un cerdo muy elegante, deberá tomar una decisión vital. ¿Será capaz de actuar de forma empática y dejar de comer huevos por respeto a su nueva pareja, la gallina?
- ¿Qué te pasa?: Esta actividad favorecerá que tus alumnos se pongan en el lugar de sus compañeros de clase.
- La cadena de la empatía: Se trata de un anuncio que se hizo viral en 2011 y que muestra una secuencia en la que, gracias a la empatía, cada persona ayuda a otra con pequeños gestos.
- Conferencia de Sam Richards: ¿Podríamos alguna vez llegar a entender a nuestro enemigo en una guerra? El sociólogo estadounidense ofrece una genial ponencia acerca de la empatía y el contexto mundial actual, un planteamiento que hará pensar a tus estudiantes sobre “el otro”, el diferente, y las maneras de acabar con esas distancias entre personas.
- Mirando la vida desde otros corazones: Un emotivo vídeo de una clínica estadounidense, que en cuatro minutos y medio nos permite recordar que cada persona tiene unas circunstancias, que todo el mundo tiene una historia detrás. Te recomendamos que cada estudiante elija uno de los personajes e intente desarrollar cómo se siente y cómo reaccionaría ante los diversos hechos.
- Recordar situaciones: Esta actividad favorece que tus alumnos sean autocríticos respecto a sus actos.
En general, la literatura infantil, la televisión y también la vida cotidiana, son ideales para desarrollar esas conversaciones.
La empatía comienza a partir de las interacciones con los padres a temprana edad que van generando emociones y sentimientos en los niños y niñas. La empatía de los más pequeños se puede observar por ejemplo cuando se sienten afligidos si ven a su hermano llorar, si se identifican con un personaje que se siente triste en su serie favorita, o sienten miedo cuando el personaje de un cuento enfrenta una situación tenebrosa. En la medida en que vamos identificando esas conductas, se vuelve relevante el conversar al respecto. Para esto, podemos realizar preguntas que los inviten a expresarse: ¿Qué sientes cuando ves a tu hermana/o triste? ¿Cómo crees que se siente ese personaje? ¿Cómo te sientes tú al verlo/a así?
Ser empáticos es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de comprender lo que ese otro está sintiendo y de intentar conectar con esa emoción. Es una habilidad que debemos fomentar en los niños y niñas desde pequeños, porque les permitirá desarrollarse plenamente como un ser social. Mucho se habla sobre la importancia de ayudar a los niños y niñas a identificar sus propios sentimientos y emociones, verbalizarlos y trabajar con ellos. Reconocer emociones en el otro, como tristeza, alegría, miedo e ira, y empatizar con la situación, es el segundo paso.
La empatía hace que las personas se ayuden entre sí. Está estrechamente relacionada con el altruismo, el amor y preocupación por los demás, y la capacidad de ayudar. Cuando un individuo consigue sentir el dolor o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de ayudar y actuar siguiendo los principios morales.
La capacidad de ponerse en el lugar del otro, que se desarrolla a través de la empatía, ayuda a comprender mejor el comportamiento en determinadas circunstancias y la forma como el otro toma las decisiones. La persona empática se caracteriza por tener afinidades e identificarse con otra persona. Es saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones. La empatía puede ser vista como un valor positivo que permite a un individuo relacionarse con las demás personas con facilidad, y agrado, siendo importante la relación con los otros para mantener un equilibrio en su estado emocional de vida. La empatía permite a una persona comprender, ayudar y motivar a otra que atraviesa por un mal momento, logrando una mayor colaboración y entendimiento entre los individuos que constituyen una sociedad.

