En la actualidad, la salud mental y el bienestar de los adolescentes se han transformado en un desafío. Trabajar la autoestima en terapia es uno de los puntos claves para mejorar varios aspectos emocionales y psicológicos de las personas. Este enfoque, nos ayuda a entender qué es lo que provoca esta baja de valor y cómo diferentes experiencias e identidades pueden influir en que el autoestima sea positivo o negativo.

Terapia Narrativa

La experiencia humana cada vez evoluciona y se enfrenta a nuevos desafíos. En el caso de las y los adolescentes, este periodo en el desarrollo del ciclo vital, se ve enfrentado a diversos desafíos entorno a hábitos sociales y emocionales. “La terapia Narrativa es un enfoque psicoterapéutico que se centra principalmente en los recursos de cada persona, intentando por medio de estrategias, metáforas, preguntas reflexivas, etc.

“La Terapia Narrativa funciona como un acompañamiento amoroso, cercano, respetuoso y empático, en donde no es necesario establecer estrategias y test estandarizados y cuantitativos para poder llegar a los resultados. Ayuda a visualizar el problema de manera externa, personificarlo y observar toda la influencia que éste ha tenido en su historia vital y de qué manera lo ha limitado. Ayuda a poner en cierto nivel al propio problema, de manera que la misma persona vaya evaluando los avances y/o recaídas.

Ejemplo: “Si un día te levantas en la mañana y te das cuenta que ocurre un milagro, porque este problema ya no existe, ¿Qué crees que estaría pasando? ¿Cómo sería tu vida? Este tipo de preguntas permiten que el o la consultante reflexione entorno a su propia identidad como también, en la de los demás.

Ejemplo: ¿Qué piensas que dice de ti cuando ves esta situación? Ejemplo: ¿Puedes hablarme un poco de lo que pasó ahí? ¿Cuáles fueron los pasos que siguió para tomar esa decisión?

Terapia Familiar

Las Terapias familiares, mediante sus técnicas de intervención buscan solucionar problemas en la familia. Además, la psicoterapia también puede ayudar a mejorar el ambiente familiar, resolver conflictos y hacer que la comunicación sea más efectiva. Mediante la unidad, la terapia familiar busca eliminar la toxicidad.

Objetivos de la terapia familiar:

  • Explorar las reglas familiares.
  • Tratar las adicciones.
  • Aumentar la comprensión familiar.
  • Mejorar la familia y la pareja.
  • Crear herramientas emocionales.

Que le sirven a la relación familiar para que logre entenderse mejor. Trabaja con cada miembro de la familia de forma individual. Terapia que no sólo examina la familia actual, sino las pasadas. Hay familias que tienen generaciones completas arrastrando problemas. Esta terapia familiar usa técnicas de intervención en la cual crea una restructuración cognitiva en la familia.

Además busca modificar problemas de conductas. Intenta proporcionar una lectura distinta y totalmente relacional de los hechos. Es decir: “hackear el sistema”.

Pregunta milagro: “¿Qué sucedería si el problema que le queja de pronto se soluciona”. Aunque no lo creas, en terapia familiar muchas personas no saben como responder a estas preguntas. De hecho, muchos que la logra n responder admiten que todo seguiría igual. El objetivo es fomentar una visión cíclica dentro de la familia.

Por ejemplo: Ante cada ataque de ira, el paciente deberá correr por 30 minutos. Esta técnica consiste en motivarles a crear una meta que le de sentido a la familia.

En Mindy, tenemos un equipo de psicólogos de familia, que pueden ayudar a tu familia a superar cualquier situación que estén atravesando.

Visualización Terapéutica

La visualización es una técnica que se emplea en terapia psicológica para reducir el estrés y la ansiedad y lograr que el cuerpo y la mente entren en un estado profundo de relajación. La visualización es una herramienta muy útil para conseguir un mayor control de la mente, de las emociones y del cuerpo, así como para efectuar los cambios deseados del comportamiento.

Puede usarse para aliviar la tensión muscular, como técnica de concentración para controlar y eliminar el dolor, para potenciar el éxito de muchas técnicas cognitivas, para mejorar la memoria, desarrollar la confianza en uno mismo y aumentar la actitud positiva, entre otras bondades.

Hoy en día está ampliamente aceptado que imaginamos constantemente. Sin embargo, la imaginación más común está constituida por imágenes negativas de inseguridad, desconfianza y orientadas hacia el fracaso y la enfermedad. Normalmente solemos anticipar e imaginar consecuencias negativas pero nos cuesta mucho imaginar que todo va a salir bien o que vamos a solventar un determinado problema.

Ya saben que las emociones están precedidas y acompañadas por imágenes. El estrés está creado por percepciones (pensamientos) e imágenes negativas. El uso de la visualización como una herramienta terapéutica es muy antiguo, y de hecho es algo que practicamos todo el tiempo pero no hacemos consciencia de ello. ¿Te pasas un determinado periodo de tiempo pensando en el mañana e imaginándote cosas buenas y malas que te pueden suceder? Eso es visualizar.

En 1971, el doctor Carl Simonton, oncólogo y director médico del Centro de Consejo e Investigación del Cáncer, en Texas, fue pionero en la utilización de visualizaciones junto con el tratamiento médico tradicional. Enseñaba a sus pacientes a visualizar una batalla librándose en sus cuerpos, en la cual los glóbulos blancos destruían las células malignas que encontraban. Los pacientes imaginaban a continuación como iba desapareciendo el tumor y como recobraban una salud radiante.

Esto no significa que la visualización cure por sí misma este tipo de enfermedades, pero poner en la mente imágenes creativas proporciona numerosos beneficios, y en la actualidad es bien sabido que la visualización es efectiva para tratar el stress, y las enfermedades físicas, entre ellas la migraña, los espasmos musculares y el dolor crónico. Muchos investigadores han descubierto que desempeña un papel importante en programas de tratamiento para un amplio abanico de enfermedades.

La Imaginación

Las técnicas de relajación basadas en la imaginación proponen la visualización mental de situaciones, sensaciones y emociones como vehículo para alcanzar un estado de relajación. A través de una serie de instrucciones verbales, se induce al organismo a experimentar mentalmente estados de tranquilidad, sosiego y relajación mental. Todos nuestros pensamientos producen resultados.

Si tenemos pensamientos creativos y positivos, tendremos resultados creativos y positivos. Si, por el contrario, nuestros pensamientos son negativos, tendremos resultados negativos. No es otra cosa que aprender a relajarse e imaginar vívidamente diferentes cosas o situaciones de la forma más realista posible y aportando todos los detalles que podamos incluir, a la vez que generamos el control de nuestras emociones, sensaciones, comportamientos…

Es el uso consciente de la imaginación aplicada activamente en nuestra vida diaria con el propósito de alcanzar nuestros objetivos, superar obstáculos, ampliar el conocimiento de nosotros mismos y mejorar en general nuestra calidad de vida. Es un proceso de reactivación de experiencias sensoriales y emocionales que permite poner los recursos acumulados al servicio de proyectos futuros. En la visualización se representan escenas en las que nosotros participamos activamente. No es solamente imaginar, sino proyectarnos al lugar donde se lleva a cabo la acción.

Gracias a la visualización vamos a poder explorar nuestro marco de referencia, vamos a tomar un poco de distancia para poder elegir lo que queremos guardar y lo que queremos cambiar. Muchos de nuestros problemas residen en el miedo que tenemos a lo que no conocemos. Con la visualización vamos a imaginarnos la situación que queramos cambiar y vamos a establecer nuestros comportamientos. Es como una forma de practicar mentalmente y de enfrentarnos a esas situaciones.

Finalización de una Sesión de Visualización

Una sesión de visualización debe finalizarse de modo gradual. Primero, se deja deliberadamente que la imagen se desvanezca. Luego se vuelve a dirigir su atención lentamente hacia la habitación en la que está tendido y, en su momento, abre los ojos.

Entrenamiento en Imaginación

Algunas personas tienen mucha facilidad para visualizar, son aquellas que tienen la costumbre de fantasear o que tienen gran imaginación, a otras personas, por el contrario, no les es fácil poner imágenes en su mente.

Para mejorar la visualización, se puede practicar con ejercicios sensoriales:

  1. Póngase cómodo, siéntese en un lugar tranquilo en el que no lo puedan interrumpir.
  2. Vista: piense en la apariencia externa de la naranja. Vea su color, su forma, su tamaño, deténgase en mirar su piel.
  3. Oído: piense en el ruido al quitar la cáscara de la naranja y luego en el que se produce al separar los gajos.
  4. Olfato: traer a la memoria el aroma sutil que desprende la fruta antes de ser pelada, y después el olor más intenso cuando es pelada y partida.
  5. Gusto: llévese un gajo a la boca, saboree su sabor, antes y después de ser mordido.
  6. Tacto: palpe la cáscara y note la diferencia entre el interior y el exterior. Preste atención también al tacto de los gajos, a la delicada fina capa de piel.
  7. Sentido kinestésico: este sentido es la percepción del movimiento y posición del cuerpo.

Ejemplo de Visualización Guiada:

Busca un lugar tranquilo donde nadie te moleste, con una intensidad de iluminación baja, y toma una postura cómoda. Visualiza el sitio dónde estás: ¿Qué elementos hay? ¿Hay gente a tu alrededor? ¿Qué colores puedes ver en el paisaje? Trata de experimentar sensaciones corporales: ¿Hace frío o calor? ¿Puedes notar el viento? Haz un esfuerzo y describe bien el lugar a través de tus sentidos: ¿Se oye algo en esa escena? ¿Cuáles son los olores que hay a tu alrededor? Visualízate en el lugar, tocando los elementos que hay a tu alrededor: ¿Qué textura tienen?

Fíjate en las montañas a tu alrededor, son muy altas, y ves como contrasta el blanco de la nieve con el intenso color azul del cielo. Es mediodía y encima de ti brilla un sol muy radiante y luminoso. Al caminar notas, ya que vas descalzo, el suave roce de la hierba bajo las plantas de tus pies. Fíjate ahora en las plantas, hierbas y flores que hay a tu alrededor. Hay pequeñas flores de colores muy vivos, blancas, amarillas, anaranjadas, azules... acércate a olerlas. Corta una flor y acércala a la nariz.

Mira los riachuelos de agua que bajan de las montañas formando pequeños arroyos, donde las aguas saltan, corren, formando pequeñas cascadas y tranquilas pozas. Ahora te vas a acercar a un arroyo y vas a agacharte e introducir tus dos manos unidas en el agua para recogerla y beber. Siente el frescor del agua en tus manos. Dirígelas a la boca y bebe. Siente el agua fresca, pura, limpia y cristalina entrando en el interior de tu cuerpo. Sigue tu paseo y fíjate en una pequeña planta de menta, acércate y corta algunas hojas. Mastícalas y percibe el fuerte sabor a menta en tu paladar.

Finalmente vas a buscar un sitio en ese lugar donde poder tumbarte cómodamente. Túmbate y descansa, cierra los ojos y percibe los ruidos, los olores, la temperatura...

Una vez que hayas identificado la tensión, auméntala. Ahora que estas tranquilo y relajado vamos a comenzar con la visualización. Es una luz blanca, brillante, casi dorada, que baña tu cuerpo pero que no te deslumbra. Es como una lluvia de luz que cae sobre ti. Esta luz produce un efecto limpiador, cuando pasa por tu cuerpo arrastra y se lleva consigo toda la tensión muscular.

Estas en la cama, extremadamente relajado, y empiezas a despertarte. Es la mañana de un día perfecto, sin estrés. Lentamente, en tu imaginación, abres los ojos… Ahora mira a tu alrededor… ¿Qué aspecto tiene el dormitorio? ¿Hay alguien contigo? Poco a poco, sin esfuerzo, te levantas de la cama, te levantas e inicias la rutina matinal en este día perfecto y sin estrés. ¿Adónde fuiste? ¿Estás en el trabajo? ¿Estás en casa? ¿Hay gente a tu alrededor? Es la hora del almuerzo de este día perfecto y sin estrés. Mira a tu alrededor, muy lentamente… ¿Dónde comes y con quién? Ahora es la tarde y aún te sientes tranquilo y relajado, como si todo estuviera bien en el mundo. ¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Quién está a tu lado, si es que hay alguien? Ha llegado la hora de la cena. ¿Qué comes? Es la noche de este día perfecto, sereno y sin estrés… ¿Qué haces a esta hora? ¿Qué hay a tu alrededor? Por último es la hora de acostarse.

Son numerosas las situaciones en que nuestra mente se ve tan atareada que cuando nos correspondería descansar somos incapaces de hacerlo porque no paramos de pensar. Cuando haya salido el último pensamiento, cierra la puerta de la derecha. No hay pensamientos, no hay nada.

Otros Enfoques Terapéuticos para la Autoestima

Además de la terapia narrativa y la visualización, existen otros enfoques que pueden ser efectivos para trabajar la autoestima:

  • Terapia Cognitivo Conductual: se detiene en cómo las creencias, pensamientos y hábitos afectan el autoestima.
  • Terapia de Aceptación y Compromiso: el terapeuta se enfoca en que el paciente acepte sus pensamientos negativos, sin luchar contra ellos, lo que hace aceptarse y tomar decisiones que van de la mano con sus valores.
  • Trabajar el diálogo interno: las personas que tienen autoestima baja o más bien, negativa, en general tienden a ser muy críticos de sí mismos. Normalmente se hablan mal, tienen pensamientos negativos de su persona, son autoexigentes de manera extrema, y esto hace que la vida se les vuelva cuesta arriba.
  • Trabaja la resiliencia: la resiliencia es la capacidad de recuperarse de las adversidades que ocurren en la vida. Además, la autoestima también puede ser un factor protector contra factores externos, como el acoso, burlas o la discriminación.

El Sentimiento de Culpa en Terapia

Al hablar de sentimientos de culpa nos referimos a esa sensación incómoda que aparece para indicar que las cosas que estamos haciendo o diciendo probablemente no son concordantes con nuestros valores, con nuestras personas significativas o con el mundo donde vivimos y queremos encajar. Esta es una emoción, y como todas las emociones, tiene una función adaptativa que apunta a impedir hacer acciones o tomar decisiones de las que nos podemos arrepentir.

En su rol adaptativo funciona como centinela, nos pone en guardia cada vez que vamos a hacer algo que puede ser desfavorable para nosotros, por ejemplo, hacer algo que me haga perder mi rol en la sociedad. Desde un punto de vista evolutivo, esta alarma aparece para no comprometer nuestro rol, nuestra función, al interior de un grupo.

La culpa existe para darnos cuenta cuando hemos hecho algún daño y nos permite reparar. Cuando nos damos cuenta de que hicimos algo por lo que nos sentimos culpables, esta culpa nos permite reaccionar, pedir disculpas, reparar de alguna forma el daño, entonces en términos sociales, es adaptativo que exista.

El problema es que pierde su función cuando nos impide vivir tranquilamente, incluso nos puede llegar a bloquear. Muchas veces es la misma persona la que se genera este sentimiento de culpa sin realmente ser culpable de algo, es decir, muchas veces sentimos culpa sin que realmente hayamos hecho o reaccionado de alguna forma voluntariamente, por ejemplo, las veces que nos engañan, entonces además de la rabia, aparece una responsabilidad respecto a un evento y llegan los cuestionamientos: “no debería haber sido tan estúpido”, “cómo les creí”, etc. Cada vez que aparece la culpa, la emoción que está a la base es el dolor, un profundo dolor orientado al pasado del que nos sentimos totalmente responsables.

Entonces en terapia, lo útil a hacer es:

Acompañar a las personas en un viaje de aceptación del dolor que comienza con un estado de contemplación de los propios errores, de los propios desastres, existan o no, ya que generalmente las personas llegan con este tipo de queja cuando quieren trabajar el sentimiento de culpa. Luego pasamos a un estado de lúcida conciencia de como fue toda la situación, es decir, vamos mirando objetivamente cómo fueron las situaciones, los pensamientos y emociones asociados a esta. Finalmente terminamos en una aceptación real, una mirada mas “objetiva” de lo que fue y de todo lo que se fue desarrollando después, de las responsabilidades reales y las que no lo son, mirando lo que se puede cambiar y lo que no, logrando una aceptación comprehensiva y autocompasiva para poder seguir avanzando en la vida.

Esta aceptación puede llegar a redimensionar o a aceptar que hay hechos de la propia vida, de la propia historia, que no se pueden cambiar, solo avanzar y, con esto, se puede empezar a construir un futuro.

Las personas con culpa generalmente llegan con mucho sufrimiento y dolor, entonces es fundamental crear un clima de participación emotiva que se fomenta desde el primer momento y es muy útil usar un lenguaje sugestivo ya que llega a la parte más arcaica del cerebro que se vincula directamente con las emociones. También se debe crear un clima de paciente espera, no nos podemos apurar, el dolor tiene un tiempo que debe ser respetado.

Finalmente es importante entender que el sentimiento de culpa surge por una creencia interna y solo trabajando con ésta, podemos modificarla. Se relaciona con la creencia de que para ser adecuados tenemos que ser perfectos, y es en esta constante búsqueda de perfección donde, finalmente, nos sentimos inadecuados porque es imposible alcanzar esa perfección. Es más, la búsqueda de la perfección constante solo lleva a sentirnos imperfectos.

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